El pibe de la farmacia y el cerco
Publicado: Miércoles, 07 Diciembre 2016 15:38
El pibe de la farmacia y el cerco

Por Ignacio Pizzo (*)      (APe).- En las sombras de un silencio que se impone mediante un régimen que proporciona datos de macroeconomía por un lado y frivolidad perversa por otro, cada tanto, por algún intersticio, puede filtrarse lo que ineludiblemente sucumbe a nuestra estructura social y económica patógena. Como ejemplo, La Nación el 30 de octubre de 2016 habla de “140.000 jóvenes adictos”, según un estudio de la UCA sobre consumo de drogas en los barrios pobres del conurbano bonaerense. El 22% de los jóvenes de entre 17 y 25 años de villas y asentamientos consumió drogas en el último mes y la brecha de desigualdad entre norte y sur se profundiza según el mismo matutino. Infobae, el 11 de octubre sobre un trabajo de Adecco, dice que hay más de un millón de jóvenes que no estudian ni trabajan. Más de 700 mil ni siquiera están intentando insertarse laboralmente, 589 mil son mujeres y 179 mil son hombres. Mientras los datos buscan narrativa en laberintos de redacción, y el Ni Ni refunda un “NN” más progre, en una mañana no primaveral, aunque el calendario así lo indique, un pibe aprovecha la distracción y la poca gente bajando de la periferia al centro. Cruza el cerco que dice que la línea de pobreza está fijada entre 12.000 y 13.000 pesos. Pide en la farmacia “pasta”. Se presenta como irregular social ante la mirada de quienes siempre seremos culpables, quiere clonazepam y lo manifiesta avergonzado, inquieto, incómodo, a sabiendas que no debe estar ahí en la sociedad civilizada y del estado de derecho. Al percibir el convencimiento de la vendedora, quien entre incompresión y miedo solicitó la receta correspondiente, el pibe se retiró perdiéndose con la masa matutina tempranera. Volverá -o no- a ese lugar que le asignaron de manera inescrupulosa, que forma parte del andamio que sostiene a los que están en el podio ganador. La empleada de la farmacia que aún permanece dentro del contrato social y está a un telegrama de distancia de quedar al otro lado del mostrador, confesó que pensaba que tenía un arma, mientras otras de sus compañeras exclamó “pobrecito”. En esa relacionalidad, donde dos mundos cercanos conviven aunque no se desean, se reproducen las condiciones del cerco, construido desde el poder, para que hasta pobres contra pobres delimiten una línea y se constituya la pedagogía de la crueldad. El pato de la boda son los niños y jóvenes asignados a lugares dotados de peligrosidad según las cartografías del GPS. Para ellos el cerco más riguroso, el peso de la ley, aunque se diga que la mano dura no existe. Desde tiempos históricos hasta la fecha, el ojo estuvo colocado en aquellos que pudiesen alterar con su rebeldía sana, violenta y pertinente un orden establecido, que llamarlo injusto es suavizarlo. Así la tutela del Patronato iba a ser por lejos el invento más ocurrente del Dr. Agote, que aunque en 1914, llevó a cabo la primera transfusión sanguínea, no pudo contra la historia, escrita por vencedores, pero hecha por los pueblos. Wikipedia nada dice de su ensañamiento contra niños y jóvenes. Proponía: “recluirlos en la isla Martín García. Allí hay condiciones suficientes para el alojamiento de 10 mil menores vagabundos que provistos de elementos de trabajo, y bajo una buena vigilancia moral, se convertirán en hombres buenos y sanos para el país”. Nada menos que la Ley de Residencia hecha a la medida de niños y adolescentes. Si buscamos más cercana la historia de nuestros pibes, veremos que en la dictadura militar del 76 que terminó con las utopías posibles, la mayoría de las personas desaparecidas eran jóvenes entre 16-25 años (el 43.23%). No bastaron ni la democracia en 1983, ni la abolición de la ley de patronato en el 2005. Al traspasar la nomenclatura sujeto tutelar por sujeto de derecho, no hemos tenido aún la idoneidad de colocar al niño en el centro de la escena, en los lugares de privilegio. La condena y alojamiento en encierros siguen tan vigentes como en tiempos de Agote, con formas sofisticadas, otorgando a precio vil cualquier sustancia de desecho psicoactiva sin IVA, mientras la leche y otros alimentos de primera necesidad se lucen con un impiadoso 21 % en los exhibidores. Los medicamentos del botiquín REMEDIAR cada vez son menos y las farmacias con precios en franca escalada marcan que para los del otro lado del cerco no hay chance de curarse, exceptuando si el bolsillo cuenta con tarjeta o efectivo. El pibe de la farmacia podrá comprar paco, pasta, aspirar nafta, o pegamentos porque en la pedagogía de la crueldad se domestica para que ése sea el proyecto para los jóvenes. Podrá adquirir clonazepam de contrabando en el mejor de los casos para la abstinencia que comienza con “a” de angustia. Si esto no alcanza, bota y plomo harán su trabajo o la media sanción lista para salir a la cancha de la baja de edad de imputabilidad a los 14 años de la provincia del ex gobernador, ex candidato a presidente y ex motonauta. De máxima será el carnero del empleo joven, propuesta del Ingeniero triunfante de segunda vuelta, y uniformándose detrás de una cadena de hamburguesas por menos del salario mínimo, si no encaja, nuevamente lo esperan cárceles a cielo abierto, villas miseria, favelas, periferias, barrios populares, sin duda cercos, con barrotes imaginarios. Aunque se diga, que no hay proyecto para los jóvenes y se hable de la ausencia del estado, entre líneas no hay duda cuál es el proyecto y ni de la presencia del estado. El pibe de la farmacia cuyo nombre no se transcribe en las notas de los matutinos, y nadie reclama su paradero, al escapar de su cárcel perturba o conmueve. Despierta temor, caridad, rencor o indiferencia. El proyecto pedagógico de la crueldad enseña que el niño será un tumor extirpable si no entra en los valores de referencia que impone la publicidad ostentosa, la escuela expulsiva , el trabajo esclavo, la Iglesia pedófila y cualquier factor disciplinador y amputador de pensamiento mágico. De segunda línea la rebelión juvenil será arrasada con las racias del paco, el hambre, las fuerzas represivas. Nuestra propuesta, la pedagogía de la ternura, del vínculo del abrazo, en tanto concepto político se aloja en pequeños rincones del territorio minado por la miseria hasta que llegue el tiempo de alcanzar el amanecer sin rogar ni pedir permiso, pero con el mazo dando. Allí habrá lugar para los pibes de la farmacia y otros tanto que habrán podido cruzar el cerco, alicatar alambrados, saltar muros, derribar enrejados, desactivar alarmas, y en fin ser parte de la utopía única e innegable, palpable y tangible que es una vida merecedora de ser transitada. (*) Médico generalista. Casa de los Niños de Avellaneda. Fundación Pelota de Trapo.  Edición: 3285    

Crimen sin culpables
Publicado: Lunes, 05 Diciembre 2016 22:03
Crimen sin culpables

Por Silvana Melo    (APe).- Nueve años tendría Nicolás. Los cinco de vida que le arrancaron son un vuelto del modelo. Y se cierran como en un círculo fatal cuando cae el martillo de la Justicia sobre la balanza y la inclina siempre para el mismo lado. Siempre. La muerte de Nicolás, envenenado por alfa-endosulfán, es una muerte sin culpables. Una muerte que no es muerte natural. Nicolás murió envenenado. Pero sus envenenadores no tienen nombre. Ni justicia posible que los condene. Apenas el último eslabón, apenas el que sembró los tomates y roció a ciegas el veneno para que matara todo lo vivo menos sus tomates, se sentó delante del tribunal. Y quedó absuelto. De culpas y cargos. Es todo lo que pudo hacerse cuando hay un niño campesino, pobre, lejano de los rascacielos y los nombres de fantasía, un niño de cuatro años anónimo y desolado que cae en un hospital después del peregrinar terrible de sus padres desde el campo más ignoto, hasta que Nicolás se muere sin ángel que le baje una soga para que él se aferre y pueda volver a la vida linda de sol colgado en la punta del monte. No encontraron pruebas suficientes para condenar al productor, dice con tristeza Julián Segovia, el abogado de la familia. A pesar de una autopsia donde aparecía el veneno, impune como los envenenadores. El endosulfán alfa, el isomero más neurotóxico, según los especialistas. Estaba todo metido en Nicolás. Pero no hubo sistema de salud pública ni toxicología corajuda que diera la cara para sostener que Nicolás fue envenenado. Segovia espera para el 14 de diciembre los fundamentos de la sentencia y piensa apelar, como para recorrer los tramos burocráticos de una justicia que no sienta en un platillo a las víctimas del modelo y las hace pesar tanto como a los victimarios. Pero en un costado está Celeste Estévez, la nena que sobrevivió. Que dijo que su mamá Margarita le aconsejaba no meterse en los charcos, no andar respirando cerca de las tomateras, le pedía que si veía tomates en el piso que ni loca los alzara porque estaban envenenados. Para Celeste una ensalada es una bomba química y es, además, la imagen de Nico pasando por un barro de tomates podridos y olor a veneno, y ver que empezaba a no respirar bien y que no respiraba ya cuando lo cargó la ambulancia. Celeste tendría que haber viajado para su control en el Garrahan. Pero no pudo. Porque también tiene una hermanita de meses con terribles malformaciones. La justicia pasa por una ruta tan a trasmano de esta vida. Y ellos se quedan solos. Es que las multitudes anónimas que se enferman con un estornudo del sistema pesan mucho menos en los platillos que los gerentes de la vida y la muerte. Los que propician que un productor siembre semillas de transgénesis en todas las tierras que tenga a mano, sin importarle que sean de otro, que estén ocupadas por gente viva, que haya niños en una escuela, que se juegue con pies descalzos en un canal de desagote de tóxicos que casi casi se mete en el patio de una casa. Los que propician, miran de afuera, respiran por encima de los aviones fumigadores y construyen riqueza y poder pesan más que los anónimos. Más que los niños de los anónimos, tan frágiles como la vida alrededor de los sembrados. Donde, recuerda Celeste, todas las plantas se ponían amarillas después de la lluvia tóxica. Menos los tomates. Donde los niños son tan lábiles como la hierba. Edición: 3283  

Cara y ceca de la niñez
Publicado: Lunes, 05 Diciembre 2016 12:47
Cara y ceca de la niñez

Por Carlos Del Frade (APe).- La Defensoría de la Niñez y el Observatorio de Niñez y Adolescencia de Santa Fe generaron un muy buen trabajo estadístico bienestar subjetivo en la infancia y adolescencia, con el apoyo de Unicef. Es un muy buen trabajo que, sin embargo, tiene poco que ver con la necesidad de las trabajadoras y los trabajadores de la Dirección Provincial de Niñez, Adolescencia y Familia de Rosario que realizaron un paro de diez días por cuatro puntos básicos: nueva conducción, movilidad, reuniones semanales con los profesionales para coordinar tareas, destino de las chicas y chicos a lugares seguros y estatales y mínima presencia policial. El trabajo, realizado junto al Instituto Provincial de Estadística y Censos (IPEC) y el Ministerio de Educación de Santa Fe, es excelente y está basado en encuestas a 3.200 chicas y chicos de tercero, quinto y séptimo grado de 64 escuelas en la provincia de Santa Fe. Algunos de los resultados indicaron que el 85,3% vive con su familia y el 14,3% con una familia que lo cuida. El 0,4% expresó vivir en un centro residencial o en otro tipo de hogar. Este porcentaje pequeño de chicas y chicos que viven en centros residenciales se encuentran con “medidas de protección excepcional”, que quiere decir que se los han apartado de su familia o centro de vida por un tiempo, porque su derecho a la integridad ha sido vulnerado. En la Provincia de Santa Fe casi mil niñas, niños y adolescentes se encuentran en esta situación. Que el 56,3% de las niñas y niños reconoció dormir siempre en la misma casa. El 35,3% expresó dormir en la misma casa pero que a veces duermen en otros lugares. Y el 8,4% dijo dormir frecuentemente en dos casas y con diferentes adultos. El 40% contó que no le agrada mucho ir a la escuela. Pero sí dijeron que ahí se sienten protegidos, conformes con la relación con sus maestros, las notas que se sacan, la vida como estudiantes, sus compañeras y compañeros de grado. Lo que menos les gusta es que haya que ir todos los días. Y lo que más aprecian de la escolarización es lo que aprenden. En cuanto a las actividades que realizan en su tiempo libre manifestaron: mirar televisión todos los días un 82%, un28% también dedica su tiempo a realizar actividades artísticas como música, danza, pintura, teatro. El 30,5% de las chicas y chicos contaron que han sido al menos una vez maltratados por otras niñas o niños en su escuela. Casi un 40% (37,2%) han sido dejados de lado en su grado y casi la mitad (44,5%) ha sido víctima de burlas por parte de otras chicas y chicos. A su vez, ser dejadas de lado es algo que les pasa más a las chicas, y el ser burlados sucede más entre chicos. Las niñas y niños observaron algunos problemas que vulneran su derecho a un ambiente sano, tanto en el ámbito rural como en el urbano. Casi el 50% de chicas y chicos de 7° grado reconocieron que la basura es un problema central al momento de habitar el espacio público. Un muy buen trabajo que, sin embargo, tiene poco que ver con la necesidad de las trabajadoras y los trabajadores de la Dirección Provincial de Niñez, Adolescencia y Familia de Rosario que realizaron un paro de diez días por cuatro puntos básicos: nueva conducción, movilidad, reuniones semanales con los profesionales para coordinar tareas, destino de las chicas y chicos a lugares seguros y estatales y mínima presencia policial. Salvo el cambio de la dirección, no hubo mayores novedades. La precarización laboral de los que atienden todos los días a chicas y chicos con severos problemas sociales lleva, en la práctica, a una precarización de los derechos de la niñez, más allá de las buenas intenciones. El lunes 21 de noviembre, “dos jóvenes quedaron sin el alojamiento que tenían hasta esa fecha, sumándose un tercero que se evaluó que debía ser alojado por encontrarse en riesgo. Las tres plazas requeridas no estuvieron disponibles ni lo están hasta el día de hoy, jueves 24 de noviembre. Uno de los jóvenes se dispuso a dormir en uno de los baños del personal, y fue retirado de allí a la fuerza por el personal policial”. El martes 22, “el personal policial designado para estar en la institución se acercó a algunos profesionales para conversar sobre el modo de interactuar con los adolescentes, quedando en evidencia que queda a discreción del personal policial (su apertura, su predisposición al diálogo o a la violencia) el modo de su intervención en este sensible lugar del sistema de protección”. “Tal como hemos expuesto en comunicados previos, es nuestra expectativa sostener lógicas serias de trabajo y estrategias sostenidas en el tiempo, con recursos adecuados, respecto de todos, las niñas, niños y adolescentes con los que nos toca trabajar. No queremos bajo ningún punto de vista decir que los jóvenes que dan vueltas por el edificio donde funciona la Dirección Provincial nos molesten, sino que lamentamos que no existan los dispositivos adecuados para contenerlos (centros de día y alojamiento por la noche, como mínimo), y que tampoco se haya podido avanzar mínimamente en acuerdos y/o lineamientos de trabajo, en relación las dificultades planteadas por los trabajadores, dificultades que dieron lugar al paro sostenido desde el 8/11 al 18/11/2016”, terminan diciendo los trabajadores. Cara y ceca de la actitud del estado provincial con respecto a las chicas y los chicos. Una realidad que, seguramente, se repetirá en otros lugares de la geografía argentina. Fuentes: Defensoría de Niñas, Niños y Adolescentes de la Provincia de Santa Fe; comunicado de prensa de los trabajadores de la Dirección Provincial de Niñas, Niños y Adolescentes de Santa Fe, delegación Rosario. Edición: 3282

El día en que lo asesinaron
Publicado: Jueves, 01 Diciembre 2016 15:53
El día en que lo asesinaron

Por Alfredo Grande (APe).- Decir que Fidel Castro murió es una verdad, pero encubridora. Decir que la muerte no puede alcanzarlo es otra verdad, pero rebeladora. Nos rebelamos ante la muerte que llega con la tranquilidad de saber que alguien siempre la espera. Nos rebelamos ante los dolores cínicos de quienes lo odiaron y no pudieron doblegarlo jamás. Nos rebelamos ante la banal presencia de una canciller que representa a un gobierno que no representa, más bien esconde, el sentir de millones de argentinos. Nunca morirá la vida. Y Fidel fue la vida que merece ser vivida. El no dijo que otro mundo era posible. Él lo hizo posible. Corrió el horizonte de lo posible tanto, tanto, que empezamos a soñar despiertos y dormimos sin las pesadillas de tantas generaciones muertas, como advirtiera Marx. Las generaciones vivas vivieron revolución. Vivieron coraje. Vivieron alegría. Fidel no fue el que destruyó la dictadura de un empleado del imperio. No fue el que llegó para seguir tomando vino viejo en odres nuevos. No fue por más. No fue por todo. Fue por algo diferente. Nuevo. No hay revolución sin revolucionarios y no hay revolucionarios si el anhelo de la revolución no está siempre vivo. Pujando para nacer. Luchando para seguir viviendo. Nos rebelamos ante la idea convencional y represora de la muerte que pretende que las personas mueren solamente porque dejan de estar vivas. Para la cultura represora, la mortalidad e inmortalidad es un dato de la biología. Yo digo que es un dato de la historia. Pero no de cualquier historia. Solamente la que escriben los pueblos, que aunque también se equivocan, lo hacen muchos menos que las elites carniceras y sanguinarias. Y esa historia, esas historias, esas crónicas para ser contadas, dignas de un Homero contemporáneo, no dan espacio para que ninguna muerte tenga lugar ni tiempo. Nos rebelamos ante el miserable elogio de las derechas cuando señalan que hubo “dos Fidel”. El Fidel bueno, demócrata, que arrasó con una dictadura, y el Fidel malo, comunista, represor, y también dictador sanguinario. Un Fulgencio Batista de izquierda. Texto sin contexto. Olvidando, es decir, manteniendo la complicidad con las derechas de esos tiempos, que Cuba fue expulsada de la OEA. Y a la Argentina, la presencia del CHE en Punta del Este le costó un golpe de estado. El Imperio pasó de la Alianza para el Progreso al Plan Cóndor. El maquillaje demócrata al verdadero rostro republicano. Algunos pueblos no tienen el gobierno que se merecen, sino que tienen el gobierno por el que luchan. Y las cubanas y los cubanos lucharon por el socialismo. Aunque no supieran qué era el socialismo. Quizá todavía no lo sepamos. Pero no podemos amar al socialismo, sino odiamos al capitalismo. Y la cruel paradoja es que amamos al capitalismo. O sea: amamos los productos con los cuales el capitalismo se blanquea en la vida cotidiana. La batalla cultural está perdida. Serán necesarias nuevas estrategias, porque ahora el bloqueo lo tenemos nosotros. Bloqueados para pensar desde un paradigma excluyente con el paradigma liberal. Cuyo último invento reaccionario, es el concepto de “pos verdad”. “La pos verdad se antoja una definición más ambiciosa en sus resonancias orwellianas y en el reconocimiento de un hueco semántico que discrimina la verdad revelada de la verdad sentida. La prueba está en que la concepción del neologismo, entre otros argumentos, proviene de un editorial publicado en The Economist que ya insinuaba el desenlace de las elecciones americanas a propósito de la emoción. "Donald Trump es el máximo exponente de la política 'pos verdad', (...) una confianza en afirmaciones que se 'sienten verdad' pero no se apoyan en la realidad”. Nada de eso supo nunca el Comandante. Nunca necesitó de la estafa política de la pos verdad. Para Fidel, la palabra no era el camuflaje de la cosa. La palabra y la cosa eran una cosa y la misma cosa. La revolución nunca fue un relato. Fue una materialidad de cosas, de personas, de leyes, de deseos, de anhelos. Alfabetización, reforma agraria, expropiaciones, poder popular. La “pos verdad” es otra de las máscaras de las paradojas de la cultura represora. Lo dicho, dicho no está. A lo hecho, no le pongamos el pecho. No habrá imagen que valga por mil palabras. Por eso nos rebelamos con la afirmación de que Fidel murió. Fue asesinado por los sicarios del imperio, una y mil veces. Cuando asesinaron al CHE, cuando asesinaron al mal llamado socialismo real, al cual anteriormente habían tratado de asesinar las dignas democracias de occidente, levantando al nazismo contra el peligro rojo. Tantas veces lo asesinaron, pero resucitó muchas más veces, y siguió revolucionando nuestras vidas. No somos ingenuos. Los asesinatos del imperio incluyeron como víctima privilegiada a Fidel. Y a todo lo que Fidel presentaba. ¿O al asesinar, masacrar, torturar, degradar, a cientos de miles de trabajadores, estudiantes, militantes políticos y sociales, el imperio no estaba asesinando a Fidel? Nadie que sobrevive a tantos asesinatos puede morir. El cuerpo biológico es apenas el atajo orgánico que la muerte utiliza para no retirarse derrotada. Nos rebelamos porque si Fidel fue asesinado cientos de miles de veces, y siguió luchando, eterna cigarra revolucionaria, no lo matemos nosotros. Que tanto lo amamos y lo seguiremos amando. No lo matemos cuando nos dejamos tentar por las variables y constantes electoralistas del sistema. Por las sobras del banquete democrático y nos resignamos que un salario, que una jubilación, sean considerados “ganancias”. No quiero delirarme con derechos que tengo, pero que al no poder ejercerlos, no los tengo. Ni los tendré. Lo que es malo. Pero que pienso que los tengo, y eso es peor. No tengamos un día de furia. Que todos los días sean días de furia, y que todas las noches sean noches de lucha. Mi amigo y camarada Gustavo Robles finaliza su emocionada poesía: Fidel ejemplo, Fidel compañero Fidel amigo, Fidel camarada Fidel Comandante Fidel Revolución Fidel Gigante Ninguna muerte podrá matarte Hasta la Victoria Siempre. En el área de confort de mi escritura, que también puede ser refugio de sabihondos y suicidas, logro la mezcla milagrosa entre mi anhelo revolucionario, los educadores populares de Pelota de Trapo, los militantes por las prácticas comunitarias en salud, la cooperativa ATICO, y me doy cuenta de que tengo muchos hermanos y que con un poco de esfuerzo, también los puedo contar. Y que Fidel, al que una vez le estreché la mano aunque él nunca supo que le había estrechado la mano a Alfredo Grande, juntos a mis hermanas y hermanos cubanos, Fidel sabe que no hay espacio para muertes ni tristezas, que la alegría es la lucha, y que la dignidad revolucionaria, que no es moral sino ética, es nuestra cigarra.     Edición:3281  

Fidel
Publicado: Sábado, 26 Noviembre 2016 21:26
Fidel

(APe).- El era quien llevaba la barba del liderazgo en aquella banda de jóvenes que entró a la mayor de las Antillas para cambiar la vida 57 años atrás. Fueron los niños los que alzaron los ojos para mirarlos, desde los cordones de las veredas y desde la altura de los tacos de sus botas. Eran 600 mil niños sin escuela. 600 mil con el hambre de toda la historia. Analfabetos por la prepotencia del poder. Enfermos sin cama ni vacuna ni vaquitas de San Antonio que les caminaran todos los dedos hasta inventarles un mañana con pan y auroras. Pasaron 57 años y esos niños se vistieron de la revolución y se la cargaron al hombro. Algunos murieron. Otros tienen los ojos enrojecidos por la ausencia que hoy apareció como un monstruo que brota del mar. Sólo otros niños podrán seguir escribiendo la historia. Sin que la historia caiga a balazos en la espalda o la trunque un filo de navaja. Sólo los niños, los nuevos, los nacidos en la naturalidad de la revolución podrán ser chispas de las nuevas rebeldías, gérmenes de otra revolución, que contenga la vieja, la arme como a un barrilete y le ponga luces e infancia, luchas y brotes de hoy. Así Fidel seguirá llegando, cada uno de enero, a cambiarlo todo. Como los niños hacen estallar lo viejo para nacerlo de nuevo. Por ahí andará entonces la revolución. Edición: 3278

Un funeral de sueños
Publicado: Martes, 06 Diciembre 2016 12:57
Un funeral de sueños

Por Alberto Morlachetti (*)         (APe).- La condena a los niños y niñas pobres por carencias de bienes genéticos fundamentales o por no haber aceptado resignadamente las consecuencias de sus destinos por socialización, es el camino más corto entre la imposibilidad de tolerar la situación y la imposibilidad de transformarla. Los chicos no tienen tiempo de llorar amores perdidos, todo anochecer es un funeral de sueños. Los pibes se atreven a irrumpir en urbanizaciones que no son las suyas. Desplazados de barrios donde nadie registra sus pisadas, se domicilian en otras esquinas y a puro balde y trapo se paran delante de los parabrisas para apurar el brillo, para ganarse una moneda de las chiquitas, de ésas que no pesan nada en el bolsillo ni en el alma. La totalidad de abandonos y hambrunas previas -productoras de consecuencias esperables- no detiene a los gobernantes que tratan de prohibir, denigrar, reprimir los “desechos urbanos” que “ofenden la mirada colectiva”, pero el mar de la pobreza no sabe de orillas y desborda las calles con sus aguas azules: los pibes no saben de ordenanzas y seguirán despertando la ira en las ochavas. Los puñetazos contra los niños abren una llaga incurable en la memoria. Algo sucede en alguna parte de la sociedad argentina con la que no podemos reconciliarnos. Ninguno de nosotros puede hacerlo. Cada familia, o lo que queda de ella, encuentra siempre un muerto injusto en su memoria, un desalojo, un hambre insostenible, un infinito de penas. Y los que son arrojados de los intercambios sociales -cansados de coser horizontes de cartón- comprueban que las calles son surcos dejados por otras tristezas. Trece millones de pobres hay en nuestro país según los últimos números. La escuela subraya su carácter colonial de imponer un modelo de verdad y de belleza -una forma única de ser hombre o mujer- una forma unilateral de transmitir los valores, como si esa pedagogía que impone el capitalismo en serio estuviese inscripta en el corazón de las pizarras. La mitad de los pobres son niños o ancianos que caminan por las calles como siluetas difusas o “desdibujadas humanidades” que desfallecen de miseria. Miradas que ante la derrota se aferran -en la oscuridad- a un instante puro de su vida. Se trata de personas que sobreviven soñando aromas de pan antiguo, risas de viejos amigos que se mezclan con los ladridos de los perros y caricias bellísimas en medio de la desesperación. Los gobernantes tratan de reprimir a los pibes que “ofenden la mirada colectiva”, pero el mar de la pobreza no sabe de orillas y desborda las calles con sus aguas oscuras: los pibes y pibas no saben de leyes ni ordenanzas, no tienen tiempo de llorar amores perdidos. Todo anochecer es un funeral de sueños. (*) Esta nota quedó olvidada en la computadora de Alberto. Inconclusa, no tuvo fuerzas para delinear una frase final. De principios de 2014, la nota es tan vigente como su pensamiento y su utopía.    Edición: 3284  

Un puente
Publicado: Miércoles, 30 Noviembre 2016 13:45
Un puente

Por Sergio Alvez (APe).- Cuando a finales de octubre APe publicaba “Una ardua travesía a nado para ir a la escuela”, la utopía era tender puentes entre los olvidados y la mirada sesgada de las instituciones. En tiempos en que los lazos se van quebrando como los puentes, los niños y niñas de la Comunidad Chafariz (El Soberbio, Misiones), cruzaban a nado un arroyo para poder llegar a la escuela. La publicación en APe y la visibilización de ese olvido obligaron al gobierno misionero a construir un puente. Y los niños pueden llegar secos a la escuela. El cruce del arroyo es apenas una fotografía de la adversidad cotidiana que viven los niños originarios en Misiones. Casi un mes después de la publicación, a principios de esta semana, recibimos un mensaje: “Muchas gracias. Ya tenemos puente”. Era Melly Paniagua, la valiente maestra de la Escuela Intercultural Bilingüe 905, quien cansada de promesas, tuvo el coraje necesario para salir a denunciar la situación, que pronto se nacionalizó, derivando en la inmediata orden de construcción del puente. De este modo, gracias a la visibilidad pública del caso, la comunidad educativa encontró una solución a una problemática de vieja data, que durante años sólo supo despertar la indiferencia de las autoridades del sistema educativo, para quienes resultaba natural que un grupo de niños debiera cruzar un arroyo para poder ejercer su derecho a recibir educación formal. El episodio muestra una vez más, cómo la exposición mediática muchas veces logra activar voluntades políticas que debieran ser motivadas por la dignidad y no por la vergüenza. El caso de la infancia que acude a la Escuela 905, en la localidad fronteriza de El Soberbio, más allá de la peripecia expuesta, propone una necesaria mirada hacia el trasfondo: la vulneración de derechos contra los Pueblos Originarios y la perversión de un sistema educativo excluyente. La niñez originaria en Misiones La imagen de la niñez perteneciente a una comunidad mbya guaraní de la provincia de Misiones, padeciendo una situación social adversa, no es novedosa para los ojos de la llamada prensa nacional, pero en todos los casos, por lo general la repercusión se detuvo en hechos puntuales y no en el contexto general que posibilita estas coyunturas. Haciendo un repaso de los hechos que en los últimos años salieron a la luz mediática, es posible divisar, previo al episodio de la niñez yendo a la escuela a nado en El Soberbio, la irrupción del caso conocido como “El abanderado descalzo”. Se trató de la imagen -viralizada- de Lorenzo, un adolescente mbya que durante el acto del Día de la Bandera en la Escuela Bilingüe 948 (ubicada en el valle del Cuñá Pirú), sostiene descalzo la bandera de ceremonia. Vale para este episodio, la reflexión que hiciera – ante el bombardeo mediático- el El Aty Ñeychyro, organización tradicional de la Nación Guaraní en Misiones: “Tratar de hacer creer que el problema indígena es el de la pobreza es pretender tapar el monte, el que aún nos dejaron, con un dedo. La demarcación de territorios, una educación bilingüe donde seamos partícipes de su contenido – como establece la Constitución Nacional y las leyes internacionales que la Argentina ha firmado- que se respete nuestra espiritualidad, estos son nuestros intereses y por los que queremos ser tapa de diarios y noticias en radio y televisión”. Otro tema que motiva la recurrente aparición del Pueblo Guaraní que habita en Misiones -más de 6 mil personas según últimos registros- es el de la desnutrición infantil. Hace dos años, un documento oficial firmado por el director del Hospital de San Ignacio (localidad donde existen 13 comunidades mbya guaraní) reveló que 113 niños mbya padecían desnutrición. En aquella ocasión, los recortes mediáticos de alcance nacional, focalizaban en “la corrupción”, “la pobreza” y otros conceptos genéricos que enunciados de cierta forma hasta parecieran abstracciones. El trasfondo, que se mantiene, muestra que la falta de acceso a los servicios básicos, a la titularización de tierras, el incumplimiento de las leyes que garantizan derechos y amparo a los Pueblos Originarios, sumado a programas sanitarios insuficientes o inexistentes contra el flagelo de la desnutrición infantil, obturan la posibilidad de un combate real al problema. El presente La construcción del puente sobre el arroyo Chafariz representa un triunfo en un año que culmina de manera conflictiva en muchas comunidades guaraníes de la provincia. Una de las situaciones más graves se da por estos días en el norte provincial. Allí, las comunidades Mbya Guaraní Aguai Poty e Ysyry enfrentan el avasallamiento y vulneración de sus derechos consuetudinarios de propiedad, perpetrados por empresas privadas instaladas en el municipio de Colonia Delicia. También son discriminadas y estigmatizadas por el Ejecutivo Municipal a través de la emisora radial manejada por la comuna. Desde ATE Misiones alertan que es necesaria “la urgente intervención del gobierno nacional y provincial para garantizar la integridad de todos los ciudadanos que habitan la localidad de Colonia Delicia”, al tiempo que informan: “En esta localidad, autoridades Municipales están fomentando la discriminación hacia los pueblos originarios , atemorizando a la población urbana y rural a través de la radio municipal, acusando a través de este medio de comunicación a los mbya de “intrusar” propiedades de colonos y pequeños productores , provocando así el enfrentamiento entre las comunidades mbya con los pequeños productores de la localidad que viven, producen y trabajan allí. Con este accionar desconocen la aplicación de la ley nacional 26160 de emergencia territorial, por la cual se delimitaron los territorios de las comunidades entre los años 2011 y 2013”. Democratizar el sistema educativo Sin duda que el extremo de tener que nadar para poder estudiar, es una de las consecuencias de un sistema educativo con múltiples falencias que terminan pagando las niñas y niños de los núcleos educativos situados en las profundidades rurales de la provincia, allí donde las cámaras tardan más en llegar. Escuelas ranchos, maestros mal pagos, corrupción en el sistema de designación de docentes y otros males, mantienen al sistema educativo en lo que el Frente de Unidad de los Trabajadores de la Educación (FUTE, conformado por gremios docentes combativos de la provincia) clasifica como “en terapia intensiva”. Leandro Sánchez, maestro de frontera y militante del FUTE, sentencia: “al sistema educativo misionero le falta ser democratizado. Porque no es un sistema democrático, sino que es autoritario y genera inequidad, los recursos se dilapidan y los chicos terminan sufriendo para estudiar, cuando deberían contar con todo lo necesario. No debería haber más escuelas rancho y sin embargo las hay en toda la provincia”. En palabras de la maestra Paniagua: “me brinda felicidad saber que después de tantos años reclamando, los niños van a venir a la escuela secos, que cuando llueva van a poder venir igual, que van a poder tener una educación mejor. Pero soy consciente de que falta mucho, que en cada rincón de la provincia todavía hay muchos niños que si bien no tienen que nadar, deben caminar kilómetros para llegar a escuelas de madera, sin agua, que se caen a pedazos. Todavía nos falta construir muchos puentes para nuestros niños”. Edición:3280

Los pibes y la calle
Publicado: Martes, 29 Noviembre 2016 12:04
Los pibes y la calle

Por Carlos del Frade (APe).- -No es fácil que la calle te acepte – dice uno de los muchachos que desde hace años viene trabajando como acompañante personalizado en la ciudad de Rosario. Durante seis horas, de lunes a viernes, tiene que estar con pibas o pibes deambulando por las calles de la ex geografía obrera para que no mueran consecuencia de los negocios mafiosos que necesitan tragarse la vida de los estragados. Chicas y chicos en situación de calle, institucionalizados, sujetos de derechos pero protagonistas de saqueos cotidianos. Dignidades demolidas por varios motivos. Muchos de ellos surgen de estos diálogos entre trabajadores comprometidos y algunos, poquitos, funcionarios sensibles. Dicen los acompañantes personalizados que a estos chicos los pasean por los llamados “dispositivos” pero tanto los pibes como los empleados precarizados de la dirección provincial de niñas, niños y adolescentes, están cansados del circuito y tampoco hay dinero para la movilidad. El problema se hace mayor cuando cae la noche y el estado, entonces, decide alquilar hoteles privados, en algunos de los cuales se ejerce la prostitución y las sustancias supuestamente prohibidas se venden con absoluta libertad. Y esas chicas, esos chicos que están acompañados necesitan un proyecto de vida que vaya por otro lado. No solamente no hay presupuesto adecuado sino tampoco organización interna para atender las necesidades de casi ciento cincuenta chicas y chicos que vagan todos los días junto a los acompañantes personalizados. Los salarios de los acompañantes, comprometidos con la suerte de esas chicas, de esos chicos, varían de 900 a 7 mil pesos, oscilaciones que marcan el peso de la precarización laboral desde el mismo gobierno que alienta, desde los discursos, la integración y protección integral de las niñas, los niños y adolescentes. El otro problema serio es la relación con los nichos brutales y corruptos de La Santafesina SA porque ellos también reconocen a las pibas y los pibes y los provocan: “Una puñalada al lado del río y se terminó. Se arregla fácil todo esto”, suelen decir los uniformados, los custodios de la seguridad del pueblo de la provincia. Nadie sabe bien quiénes evalúan al personal, ya sea policías o acompañantes, qué criterios para qué perfiles. Son niñas, niños y adolescentes, materia sensible si las hay. Pero no parece importar demasiado. Una funcionaria sensible que escucha las confesiones de los acompañantes retruca el nivel de perversión naturalizada: “Una chica llegó a vender su hijo por una rueda de motos”, dice. Las miradas cambian, la razón se conmueve con el relato y por un instante hay más rebeldía y bronca que resignación. Hay un psicólogo para intentar contener a los 197 acompañantes personalizados que lidian contra esta ferocidad también conformada por la desidia y la indiferencia de estos nichos insensibles del estado. -La calle te tiene que admitir – repite el acompañante. No cualquiera puede ser acompañante, no cualquier acompaña a estos pibes que parecen estar condenados de antemano. Y cuando las chicas y los chicos institucionalizados pueden volver a sus familias suelen encontrarse con las bandas que, alguna vez, los amenazaron de muerte. Es indispensable un lugar protegido por algún buen nicho del estado y los gobiernos. Mientras las funcionarias y los directores van sucediéndose en los pliegues de la Dirección Provincial de Niñas, Niños y Adolescentes; mientras las carpas, los paros y los documentos de los trabajadores denuncian los límites que impone el presupuesto; las chicas y los chicos a los que hace rato les robaron la infancia y adolescencia pelean por un presente con dignidad, un punto en la geografía existencial donde también haya, aunque sea, un cachito de felicidad para ellos. Fuente: Entrevistas realizadas por el autor de esta nota. Edición: 3279    

Messi conducción
Publicado: Viernes, 25 Noviembre 2016 13:05
Messi conducción

Por Alfredo Grande   (APe).- La democracia no vinculante consiste en que muy pocos afortunados, bendecidos por diversas formas de la fortuna, deciden sobre los ingresos de los cientos de miles de desafortunados. Con ingresos de cinco ceros y varios ceos, discuten como si supieras sobre el bono de fin de año. O sea: el abono para que la miseria se note menos, porque ya es imposible que no se note. Lo que no se nota es la riqueza, que escondida en los pliegues delictivos de las diferentes rutas del dinero, los off shore, los on shore, la obra pública y el afano privado, reina y ahora también gobierna. Alguna vez con el “Morla”(*) soñamos construir el FRENACRI: frente nacional contra la riqueza. Porque la más digna opción por los pobres debe ser efecto de una decidida no opción por los ricos. La pornografía ha dejado de ser sexual, a partir de que la internet la ha vulgarizado. Lo que más se baja de la web es porno, por lo tanto ha perdido ese aroma de clandestinidad que tanto enciende a las mentes y cuerpos frágiles. Pero como todo no está perdido, entonces vienen por más, por todo, porque después de la nada, Marte, el planeta rojo, nos espera. Aclaro por las dudas algún nostalgioso se entusiasme, que es rojo no por comunista, sino apenas por el color de su suelo. Pero uno nunca sabe. Un soviet de astronautas puede ser un horizonte para próximas luchas. El planeta Tierra será el patio trasero de la galaxia, y no volverán las obscuras golondrinas, ni cientos de miles de especies que desaparecen diariamente. Apocalipsis Now con varios imitadores del sargento Kurtz. La pornografía es económica financiera, y el sol nunca se pone en los casinos del mundo. La publicidad, la prostituta mejor paga en la historia de la humanidad, intenta hacer potable, o al menos, apta para el consumo humano, toda la basura reciclada. Incluyendo funcionarios. Especialmente funcionarios. La publicidad siempre está en cadena nacional, aunque no popular. Es la activa militante por el desclasamiento de los humildes. De los pobres. De los excluidos. Que solo aspiran a ser clase media, al menos por tener un iphone en sus manos. La clase media, entonces, es un viaje de ida. La anestesia total de lo que alguna vez se llamó “conciencia de clase en sí y para sí”, ha sido suplantado por apoyar la ñata contra el vidrio, creyendo que estamos adentro del bar. Nos distraen con “¿a quién querés más? ¿a Hilary o a Trump? Y la gran democracia del Norte, que asesinó 4 presidentes, tiene su gran circo en las elecciones que siempre consagran al menos malo, al menos bueno, pero nunca al más bueno. No lo encuentran porque es difícil que de la pestilencia imperial, pueda surgir la pureza y la dignidad. Hoy la discusión del “para todos” se reduce al fútbol. La pasión de multitudes convertidas por la alquimia financiera en una industria de industrias. Desde los narcos que lavan dinero comprando y vendiendo a los esclavos de los clubes para mutarlos en aristócratas del balompié, hasta los trapitos y barras bravas que son el rostro feo, sucio y malo del negocio. La escala industrial modifica todo. No se produce porque se consume sino que se consume porque se produce. Y entonces la producción necesita el pacto perverso con la publicidad, que será la pedagoga del mercado. Lo inútil, perjudicial, nocivo, caro, absurdo, tendrá que ser maquillado para que parezca absolutamente necesario. Hoy entrar en el transporte público es parecido que a una sala de terapia intensiva. Casi todos conectados con cables que los conectan con vidas lejanas. A las cercanas, ni una mirada. Aunque ocupen asientos para ancianos, embarazadas, discapacitados, entran en coma fonoaudiológico y hasta parece que durmieran. Y seguirán durmiendo despiertos, incapaces de salir de la pesadilla en que se ha convertido su vida. Por eso hay que cuidar, acompañar, estimular, los pocos que todavía sienten orgullo por luchar. La marcha del orgullo gay es un analizador relevante. Orgullo que se opone a la vergüenza, como bien nos aclaró Cesar Cigliutti, Presidente de la Comunidad Homosexual Argentina. Orgullo por luchar para salir de la pesadilla de la discriminación, la persecución, la ignominia, el desprecio. Orgullo por ser educadores populares, como nos enseña la Fundación Pelota de Trapo. Orgullo por intentar prácticas comunitarias en salud, como el 6º encuentro que se realizará en Villa Carlos Paz sigue demostrando. Orgullo por la marcha de las mujeres que luchan. Pero marchar siempre es marchar en diversidad. La uniformidad no es una marcha, es un desfile. Las marchas son diversidades que combaten, no uniformidades que se quejan. Los sub comandantes saben que el único comandante es el pueblo. Pero no cualquier pueblo. El pueblo que a veces se equivoca, pero que no dejará de luchar para hacer de la derrota victoria. Para los que se amortiguan con la anestesia de la publicidad, les queda el premio de los cómodos, de los cínicos, de los cobardes. Les regalo su slogan triunfador: Messi conducción. (*) Alberto Morlachetti, fundador y soñador de Pelota de Trapo Edición: 3277

Familias argentinas
Publicado: Jueves, 24 Noviembre 2016 14:20
Familias argentinas

Por MIguel Angel Semán (APe).- Nuestro Código Civil no preveía la figura de la adopción. Para Vélez Sarsfield la idea de implantar un extraño ahí donde la naturaleza no lo había hecho era poco menos que aberrante. Esta concepción moral y sanitaria de la familia argentina salvó de ser adoptados a muchos pibes pobres del siglo XIX, pero no los libró de la caridad de las Damas de Beneficencia ni del Patronato de Menores. Como tampoco alcanzó para arrebatar de la esclavitud doméstica a los “indiecitos y chinitas” que el general Roca, después de exterminar a sus padres, repartió entre las familias porteñas. Recién 80 años más tarde, en 1948, con Evita en llamas y Perón en el gobierno, se sanciona la primera ley de adopción del país. El detonante fueron los huérfanos del terremoto de San Juan, pero los lineamientos no se apartaron de las políticas tutelares clásicas. La diferencia la marcó el nuevo estatuto de la niñez en la Argentina, con el apotegma hecho realidad de que los únicos privilegiados eran los niños, los pobres de entonces empezaron a andar un poco más seguros y felices. Pese a ello hay que señalar también ese momento como el punto de partida de una de las más persistentes ficciones nacionales. El mito de un derecho que nunca existió, pero que la conciencia social y la política culposa se han empeñado en proclamar y proteger a rajatabla: el derecho a la adopción, entendido como la aspiración de los adultos por hacerse de un niño. Toda la legislación, nacional y provincial sobre la materia, como muchos de los proyectos en estudio, guarda coherencia con este principio que no es más que el descendiente actualizado de aquel viejo terror del siglo XIX. Ya no se trata de no meter a un extraño en la familia sino de que una familia extraña no se meta en nuestra casa. A eso tienden los resguardos procesales, la pregonada celeridad, la economía del trámite, la abreviación de los plazos por un lado, y el desmantelamiento de las políticas integrales de protección a las familias pobres por el otro. Hoy, como ayer y casi siempre, la pobreza se erige en la más poderosa presunción de incapacidad, tanto para criar como para amar a un hijo. Sobre semejante premisa, condimentada con la peligrosidad y apuntalada en prejuicios jurídicos, notificaciones fictas y plazos que corren como ráfagas, el juicio de adopción sigue de largo y deja atrás a una madre y un hijo que nunca más volverán a ser los mismos. Para llegar a ese punto, que hoy algunos llaman situación de “adoptabilidad” la miseria tuvo que haber erosionado resistencias que a nadie le importan. Generaciones de excluidos son sentenciadas al peor desarraigo si no obedecen a las citaciones judiciales, si no constituyen domicilio donde se les ordena, si no ejercen un derecho de defensa que el hambre les arrebató y la ley les muestra y esconde para volverlo en su contra. Como ejemplo, basta la ley 14.528 de la provincia de Buenos Aires que considera sujetos del proceso en el juicio de adopción a los pretensos adoptantes, al pretenso adoptado, al Ministerio Público y a la autoridad administrativa que haya declarado la situación de “adoptabilidad”. La familia de origen, considerada como un vínculo puramente genético o biológico, su historia y sus afectos arrasados quedan muy lejos de los códigos. La adopción concebida como política pública y general y no como una figura de excepción para situaciones verdaderamente terminales, lleva a una aberración mucho más temible que la que imaginó el legislador de hace ciento cincuenta años. El traspaso de infancias marginales hacia las clases medias y altas de la sociedad. Un movimiento que aunque tienda a satisfacer las necesidades de los adoptantes, la conciencia social culposa considera un acto casi heroico. Altruista. La batalla por los niños perdidos de la tierra. Por desgracia, o suerte para ellos, la cantera parece inagotable. Madre a madre y niño por niño, el mundo no se cansa de fabricar miseria. En cada vientre pobre que se tensa late una amenaza. A los 45 días de parir, según la ley de Buenos Aires, y según otras, apenas sepa que un niño triste la mira desde el fondo, la mujer podrá ir a golpear la puerta de alguna autoridad y decirle: Señores, acá vengo a dejarles esta alma y la mía. Les firmará al pie y se volverá sobre sus pasos que ya nunca volverán a ser los mismos. Edición: 3275  

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Reportajes

 

Alberto Morlachetti habla de infancia en Radio del Plata

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Galería fotográfica

 

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Planes por balas

Esteban Bullrich dijo que a los pibes pobres "le podes dar un plan social, pero esa plata la va a usar para comprar balas". 


Fuego y muerte

En un mes tres chiquitos murieron en Salta en el incendio de sus casillas. Y tres familias se quedaron sin nada luego de prenderse fuego sus casillas en un asentamiento.


Urtubey

Juan Manuel Urtubey utilizó a un joven con síndrome de down para probar el sistema del voto electrónico que fogonea tratando de demostrar la falta de dificultades del mecanismo.


Lanata

Bajo el título de "Argentina, país generoso", Jorge Lanata destiló xenofobia en su programa televisivo.


Lucía

Una chica de 16 años fue abusada y asesinada en Mar del Plata. Destrozaron una pieza del rompecabezas de la condición humana.


Pobreza

El Indec dio a conocer una estadística que reconoce más de un 32 % de pobres en el país.


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Alberto en la voz de Jorge Fernández Díaz

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