Cuerpos de los ríos, decretos y luchas
Publicado: Lunes, 23 Octubre 2017 13:55
Cuerpos de los ríos, decretos y luchas

Por Carlos Del Frade (APe).- “El río Magdalena, principal río de Colombia extendiéndose sobre 1 500 km, transporta todos los días cadáveres inertes. A sus orillas, los cuerpos son recogidos por pescadores. Y, todos los días, los habitantes de los pueblos vecinos adoptan estos cuerpos, antes sin nadie que pudiera darles una sepultura. Sin identidad manifiesta, se les llama “Ningún Nombre”, o “NN”. Las familias adoptivas se toman en serio sus responsabilidades y se encargan de ellos, llevándoles flores y orando por ellos. Otros incluso se permiten darles un nombre y hablarles, como a un confidente o a un miembro más de la familia. En Puerto Berrio, Antioquia, los 50 000 habitantes se fueron acostumbrando poco a poco a la idea de recoger cuerpos en el río. Hoy en día, todos los muertos del pueblo cuentan con padres adoptivos. La fe está muy presente en estos colombianos, algunos llegando a pelearse entre ellos por rescatar un NN y demostrar así un buen comportamiento”, dice Justine Rodier, en una de sus hermosas crónicas sobre la realidad social del sur del mundo. En esa ternura invicta de nuestros pueblos, los muertos, los asesinados por las fuerzas federales en los conflictos de baja intensidad, son adoptados. Santiago Maldonado ya ha sido adoptado por nuestro pueblo y ya nadie lo volverá a desaparecer. Los decretos presidenciales explican, muchas veces, el funcionamiento de las fuerzas armadas, federales y provinciales. Desde la guerra de policía de Bartolomé Mitre a los de Isabel Martínez de Perón de febrero y octubre de 1975 que le dieron armadura legal y doctrina al genocidio. De manera repetida en estas columnas hemos dicho que el decreto 228 del 21 de enero de 2016, es la principal herramienta institucional del macrismo para intervenir en las provincias con el pretexto de la emergencia nacional en seguridad y el peligro colectivo del narcotráfico. Tal como sucedió en octubre de 2002 en Colombia, cuando se usaron hasta las mismas palabras. Después, con el tiempo y los cuerpos flotando en los ríos, aparecieron las familias, los pueblos que adoptan esas vidas apagadas muy antes de tiempo. Pero antes de los cuerpos, estuvieron los decretos. Dice el artículo 8 del decreto 228 del 21 de enero de 2016: “ACTUACIÓN CONJUNTA DE LAS JURISDICCIONES LOCALES Y FEDERAL. Los Gobernadores de Provincia, en su carácter de agentes naturales del Gobierno Federal, y el Jefe de Gobierno de la CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES, en el marco de la Ley de Seguridad Interior N° 24.059 y de las medidas tomadas en el CONSEJO DE SEGURIDAD INTERIOR, facilitarán y prestarán, coordinadamente con las fuerzas policiales y de seguridad federales, todo el apoyo y logística que se les solicite en sus respectivas jurisdicciones a los efectos del cumplimiento y éxito de las operaciones que se emprendan en la lucha contra el delito complejo y el crimen organizado”. Es la llave que permite desatar la caja de Pandora de las fuerzas federales en los territorios provinciales. El 12 de enero de 2017, los medios informaban que “durante dos días consecutivos, la Justicia de Chubut ordenó a la policía provincial y a Gendarmería nacional el desalojo de la comunidad mapuche "Lof en Resistencia" del departamento de Cushamen, que reclama la tenencia de tierras ancestrales bajo propiedad del empresario italiano Luciano Benetton. Anoche se produjo el operativo más cruento: la represión tuvo como resultado tres manifestantes heridos, uno de ellos con una severa fractura de mandíbula”. La información agregaba que "Gendarmería y la Policía entraron cerca de las 20 a la comunidad y efectuaron disparos. No sabemos si fueron municiones de goma o de plomo, pero tres de nuestros hermanos están heridos", señaló a la agencia Télam Soraya Maicoño, vocera del grupo indígena. "Llegó infantería y así como llegaron, se bajaron de la camioneta y empezaron a disparar a quemarropa", contó Sonia Ivanoff, abogada de los indígenas. Medios locales consignaron que uno de los lesionados más graves fue Fausto Emilio Jones Huala, de 35 años, con una fractura de maxilar derecho, quien debió ser derivado al hospital de El Bolsón”. Esas noticias eran consecuencia de aquel decreto 228. Una semana después, por las dudas, el presidente Mauricio Macri y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, prorrogaron la declaración de la "emergencia en seguridad pública" por un plazo de 365 días, según se publicaba el 20 de enero de 2017 en el Boletín Oficial. En particular, en el texto se resalta el convenio por comprender "compromisos operativos; instrumentales; para la prevención y el abordaje integral de las adicciones; para garantizar la transparencia; de cooperación con la justicia y el Poder Legislativo y para la participación de la sociedad civil". “Entre las medidas tomadas, de acuerdo a la enumeración del decreto, hubo una profundización de los operativos antidrogas en las fronteras y en los asentamientos de emergencia (programa "Barrios Seguros"), y se puso en marcha planes de coordinación en la comunicación entre las distintas fuerzas policiales ("Plan Federal de Comunicaciones"). Se recordó que la declaración de emergencia estuvo motivada "por la falta de respuesta satisfactoria a las demandas sociales de mayor seguridad por parte del Estado, tales como el impacto de la inseguridad social sobre los sectores vulnerables del pueblo argentino, los delitos de trata de personas, el narcotráfico y sus delitos asociados". La vigencia del decreto 228 determina que ningún hecho de las fuerzas federales es individual, sino que responden a la lógica de represión estatal del gobierno nacional. El 2 de octubre de 2017, el gobierno nacional presentó cuatro aviones comprados al imperio por 160 millones de dólares. Sirven, dijeron, para intervenir en los conflictos de baja intensidad. Es decir contra grupos locales que cuestionan los poderes. Se usan en México, Colombia y Brasil. Esos conflictos de baja intensidad forman parte de la realidad actual. Si la guerra clásica constituía una forma de enfrentamiento entre Estados, los llamados “conflictos de baja intensidad” son una forma de enfrentamiento entre un Estado y actores no estatales. Esta expresión, creada por el jefe del Estado Mayor privado de la reina Isabel II, Sir Frank Kitson, se aplica por igual a la contrainsurgencia en las colonias, a la lucha contra la subversión durante la guerra fría y a ciertas operaciones de «mantenimiento de la paz». La prórroga del decreto 228 y la compra de aviones que pueden usarse para los conflictos de baja intensidad, tal como lo dijo el propio gobierno nacional, ponen el cuerpo de Santiago Maldonado como síntesis de una política de estado y no como una consecuencia de un acto individual. Mientras los sectores políticos mayoritarios todavía no despiertan sobre la profundidad del decreto 228, miles y miles de argentinas y argentinos adoptan el cuerpo de Santiago Maldonado como necesidad de justicia, igualdad y soberanía. Fuentes: Decreto 228 del 21 de enero de 2016, Boletín Oficial de la República Argentina; diario Infobae, del 12 y 20 de enero de 2017; “Le Journal International”, artículo de Justine Rodier, del 4 de marzo de 2015; diarios argentinos del sábado 21 de octubre de 2017. Edición: 3467

Honrar o votar la vida
Publicado: Viernes, 20 Octubre 2017 14:08
Honrar o votar la vida

Por Alfredo Grande (APe).- Domingo de urnas, según la expresión de Horacio Verbitsky. Las urnas, altares de las democracias celestiales. El domingo 22 se consuma la paradoja final de la cultura represora: votan en forma secreta, universal y obligatoria, los esclavos del sistema imperial representativo. Votan en el circo posmoderno de los cuartos oscuros. Oscuros y fétidos. Donde toda la podredumbre de los parásitos que medran en los túneles y pantanos del estado, busca su lugar en el Olimpo del Poder. Poder construido como Trino: tres en uno. Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Todos son Padres, todos son sus Hijos, pero no hay espíritus santos. Los miserables que ganan más de 150.000 pesos evaluando aumentos del 10% para sueldos de 15.000 pesos. Caballos de calesita que siguen rotando en un movimiento circular que lo llevan siempre al mismo lugar. Ni siquiera tenemos sortija en el cuarto oscuro, así que eso que votamos lo estamos pagando con los impuestos al consumo. Necesidades básicas, pero insatisfechas. Necesidades no básicas, siempre más y más satisfechas. Imposible distribuir riqueza cuando nada se hace para impedir la acumulación pornográfica. Decile al fachero del barrio que tiene varias mujeres que distribuya alguna. El fracaso de la profecía alfonsinista no es solamente el fracaso de un gobierno. Es la clausura de un horizonte que incluía el “nunca más”, el preámbulo de la Constitución y el “somos la vida, somos la paz, somos la junta coordinadora nacional”. Antes fue la masacre de Ezeiza y el golpe de estado contra Héctor Cámpora, apuñalado por la espalda y por la espada del General. Pero como la cigarra, tantas veces la mataron y siguió votando…Y el voto es un alucinógeno poderoso. Olvídate de la mescalina y el peyote. Y te la creés que votás porque hay democracia, cuando apenas es democracia porque se vota. Cuando se te va la resaca, y te conectás con la realidad real, o sea, aquella que exige un crítico pensar, no un pensar críptico que es lo opuesto, entonces te viene el voto triste. Melancólico. Rencoroso. Desilusionado. Todos los hombres, todas las mujeres, todos los políticos son iguales. ¿Iguales en qué? En su capacidad de capturar el voto. Pero esa ofrenda al Dios Candidato o a la Diosa Candidata, necesariamente será defraudada. De diferentes maneras. Por exceso o por defecto. Porque en la ofrenda, en el voto, está implícita la alucinatoria visión de que “nada me faltará”. Y en el marco de una cultura represora, modo de producción capitalista, siempre mucho faltará. Los socialdemócratas repartirán mas sobras. El centro derecha menos. El neo fascismo casi nada. Pero ninguno pondrá en el banquillo de los acusados y menos en la base de la guillotina a los dueños y dueñas de todos los banquetes. El Banquete, y no me refiero al de Platón, no se toca. Los pobres nunca tendrán el platón necesario para darse un pequeño banquete. Pero en la Argentina cualquier cacatúa sueña con la pinta de Carlos Gardel. Como nos enseña el tango Corrientes y Esmeralda. Y entonces la clase trabajadora siente y piensa como clase media, la clase media siente y piensa como clase alta, y la clase alta, si alguna vez siente y piensa, lo invierte en turismo internacional. “No es lo mismo un cooperativista que un pequeño burgués sin plata”, escribí para irritar a los cooperativistas de mercado. De tanto conformarnos con poco, cada vez nos conformamos con menos y pronto nos conformaremos con nada. Pudimos tocar el cielo con las manos, y ahora tocamos el infierno con los pies. Como autistas, iremos a votar. No todos. No todas. El alucinatorio social y político nos brinda el manto de neblina necesario. Candidatos corruptos, ladrones, mentirosos, asesinos, veteranos de felonías y traiciones. Ya ni siquiera es suficiente que se vayan todos. Ahora será necesario echarlos. Con las armas del pueblo, que no es lo mismo que un pueblo en armas. Tranquilos, queridos liberales asustados. La comuna de París está olvidada. Por ahora marchamos. Y votamos. Sin honra. Sin dignidad ciudadana. Sin memoria histórica. Sin ternura. Sin utopías. Sin sueños posibles. Sin convicción. Entre los que quieren volver y los que no piensan en irse, hay más abrazos que trompadas. La desaparición forzada de personas fue la pedagogía de la dictadura que bien aprendieron los demócratas, clonados en albaceas testamentarios de los genocidas de ayer, hoy y mañana. No voy a votar la vida. Prefiero honrarla. Edición: 3466    

El origen de la tristeza
Publicado: Lunes, 16 Octubre 2017 13:28
El origen de la tristeza

Por Bernardo Penoucos (APe).- Pablo Ramos, novelista de Avellaneda, dice y cuenta que en la culminación de su infancia está el origen de la tristeza, de su tristeza, esa infancia que se le fue entre los trenes de la distancia cuando se enteró de que su amigo, su hermano, había sido asesinado antes de cumplir los dieciséis. Pero  ahora  en quien pienso es en  Claudio y en el origen de su tristeza. Quisiera preguntárselo, sentarnos y charlarnos de a dos, mano a mano, palabra a palabra. Pero Claudio no está, Claudio apagó el motor cuando su corazón dejó de bombear sangre y quedó desplomado en un patio  de cemento gris en la cárcel de Sierra Chica hace exactamente 3 días. Claudio, estudiante de Trabajo Social, Claudio preso desde tristes infancias, Claudio muerto encerrado y la familia de Claudio recorriendo como una humildad enfilada la distancia desde el Docke hasta la cárcel para retirar el cuerpo inerte del hijo, del hermano, del  muerto. Que habrá mirado Claudio cuando el frío o el calor le recorrió el cuerpo en ese cemento gris, qué habrá visto por última vez en ese patio, habrá visto el cielo, habrá visto su niñez lejana, habrá visto la libertad y el horizonte posible o habrá visto la reja como último paisaje. Claudio había recurrido al área de Sanidad del Penal, le dolía el pecho y le dolía el corazón, pero en Sanidad no había sanadores, no había médicos, no había calma para el corazón de Claudio que horas después le apretó más el cuerpo y se le salió de golpe y al galope como no aguantando más, como diciendo basta compañero, como diciendo hasta acá el viaje. En tantos pibes y pibas el origen de la tristeza radica en esa culminación autoritaria de la niñez, tantos y tantas vienen arrastrando esa pena y esas zapatillas agujereadas y esos corazones dolidos que quieren escaparse de la cápsula enrejada y mueren mansos en el intento. Desde qué márgenes podemos, nosotros , escribirlos ahora, cuáles serán las palabras que puedan nombrarlos, cuáles son los textos que nos expliquen, cuáles son los abrazos que nos encuentren, cuáles son los odios que nos separen. Pobre Claudio, pobre pibe del Docke que tenía en el puño apretado la libertad enseguida, ya se iba, ya se estaba yendo, ya veía el portón que divide a los libres de los presos, ya estaba caminando hacia ese otro escenario cuando, de repente y sin pedir permiso, el cuerpo se le fue y el rostro se apagó. Edición: 3461

Tristeza nao tem fin...
Publicado: Miércoles, 11 Octubre 2017 15:17
Tristeza nao tem fin...

Por Silvana Melo (APe).- Tristeza nao tem fin… felicidade sim, canta Vinicius eternamente. Aun cuando la alegría estalla como una bengala en el cielo de los pueblos. Y dura lo que dura la luz que atraviesa un milímetro del mundo. La luz que fue Lionel Messi, emergiendo de su elite planetaria, del ceamse moral del fútbol argentino, del festival de negocios espurios que es la AFA, para ser el superhéroe que esperaban los pibes de Orán, los de Villa Gobernador Gálvez, los de José León Suárez, los de Fiorito, los de Caleta Olivia. Esos anónimos, atravesados por un futuro artero que los amenaza, arrinconados en los márgenes por un presente gerencial, que no entienden por qué su superhéroe (que en los días planos de la cotidianidad ha sido Benedetto o Scocco) abraza tan calurosamente a Chiqui Tapia y esquiva a Angelici. Pero sí entienden que con tres goles de ese mismo pie Argentina va a Rusia. Y todo lo demás pierde color, se agrisa, deja de importar. Es eso lo que deberíamos pensar con ellos. Que lo que ha perdido color no lo perdió por contraste con la luz de Messi. Que no puede dejar de importar el ramillete de horrores cotidianos a partir del vuelo de un superhéroe que no emprende un salvataje colectivo, una construcción de todos para un mundo más humano. Sino que salva a la elite desde la elite. Y regala un rayo fugaz de felicidad en el resto. Una felicidad que es finita. No como la tristeza. Eso es lo que deberíamos pensar con ellos. Que la belleza mágica del superhéroe, que el todolopuede en dramática soledad, no cambia esa angustia feroz de todos los días, la que ronca en la panza cuando se saltea el almuerzo, la que se vuelve rabia cuando los encierran en gallineros sociales mientras digitan la suerte de todos desde las gerencias de Palermo Hollywood. La que se vuelve terror cuando la policía les gatilla de espaldas, cuando la gendarmería lleva carteles con sus rostros después de que los desapareció. La maravilla del pibe que gana 574 mil euros por semana no debería ser parte de la campaña oficial, telón que esconda que Argentina es el país que más se endeudó en el mundo en estos diez meses de 2017. Que cada vez más gente duerme en la calle, al borde de todos los abismos y al margen de los índices que transforman a las personas en números que oscilan en millones. Cuando cada cuerpo, cada carne, cada nudo en la garganta es un mundo único y particular. Y es la humanidad entero condenada al sacrificio. No debe esconder que la gerencia del país, en una tierra donde se arrojó gente viva al mar, piense en mandar 572 en un cohete a la luna para sacárselos de encima. Que es como tirarlos al mar.Eso es lo que deberíamos pensar con los pibes de Orán, de Villa Gobernador Gálvez, de José León Suárez, de Fiorito, de Caleta Olivia. Que el milagro del pibe que de pronto fue dios no puede ser el manto de olvido de los negocios y la disputa por el poder en la AFA, de una elección donde votaron 75 personas pero hubo un empate 38 a 38, de la asociación delictiva entre barras, dirigentes, policías y políticos, de las operaciones político judiciales desde la Boca –donde nadie preguntó por Santiago pero en Ecuador sí-, de una justicia esperpento que responde al poder de turno, de la violencia y la vileza y de los negocios –otra vez- que dejan siempre afuera a los que encandilan con el marketing mientras le cobran el fútbol por TV y si no lo pueden pagar que no lo vean. Dice Carlos Del Frade: “el fútbol sintetiza la sociedad capitalista: grandes mayorías que siempre se conforman con ser espectadores del juego de unos pocos”. Habrá que hablar de estas cosas con ellos. Aclararles que mientras los otros juegan un juego ajeno, ellos recibirán las planchas cuando intenten un sombrerito. Los ligamentos que se rompen en este juego injusto son de las rodillas raspadas en los potreros. Las tibias que se fracturan son las más endebles por falta de calcio. Y cuando haya que ganar, habrá que armar un equipo en serio. Sin superhéroes de hat trick y 574 mil euros por semana. Donde todos jueguen rabonas y les pinten la cara, por una vez, a los propietarios de la vida ajena. Y la tristeza pueda tener fin, como la felicidad. Edición: 3458

Terroristas
Publicado: Jueves, 05 Octubre 2017 14:29
Terroristas

Por Claudia Rafael (APe).- Ya no es ese joven con cara de niño que marcaba con un beso en la mejilla. Ya no tiene esa sonrisa con mueca al borde de la trompa que supo tener cuando sus 24 ó 25 parecían casi adolescentes. Y las Viejas, bellas y valientes, hermosas y temerarias, lo protegían de la crueldad. Ahora es un hombre que en apenas un mes cumplirá 67 años. Que ya hace rato dejó de ocultarse detrás de las polleras de esas Madres que lo hacían hijo sin saber que abrazaban al símbolo más categórico de la tragedia. En una tanguedia (como Piazzola rebautizaría más tarde a ese tango en su homenaje inicialmente llamado Los Lagartos) que olía a muerte y a sangre. Que devoraba a cada paso a los portadores de utopías. Porque como dijo ahora, cuarenta años más tarde, “la guerra contra el terrorismo no se gana, es una guerra sin tiempo. Unicamente se pueden ganar batallas”. Y diseña en sus últimas palabras durante el megajuicio Esma III un programa político e ideológico que trasciende las épocas. Aquel que reivindica barrer con las armas y el fuego todo atisbo de semilla de libertad y de equidad. Regalo discursivo dedicado a sus “camaradas” que fueron “sometidos” en “celdas sucias, húmedas y sin sanitarios adecuados”. Cachetada feroz en el rostro de los sufrientes. Los que intentan rearmar los racimos desperdigados de una cantata a la vida. Mientras –no importa desde que púlpito- los múltiples Astiz recuerdan que cambian los nombres, que mutan los tiempos, que se transforman las fechas y los mecanismos. Pero que la feroz cruzada de los cruentos marioneteros del poder más férreo contra los desgarrados de la historia avanza o retrocede según la conveniencia del momento. Pero siempre y sin distracciones, permanece ahí. Ayer fueron Dagmar, Alice, Leonnie, Azucena y tantos otros con sus voces que queman como queman hoy los nombres de Jorge Julio, de Santiago, del pueblo mapuche, en una redefinición constante del enemigo terrorista. Es una guerra sin tiempo, repitió el angel rubio de la muerte. Sin tiempo. Habrá que quemar el miedo (llevando a un tiempo futuro aquel poema de Gelman), habrá que mirar frente a frente al dolor, antes de merecer esta esperanza. Edición: 3454

La abolición de la verdad
Publicado: Jueves, 19 Octubre 2017 14:40
La abolición de la verdad

Por Silvana Melo (APe).- La imagen desolada de Sergio Maldonado siete horas a la vera del río Chubut. En el medio de la nada patagónica. Cuidando un cuerpo que dicen que es el de su hermano. Cuidándolo del estado, de sus brazos armados, de los funcionarios, de la justicia, del ministerio público, del periodismo, de los buenos vecinos. La imagen desolada de Sergio Maldonado es la de un derruido centinela resguardando la verdad. Y la verdad es ese cuerpo, plantado entre ramas de sauces, río arriba, como si la corriente enloqueciera y desconociera la gravedad y arrastrara para atrás y le pusiera un cuchillo en el cuello a la verdad. Para relatarla ad hoc, en un escritorio del ombligo del mundo. Y que caiga su peso sobre los más frágiles, como siempre. Porque la verdad re-velada, la verdad subsidiaria del poder suele ser clasista, ventajera, mentirosa. Sergio Maldonado se pasó siete horas en la soledad más profunda, resguardando la verdad. Que estaba envuelta en los envases que los peritos y los prefectos y todos los brazos embolsadores del estado tienen para la verdad. Para que, en un momento de distracción, se transforme en otra verdad, la relatada, y que la verdad verdadera termine en el fondo del río. Pero con piedra al cuello, para que no emerja un día de cauce en baja. Ese cuerpo, colonizado por la vida que aparece después de la muerte, con un dni extrañamente conservado, que apareció donde hace tres días no estaba, es la verdad. La verdad que ha sido abolida en la república del descalabro por los republicanos feroces. Por los odiantes profesionales. Por los seudo periodistas, por los inescrupulosos. Por los vecinos que surfean alegremente en la oleada de repugnancia por el distinto. Y que acaban de descubrir la existencia de los mapuche, a pesar de los quinientos años de aniquilamiento, que acaban de descubrir que hay que exterminarlos cuando vienen resistiendo desde hace quinientos años en los bordes de los fuegos helados del sur. Que acaban de descubrir que son terroristas, agencias del Isis, franquicias de Al Qaeda, separatistas y pata sucias. Y que Santiago, en lugar de ir a trabajar, fue a cortar una ruta con ellos. Por eso lo levantó la Gendarmería. Entonces, el cuerpo. La verdad. Cuidada celosamente por Sergio porque acaso sea Santiago y a esa verdad nadie la va a tocar. Porque se la buscó tres veces antes en el río y en las orillas y no estaba. Que apareció extrañamente, la verdad, pocos días antes de la elección. Un 17 de octubre. Plantada, la verdad, para que sea otra. Porque la verdad ha sido abolida. Y se la maquilla y se la disfraza para que sea la que sirve en un pacto social angosto donde sobreviven el poder y sus colaterales. Otranto, Bullrich, Benetton, apenas pequeños símbolos del cielo capitalista. Santiago y Sergio. Llamitas resistentes de la verdad. Uno en posible cuerpo, en potencial muerte, estado absoluto que lo coloca el 1 de agosto en medio de la represión, aunque el poder le negó hasta la presencia. El otro apenas erguido, frío, solo y despojado , atravesado por el miedo de que se le escape, sentado, despierto, vigilante en la vigilia más atroz, cuidando el cuerpo helado. Velando la verdad. Edición: 3465

El cuerpo
Publicado: Miércoles, 18 Octubre 2017 13:46
El cuerpo

Por Claudia Rafael (APe).- Fueron 78 días de esa pregunta aterradora que martilló hora tras hora. ¿Dónde está? ¿Dónde está Santiago? Hace algunas horas que ese interrogante tiene una respuesta que podría ser atroz. Cuando la muerte irrumpió como un piedrazo sobre los espejos en el momento en que un equipo de buzos de la Prefectura Naval encontró un cuerpo en el río, 300 metros arriba del Pu Lof de Cushamen. ¿Es Santiago? ¿Ese cuerpo sin vida fue alguna vez Santiago? ¿Esos restos pendientes de una rama de sauce tienen tatuado en la piel el nombre de Santiago Maldonado? Allí donde rastrillaron tres veces y nunca encontraron nada. 300 metros río arriba y contracorriente. Un cuerpo. Un cuerpo aún sin nombre. Con toda la inquietud de que la respuesta podría ser la tan temida. A 78 días de la desaparición en el contexto represivo estatal contra el pueblo mapuche. A 78 días de contabilizar horas. De contar ausencia. A 78 días de desear la aparición. De temer la muerte. A 78 días de imaginar que un mal día aparecería un cuerpo por obra humana. Con una maquinaria política y mediática feroz que –diría Judith Butler- nos convence de que ciertos cadáveres no merecían, de alguna forma, continuar entre los vivos. “Entiendo lo aliviador de encontrar el cuerpo, pero no me puedo sacar de la cabeza lo corrupto, mezquino, morboso que es este sistema”. Esas palabras no fueron dichas ni por Sergio, ni por Germán, ni por los padres de Santiago Maldonado, ni por ninguno de sus afectos más cercanos. Porque todavía por estas horas es un cuerpo. Un cuerpo sin nombre ni identidad. Aquellas palabras las pronunció hace exactamente tres años Vanesa Orieta, en entrevista con esta Agencia, cuando –tras un habeas corpus- apareció como NN en el cementerio de la Chacarita el cuerpo de Luciano Arruga. Durante 78 días resonó como un eco cruel el aullido: dónde. Dónde está. Dónde se lo llevaron a Santiago. Durante larguísimos 78 días -de silla vacía, de espera interminable, de día de la madre y cumpleaños sin beso- el Estado se empeñó en vallarse, en proteger a su brazo armado, en defender a la Gendarmería como antes, durante cinco años y ocho meses se amparó a la policía bonaerense que desapareció a Luciano. El mismo Estado, la misma huella. Con una mecánica que fue nutrida y cobijada a lo largo del tiempo. Con una práctica aceitada a lo largo de estructuras institucionales nacidas del pacto feroz para excluir, para deshacerse del excedente humano y social. Un pacto entre una minoría de iguales, al decir de Baratta, que excluye del concepto de ciudadanía a los diferentes. Y a los solidarios con los diferentes. Santiago fue convertido en ausencia. Y esa ausencia, esa aterradora y salvaje ausencia, fue la que, dolorosa e injustamente, echó luz sobre un pueblo olvidado. El pueblo de la gente de la tierra, significado más profundo de mapuche. Santiago es ícono bello que se volvió pancarta, grito, bandera. Y cada partecita de ese cuerpo -¿será Santiago? ¿será un desaparecido de tantos que nadie busca y que nadie encuentra?- es el vestigio ardiente de la desmesura del poder. Que cae con la rabia de los cruentos para destrozar la vida cuantas veces sea necesario. Santiago –sea o no sea ése su cuerpo- es ícono y bandera que desde hace 78 días está arriando una trenza que abraza a los desoídos y los descartados de los tiempos. A los Iván Torres o los Daniel Solano, por los que no hubo plazas encendidas. A los Luciano Arruga, que tuvieron la valentía de espetar un no profundo ante el uniforme azul de los depredadores. A los Andrés Núñez o los Miguel Bru, destrozados por la misma bonaerense. A los Walter Bulacio, torturados hasta la misma muerte. A lo largo de esos 78 días, el Estado dibujó estrategias y ocultó pruebas, defendió lo indefendible, utilizó a la misma fuerza que reprimió al pueblo mapuche aquel 1 de agosto para investigar, elaboró teorías conspirativas, abonó culpas y falsas líneas investigativas. Y si finalmente ese cuerpo inerte es el de Santiago: ¿quién lo puso allí? Desde hace 78 días subsistió –y en algún lugar del sueño colectivo sigue subsistiendo- una mínima esperanza por el regreso. Mientras que la vida, una vez más de tantas, se volvió sombra por la arrogancia de los que detentan los hilos y deciden en qué exacto momento de la historia la ausencia derrama sangre. Y el otro gran interrogante: si ese cuerpo baldío y ausente de vida no es el de Santiago ¿quién flotó en el río Chubut sin que nadie lo busque, sin que nadie lo espere, sin que nadie lo haga devenir pancarta y horizonte? Edición: 3464

Ferocidad contra los pibes
Publicado: Martes, 17 Octubre 2017 12:24
Ferocidad contra los pibes

Por Carlos Del Frade (APe).- María de los Angeles Cóceres tenía solamente dieciocho años y hacía poquito que era mamá. Vivía en Coronda, cuna de la frutilla más dulce de la Argentina, geografía que alguna vez soñara con ser la capital del país y que desde hace mucho tiempo alberga la cárcel más grande de la provincia de Santa Fe, el segundo estado de la república del sur. El viernes 13 de octubre de 2017, alrededor de las 18, cuando volvía con su pareja, quedó en medio de una pelea a los tiros. Las explicaciones, entonces, fueron a los lugares comunes: ajustes de cuentas, disputas familiares y fatalidad o tragedia, las repetidas palabras tapahuecos. “El enfrentamiento entre las dos familias que fuentes policiales identificaron por las iniciales de sus apellidos, S. y O., es de larga data y la discusión del viernes comenzó cuando al cruzarse se insultaron por esas viejas diferencias. Entonces primero comenzaron a arrojarse cascotazos y a intercambiar golpes de puño y palazos, pero la gresca fue escalando en intensidad. María de los Angeles, ajena a la pelea, recibió el tiro fatal en el pecho”, sostienen las noticias. “La chica era pareja de uno de los integrantes de la familia S. y el apuntado como tirador estaba acompañado por su hermano, Daniel Alejandro "Tato" O.”, dicen las crónicas periodísticas. Por otro lado, en Coronda corrió la versión de que las familias estarían disputando el territorio para la venta de drogas a bajo nivel, el llamado narcomenudeo, palabra que se repite como estrategia para imponer la ley 26.052 que solamente sirvió para duplicar las poblaciones carcelarias en las provincias en las que está, mientras el negocio del narcotráfico crece y se multiplica. Lo cierto es que María de los Angeles tenía solamente dieciocho años. En Rosario, mientras tanto, el martes 3 de octubre, la víctima fue Milton González, un pibe de diecisiete años con un tenue parecido al ya mítico ex líder de la banda “Los Monos”, Claudio “el Pájaro” Cantero. Cuenta su mamá que “ese día fue a buscarle un gallo a mi otro hijo Elian. Vino a buscarlo Ezequiel Aquino, conocido como Barretín, que vive en ese barrio ( Mendoza al 9000). Le dije que tuviera mucho cuidado porque ese pibe tiene más broncas que Bin Laden, y encima con esa familia Villalba que lo mató a mi hijo. Lo mataron derca de la casona de Luis Paz, porque al lado de esa casa vive Gonzalo Villalba, con quien discutió Aquino. Parece que mi hijo se bajó del auto para tratar de parar la bronca. 'Pará que estamos lisos, vinimos a hablar bien' le dijo mi hijo, refiriéndose a que estaban sin ningún arma y sin ánimo de pelear. Ahí apareció Luis Villalba alias Mullinga. 'Tomátelas de acá, que vos no sos de este barrio, vos sos el hijo del Pájaro, no tenés nada que hacer acá' le gritó. Y cuando Milton se sube al auto, desde atrás ese Mullinga le tira por la espalda. Entonces desde la casa de enfrente otro hombre Ezequiel busca un arma y empieza a tirarles del costado. Aquino contó que se hizo el muerto y pudo zafar. Cuando se fueron lo cargó a mi hijo en el auto y lo llevó al Policlínico San Martín donde lo vio la policía, lo persiguió y lo detuvo”, apuntó la madre. “A mi hijo lo entregaron, no sé con que fines lo llevó Aquino para ese barrio, tal vez para que mi hijo le sirva de escudo para chapear con él o no se qué”, terminó diciendo Laura González. Por el asesinato de Milton, el jueves 12 de octubre, la Policía de Investigaciones (PDI) allanó ayer la casa de Luis Paz, el padre del hombre cuyo homicidio permitió a la Justicia avanzar sobre la banda de Los Monos. La medida judicial se concretó en una vivienda ubicada en Jacobacci al 9100, propiedad de Luis Paz, fue ordenada por el fiscal Luis Schiappa Pietra y tuvo como objetivo incautar o secuestrar el material que pudieron haber registrado las cámaras de seguridad de ese inmueble, ya que el crimen de González ocurrió prácticamente en la puerta de esa vivienda.Fuentes cercanas a la investigación aclararon que sobre Luis Paz, quien estaba en su casa en el momento en que llegaron los investigadores, "no hay ninguna cuestión ni atribución" al padre del Fantasma. La hipótesis preliminar que maneja el fiscal estaría centrada en una disputa por narcomenudeo. Una vez más la palabra que intentará desembarcar en Santa Fe para tranquilizar conciencias y llenar los penales de pibas y pibes desesperados. Lo real y lo concreto es que mientras van terminando las campañas electorales y aparecen números que sostienen la reducción de homicidios en la provincia de Santa Fe, siempre son las chicas y los chicos de los barrios los que pueblan las noticias policiales. Una constante que demuestra la siempre vigente ferocidad del capitalismo. Edición: 3462

De venenos y ausencias
Publicado: Viernes, 13 Octubre 2017 13:40
De venenos y ausencias

Por Mercedes “Meche” Méndez (*) Fotos: Pablo Piovano  “A todos los que hemos dicho las cosas como son, nos han catalogado como locos. Si eso es por mostrar la realidad, no hay que hacerse problema. Que me digan loco: para mí es un título nobiliario”. (Rodolfo Páramo, médico-neonatólogo. Malabrigo-Santa Fe) (APe).- El fallo del tribunal de Concepción del Uruguay, Entre Ríos, que sentenció que fumigar escuelas es delito y condenó a empresario fumigador, piloto y productor sojero a 18 meses de prisión, ha sido histórico y una enorme alegría. Pero los efectos del modelo transgénico puesto en marcha en 1996 tiene responsables políticos que en algún momento deberán responder judicialmente por semejante daño. Pero además, las autoridades sanitarias, los trabajadores de la salud y los médicos tenemos la responsabilidad ineludible de no mirar para otro lado ante semejante daño a la salud, de tenderle la mano a los damnificados, de defenderlos, de cobijarlos, de escucharlos, de asistirlos, de prevenirlos, de cuidarlos y sobre todo acompañarlos tamaña agresión. El logro de la condena por la fumigación en la Escuela 44 de Santa Anita parece sólo obra del Poder Judicial, pero está cimentado, abonado y empujado desde abajo por la dignidad, la terquedad, la perseverancia de la docente Mariela Leiva, ex Directora de la Escuela que fuera fumigada y responsable de la denuncia por la que se llegó a juicio. Que no es la excepción: un racimo de docentes en distintos puntos del país vienen denunciando desde hace años que las escuelas rurales, con ellas y sus niños dentro, están siendo fumigados y que tanto docentes como alumnos presentan efectos nocivos agudos o crónicos en su salud. Transgénicos SA En el año ´96 se instala en el país, de la mano de Felipe Sola y Cía. el modelo de agricultura transgénico que aún padecemos, en base a semillas genéticamente modificadas y una cantidad inconmensurable de venenos. Las poblaciones afectadas de manera directa con sus inapelables evidencias a cuestas, vienen denunciando los efectos graves que tanto sus propios cuerpos, como el medioambiente vienen sufriendo: alergias dermatológicas y respiratorias, convulsiones, malformaciones varias, problemas de fertilidad, endocrinos, abortos espontáneos, enfermedades autoinmunes, aumento de cáncer; desmonte, contaminación de las aguas, tierra, aire, mortandad de peces y aves, inundaciones, entre otros. Los damnificados sólo han sido escuchados y acompañados desde un principio por un puñado de médicos, sobre todo de sus respectivas ciudades y por algunos hombres de ciencia. A más de veinte años ya de aquel hecho aberrante del ´96, ha corrido más que agua –contaminada claro- bajo el puente que indica a las claras que este sistema impuesto por el estado de ayer y de hoy de agricultura tóxica envenena, enferma y mata y que ya NO hace falta comprobar nada más para exigir que llegue a su fin y, que en todo caso ellos, sus defensores/auspiciantes deberían comprobar lo contrario para continuar utilizándolo. Pero, como los logros para los de a pie nunca vienen solos, sino que son el resultado de la lucha, la denuncia, la organización, el reclamo, sigo entendiendo que en todo este lío hay una pata imprescindible que nos sigue faltando para continuar la lucha en defensa de la salud y la vida. Creo que en cualquier otro país, no del tercer Mundo como el nuestro claro, los efectos mencionados más arriba sin duda alguna pasarían a conformar un grave problema de Salud Pública. El Silencio NO es Salud Me pregunto: ¿cómo puede ser que en el razonamiento de los médicos -y digo médicos porque son los profesionales que asisten a pacientes y formulan los diagnósticos-, sigan sin existir al momento de pensar en causa de enfermedad, los millones y millones y millones de litros de tóxicos que se vienen esparciendo en agua, aire, tierra y seres vivientes (entiéndase incluidas personas), de manera sistemática, periódica? Sin embargo, cuando las víctimas hablan, es común escuchar que los médicos les han comentado –sotto voce- que el origen de sus padecimientos debían buscarlos en “los venenos” que esparce el modelo, tal es el caso de Carla y su mielodisplasia adquirida en Ayacucho o de Margarita (de Lavalle-Corrientes) y las malformaciones varias de su bebe Azul, hermana de Celeste quien ya había estado al borde de la muerte, por vivir y jugar allá al ladito nomás de las tomateras. Pero, con la importancia que significa semejante diagnóstico de situación, ninguno se atreve luego a repetirlo más allá de las cuatro paredes donde fueron pronunciados, en voz baja y como al pasar. ¿Cómo puede ser que cuando hablan de “tóxicos” se hayan quedado casi en la prehistoria, para los tiempos que corren, y sólo consideren tabaco, alcohol, cocaína, algunos metales pesados… pero a casi nadie se le ocurre pensar en agrotóxicos? ¿En qué país están viviendo? ¿Con la bibliografía dictada por qué ciencia se actualizan? ¿Cómo puede ser que no tengan en cuenta que sus pacientes están siendo intoxicados perversamente de manera aguda en algunos casos, pero generalmente de manera crónica, más o menos directa, según su lugar de procedencia? ¿Cómo puede ser que aún no se tenga en cuenta, a la hora de pensar causas, riesgos y diagnósticos a esta altura ya del modelo agro-drogadependiente imperante, el lugar de residencia de los pacientes, a sabiendas de que esta agresión es mayor en determinadas zonas del país?.Me pregunto si realmente, teniendo en cuenta semejante agresión tóxica, alguien puede asegurar con una mano en el corazón, que dicha agresión es realmente INOCUA. ¿Cómo pueden aún las distintas Sociedades Científicas – Pediatría, Cáncer, Toxicología, Endocrinología, Neurología- seguir haciendo como que NO pasara nada? Y lo que es aún peor, en algunos casos rompen el silencio para sostener lo contrario… ¿Qué responsabilidad les cabe ante semejante mentira? ¿Cómo puede ser que las líneas de investigación sean casi masivamente sólo centradas en la enfermedad, corriendo detrás de una MBE (Medicina Basada en Evidencia) dictada a nivel mundial? ¿Evidencia para quién o quiénes, validada por quién/quiénes me pregunto? ¿Cómo puede ser que siendo un tema que mella la salud Pública, no abunden las líneas que investiguen el corazón del modelo y el daño que está produciendo a la salud y el medio ambiente? ¿Cómo puede ser que a nadie le sorprenda e indigne que no existan laboratorios públicos, gratuitos, accesibles que midan los distintos tóxicos que cargamos en nuestros cuerpos, más allá de los tóxicos que marcan los libros de la prehistoria? ¿Será que saber los valores de los tóxicos “tradicionales”, no molesta ni compromete a nadie? ¿Pero qué pasaría si a un paciente, a otro paciente y a otro y a otro y a otro se le hallara glifosato, 2,4D, atrazina en sus cuerpos? ¿Se podría seguir cómodamente cruzados de brazos sin actuar? Es claro por qué no hay laboratorios: al poder, el mismo que nos intoxica con sus políticas económicas, no le interesa, pero… a los médicos, comprometidos con la salud ¿no debería preocuparles esa falta de instrumento para determinar la posible causa de una patología y su tratamiento, considerando que ya van más de veinte años de decidida agresión tóxica para esta parte del mundo? ¿Cómo puede ser que las maestras nos den clase magistral de cómo se defiende la salud? Sin duda esos venenos no son inocuos y allí donde caen hacen estragos ¿cómo creer que no lo hacen en los cuerpos? ¿Por qué creer que no están interactuando con los otros fármacos que habitualmente se administran? ¿Cómo puede ser que siendo bañados de manera sistemática, por un agente tóxico carcinogénico como el glifosato, se siga resistiendo aún a considerarlo probablemente como causal de enfermedad? ¿Cómo puede ser que no se realice epidemiología alguna al respecto, negando de manera rotunda lo que está ocurriendo hace más de dos décadas? ¿Con qué descaro se sigue sosteniendo que la “causa ambiental” no genera nuevos casos de cáncer? ¿A quién se está haciendo el juego, negando semejante secreto a voces? ¿Será correcto que un paciente oncológico sea enviado de regreso, por descanso o fin de tratamiento a un lugar donde lo fumigan, donde hay depósitos de venenos dentro de su barrio, al lado de su casa, o donde los silos tornan el aire irrespirable, hasta para una persona sana? Si regresara a un hogar donde fuman diez personas alrededor de manera permanente, ¿se le haría alguna sugerencia de manera preventiva?¿Y si además consideramos que en el caso ambiental la exposición no es voluntaria, sino totalmente arbitraria? ¿Arriesgaríamos el tratamiento dejando expuesto al paciente a semejante factor de riesgo? ¿Pueden estas sustancias tóxicas, esparcidas como en un experimento a cielo abierto, estar modificando la presentación de algunas patologías, no respondiendo así a los tratamientos formalmente establecidos? Y las preguntas pueden continuar y continuar. En el Garrahan Trabajo como enfermera en el Hospital de Pediatría Garrahan e intento desde mi humilde lugar, concientizar sobre esta situación de gravedad para que semejante agresión tóxica se comience a tener en cuenta al momento de elaborar diagnósticos, tratamientos y evaluación del cuidado de la salud de los niños y sus familias. Desde el año 2011 llevo organizados con la Junta Interna de ATE -por negativa de la Dirección del Hospital a mi propuesta de ser la Institución la convocante- varios ateneos con prestigiosos profesionales del interior del país sobre la problemática y también con víctimas del modelo, como las docentes fumigadas, aunque lamentablemente con escasa repuesta de los profesionales, en asistencia y en la práctica profesional. En el Hospital se ha asistido a casos agudos de intoxicación por pesticidas, como dos de los niños de la ciudad de Lavalle-Corrientes; como niños que provienen de ciudades donde a diario conviven con los venenos del modelo, aunque se los asiste por síntomas o patología desarrollada, sin la mínima intención de asociación alguna con semejante determinante ambiental y amparados además en “no tenemos dónde realizar los análisis”. Por lo que las palabras inespecífico, indeterminado y/o idiopático pueden cerrar casos, causas y dudas. El Dr. Damián Marino (UNLP), que ha sido uno de los expositores sobre esta problemática, ha presentado al hospital Garrahan –dirigida a la doctora Josefa Rodriguez- una nota firmada por el decano de la Facultad de Ciencias Exactas el 21 de julio de 2015 ofreciendo la posibilidad de trabajar en conjunto, procesando las muestras que puedan acordarse y poniendo a disposición recurso humano para asistir en la organización -sin costo alguno- de un laboratorio para medir residuos de plaguicidas en sangre humana… Después de más de dos años sin respuesta, se hizo una nueva presentación ante el presidente del Consejo de Administración, doctor Carlos Kambourian, el 23 de agosto de 2017. Aún sin respuesta. No tengo dudas de que la decisión de tratar esta problemática como institución, es política y, lamentablemente no creo que las autoridades lo hagan; pero ¿qué pasa con los compañeros médicos? A ellos es la apuesta, a ellos -no sólo los del Garrahan- son sobre todo dirigidos los ateneos, a su pensamiento crítico y a los niños y sus familias, claro. Me sigo preguntando: ¿qué recomendación se debería dar a los padres y hermanos de un paciente que ya enfermo, si es el ambiente tóxico lo que probablemente puede haberlo enfermado? ¿No se debería aconsejar de manera preventiva? ¿Cómo se explica que se produzcan varios casos de cáncer infantil –algunos habituales en adultos- por mencionar una de las patologías, en una pequeña ciudad, con enfermos que son alumnos hasta de la misma escuela y no se avance más allá del tratamiento de la enfermedad, sin emitir a las autoridades que correspondan un enérgico pronunciamiento sobre la situación, sobre la que al menos se debería sugerir investigar para descartar si hay algún factor de riesgo ambiental que podría estar enfermando gravemente a la población? ¿Cómo pueden desconocerse los distintos relevamientos sanitarios realizados por Universidades como UNR (Rosario), UNLP (La Plata), UNC (Córdoba) en distintos pueblos del interior que marcaron un fuerte alerta sobre cómo ha cambiado en estas últimas décadas la forma de enfermar y morir de las poblaciones más afectadas por el modelo productivo?. De silencios y soledades Las poblaciones están solas, las víctimas con su salud quebrantada y aún peor, los familiares de los que han perdido su vida, como Nicolás, José, Rocío, Joan, más solos todavía, soltados de una mano que quienes debían defenderlos jamás les tendió y se encuentran ante un enemigo envalentonado que sigue sosteniendo –donde sea- que los venenos son casi tan inofensivos como “el agua con sal” o menos nocivos que el agua caliente del mate mañanero. Creo que producida la enfermedad es claro que debe tratarse, pero ante la profundización –aún más- de un modelo que envenena, enferma y mata no tengo la menor duda de que debería existir una acción clara y prioritaria para terminar con este experimento tóxico de una vez por todas y que el derecho a la salud y a un ambiente sano, debe prevalecer por sobre la codicia y el dinero. ¿Alguien cree de manera sensata que esto se controla ocupándonos sólo de la enfermedad y con la utilización de más y nuevas drogas, en muchos casos elaboradas por los mismos laboratorios que fabrican los venenos que están esparciendo? ¿A costa de qué? ¿A costa de quiénes? Creo que los agentes de salud NO somos responsables de la instalación de esta guerra química (y digo guerra porque varios de los compuestos utilizados fueron creados y usados antaño como potentes armas de guerra) y que hay responsables políticos que en algún momento, sin duda, deberán responder judicialmente por el delito de causar semejante daño; pero sí creo fehacientemente que como trabajadores de la salud -y sobre todo, insisto, los médicos- tenemos la responsabilidad ineludible de NO mirar para otro lado ante semejante daño a la salud, de tenderle la mano a los damnificados, de defenderlos, de cobijarlos, de escucharlos, de asistirlos, de prevenirlos, de cuidarlos y sobre todo acompañarlos ante tamaña agresión. (*) Enfermera profesional. Cuidados Paliativos. Hospital Garrahan. Edición: 3460

Privilegios humanos (final)
Publicado: Viernes, 13 Octubre 2017 12:40
Privilegios humanos (final)

Por Alfredo Grande (APe).- Una declaración que se pretende universal es funcional a la cultura represora. Primero porque declara. Y al declarar, otorga existencia. Una forma de dar la vida. “Os declaro marido y mujer”. Lo que resulta curioso, ya que no lo declara hombre y esposa. La declaración del matrimonio sacramental otorga estatuto de marido para el hombre y de mujer para la mujer. O sea: empieza a ser mujer cuando está casada y así es declarada. ¿Tiene algo para declarar? al regresar de un viaje a Chile para no perder la adicción al hiperconsumo y superar la abstinencia que generan los precios descuidados. La declaración establece un estado de cosas. Declara una pertenencia, una existencia, una tenencia. El saberse tenedor y poseedor de determinadas virtudes, habilidades, deseos y derechos, nos bautiza con el más letal de los mandatos: obediencia ciega, muda y sorda a quien garantiza esas tenencias y pertenencias.

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Reportajes

 

Alberto Morlachetti habla de infancia en Radio del Plata

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Galería fotográfica

 

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Santiago Maldonado

Aparición con vida ya. 


Impunidad

Crece el número de familiares que todos los viernes marchan en Salta contra la impunidad. Después de 6 años, llegan a más de 200 casos.


Dos años

Detuvieron a una pareja, en Moreno (Buenos Aires), por matar a una nena de dos años, hija de la mujer.


Bariloche

Bariloche se moviliza contra la instalación de una central nuclear en la Patagonia.


Sofía

A 9 años de la desaparición de Sofía Herrera, sin rastros de la pequeña, sus padres deben soportar presiones y acosos.


Causas armadas

Absolvieron a Claudio Castro, su hermano y un amigo en una causa armada. El tribunal ordenó investigar a la fiscalía y a la policía.


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