La luz que se corta, el aire que se corta
Publicado: Miércoles, 17 Enero 2018 12:27
La luz que se corta, el aire que se corta

Por Ignacio Pizzo (APe).- La expresión del aire que se corta con un hilo, no parece ser apropiada para el Hospital San Martín de la Plata, uno de los nosocomios de mayor complejidad de la Provincia de Buenos Aires. Entre la noche del viernes 12 y la madrugada del sábado 13 de enero el oxígeno suministrado por los respiradores se vio interrumpido por un corte en el servicio eléctrico, y los pacientes niños y adultos bajo asistencia respiratoria mecánica requirieron de la rápida intervención del personal, para continuar con el proceso de ventilación en forma manual. Sin contar el apagón en los pabellones que discurren por la estructura edilicia. “Poco después de la medianoche del viernes y los primeros minutos de ayer, las cuatro manzanas del Policlínico quedaron a oscuras. De inmediato llegó la desesperación, porque los jefes de guardia de las áreas críticas empezaron a pedir apoyo para asistir a los pacientes que reciben asistencia mecánica para respirar.” Así lo narra un fragmento del diario El Día del 14/01. Sin embargo la vivencia o sobrevivencia es pesadilla vívida y supera ficciones y animaciones. Pablo Maciel, titular de la Asociación de Profesionales del Policlínico, remarca: “hubo un trabajo destacado de los médicos que salvaron numerosas vidas en forma milagrosa, ya que hicieron maniobras manuales para mantener a los pacientes. No hubo víctimas fatales de casualidad”. Nada nuevo, o todo viejo, según el punto de vista. Las ruinas en las cuales se brinda atención médica, son la vidriera de lo que significa para nuestros dirigentes y mercaderes la vida humana, nada. Vida humana que no es la de ellos ni de sus familiares ni sus allegados, que se cobijan seguramente bajo el manto prepago de la salud, transformada hoy en producto que cotiza en bolsa. El tiempo estival, parece llegar cada año como algo nuevo, como un alud que aplasta la cabeza e impone la agenda en cada conversación de esquina. En nuestros hospitales públicos, parece ser que el calor se replica exponencialmente, y las guardias en ebullición son sorprendidas cuando la energía eléctrica irrumpe con su ausencia. Los cuerpos y las historias de los anónimos ventilados, ahora dependen de una mano que comprima una bolsa conectada a la fuente de oxígeno. El aire se corta, porque la luz se corta, porque Vidal, Scioli, Solá, Ruckauf o Duhalde o sus séquitos y podemos seguir para atrás, no sucumbieron jamás a la esperanza humana. Las inconmovibles sonrisas de sus carteles de campaña sólo encarnan la imagen de su falsedad genética. No importa si los afiliados involuntariamente al club de los marginales se mueren, porque dicha credencial de cobertura, que no es universal ni es de salud, solo cubrirá con bolsas negras a los asesinados del sistema. Sistema tangible a través de quienes gestionan el infierno y la miseria. Salvo excepciones, esfuerzos colectivos e individuales de trabajadores, el colapso eterno de los servicios de salud de la provincia en particular y del país en general, vislumbra el real panóptico foucolteano, donde el control social se ejerce desde las instituciones ya sea para anular la subjetividad o simplemente matar al sujeto. Edición: 3537

El seis a cero
Publicado: Lunes, 15 Enero 2018 17:34
El seis a cero

A 40 años del Mundial 78 – Nota II Por Carlos Del Frade (APe).- Menotti no se acuerda ni de las cenas con Galtieri ni de las visitas de Videla y compañía a los vestuarios, tanto locales como visitantes. "¿ Pero viejo, ahora resulta que el Mundial lo jugaron sólo Menotti y los jugadores? ¿ Y la gente que llenó las canchas, que salió a las calles? ¿ Y los medios?", dice el técnico. (Ver Nota I) "Yo le decía: 'César, los militares te están usando'. Pero él me respondía que no había problemas, que los tenía controlados", contó antes de morir João Saldanha, miembro histórico del Partido Comunista Brasileño y que se alejó de la conducción técnica de la selección de su país poco antes del Mundial de México 70, cuando el coloso sudamericano estaba asolado por la dictadura del general Emilio Garrastazu Médici. "Todos los presos políticos, los perseguidos, los torturados y los familiares de los desaparecidos estábamos esperando que Menotti dijera algo, que tuviera un gesto solidario, pero no dijo nada. Fue doloroso y muy jodido de su parte. Él también estaba haciendo política con su silencio", apuntó Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz en 1980, que logró salir de la Unidad 9 de La Plata gracias a la presión internacional, el 23 de junio de 1978, dos días antes de la final. "Yo digo que ese partido no fue normal, que fue raro", insiste hoy Juan Carlos Oblitas, ex integrante de aquel equipo peruano que perdió 6 a 0 contra Argetnina en cancha de Central. Oblitas llegó a ser técnico de la selección. "Dominamos al comienzo y hasta el segundo gol argentino el partido fue parejo, pero después nos quedamos inexplicablemente. Creo que si ese mismo partido hubiera vuelto a jugarse diez veces jamás habríamos perdido 6-0. Es más, podríamos haber ganado alguno", agregó. "Por respeto a la gente que integraba el equipo conmigo en aquella época  prefiero decir que salimos a jugar ese partido bajo presión. No voy a hacer lo mismo que Manso, que en 1979 lanzó una acusación artera", remarcó Oblitas. "La presencia de Videla en nuestro vestuario fue terrible. Algunos más jóvenes, que pudieron haberse sentido intimidados, dejaron de cambiarse para escucharlo. Pero yo, que tenía más experiencia, seguí en lo mío. Seguí detrás de una pared y apenas lo oía hablar. No quería que nada interrumpiera mi concentración", agregó Oblitas. El ex zaguero Radulfo Manso dijo: “Antes del partido con Argentina atendí un llamado telefónico en mi pieza de la concentración. La voz, que tenía acento argentino y me trataba de manera peyorativa, discriminatoria y racista, me dijo de muy mala manera que les comunicara a mis compañeros que nos pagarían 50 mil dólares a cada uno si permitíamos la clasificación de Argentino. Me dio mucho miedo, porque yo en ese momento era un muchachito y me sentí muy mal. Se lo conté a un compañero y estoy seguro de que si se lo hubiera dicho al resto, todos me habrían dicho que no aceptaban". Por su parte Ramón “Chupete” Quiroga, arquero de la selección peruana y surgido de las inferiores de Rosario Central, repitió hasta el hartazgo que no se vendió. Admitió que aquella fue su "noche más negra" y que jamás le volvieron a marcas seis goles en otro partido. "A mi no me consta, pero no pongo las manos en el fuego por nadie. Igual me permito ponerlo muy en duda. A ese partido llegamos con el desgaste del esfuerzo que hicimos en la primera rueda, en el que le ganamos a Escocia e Irán y empatamos con Holanda. O fue casual que después perdiéramos con Polonia, Brasil y Argentina. Estoy convencido de que perdimos de manera limpia. Con mi experiencia, yo me habría dado cuenta si alguno de mis compañeros no ponía todo para ganar", sostuvo Héctor Chumpitaz, ex zaguero central y capitán de aquella selección peruana en relación al partido contra la Argentina. Pero junto a Manzo denunciaron que Perú recibió una incentivación de Brasil (5 mil dólares para cada jugador, más vacaciones en Itaparica) a cambio de impedir la clasificación argentina. "Todo el plantel estuvo al tanto de eso, pero nadie lo tomó en serio. No estábamos seguros de que pudiéramos cobrar ese dinero", sostuvieron. Chumpitaz también recordó la visita de Videla minutos antes del partido contra Argentina en la cancha de Central. "Nos sorprendimos cuando nos dijeron que nos iba a hablar Videla. Se paró frente a nosotros y nos dio un discurso en el que llamaba a la hermandad latinoamericana y nos deseaba suerte. Yo me lo tomé como una presión, aunque después de lo que nos habían dicho los organismos de derechos humanos, Videla aparecía como un personaje que nos daba un poco de miedo", dijo el zaguero de recia pegada. Massera y Galtieri también frecuentaban la concentración argentina: "Nos hablaban de nuestras virtudes y de que representábamos a la patria", recordó Ardiles. En Perú gobernaba el general Francisco Morales Bermúdez con el que, supuestamente, se hizo un acuerdo con la dictadura argentina. Dicen que se trató de un "un crédito no reembolsable para la adquisición a la Junta Nacional de Granos de cuatro mil tonelada de trigo a granel", en un marco del "convenio sobre ayuda alimentaria". El Sunday Times, de Londres, escribió esta teoría en  1986. "Ese tipo de donaciones no eran espontáneas. Se hacían sólo en caso de un terremoto, de alguna catástrofe", dijo Juan Alemann, secretario de Hacienda de aquel terrorismo de estado argentino. Algunas crónicas narraron que “aquel 21 de junio, a las 20.40, en el preciso momento en el que Leopoldo Luque marcaba el cuarto gol a Perú, estallaba una bomba en la casa de Alemann, que no sólo era funcionario, sino que, además, vivía a media cuadra de una comisaría. El ex secretario de Hacienda “siempre sugirió que aquella bomba fue obra de sus críticas por los gastos del Mundial y apuntó al almirante Carlos Lacoste, vicepresidente paro hombre fuerte del Ente Autárquico Mundial 78 (EAM 78). Lacoste fue mano derecha del almirante Eduardo Massera, que le ganó una lucha interna al Ejercito y logró para la Marina el uso político y los negocios”, se escribió a veinte años del Mundial ´78. Lacoste, por otra parte,  fue sospechado por el asesinato del general Omar Actis, el primer presidente de la EAM 78, que quería hacer un Mundial más austero y que fue asesinado el 21 de agosto de 1976, dos días antes de una conferencia de prensa en la que iba a presentar su proyecto. Tras el asesinato de Actis, Lacoste hizo el Mundial a gusto de la FIFA y de sus socios comerciales. Lacoste, amo y señor del deporte en los tiempos de la dictadura, apenas recibió del juez Miguel Pons un reproche "ético" porque, siendo funcionario, incrementó su patrimonio en más del 400 por ciento, manejando dineros de firmas extranjeras en la City, en los tiempos de la bicicleta financiera de Jose Martínez de Hoz. Para el periodista inglés David Yallop, famoso por su investigación sobre el presunto asesinado del papa Juan Pablo I, titulada “¿Por voluntad de Dios?”, en su libro “¿Cómo se robaron la copa?”, no hay dudas. “La orden de arreglar el resultado vino directamente del hombre que dirigía la Junta Militar, el general Jorge Videla. El hombre al que dio las órdenes fue Lacoste” que “realizó una serie de negociaciones detalladas con tres antiguos oficiales que viajaban con el equipo de Perú. Los sobornos tomaron una variedad de formas. Treinta y cinco mil toneladas de grano que se iban a embarcar de Argentina  Perú. También se pagaron sustanciales sobornos directamente a funcionarios de Perú de cuentas manejadas por la Armada argentina... Una parte sustancial del crédito de los 50 millones de dólares que estaría disponible fue distribuida entre los miembros de la junta militar de Perú... He hablado largamente con tres integrantes del equipo, los cuales independientemente confirmaron que les habían ofrecido dinero para asegurar el resultado correcto. Fueron contactados por un antiguo miembro de la junta en forma separada...En vista de lo que estaba en juego, la cantidad recibida por estos tres jugadores era lastimosamente pequeña: 20 mil dólares por hombre”, sostuvo Yallop. Edición: 3536

El señor de Rosario
Publicado: Lunes, 15 Enero 2018 16:56
El señor de Rosario

A 40 años del Mundial 78 - Nota I Por Carlos Del Frade      (APe).- "A un general victorioso no se le cuestionan las batallas...". Con esta frase, Galtieri, del brazo de César Luis Menotti, descendió la escalera de la Bolsa de Comercio luego del triunfo de la selección argentina frente a Perú por 6 a 0 en el Gigante de Arroyito. La dictadura estaba de fiesta: la Argentina disputaría la final del Mundial contra Holanda y Galtieri, al mismo tiempo, celebraba el rol protagónico de Rosario en las últimas semanas. Rosario era su base de poder y no solamente de operaciones. "De todo lo publicado acerca del Mundial me sigo quedando con el trabajo del comandante del Segundo Cuerpo de Ejército, general Galtieri... es lo más realista, sensato y valioso... de modo que en medio de tanta confusión, el domingo repetiremos sus tramos más orientadores", escribió Evaristo Monti el 26 de febrero de 1978. Por aquellos días se abrieron las presentaciones para construir Yacyretá, que ganaba la firma Decavial SA con el objetivo de levantar una villa permanente adyacente a la ciudad de Ituzaingó, en la provincia de Corrientes, una de la seis que estaban bajo el imperio de Galtieri. En Santa Fe, mientras tanto, la firma Tecsa seguía ganando licitaciones para electrificar obras en San Javier, Helvecia, Cayastá y Saladero Cabal. La Asociación Empresaria de Rosario, a propósito de los dos años del golpe, expresaba su "beneplácito institucional" y sostenía que "el empresariado ha comprendido que el actual no es un proceso más, sino más bien la única instancia que la Argentina tiene para su futuro". El 24 de abril llegó a Rosario el Almirante Cero, Emilio Eduardo Massera. Su objetivo era acompañar al jefe de la Armada Boliviana, Gutemberg Barroso Hurtado, a la toma de amarras de un buque de aquel país, el Libertador Simón Bolívar, en la zona franca del puerto rosarino. Galtieri sabía que Massera estaba, de paso, midiendo el potencial político del general. Y ambos, en definitiva, apostaban a las curiosas relaciones que mantenían con los militares bolivianos. "El Mundial es de todos. En la calle y en la cancha, un gol de cordialidad. El equipo es el país. Jugamos nuestro prestigio", decía un aviso en "La Capital", auspiciado por la Junta Nacional de Granos. A mediados de mayo se inauguraba el enlace del bulevar Avellaneda con el parque Alem, obra a cargo de la firma Adjiman y Chegoriansky Ingenieros. Cuando Kempes le metió los dos goles a Polonia en la cancha de Central, Videla, según "La Capital", tuvo una "impresionante recepción del público". El 21 de junio, luego del triunfo sobre Perú, el palco estaba ocupado por Videla, Massera, Agosti, Harguindeguy, Martínez de Hoz, Liendo, Kissinger, Galtieri, Desimoni, Cristiani, Viola, Bolatti y Lacoste. En las tribunas, en tanto, la marcha oficial del Mundial era reinterpretada por los habitantes anónimos: "25 millones de boludos, pagaremos el mundial...", cantaban. Antes de volver a Buenos Aires, los muchachos de la selección debieron soportar la despedida de Galtieri, que aprovechó para sacarse algunas fotos, especialmente con Kempes y Menotti. Edición: 3535  

Ajustes y resistencias
Publicado: Viernes, 12 Enero 2018 12:09
Ajustes y resistencias

Por Bernardo Penoucos     (APe).- Cuando el domingo la calesita de la plaza del centro se abra libremente para los hijos y las hijas de los cesanteados de Fanazul, un engranaje de la condición humana empezará a reivindicarse. Porque desde los caballitos y los autitos que giran sobre sí en ese histórico tiovivo comenzará a sonar una música rebelde y movilizadora. La ciudad de Azul se está despertando de una suerte de letargo. El cierre de la planta de fabricaciones militares deja a 250 trabajadores en la calle. No hubo telegramas de despidos, no hubo explicaciones desde el poder instituido, no hubo respuestas hasta el día de hoy. Los trabajadores llegaron a la fábrica antes del fin de año y se encontraron con un lugar cerrado y custodiado por las fuerzas de seguridad. Así se enteraron de que el trabajo desapareció. Así se enteró la ciudad de Azul que la fábrica de 74 años dejaba de ser. Los trabajadores no tuvieron festejos de año nuevo y en muchos hogares obreros los Reyes Magos esquivaron la parada. Mientras la mayoría de nosotros destapábamos la sidra y chocábamos las copas, los y las trabajadoras pintaban las primeras banderas, pensaban los primeros planes de lucha y compartían las primeras lágrimas. La ciudad de Azul acompañó la movilización que se planteó desde la organización obrera. Casi 15.000 azuleños caminaron junto a los pasos firmes de los despedidos, abrazaron en esa angustia sus cuerpos y reclamaron rabiosos al mismo Gobierno. Se sabe que entre la multitud caminó una parte de la población que quiso creer en un cambio, que acompañó el discurso nuevo y prolijo de la actual dirigencia política empresarial nacional. Pero hubo algo que los sacudió. Hubo un límite, un aviso, un hartazgo generalizado. Los cientos de hechos de corrupción denunciados al gobierno anterior, las cámaras ocultas, los arrepentidos y las decenas de encarcelamientos a dirigentes del kirchnerismo, las tapas de los diarios hegemónicos y la cultura de la nueva política ya no alcanzaron, no sirvieron, no lograron llenar el convencimiento de miles de azuleños que dejaron la tele y salieron a la calle, que dejaron los diarios y salieron a la marcha de una demanda justa, común, inocultable: si 250 personas se quedan en la calle, son miles las familias afectadas. En esos afectados y en esos expulsados hay un amigo, un hermano, un familiar o un vecino. Esto sucede en ciudades medias como la de Azul. La bofetada directa es, en este caso, al trabajador despedido de Fanazul, pero el dolor del golpe lo sienten todos los vecinos: lo siente el comerciante, lo siente el remisero, lo siente el almacén del barrio. La movilización llegó hasta el Municipio. En esas escalinatas los obreros lloraron, compartieron su rabia y su vaciamiento, pudieron compartir ese dolor con sus vecinos y con sus familias en un acontecimiento que, para la ciudad, ya es histórico. Luego redoblaron la apuesta y hace dos días cortaron tres rutas nacionales. Bebiéndose el sol imposible de enero quemaron gomas y cantaron su causa. En los cortes estaban los niños, las mujeres, los jóvenes. La fila de autos en la ruta era interminable. Había claros gestos de repudio del indiferente, pero también bocinazos que acompañaban el reclamo, que rechazaban ese desastre hacia el que este nuevo neoliberalismo pretende arrastrarnos. Luego de casi dos semanas de lucha, de movilizaciones, petitorios, llamados, pedido de reuniones y cortes de ruta, la respuesta sigue siendo nula, silenciosa, soberbia. Ni el Estado Provincial ni el Estado Nacional toman nota del desastre, de lo que significa para una ciudad de 55.000 habitantes que 250 se queden sin trabajo, se queden sin herramientas ni proyecciones. Comienzan a multiplicarse los clubes locales que en sus avisos publicitarios comunican que los hijos de los despedidos podrán ir gratis a las actividades, comienzan a multiplicarse los profesionales que comunican que atenderán gratis a los hijos y a los trabajadores despedidos, negocios que harán descuentos y, en el día de hoy, la humilde calesita de plaza que bordea al Municipio avisa que habrá vuelta gratis para todos los niños y niñas hijos e hijas de los despedidos. Son los mundos posibles que la ciudad pretende presentar, son las humildes herramientas solidarias que brotan ante la sordera sistémica, son los pequeños espacios de la vida cotidiana a través de los cuales la soledad del despedido y la desesperación del expulsado puede ser acompañada y abrazada. No abrirá la fábrica por estos gestos, no escuchará el poderoso, no se sensibilizará el sistema porque poco conoce acerca de los gestos propios de humanidad que todavía guardamos. No alcanzará quizá para mucho, pero si sobrará para sabernos juntos en tiempos de aislamiento obligatorio, para sabernos juntos en tiempos de individualismo pragmático, para sabernos todavía enteros, de pie y vivos. Eso me cuenta Alejandro, un despedido más de la fábrica, me cuenta que su hijo de 9 años lo ve triste y pregunta, lo ve llorar y pregunta y él le explica, le explica porqué hay que cortar la ruta, le explica porqué hay que reclamar la dignidad. Y Alejandro me cuenta que su hijo, como respuesta, lo abraza sin más, llenando ese silencio. Entonces él ya pudo entender todo, mientras en los hombros de su padre descubre los miles de rostros que caminan junto a ellos en la marcha, los miles de motivos que todavía tenemos, los miles de niños que, como él, abrazan a sus padres en tiempos tristes y ensombrecidos. Entonces, pienso, hay miles de luchas que todavía nos faltan. Y hay miles de paredes que escriben que aquí, todavía, no se rinde nadie. Edición: 3534

La irrupción de la Triple A
Publicado: Miércoles, 10 Enero 2018 15:22
La irrupción de la Triple A

Por Carlos Del Frade (APe).- Jorge Castro es sobreviviente por partida doble. Primero resistió las torturas del terrorismo de estado por su militancia en el Ejército Revolucionario del Pueblo, y segundo, cuando el agua del río Salado se llevó todo y dejó a su familia en el barro. Fue militante cristiano en tiempos de la iglesia de Vicente Zazpe, mientras su papá, Saturnino “El Potrillo” Castro, se empeñaba en su fe peronista a pesar de las persecuciones, cárceles y la muerte cercana después de la caída del general, allá por 1955. En el relato de la historia de su familia parece sintetizarse gran parte de la historia argentina. La pelea de su viejo, del Potrillo, lo llevó a ser militante reconocido de la mítica resistencia peronista y luego, por esas extrañas y profundas razones de la vida colectiva de los pueblos, estuvo en la conformación de la Triple A. El relato de Jorge es el primero que revela fecha y lugar del principio del grupo paraestatal y su profunda relación ya no sólo con López Rega, sino con el mismísimo Juan Domingo Perón. “El 8 de octubre de 1973, Osinde le organizó el cumpleaños a Perón. Se hizo una comida en Gaspar Campos y a esa comida asistieron quinientos suboficiales de todo el país. Entre ellos, mi viejo con la delegación de Santa Fe... “En esa comida Perón les da un discurso. Los saluda uno por uno y ejerció una presión política muy fuerte. En un momento Perón les dice que los va a necesitar, que de vuelta va a necesitar de suboficiales del ejército argentino. Que él sabía que habían resistido y que después Lopecito, por López Rega, se va a encargar de la organización de ellos... Quedaron entre 200 y 300 suboficiales de todo el país. Se reunieron en un salón aparte. “Perón, Ossinde y López Rega están con ellos. Les pide que en los viajes de Isabelita conformaran grupos para custodiarla de los zurdos... “Cuando mi viejo vuelve, justo se había producido el nacimiento de nuestra primer hija, Victoria, el 9 de octubre. Viene muy parco, no cuenta todo, no es ningún boludo. Y la cosa se destapa el 7 de noviembre, porque viene Isabelita a Paraná... “Entonces ese día a la mañana, mi vieja estaba que trinaba. El viejo le había dicho que le planchara el traje, la camisa, y todo el día nosotros habíamos escuchado cruces de palabras entre ellos, hasta que como a las tres y media de la tarde viene un Falcon verde con tres tipos que yo conocía, que eran del Círculo de Suboficiales de Santa Fe y lo buscan a mi viejo... “Entra al dormitorio, yo no lo veo, se pone la pistola y se va, y mi vieja queda llorando. Cuando se va, mi vieja nos agarra a nosotros y nos cuenta: “Tenés que pararlo, está metido en cosas raras…”. Y se va de custodia de Isabelita a Paraná, entonces cuando vuelve, yo empiezo a hablar con mi viejo, y al principio mi viejo no quería reconocer. “Nosotros ya teníamos conocimiento de que se estaban conformando grupos paramilitares, entonces ahí le dije realmente vas a estar en la vereda de enfrente, y ahí lo cagué: “Vos en cualquier momento vas a dejar sin padre a tu nieta”. Eso fue directo a la mandíbula. No sabía qué contestar ante eso. Bueno, ahí viene un período de impás. Teníamos conversaciones hasta que llega el intento de copamiento al regimiento de Azul. Aparece Perón de uniforme por televisión y mi viejo golpeando la mesa. Nos fuimos de casa. “...Yo a principios del ‘73 me había ido a vivir a Chile porque el partido me mandó cuatro meses. Vuelvo justo para la asunción de la democracia y mi viejo se entera después porque la hace confesar a mi vieja que me había firmado la patria potestad para pasar la frontera. Hasta que lo mataron a Allende... Hasta llega a colaborar con nosotros sobre los cuidados que había que tener con los fierros... pero duró hasta que Perón se fue a la derecha. Después el partido quería que mi viejo entrara...No se dio”, dice Jorge. Y sigue en su militancia en la Casa de los Derechos Humanos de Santa Fe. Edición: 3532

Los goles y la sangre
Publicado: Martes, 16 Enero 2018 15:19
Los goles y la sangre

A 40 años del Mundial 78 – Nota III Por Carlos Del Frade (APe).- "Pero fue gracias a los periodistas que vinieron por el Mundial que tuvimos nuestros primeros grupos de apoyo" recuerda Mercedes Meronio, vicepresidenta de Madres de Plaza de Mayo. Una agrupación holandesa de solidaridad con las Madres (SAM) donó las primeras casas. Y un hogar que hoy permite vivir juntas a las Madres que van quedando sin familia lleva el nombre de Lizbeth, esposa del que por entonces era el primer ministro de Holanda, Joop den Uiyl. (Ver Nota I y Nota II) "¿Cómo no voy a comprender a la gente si en mi propia casa, mientras yo lloraba en la cocina, mi esposo gritaba los goles frente a la televisión?", contó alguna vez Hebe de Bonafini, presidenta de las Madres. Después del campeonato, el periodista Evaristo Monti le volvió a ofrecer a Galtieri la popular columna futbolera del diario "La Capital" para que el general hablara de sus proyectos políticos. El periodista introdujo la lectura del artículo marcando que "la institución Ejército tuvo mucho que ver con este éxito aportando hombres para puestos clave, brindando logística, apoyo y garantizando la seguridad". Para el militar, "este Mundial despertó alegrías y sentimientos de hermandad volcados en las calles realizadas en el clima de orden y seguridad que le sirvieron de marco. Así pudo exteriorizarse en un ambiente distinguido por la corrección de los festejos. Un indicio de que estamos transitando el camino que nos conduce a la paz tan anhelada, para la cual fue preciso librar una lucha de la que el país fue testigo. Cupo una gran responsabilidad a las fuerzas armadas, anulando la acción corrosiva de las bandas subversivas". Después, en tono de sociología barata, Galtieri señaló: "El éxito deportivo sirvió para canalizar emociones y sentimientos que estaban adormecidos, recobrando el orgullo de sentirnos argentinos, de individualizarnos e identificarnos como tales ante el mundo. En ese proceso de recuperación moral, el pueblo extendió también su reconocimiento hacia quienes supieron conducir a buen destino un compromiso de cuyo éxito algunos descreían. Esto no es un hecho aislado, marca una nueva etapa en la vida nacional, ratificada con la adhesión demostrada al presidente en sus presentaciones ante el público. Esto marca una unidad de pueblo y gobierno, desmintiendo la falsa disociación que se promovió desde el exterior". Repitió su tono mesiánico al decir que convocaba a la población a meditar sobre el destino de la patria porque "hay un destino superior reservado a la nación Argentina". No sería casualidad que tampoco él, como Viola, Martínez de Hoz y Antonio Caggiano fueran primero poderosos en la región del Gran Rosario para luego, como síntesis de los años sesenta y setenta, pasar a ser figuras de primer orden a nivel nacional. A fines de noviembre de 1978, Monti repetía elogios sobre Galtieri: "En política no hay ni cara ni ceca, me dijo el general Galtieri, y es la más inteligente síntesis que he escuchado. Como además me propuso que le mandara discutir con él a quien no lo piensa así, opto por difundirlo unas cuantas semanas después de habérmelo confiado". Cuatro años después, Galtieri, apoyado por los grupos empresarios del sur santafesino beneficiados por su plan de exterminio, era presidente de la junta militar y decidía la toma de las islas Malvinas. En medio del conflicto el mayor apoyo que recibió fue del gobierno peruano de Belaúnde Terry. Edición: 3536  

En el país de  la libertad
Publicado: Jueves, 11 Enero 2018 14:53
En el país de la libertad

Por Silvana Melo     (APe).- En el país de la libertad, Antonio Musa Azar fue condenado cuatro veces a perpetua. Tres por delitos de lesa humanidad. La cuarta por el doble crimen de la Dársena. Los martirios de Leyla Nazar y Patricia Villalba derrumbaron el feudo de Carlos Juárez y Nina Aragonés en Santiago del Estero. Los huesitos de Leyla estaban en la jaula de los tigres que Musa tenía en su estancia. El genocida vivió tranquilamente en libertad más de veinte años. Su encierro duró menos de la mitad que su impunidad. Tiene 81 años, diabetes y está en su casa. El país de la libertad saca de su galera razones humanitarias. En otros casos, las esconde bajo llave. Miguel Etchecolatz tiene 88 años. Sus ojos no. Están tan vivos como en 2006, cuando el testigo clave para la primera condena por genocidio en el país era Jorge Julio López. Y desapareció, por segunda vez. Tan vivos como cuando todos fueron conscientes de que su poder estaba intacto, desde un simulacro de cárcel como la Marcos Paz de los represores. Sus ojos están tan vivos como cuando era el asesino preferido de Camps en la cúpula fundante de la bonaerense. Vivos como Etchecolatz emblema y paradigma, en una casa de verano en Mar del Plata. La ciudad feliz del país de la libertad. El juez Bonadío, propietario de la libertad selectiva, se fue de vacaciones. Antes dejó libre a Dante Berisone. Policía de la Federal que el 18 de diciembre pasó con la moto por encima del cuerpo de Pipi Rosado. Un cartonero de 19 años que un momento antes había sido derribado por balas de goma. No estaba en la marcha, dicen los medios como para disculparle que pasara por ahí. ¿Si hubiera estado en la marcha se merecía el unimog de Gendarmería sobre la cabeza? El juez federal Sergio Torres, reemplazante de Bonadío, volvió a detener a Berisone. No se sabe por cuánto tiempo. El país de la libertad tiene especial predilección por los feroces. La ministra de Seguridad firmó que “no existen impedimentos para el ascenso al grado inmediato superior” de Emmanuel Echazú. El único gendarme imputado por la desaparición y muerte de Santiago Maldonado en contexto de una represión ilegal a una comunidad mapuche. De Santiago ya no se habla. No hay detenidos. Y la causa entró en una zona de serenidad de la que difícilmente salga. Es el país de la libertad. Y la provocación. A Rafael Nahuel lo mataron por la espalda el 25 de noviembre. La bala 9 milímetros (la misma que usan los Albatros de la Prefectura) entró por la nalga y se refugió en el pulmón. De atrás y de abajo hacia arriba. Los Ministerios hablaron de armas de grueso calibre en manos de los mapuches que huían hacia los cerros de la represión indiscriminada. No se encontraron más que gomeras y piedras. Las balas eran prefectas. A Rafa Nahuel lo asesinaron. Los brazos armados del Estado. No generó –vaya a saber por qué mezquindades de la conciencia social- la empatía suficiente como para desplegar multitudinarias marchas con su nombre. Entonces no hay detenidos. Los Ministerios abrazan a los prefectos con el mismo amor que a los gendarmes. Nadie mató a Rafael Nahuel. Ni siquiera se molestan en acusar al RAM ni al ISIS ni a la Jihad. Nadie paga. Nadie está preso. En el país de la libertad. Norberto Bianco distribuía niños recién nacidos. Como médico militar los arrancaba a sus madres torturadas y con futuro de masacre y los entregaba a apropiadores en Campo de Mayo. Por su maternidad clandestina pasaron más de 35 mujeres embarazadas. Condenadas al tormento y la muerte. Con votos de los jueces Julio Luis Panelo y Fernando Canero -el mismo Tribunal Oral Federal 6 que abrió las puertas a Etchecolaz- se autorizó a Bianco a alquilar un dúplex a dos cuadras del mar en Mar de Ajó. Desde el 6 de enero al 28 de febrero. Dos meses de vacaciones en el país donde la mayoría anónima no tiene un charco donde mojarse los pies. Vacaciones en el mar para un genocida. En el país de la libertad. Edición: 3533

Negocio narcopolicial
Publicado: Lunes, 08 Enero 2018 13:12
Negocio narcopolicial

Por Carlos del Frade (APe).- Hacia febrero de 1995 el entonces senador provincial por el departamento Caseros, Osvaldo Salomón, denunció que el estado santafesino dejaba de recaudar 700 mil pesos mensuales por el juego clandestino. La mayor recaudación por quiniela oficial fueron 40 millones de pesos durante 1994, por la provincia. Según Salomón, "existen conexiones entre el juego ilegal y el tráfico de drogas en Santa Fe". Y hacia marzo de 1995 se volvía a informar algo que desde la vicegobernación de Antonio Vanrell, en 1988, era, por lo menos, una noticia repetida: la DEA "equipa" a la policía santafesina. También por esos días se informaba que cien kilogramos diarios de droga circulan en la Argentina. Los diarios nacionales indicaban que el 90 por ciento de las sustancias se utiliza para el consumo. En la provincia, como siempre, la policía maneja la calle. Y los que manejan la calle son, por lo menos, los vigilantes de los negocios legales e ilegales. La droga ya formaba parte de las cajas negras policiales. Un documento que llegó a manos de un camarista penal de la Justicia provincial, Oto Crippa García, así lo indicaba. El texto está firmado por "Oficiales de la Unidad Regional II", fechado el 3 de abril de 1995, y se encuentra en varios despachos de jueces provinciales rosarinos desde entonces. Tiene el logo de la policía y se presenta como "Comunicado Nº 5". Su contenido, más allá de la denuncia sobre recaudadores oficiales del dinero extralegal, explica, en cierta medida, el porqué de la falta de seguridad en el sur de Santa Fe. "...Las circunstancias que hacen que la indisciplina, desmoralización y agobiante corrupción no tienen su origen en las bases del personal, pero si el «asalto» que se viene llevando a cabo a la seguridad de los habitantes de Rosario y zona sur de la provincia por parte de «superiores» carentes de moral y la más mínima vergüenza", sostiene un fragmento del documento. Se afirma que "cuando en diciembre de 1991, el señor teniente coronel don Rodolfo Enrique Riegé fue designado secretario de Seguridad Pública, se consideró dueño del «botín» y, para ello, de inmediato se aprestó a poner en operaciones a los integrantes de su antiguo «equipo», pero no para darle seguridad a la población, tranquilidad y todo lo que atañe a la función policial, sino para poner en ejecución sus viejos planes de corrupción y enriquecimiento que ya había llevado a cabo cuando fue jefe de Policía de Rosario". Sostiene el escrito que en una reunión en una quinta de Funes "todos hombres prácticos y operativos pusieron precios a las unidades regionales del sur y fundamentalmente Rosario, que era la perla más codiciada". El fragmento agrega que "no habían tenido en cuenta que en Rosario estaba de jefe de Policía el comisario general Atilio Bléfari y a quien Riegé empezó a hostigar y ya impaciente, como no conseguía doblegarlo, antes de fin de 1991, lo cita a la ciudad de Santa Fe y en horas de la tarde, en su despacho, lo intima para que «apriete» más, es decir, que elevara los «impuestos policiales» que percibía Blefari y que le fueran entregados a él (Riegé) y en caso contrario lo relevaría y luego lo pasaría a retiro". Sigue denunciando que "Chirino, como cariñosamente le dicen sus íntimos a Blefari, no se dejó doblegar y allí empezó la lucha para posesionarse de la Unidad Regional II, para desgracia nuestra y de toda la población, que ya en este momento por el creciente desgaste y corrupción no tiene policía, ni seguridad ni esperanzas". El "comunicado" terminaba con un informe del "cuadro demostrativo de ingresos extralegales", en el que primeramente se detallan los códigos de los "impuestos policiales". 1, correspondiente a Leyes Especiales, «quiniela clandestina, apuestas de caballos, timbas, bingos clandestinos, maquinitas»; 2, Moralidad Pública, «narcotraficantes, drogadictos, prostitución, explotadores, proxenetas, wiskerías, discotecas, moteles»; 3, Robos y Hurtos, «piratas del asfalto, asaltantes de bancos, ladrones de autos, punguistas, contrabandistas, desarmaderos»; 4, Seguridad Pública, «médicos, parteras, clínicas, aborteras, curanderismo»; 5, Guardia Rural, «generalidades, sin especialidad»; 6, Guardia de Infantería, "generalidades, sin especialidad»; 7, Policía de Menores, «wiskerías, discotecas, bailables, moteles»". Desde 1992 a 1995, el informe aseguraba que se recaudaron, "por izquierda", 12.300.000 pesos, a razón de 300 mil pesos mensuales en la Unidad Regional II. La denuncia fue desestimada o, por lo menos, no siguió investigándose. De esas cajas negras policiales surgieron las raíces del negocio narcopolicial que se exhibe con patética claridad en el juicio a Los Monos, dos décadas después. Fuente: “Ciudad blanca, crónica negra”, libro del autor de esta nota. Edición: 3530

Un tranvía llamado unidad
Publicado: Viernes, 05 Enero 2018 13:20
Un tranvía llamado unidad

Por Alfredo Grande (APe).- Hace algunos años, o décadas, que ya pasan a ser lo mismo, atendía a una pareja. Se insultaban, agredían, descalificaban, denigraban, sin censura alguna. Ahora bien, o mejor dicho, ahora mal: cuando yo intervenía para señalar o interpretar alguna conducta que evaluaba como sintomática, los dos hacían un bloque compacto, cual legión romana, y me atacaban sin piedad. En una ocasión, ante una intervención mía, él se despachó contra el psicoanálisis y muy especialmente se ensañó con la teoría del complejo de Edipo. Creo que fueron 10 minutos donde apuntó sus cañones, aunque apenas eran balas de cebita, para demoler la concepción de la atracción sexual entre hijos y padres. Remató su faena preguntándole a la esposa: “¿estás de acuerdo conmigo, mamita?”. El consultorio de un psicoanalista es muchas cosas, pero también es un analizador político e institucional. Cuando nos enojamos, atacamos, nos ofendemos, nos sentimos agredidos y muy especialmente cuando somos agredidos, táctica y estrategia se fusionan. El gaucho Martin Fierro y el Sargento Cruz hicieron causa común, aunque en origen y destino eran incompatibles. “De rodillas a su lado yo lo encomendé a Jesús; faltó a mis ojos la luz, tuve un terrible desmayo; cái como herido del rayo cuando lo vi muerto a Cruz.” Estamos heridos por el rayo del neoliberalismo fascista. La suma del poder público se ha logrado fusionando a los tres poderes en uno solo. Judicial, Legislativo y Ejecutivo: tres en uno. Trino reaccionario y conservador. Del miedo pasamos al pánico, ese invento de Roche para vender rivotril. Y del pánico al terror, que no solamente aterroriza, sino que paraliza y confunde. El terror aniquila el pensamiento, y podemos reaccionar provocando aquello que tememos. Un ejemplo es cuando hay riesgo de muerte inminente y las personas prefieren suicidarse. Hoy la resistencia contra el macrismo tiene la marca de la unidad. “Unidad de los trabajadores, y al que no le gusta, se jode, se jode”. A mí me gusta la unidad de los trabajadores, pero sospecho que igual voy a joderme. Porque si bien buscamos la unidad, seguimos escapando a un pensamiento crítico fundante. Algo que nos permita pensar qué hicimos nosotros para llegar a esto. Para los kirchneristas la culpa es de los que votaron a Macri. Incluso hay escritos de importantes intelectuales que en forma solapada están proponiendo una especie de revival del voto calificado. La denigración del votante de Cambiemos es un per saltum al análisis de por qué ese votante eligió a la suegra cuando podía quedarse con la esposa. Es un viejo chiste de Aldo Camarota, uno de los guionistas de La Revista Dislocada. La ausencia de un pensamiento crítico sobre la década ganada que finaliza con una elección perdida, será el talón, la pierna y hasta el cerebro de Aquiles de cualquier intento de unidad. La CTA no pudo obtener personería jurídica durante el gobierno kirchnerista. Yasky y Miceli estaban unidos por el amor pero terminaron en el espanto y la CTA se dividió. Ahora las dos CTA aparecen unidas por el espanto, y comparten actos y propuestas Yasky y Miceli. Para muestra vale un botón, si ese botón es un analizador. La unidad del campo popular ha sido durante décadas, más una hegemonía partidaria que una política de alianzas de clase. Con el agravante de que no pocas veces, en realidad muchas, se fogonea con pactos perversos entre explotadores y explotados. Desde cierta perspectiva partidaria, la izquierda clasista es funcional a la derecha. Qué fácil es ver la brizna en el ojo ajeno, y no la viga en el propio. Nada más funcional a la derecha que pretender consensos, acuerdos capital trabajo, movimiento obrero organizado para sostener a un Estado Gendarme. Lo que en el macrismo es evidente, o sea, sale a la superficie, en toda la etapa partidocrática democrática post dictadura, ha sido una constante. Menem, el que dijo que si decía lo que iba a hacer no lo votaban, y tenía razón porque eso hizo Angeloz y no lo votaron, fue en su momento parte de la renovación peronista. Cuando ganó Alfonsín, tan inesperado como el triunfo electoral de Macri, se acuñó el concepto político de “mariscales de la derrota”. Luder, Herminio y otros pasaron al destierro. En la actualidad, con el agravante de que venimos de una década ganada, nadie se animó a hablar de “mariscales o mariscalas de la derrota”. Lo único es culpabilizar, acusar y denigrar al pueblo que, ahora, parece que puede equivocarse.El cercano antecedente del triunfo de Bussi en Tucumán, o sea, indulto electoral a un genocida, tendría que haber sido advertencia suficiente. El Nunca Más terminó siendo una expresión de deseos, deseos incumplidos, al menos desde la segunda desaparición de Julio Jorge López. Creo que incluso muchos y muchas ni siquiera desean un nunca más sino más bien un “siempre igual”. Por eso la unidad fundante, que yo prefiero llamar unión, exige un análisis colectivo de la propia implicación. En otras palabras: un ejercicio permanente de la autocrítica, mucho más importante que el ejercicio permanente del ajeno reproche. El espanto une, pero pasado el espanto las divisiones y enfrentamientos regresan. Lo reactivo puede ser masivo, pero siempre será efímero. Hoy en un programa de radio me preguntaron sobre la “crisis”. Y lo primero que aclaré es que en realidad es una “catástrofe”. Y confundir ambas situaciones es suicida. Escribí hace algún tiempo: “las dictaduras toman lo diferente por incompatible y asesinan. Las democracias toman lo incompatible como diferente y se suicidan”. La unidad fundante, o sea la unión, es la prevención necesaria para todas las formas de asesinato y suicidio que la restauración conservadora ha planificado. El viejo tranvía será nuestra tabla de redención y quizá, de salvación. Edición: 3529

En la borra del juicio
Publicado: Jueves, 04 Enero 2018 14:31
En la borra del juicio

Por Carlos del Frade (APe).- Piantó el 2017 y los testimonios de los imputados le pusieron color al juicio más importante de los últimos veinte años de la justicia santafesina. En la borra de estas seis semanas, es preciso detenerse en algunas ideas, en ciertas señales que va dejando el proceso judicial. Ideas y señales que parecen obviedades pero que son necesarias repasar: *La mayor banda dedicada al narcotráfico está siendo juzgada por un tribunal provincial, no por la justicia Federal. *Los policías que investigaron a Los Monos presentan tantos puntos oscuros en sus procedimientos como los procesados por integrar la supuesta asociación ilícita. *El flujo de dinero, durante las seis semanas del juicio, recién apareció con fuerza cuando se habló de compras de causas o eliminación de escuchas grabadas. *El tráfico ilegal de armas y su consecuente mercado negro de fácil acceso para determinados sectores, tampoco apareció en el juicio aunque se dijo que Los Monos eran capaces de matar a decenas de personas. *Las internas policiales que se ventilan en el juicio dan cuenta que los principales nombres de los gerentes del negocio en el Gran Rosario ya se conocían desde mucho antes del asesinato del ex líder de la organización, Claudio “El Pájaro” Cantero, producido el 26 de mayo de 2013. *Los Monos, Luis Medina, Delfín Zacarías, Luis Paz, los hermanos Alvarado, la familia Bassi de Villa Gobernador Gálvez, son las identidades de esas bandas que imponían negocios desde, por lo menos, el año 2007. *Son negocios narcopoliciales con algunos contactos con otras instituciones del estado. Pero siempre hay una presencia de algún funcionario. *No hay, por ahora, un relato que explique cuándo, dónde y por qué Los Monos comenzaron a meterse en el negocio del narcotráfico. -Cambian los jugadores, pero el juego siempre es el mismo– dice el personaje que representa al “Chapo” Guzán en uno de los capítulos de la segunda temporada que se puede ver por Netflix. ¿Quiénes iniciaron a Los Monos en el juego ya montado del narcotráfico en la zona del Gran Rosario?. En los relatos policiales, donde los buenos y los malos no parecen tener muchas diferencias, surgen dos nombres de los potenciales continuadores de los negocios que, en su momento, estaban concentrados por la familia Cantero: los Alvarado y Luis Paz. Los demás fueron asesinados (Luis Medina, muchos de los integrantes de los Bassi) o desflecados en su poder de fuego y monetario (Los Monos y Zacarías). Los ejes de la historia que va apareciendo en estos testimonios, pedacitos de un espejo roto que no termina de rearmarse, pueden derivar en la teoría que la entonces División Judiciales de la policía rosarina decidió, junto a otros actores vinculados a organizaciones narcos, desplazar a Los Monos del centro del negocio y que, en ese contexto, el crimen del “Pájaro” Cantero puede rozar al crimen de estado. Pero fueron los policías de la División Judiciales quienes llevaron adelante la investigación principal de la organización que este año comenzó a ser procesada. En un primer momento sostuvimos, desde esta misma columna, que había cinco elementos deliberadamente ausentes en estas audiencias que se llevan adelante en el nuevo edificio de la justicia penal rosarina: un discurso institucional que explique por qué tantos funcionarios policiales forman parte del negocio; el dinero que fluía por el narcotráfico para la banda de Los Monos; el por qué del dolor de las víctimas de los Cantero; el miedo aún latente en muchos de los que están y los que no están en el juicio y la increíble ausencia de la justicia federal en todos estos años. En el prólogo del juicio también marcamos que una de las principales definiciones de la causa 813/12 que da inicio al proceso, es que Los Monos se constituyeron en un gobierno de facto en la zona sur de la ciudad, ante la mirada de gobiernos reales y con presencia concreta en esos puntos de la geografía de la ex ciudad obrera. ¿Los únicos socios de Los Cantero fueron los policías corruptos, algunos empresarios que vendían autos y otros tantos profesionales, o todavía falta anotar integrantes de los diferentes poderes republicanos que miraron para otro lado mientras se consolidaba ese “gobierno de facto”?. En abril de 2018 se cumplirán cuarenta años del primer embarque de cocaína que llegó al puerto de Rosario disfrazado en un cargamento de 200 kilogramos de azúcar que venía de Bolivia, según relataron ex militares y viudas de narcos de aquel país de América del Sur.Desde entonces al presente, las rutas no cambiaron. Por la 11 y el río Paraná, la marihuana; por la 34, la cocaína. Cambiaron los gerentes, los peajes, pero los caminos son los mismos. “Cambian los jugadores pero el juego siempre es el mismo”, dice el actor que representa al “Chapo” Guzmán. Ni Argentina es México, ni el cartel de Sinaloa tiene algún remotísimo contacto con “Los Monos”. Nada que ver. Sin embargo hay una matriz. El negocio capitalista del narcotráfico es paraestatal y multinacional. Es de arriba hacia abajo y no al revés. Por ahora, en esta primera etapa del juicio a Los Monos que culminó el jueves 28 de diciembre de 2017, las preguntas siguen firmes, tan nítidas como el dinero que mueve el corazón del negocio y la sangre derramada de las pibas y los pibes en los barrios de la ex ciudad obrera. Edición: 3528  

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Reportajes

 

Alberto Morlachetti habla de infancia en Radio del Plata

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Encierro

12 años después de la masacre, la cárcel de Magdalena es la más superpoblada.


Despidos

Tras el despido de 219 trabajadores, la ciudad de Azul se moviliza masivamente en contra.


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El último día de enero de este año, se cumplirán 9 años desde la desaparición de Luciano Arruga.


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Una chica de 15 años, con una bebé de 6 meses, murió desangrada tras una violación. 5 hombres y una mujer están detenidos.


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El gendarme Emmanuel Echazú, el gendarme imputado en la causa por la muerte de Santiago Maldonado, fue ascendido por el Ministerio de Seguridad. 


Ejecución

Un policía salteño, de civil, ejecutó a tiros a un adolescente de 17 años en una esquina del barrio Solidaridad en la capital de esa provincia.


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