Paula, siempre presente
Publicado: Martes, 24 Noviembre 2020 12:52
Paula, siempre presente

Por Carlos del Frade (APe).- En la tierra de las y los 30 mil desaparecidos, las desapariciones permanecen. Tango, Maradona y desaparecidos, decía Manuel Montalbán, cuando su personaje sintetizaba la Argentina. Hace 37 años que el terrorismo de estado terminó, que la dictadura de las desapariciones, como le gustaba decir al querido maestro Osvaldo Bayer, llegó a su fin. Sin embargo, los 18 de septiembre nos recuerdan dos desapariciones en democracia: Jorge Julio López en 2006 y Paula Perassi, en 2011, en la geografía más atravesada por el dinero, sur de la provincia de Santa Fe, departamento San Lorenzo, donde San Martín iniciara su sueño de la Patria Grande. En la semana que culminó en el recuadro en la que las efemérides dicen que es el día de la soberanía, hubo una revisión de condenas para dos de las personas imputadas por la muerte y desaparición de Paula. Allí estaban, como siempre, Alicia y Alberto, la mamá y el papá. Las dos personas que hace más de nueve años vienen reclamando por un par de huesitos de ella, de su hija, para hacer el duelo, para contarle algo a sus nietos que no paran de crecer y no saben tampoco de respuestas sobre el destino de su mamá, de Paula, siempre Paula. En estas horas, mientras afuera la pandemia cambia y continúa con su cosecha letal. -Doctores, hace nueve años y dos meses un día me levanto y me encuentro con esto. Con que mi hija había desaparecido. Yo tenía un amigo que me decía que yo era el padre de él, ese amigo se llamaba Gabriel Strumia… Te pregunto, ya que hiciste eso con Paula por qué no la tiraste al río, que en cinco días flotaba y hoy la situación nuestra sería distinta…Usaste el amor de Paula y después tuviste el coraje de hacerla desaparecer…Tengan la seguridad, señores jueces, que aquí adentro están las dos personas que hicieron desaparecer a Paula, ellos con la banda capaz de hacer desaparecer una persona en democracia sin dejar rastros, porque estamos a nueve años y acá no se sabe que hicieron y dónde está Paula…Yo peleé 9 años no para que alguien vaya preso, quiero los huesos de mi hija, quiero hacer el duelo, estas personas no me lo dejaron hacer, tengo los dos hijos de Paula que todos los días preguntan por su madre, y que les prometí poderles decir algún día qué pasó, y no lo puedo lograr porque no sé qué pasó. Yo bien decía que acá había una billetera política con dólares, pero estaba equivocado: acá había un barco lleno de dólares…Decí lo que hiciste con Paula, decilo, danos la posibilidad de hacer el duelo, de que en un cementerio esté Paula y que haya una lápida que diga Paula Perassi para que podamos ir yo que soy el padre, ella que es la madre, sus hijos y toda la sociedad que quiere saber qué pasó con Paula. No seas cagón, decilo, decilo si tenés lo que tenés como hombre, lo que usaste como hombre para disfrutar con Paula. Ponelo arriba la mesa y decilo…- le dijo Alberto Perassi a Strumia.Nadie contuvo el llanto en la sala de periodistas. Tampoco pudieron hacerlo las juezas. Alberto Perassi, el papá de Paula, como hace nueve años y dos meses, pedía por los huesitos de su hija. Su hija, una desaparecida más en el país de las desapariciones, en la geografía más rica del país de las desapariciones. Los que saben la verdad del destino de los huesos están en alguna parte no muy lejos de estos contradictorios parajes cósmicos. No los conmueven las palabras y la desesperación de Alicia y Alberto, la mamá y el papá de Paula. Sin embargo deberían saber que cientos y cientos de pibas y pibes ya tomaron debida nota que aún en democracia hay mafias capaces de producir desapariciones en el país de las desapariciones. Pero ese conocimiento, duro y pesado, no las despoja de la esperanza y la admiración para una mujer simple como Alicia, para un hombre simple, como Alberto, la mamá y el papá de Paula Perassi, presente, siempre presente, a pesar de los códigos mafiosos de silencio por ahora invictos. Edición: 4122

Servicio Solidaridad Obligatorio
Publicado: Viernes, 20 Noviembre 2020 13:47
Servicio Solidaridad Obligatorio

Por Alfredo Grande  (APe).- El servicio militar obligatorio fue un instrumento con el que la cultura represora logró formatear la subjetividad de los adolescentes durante más de 90 años. En 1901, el ministro de Guerra, teniente general Pablo Riccheri, presentó el proyecto según el cual se reclutaba a los varones argentinos de veinte años en las Fuerzas Armadas para cumplir servicio durante dos años. El objetivo del proyecto era difundir la idea de ciudadanía y de igualdad ante la ley y alfabetizar e integrar a los hijos de inmigrantes, además de aumentar el patriotismo en varones provenientes de diversas clases sociales y rincones del país. El proyecto seguía ideales del entonces presidente Julio Argentino Roca, también militar, comandante de la conquista del Desierto. Los “colimbas” eran asimilados a las fuerzas armadas. Cuando se empezó a sortear quienes tenían que incorporarse, el inconsciente político social afloró con la expresión “me salvé”. Salvarse era sacar número bajo. Todas las trampas se realizaron con tal de no hacer el maldito servicio. Eduardo Pimentel, uno de los fundadores de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, perforó en fundante represor de esa obligatoriedad de Estado al prohibir a su hijo Ignacio presentarse para la revisación médica previa a la incorporación. Una de las pocas veces que la patria potestad fue utilizada para defender al hijo. Inició la gesta del Frente Opositor al Servicio Militar Obligatorio. Y uno de mis orgullos más preciados fue haber estado con él. Siempre recordaré las palabras de una de sus hijas: “vos sos psiquiatra pero se te entiende”. Fue el inicio de mi batalla contra todas las formas de la cultura represora. Más abarcativa que la militancia partidaria. Fue un agravio que fuera Menem quien suspendió los efectos de la ley, sin que el Congreso la derogara. Similar al agravio que Macri presentara la ley por el aborto legal. Las leyes represoras se trampean, pero pocos las enfrentan. Más de 90 años permitiendo que las fuerzas armadas construyeran subjetividad de adolescentes “para que se hagan hombres”. La canalla nunca discutía que clase de hombres se hacían. Sería justo que la lucha anti patriarcal reconociera en Eduardo Pimentel a uno de sus más contundentes combatientes. Hoy transitamos una triple rendición: al patriarcado, a la cultura represora y al capitalismo. Una moneda de tres caras. Milagros del diseño digital. Lo que debe ser un impuesto se llama aporte. Lo que deviene obligatorio, se lo bautiza como solidario. Y lo que tendría que ser permanente, se lo edulcora con “por única vez”. Delincuentes de guantes blancos y piel blanca pero bronceada, cuya identidad auto percibida es de “empresarios que dan trabajo”, gozan de todas las disculpas del caso para hacernos creer que tienen algún tipo de humanidad residual. Si la miseria era tener dos empanadas para tres, pero era una miseria digna, como decía Antonio Musicardi, el personaje de Esperando la Carroza que inmortalizó Luis Brandoni, hoy la miseria indigna es negar un 2% de las riquezas de más o menos 9000 contribuyentes. Como nadie hace la plata trabajando, según la certeza de otro Luis, Barrionuevo, ni siquiera seria impuesto o aporte. Apenas una expropiación en dosis homeopáticas de acumulaciones mal habidas. "Es por única vez porque se pretende alcanzar a aquellas personas que son titulares de grandes fortunas", explicó el autor del proyecto y titular de la comisión de Presupuesto, Carlos Heller, en su rol de miembro informante. También descartó que la iniciativa "estuviese pensada contra determinadas personas". "No es una confrontación entre los que más tienen y los que menos tienen", señaló. A su vez, Itai Hagman, uno de los diputados que más impulsó este aporte en Diputados, argumentó: "Mientras discutimos si los 10 mil millonarios más ricos de la Argentina tienen que hacer un aporte extraordinario tenemos 5 millones de niños y niñas bajo la línea de pobreza. ¿Cuál es el nivel de desigualdad que estamos dispuestos a tolerar?". Conocí a Itai en los tiempos de La Mella. Después pasaron cosas. Pero su pregunta tiene respuesta. Para las convicciones del Movimiento Nacional Chicos del Pueblo, y especialmente de uno de sus referentes, Alberto Morlachetti, la respuesta es: tolerancia cero. Más de 40 años luchando contra el crimen del hambre en la Argentina es evidencia suficiente. Si responden los libres del mundo empresarial es: todo lo que sea necesario para seguir dando trabajo esclavo. O sea: dos empanadas para tres personas. Este aporte solidario por única vez inaugura otra estrategia encubridora, mistificadora y mentirosa de la cultura represora. La solidaridad no es por ley del Congreso. La solidaridad no es por única vez. Solidario no se nace, escribió Mónica Sorín hace más de 40 años. Y solidario no se debate en leyes. Si es aporte o impuesto me importa nada. Pero si quiero afirmar, que de ningún modo es solidario. En el mejor de los casos, es egoísmo de clase contrariado. Tampoco demasiado. Como dicen los que lo proponen: apenas es un 2%. Les contesto: el problema del dinero es poco; el tema político es todo. A la derecha si algo le funciona bien son los reflejos de clase. Lamento que ciertos discursos y prácticas de resistencia estén navegando en la doctrina de “un poquito”. Un poquito de justicia social, un poquito de reforma agraria, un poquito de aumento, un poquito de soberanía política. De ésta muy pero muy poquito. Mientras tanto el repudio a los eructos oratorios de Soledad Acuña encubre que su jefe político es “el amigo Horacio”. O sea: el colesterol bueno. El colesterol malo tiene sabor a ingeniero. El “bueno” fue apoyado en múltiples desatinos por la bancada opositora en ciudad. Sin embargo, más allá de los aportes solidarios y los transportes de capitales, que algunos llaman fuga cuando en realidad es turismo financiero, la inflación se sigue llevando los laureles que supimos adquirir. Claudio Lozano, dirigente de Unidad Popular y Director del Banco Nación se refirió a la fórmula de movilidad jubilatoria y sostuvo que “resulta insólito que, en una economía inflacionaria como la argentina, no se incluya en una fórmula de movilidad la cuestión central: el aumento de los precios. Es el caso de la propuesta de movilidad jubilatoria que está en debate en el Congreso”. Obviamente, el pago de la estafa externa tiene una movilidad mucho mayor. Los precios de la soja tienen más movilidad aún con lo cual asistimos a la esperanza reaccionaria y feudal de “salvarnos con una cosecha”. El servicio solidaridad obligatorio será una de las tantas marcas de la infamia del capitalismo con el rostro humano de un salvaje caníbal. La mayoría trabajadora que por lo tanto nunca hará dinero, sabe de solidaridad sin leyes. Y de aportes por todas las veces que sea necesario. Esa es a mi criterio la grieta fundante. Que sigan bien separadas. No unamos en el cielo del relato represor lo que mujeres y hombres han separado para siempre en la tierra. Seguiremos luchando sin acatar leyes reaccionarias y obviamente, nunca será por única vez. Edición: 4121  

Esquel en la calle
Publicado: Miércoles, 18 Noviembre 2020 16:29
Esquel en la calle

Por Silvana Melo   (APe).- “No los vamos a poder parar pero necesitamos cuidarlos. En la calle cuando estamos todos juntos. Pero también cuidarles el futuro”. Nilda Bluzomi ha gritado No a la Mina en Esquel desde hace más de veinte años. En la marcha de anoche, contra las nuevas avanzadas mineras, los pibes que “en 2003 iban en cochecito hoy van al frente”. Un pueblo entero que se planta ante las multinacionales que pretenden quitarle las entrañas y envenenarles el agua. Ante una Navidad que da nombre a un proyecto de muerte. Un pueblo entero que las frenó épicamente hace 17 años y hoy enfrenta a la única receta que los gobiernos -nacional y provincial- prefieren poner en práctica para solventar las crisis terminales del país y de la provincia que gobierna Mariano Arcioni: el extractivismo más feroz, a costa del agua, de la vida, de la meseta, de la cordillera, del futuro. Las embestidas contra la Ley 5001, hermana de la 7722 mendocina que resistió en diciembre del 2019, son espasmódicas. Pero estuvo clarísimo, cuando el flamante gobierno nacional anunció emprendimientos mineros en Mendoza y Chubut, por dónde seguiría intocada la matriz productiva de la Argentina. Pasando por encima leyes y licencias populares. Chubut, que vive una crisis económica estructural, está gobernada por el sucesor institucional de Mario Das Neves. Arcioni llegó por elecciones a un segundo mandato con promesas de fatuidad notoria: una paritaria del 40%, cláusula gatillo para docentes, aumentos para los estatales y enarbolar el rechazo a la actividad extractiva contaminante. Todos los compromisos se derrumbaron cuando el poder fue pájaro en mano. Las organizaciones que le dicen No a la Mina, “a pesar de la pandemia, presentamos una segunda iniciativa popular”, relata Nilda Bulzomi a APe. Juntaron 31.000 firmas, mucho más de lo exigido costitucionalmente para esta figura. “Estamos esperando que entre a la legislatura pero a la vez el gobernador ingresó un proyecto de zonificación de la provincia”, un punto incluido en la 5001 –ley fruto de las luchas de 2003- “que prohíbe la minería con uso de tóxicos pero que en ese artículo permite zonificar el territorio para determinar las áreas de excepción”. Un mimo escondidito para que las megamineras supieran que había una hendija por dónde entrar cuando fuera necesario. Cuando Arcioni desempolvó este mecanismo, se encendieron las alarmas. Y toda la provincia se puso de pie. Porque ningún gobernador, durante estos casi veinte años, instaló en el debate el bosquejo de una nueva matriz productiva que permitiera el cuidado de la vida. Los resistentes de las calles de Chubut saben que “ésta es una crisis de diseño. Las asambleas hicimos propuestas sustentables que fueron completamente desoídas”. La calle fue siempre la oficina donde diseñar el futuro para las asambleas populares de Chubut. Y allí vuelven a encontrarse. Con todo lo que implica: una cortina con fuego en el despacho del gobernador, acusaciones de violencia, “zona liberada”, define Nilda Bulzomi, represión: “hubo detenciones, allanamientos en casa de compañeros de la asamblea de Rawson, diez detenidos y 5 allanamientos”. Y un discurso político y mediático armado para percudir el prestigio de la asamblea. Pero la avanzada extractivista, saben Nilda y todos los que se encuentran en la resistencia de la calle, sólo es posible con represión. Entonces “el 11 de noviembre, en el boletín oficial se publicó un nuevo protocolo para el uso de armas de fuego en la provincia que es un calco de la doctrina Chocobar”. No sólo: “el gobernador tiene su propia guardia pretoriana como seguridad personal”. La provincia, en la descripción de la asambleísta, es poco menos que una ruina. “Desde hace tres años cobramos de manera diferida, por rangos, hay paros permanentes, interrupciones en el dictado de clases porque los edificios se caen a pedazos, los hospitales están sin insumos, abandonados de la mano del Estado. Si hoy el hospital de Esquel tiene camisolines y barbijos es porque cuando empezó la pandemia, toda la comunidad se puso a coserlos” dice Nilda desde su calidad de castigada jubilada estatal. Pablo Quintana, en Observatorio Petrolero Sur, cita a Facundo Ball, director del Departamento Economía FCE-UNPSJB, quien “sostiene que en el presente semestre hay 20.939 nuevos pobres en el conglomerado Comodoro Rivadavia-Rada Tilly, la zona más rica de la provincia, en relación al segundo semestre del año pasado. Según la estimación del INDEC pasaron de 61.054 a 81.993 las personas bajo la línea de pobreza en este aglomerado urbano. Allí donde la extracción hidrocarburífera lleva más de 100 años”. Los emprendimientos mineros que intentan quebrar la voluntad de la meseta y de la resistencia son dos: el proyecto Navidad, que no promete nacimientos sacramentales sino la extracción de plomo, plata y cobre. “Es de enorme envergadura; el quinto en tamaño a nivel mundial”. El segundo es un proyecto de “extracción de uranio en la meseta central, más cerca de Río Negro”. Cuando se habla de megaextracción se habla de químicos. De venenos. Y Chubut “tiene un solo río”, el que se carga su nombre en el cauce. “Estos emprendimientos consumen gran cantidad de agua”. Como por casualidad, “encontraron en 2011 un acuífero bajo la meseta, que sería la fuente de agua para los emprendimientos mineros”. No es el agua dulce milagrosa que transcurre por debajo de la tierra para asegurar el futuro de las generaciones que vengan. Sino el agua que será inyectada de tóxicos, reservada como propiedad de las mineras. Ellos temen, además, por la cordillera. Saben que la apertura de una puerta de entrada implica que vayan por todo. “Incluido el cordón de Esquel”. El proyecto Navidad utilizará cianuro y el de uranio, ácido sulfúrico. El veneno para el agua y la tierra. “Con los vientos patagónicos arrastrando las nubes de polvo hacia las costas” imagina amargamente Nilda Bulzomi. Después de 17 años de aquella épica que expulsó a las mineras, “la asamblea de Esquel sigue firme como en 2003 –celebra la luchadora, minutos antes de marchar en la nochecita de Esquel-; hoy está renovada por muchísimos jóvenes porque los pibitos que en 2003 iban en cochecito a la marcha hoy tienen 18, 20 años. Y es un alegrón verlos en la calle”. Esa organización, que germinó en Esquel “se ha contagiado a toda la provincia. Hoy tenemos asambleas en las grandes ciudades, que están aglutinadas en la unión de asambleas chubutenses. Están muy fuertes y creo que esto es una bola de nieve”. A ella, y a los veteranos de las asambleas, les preocupa ese fuego juvenil contrapuesto por la doctrina represiva con la que amenaza el gobierno. “Esta renovación generacional es un reclamo multitudinario en contrapartida con el protocolo por el que la policía puede disparar si alguno corre” o por las dudas. “Pero estamos todos muy firmes y decididos a ponerle el cuerpo a la lucha”. Saben que hay momentos históricos tan clave como peligrosos. “Este es uno, tal vez de los peores”. Los chicos, dice, “están muy movilizados. Para ellos es carne. Es parte de su historia. Están siempre metiendo ruido en las marchas, con las murgas, los tenemos que estar calmando”. Mientras el Presidente anunciaba en diciembre “hemos logrado que en la meseta de Chubut se explote oro y plata”, a pesar de una ley que lo impide y de una movilización popular dispuesta a impedirlo”, ellos están plantados para ir al frente. “Son carne de cañón y uno no quiere meterles miedo… aunque no los vamos a poder parar. Pero necesitamos cuidarlos. En la calle cuando estamos todos juntos. Y y también cuidarles el futuro”. Ese futuro del que habla su nieto cuando le dice, "abuela, nosotros no nos vamos a rendir nunca, ¿no?" El futuro. Ese futuro tan esquivo, que va y viene según los pasos, como la utopía. El de la tierra, el del agua, el de los cerros, el de los pibes. El de la vida. Edición: 4119  

Gatillo fácil
Publicado: Lunes, 16 Noviembre 2020 13:15
Gatillo fácil

Por Carlos del Frade (APe).- ¿Cuándo fue la primera vez que se habló de gatillo fácil?. En la década del sesenta, Rodolfo Walsh hablaba que la secta de la picana está integrada por los mismos que pueblan la hermandad de los dedos en la lata. Hacía referencia a La Bonaerense. Sin los límites del juego callejero de policías y ladrones, desde hace décadas se sabe que las bandas son narcopoliciales, lúmpenes de uniforme y sin él, cancerberos implacables contra los de su misma clase que, en su momento, formaron parte de los grupos parapoliciales que primero fueron las Tres A y después las fuerzas conjuntas del terrorismo de estado. Hace muchas décadas que el gatillo fácil forma parte del cotidiano devenir en las principales provincias argentinas. Las víctimas, como siempre, son chicas y chicos menores de treinta y cinco años, como sucedió durante la noche carnívora del terrorismo de estado. En la ex ciudad obrera e industrial de Rosario, un caso de gatillo fácil encontró un reconocimiento en la justicia provincial. Más que gatillo fácil se había tratado de un fusilamiento contra dos muchachos, David Campos y Emanuel Medida, asesinados el 23 de junio de 2017 por una banda de 19 policías, portadores del uniforme que, supuestamente, representa la vigencia de los derechos en los límites de la provincia de Santa Fe, el segundo estado de la República Argentina. -Lo crié 32 años a Ema y en 5 minutos lo perdí. Lo sacrificaron, lo mataron de una manera cruel. No era para hacer eso. Por un semáforo este crimen de dos chicos. Estoy contento y satisfecho por el fallo - dijo Luis, papá de Emanuel Medina, después de escuchar la sentencia contra los policías. Dos de ellos por fusilar a David Campos y Emanuel Medina y el resto por encubrir doble homicidio cuando ambos circulaban en un auto Volkswagen Up y comenzaron a ser perseguidos por la policía motorizada. Las víctimas se asustaron y no se detuvieron lo que derivó en una alocada persecución y una ejecución por parte de los uniformados en Callao al 5700. -Cuando dijeron Bustos y Mendoza perpetua, Escalante 7 años, no nos pudimos contener. Vinimos por estas condenas para que ninguno patrulle más las calles. Nos tienen que cuidar (Marcelo) Sain –ministro de Seguridad de la provincia–; tiene en sus manos un poder enorme para que la Policía no mate más gente en las calles – dijo Germán, hijo de David quien agradeció a todos los que acompañaron esta lucha por tres años y medio. Los jueces Román Lanzón, María Trinidad Chiabrera y Gonzalo López Quintana, por unanimidad, condenaron a Alejandro Bustos y Leonel Mendoza a la pena de prisión perpetua por el delito de homicidio agravado por el abuso de su función o cargo y por ser integrante de la fuerza policial. Germán Campos agregó: “Cuando pasó lo de mi hermano sentí que el mundo se me venía abajo. No sabía cómo le iba a decir a mi mamá que su hijo no iba a volver más. Llevamos una buena investigación junto al fiscal, estoy agradecido…cuando dijeron Bustos, Mendoza, perpetua; Escalante, 7 años, no nos pudimos contener. Vinimos por estas condenas para que ninguno patrulle más las calles”. Juana, la mamá de David, dijo que “al fin se hizo justicia por mi hijo y por Emanuel. Ellos no se merecían la forma en que los mataron. Escaparon asustados porque los corrían a tiros. Le ensuciaron las manos a mi hijo poniéndole armas. Estoy conforme con la resolución de hoy y estoy tranquila”. Un oscuro día de justicia en el edificio del Centro de Justicia Penal de la ciudad de Rosario, citando, una vez más, a Rodolfo Walsh. Y así como es necesario preguntar cuándo comenzó la práctica del gatillo fácil es imprescindible preguntarse cuándo terminará esta perversa metodología de matar pibas y pibes portando la supuesta representación del estado. En la jornada del jueves 12 de noviembre de 2020, la construcción de justicia puso en evidencia la necesidad de terminar con fuerzas policiales más vinculadas a las minorías del privilegio, legal o ilegal, que las urgencias de las grandes mayorías que es, en definitiva, la cuna de sus integrantes. Quizás el final del gatillo fácil será consecuencia de una vida donde sea más fácil trabajar, reir y gozar que lamentar sus ausencias. Donde sea más sencillo pelear por los sueños que soportar las pesadillas impuestas. Edición: 4118

Esa sangre que quedará
Publicado: Jueves, 12 Noviembre 2020 16:19
Esa sangre que quedará

Por Claudia Rafael (APe).- Tienen 5 y 7 años. Sus días de miel y chocolate se tiñeron de rojo, en el instante mismo de la crueldad. Los dos estaban en el asiento trasero del auto cuando su papá acuchilló a su mamá y nadie puede hoy decirles si sobrevivirá y, de hacerlo, cómo lo hará. Todo ocurrió en el escueto espacio diminuto del Chevrolet Corsa, en San Miguel. En ese cuadrilátero perverso se les tatuó definitivamente en sus ojos esa película de gritos, cuchillos, sangre y horror que les hará compañía indisoluble. Tienen 5 y 7 años y el sistema les selló en la frente su categoría de pertenencia: daños colaterales. Como los efectos indeseados de un modelo que cosifica. Que va arrojando las infancias a los márgenes del camino. A la intemperie. ¿Qué heridas quedan en la psiquis de la niñez cuando a los 5 y a los 7 se es testigo y víctima privilegiada de la crueldad extrema? En lo que va de este año pandémico, a 231 niñas y niños les arrebataron a sus mamás y en un gran número sus papás están presos o, incluso, se suicidaron tras el femicidio. Una doble orfandad que los hará deambular el tiempo de la ausencia. Ellos tienen 5 y 7 y se hermanan sin saber con miles y miles de chicas y chicos. Las estadísticas –que no tienen nombre- desnudan que cada 26 horas una niña, un niño, irrumpen involuntaria y trágicamente en el universo del vacío eterno. Tienen 5 y 7 años. No saben qué ocurrirá con su mamá que sigue internada en el hospital Larcade de San Miguel. El mismo que dos décadas atrás fue ocupado por la fuerza por Aldo Rico, cuando era intendente por diferencias políticas con quienes estaban al frente del centro de salud. El mismo hospital al que llevaron al atacante, que se autoinfligió cortes con la misma navaja con que desató el ataque en el auto. Ante tantos silencios y complicidades, esta vez una joven pareja en moto decidió no voltear la vista. "Estábamos parados en el semáforo en rojo, venía con mi pareja y empezamos a escuchar gritos del auto de atrás. Nos dimos vuelta, nosotros teníamos los cascos puestos, y vimos cómo él le estaba pegando", contó uno de ellos. Cruzaron la moto delante del auto, cuando el agresor intentó continuar, se inició una persecución y unas cuadras más adelante lograron socorrer a la mujer y a sus niños. "Ellos estaban con sangre, pero era la sangre de la madre”, describió luego. Es un intento de crimen de poder. Uno, dos, infinitos navajazos de quien se siente dueño de la vida y de los cuerpos. En un modelo patriarcal y capitalista estructurado en una pirámide de raiz extractivista. Quienes se sienten ubicados en la cima se arrogan propietarios de arrancar la vida de los cuerpos. Alguna vez Alfredo Grande definió en esta agencia que “la siniestra organización Tradición, Familia y Propiedad surge como una cruzada redentora para impedir, triturar, exterminar, cualquier intento de recuperar los deseos en la matriz familiar”. Habrá, en tanto, que recuperar equidades y nutrirse de una utopía que demuela desde los cimientos las bases de la estructura opresora que fluye con cíclicas y sistémicas oleadas de tsunamis sobre estos modos de sociabilidad humana. Edición: 4116      

¿Qué no se perdona?
Publicado: Jueves, 19 Noviembre 2020 23:09
¿Qué no se perdona?

Por Silvana Melo  (APe).- ¿Qué tumor sistémico se expande por las arterias sociales como la sangre aluvional? ¿Qué dentadura feroz se alimenta de niñas y a los 13 las considera enteras como para hacerlas víctimas de la apropiación de su cuerpo con cuatro puñaladas en la espalda? ¿Qué no se perdona a las mujeres chiquitas para ir a matarlas cuando son chiquitas y recién asoman a un mundo que las espera como boca de lobo, con los colmillos a su yugular? ¿Qué construcción social determina que una nena de 13 debe asumir la obediencia a un patriarca de 16 que asegura haberle escriturado ese presente que le disputa? ¿Qué esquinas no se habrán visto, qué recodos no se descubrieron, qué ochavas están tan oscuras como para no advertir, nadie vecino, nadie estado, nadie del mundo lindante, que una nena de 13 iba a sangrar para siempre aunque esté entubada tratando de parar la sangre apenas en su espalda? ¿Qué no percibieron de un chico de 16, fruto fresco del genoma social, que pudo estar desesperado por la pérdida de su objeto esa tarde de San Martín y Leyría en Azul? ¿Qué nadie vio? Para que esa tarde del martes 17 de noviembre de 2020 un adolescente de 16 quisiera sacrificar a quien consideraba su pertenencia. Que se había tomado la libertad de no querer estar con él. Como una osadía que los objetos no asumen. Ella intenta sobrevivir en el Hospital Materno Infantil Argentina Diego. El cayó en el infierno del Instituto de Menores Leopoldo Lugones. Los dos son una ampolla afiebrada en la piel de la sociedad. El futuro en la hoguera. Edición: 4120  

Morir con lo nuestro
Publicado: Viernes, 13 Noviembre 2020 14:42
Morir con lo nuestro

Por Alfredo Grande (APe).- Aldo Ferrer fue un economista de destacada actividad. Falleció en 2016 y de su vasta obra se rescata su concepto económico central que fue sintetizado en el eslogan "Vivir con lo nuestro". Eran los tiempos en que los economistas heterodoxos en la Argentina seguían a Raúl Prebisch y hablaban del "deterioro secular de los términos de intercambio". Es decir que, por siempre jamás, lo que la Argentina exportaba (materias primas) valdría cada vez menos en los mercados internacionales, mientras lo que demandaba, fundamentalmente tecnología, valdría cada vez más. Aldo planteaba un esquema de desarrollo que debía basarse en capitales propios en un país de la periferia que debía ser una economía relativamente cerrada y protegida de los flujos internacionales, en especial, de los de capitales y las deudas. El virus menemista convenció por una década y bastante más, llegando a la actualidad, a vivir con lo ajeno. Y en una voltereta reaccionaria más, vivir con lo ajeno que alguna vez fuera nuestro. A eso algunos lo llaman deuda externa. Que es la cara visible de la estafa interna. O sea: turismo de capitales, quiebras fraudulentas, vaciamiento de empresas, subsidios utilizados en forma fraudulenta, préstamos sustraídos de la banca pública y jamás pagados. Pedirle aporte solidario al empresariado más concentrado es similar a solicitarle donación de sangre a Drácula. La enorme lupa que supone la epidemia covid 19 ha colocado en la superficie aquello que siempre se quiso disfrazar. Las prácticas delictivas que permiten la salvaje concentración de riqueza y poder han organizado un aislamiento social 5 estrellas y otro aislamiento social estrellado en la miseria y la penuria. Puerto Madero y las tierras recuperadas de Guernica. Si nadie puede servir a dos amos, tampoco nadie puede servir a dos clases. Lo que sí puede hacer es organizar una formidable tapadera donde derechos y privilegios se mezclan en un cambalache que algunos llaman frentes electorales. El grotesco mágico del impuesto – aporte – dádiva – donativo – ofrenda- a la riqueza es quizá el momento más logrado del sainete. Solidario, voluntario, generoso. Los ricos y pestosos no quieren que sepamos, aunque sabemos, que el 2% del impuesto/aporte pondría en evidencia el 98% restante. Lo que pondría al alcance de la mano y al alcance de la vista la cara del dios capitalista. El poderoso caballero Don Dinero como lo bautizara Francisco de Quevedo. “Más valen en cualquier tierra, mirad si es harto sagaz sus escudos en la paz que rodelas en la guerra Y pues al pobre le entierra y hace propio al forastero, poderoso caballero es don Dinero”. Creo que de eso se trata. El porcentaje es delator. Una suma fija, aunque alta, bueno, nunca sería alta para la canalla empresarial financiera, no sería buchona. El 2% es casi una confesión de parte. Entonces en la economía capitalista, es decir, en el modo de enriquecimiento lícito de los ladrones, no se trata sólo de vivir. Es necesario convencer a los trabajadores de que en realidad apenas son zánganos que deben trabajar para la abeja reina de la reproducción ya no de panes y peces, sino de dólares y bit coins. Si estamos en el mismo barco, es seguro que no estamos en los mismos camarotes. La plenitud de la vida para pocos está garantizada por la amplitud de la muerte para demasiados. Los conquistadores que dejaron las venas abiertas en América Llatina, lograron que la sangre derramada siga siendo negociada. El pago de la estafa externa es una forma de morir con lo ajeno. Esa estafa/deuda no es de los que tenemos que pagarla. Millones de niñas y niños que no han nacido tendrán que pagarla. Obviamente, sin darse cuenta. O sea: vía impuestos al consumo. Incluyendo el impuesto más democrático, o sea más perverso, que es la inflación. Entonces de la profecía desarrollista de vivir con lo nuestro pasamos al mandato de morir con lo ajeno. Lo ajeno es el fondo monetario internacional, pero no solamente. Desde el idioma cascoteado por anglicismos, hasta las bulas de los centros financieros. Siempre sosteniendo planes económicos que son la cara visible de las decisiones de exterminio de la población sobrante. En Hiroshima con la bomba atómica asesinaron a 80.000 personas. Según Médicos sin Fronteras “Cada año, más de 3 millones de niños menores de 5 años mueren de desnutrición o por causas relacionadas con la misma. El 80% de los casos de desnutrición en sus formas más agudas se concentran en tan solo 20 países del mundo, concretamente en África subsahariana (países del Sahel y el Cuerno de África) y en algunas zonas del sur de Asia. En algunas regiones del mundo, como el Sahel, la consunción es particularmente frecuente en niños durante el periodo de escasez entre cosechas”. Pero la cultura represora decide qué asesinatos son repudiables, inhumanos, aberrantes, y cuáles son apenas el costo social del ajuste. Digámoslo en clave actual: nada tiene de nacional y popular el préstamo de facilidades extendidas que el fondo monetario internacional de cada día nos entrega hoy. Los ajenos nos siguen proponiendo no vivir con lo nuestro, pero sí pagar con lo nuestro. Por eso el peso argentino, aun en los tiempos de la dorada convertibilidad, no tenía vida propia fuera del país. Cultural y políticamente estamos dolarizados. Los fondos buitres son terribles. Pero los frentes buitres son peores. Sin ir más cerca, estamos asistiendo a otra irresistible ascensión. Ya pasó con el ingeniero de la triste figura. Ahora el presidente de la cámara de diputados pretende que disculpen las molestias porque está trabajando para él. “La manera en que Sergio Massa introdujo su propio presupuesto en el que le había enviado el Poder Ejecutivo es una demostración de este juego económico y político. Él está armando, con los recursos del Estado, el vehículo que le permita retomar su carrera electoral. Sigue obsesionado con la presidencia”. El análisis de Carlos Pagni, que es algo así como el Horacio Verbistky de la derecha, lo fulmina con precisión. Ya se habla del “costo massa”. Ya sembró vientos, entonces nada le impide cosechar tempestades. Forma parte de las hordas de frentes buitres que nos venden y nos alquilan a los ajenos. Sirve a dos, tres, muchos amos. Hoy es uno de los artífices de nuevas versiones del costo social del ajuste. O sea: la receta para morir con lo nuestro. Menem -Macri - Massa. De la triple A pasamos a la triple M. Son los nombres de muchas infamias. De vivir con lo nuestro, lo que nunca logramos, a la encíclica liberal capitalista de morir con lo nuestro. Si lo nacional y popular no se prolonga en la lucha anticapitalista y anti imperialista, se seguirán llevando lo nuestro. Y nunca más podremos pisar las tierras nuevamente. Edición: 4117  

Tosco y La Cordobesa
Publicado: Martes, 10 Noviembre 2020 12:49
Tosco y La Cordobesa

Por Carlos del Frade (APe).- La muerte oficial de Agustín Tosco, síntesis del gremialismo ético y antiburocrático, símbolo del Cordobazo y referente de la defensa inclaudicable de los derechos laborales, fue el 5 de noviembre de 1975. Sin embargo, la historia argentina está atravesada por la desmesura. Hay crónicas que señalan que el “Gringo” murió en la clandestinidad en Buenos Aires, un día antes. Y que su cadáver fue trasladado en una ambulancia hacia su amada Córdoba como acompañante del conductor del vehículo para burlar la represión de aquellos días de democracia formal. Muchos años después, Osvaldo Soriano, en su maravillosa novela “El ojo de la patria”, colocaría a un orador de la revolución de mayo al lado de un conductor que lo rescataba de aquel pasado plagado de sueños colectivos inconclusos. Casi el reflejo de esa historia del final de Tosco. El mítico dirigente no pudo estar los últimos meses de su vida en La Docta porque a partir del “navarrazo” del 28 de enero de 1974, asomaron los grupos parapoliciales del llamado “Comando Libertadores de América”, casi la sucursal del Triple A en las calles de la Reforma Universitaria de 1918. Aquellos grupos que tenían como blanco militantes revolucionarios peronistas, socialistas, comunistas y cristianos, eran, esencialmente, nichos corruptos y fascistas de las fuerzas de seguridad y también de las fuerzas armadas. Bandas parapoliciales que, cuatro décadas después, mutaron en bandas narcopoliciales. En estos días en que se recuerdan los cuarenta y cinco años del viaje hacia algún lugar del cosmos de Agustín Tosco cuando él tenía también cuarenta y cinco años, la renovada versión de esas bandas generó cambios en la conducción de la policía de la provincia, en la jefatura de La Cordobesa. En los diez primeros meses de 2020, La Cordobesa mató a nueve personas, entre ellas, pibes menores de veinte años, el mismo grupo castigado de forma sistemática y repetida desde hace cuarenta y cinco años en las principales provincias argentinas, como son Buenos Aires, Santa Fe, Tucumán, Mendoza y la mismísima Córdoba. Ahora la nueva jefa de la policía provincial cordobesa es Liliana Zárate Belletti y tendrá que afrontar el fenomenal desafío de lograr la conducción política de una fuerza que guarda en su seno el permanente reciclaje de aquellos nichos violentos, corruptos y fascistas que -al igual que en las otras provincias- devienen en bandas narcopoliciales, conformando “La Cordobesa”. Cuentan los medios de comunicación que “el último hecho tuvo como víctima a Joaquín Paredes, un chico de quince años oriundo de Paso Viejo, un pueblito de 700 habitantes ubicado en el noreste de la provincia. En ese lugar el domingo pasado cinco policías cuyos análisis muestran que estaban intoxicados —habrían consumido alcohol y cocaína— se cruzaron con un grupito de niños de entre 14 y 18 años que según la policía caminaban “violando la cuarentena”. Sin explicaciones de por medio los agentes empezaron a disparar, mataron a Joaquín e hirieron a dos de sus amigos”, dicen las crónicas. Estos hechos repiten las viejas matrices de la violencia institucional que tan útiles les resultaron a los grupos del poder económico para imponer el terrorismo de estado en toda la geografía argentina. Esas matrices que en 37 años de democracia no pudieron ser eliminadas por los gobiernos provinciales y nacionales. Por eso, a cuarenta y cinco años de la muerte de Tosco en la clandestinidad, es imprescindible seguir en la construcción política de una seguridad democrática que deje de lado la persecución contra las pibas, los pibes y todas aquellas personas que cuestionan la supremacía de los intereses particulares por encima de los derechos humanos y sociales. La pelea por la democratización de La Cordobesa es también la lucha por una democracia más verdadera, más democrática. Se lo debemos a las pibas, a los pibes y a la memoria del querido y siempre vivo Gringo Tosco. Edición: 4115

Democracismo (I)
Publicado: Viernes, 06 Noviembre 2020 13:43
Democracismo (I)

Por Alfredo Grande   (APe).- La cultura represora es una serpiente de muchas cabezas. Abarca el pensamiento, el sentimiento, la coerción psíquica, física y vincular, la económica, la informativa, la alimentaria, educativa, sanitaria. La cultura represora es un imperio donde tampoco se pone el sol. El tantas veces invocado en vano, Sigmund Freud, describió a la represión como un “esfuerzo de desalojo”. Mal que le pese o bien que no le pese al gobernador que viene del partido comunista, desalojar es reprimir. Insisto, luego existo. Desalojar es reprimir en estado puro. El represor (desalojador) es indiferente al destino del reprimido/desalojado. Lo que le importa es sacar de la cancha, del territorio, de la conciencia, de la superficie, aquello que molesta, que interpela, que cuestiona, que protesta, que combate, que discute y que pelea.“¿Porque no te vas a Cuba?” era el mantra reaccionario de la derecha de hace algunas décadas. O sea: el desalojo a la isla del Caribe como castigo por cuestionar a las políticas de las diferentes formas de la burguesía. Debo reconocer que era un desalojo anhelado por muchas y muchos. Pero no era una invitación al turismo, sino una amenaza de exilio. Acallar el pensamiento crítico para sostener el pensamiento único es otra forma de reprimir/desalojar. Todo cuestionamiento a las políticas de un gobierno peronista, son desalojadas/ reprimidas con el sambenito de “gorila”. En el mejor de los casos. Si es necesaria la batalla cultural, es porque la represión fundante es cultural. Y política. Cuando ésta fracasa, viene los palos, los gases, los tiros, las detenciones, las torturas, las desapariciones, los asesinatos. Desalojar/ reprimir es el delirio en acto de la cultura represora. Desde el sur, pasando por Guernica y llegando al norte, poblaciones enteras son victimizadas por desalojos sangrientos. Blanquear la represión con la teoría del desalojo es lavar un guardapolvo blanco con barro. No está de más decir, y estaría de menos no decirlo, que el guardapolvo blanco desaloja la percepción de la ropa de uso diario, que es un indicador de la pertenencia de clase. ¿Estoy diciendo que el guardapolvo blanco es represor? Sí. Porque encubre, tapa, disfraza, habilita un camuflaje de las diferencias sociales y económicas sin resolverlas. El imperio de la cultura represora impide el acceso directo a la cosa. A la esencia o sea al nivel fundante de la realidad. Estamos condenados a navegar por la más completa superficialidad, banalidad, tanto del bien como del mal, anecdotismo, personalismos varios, hegemonía de lo berreta y lo trucho, triunfo de la ambigüedad, de la visión bultos y del pensamiento compacto. Uno de los recursos para perforar las armaduras de la cultura represora es inventar neologismos. O sea: tirar a la basura todas las palabras que han permitido construir lo que denomino el alucinatorio político social. La matrix que nos somete desde adentro, mientras pensamos que la estamos enfrentando desde afuera. El neologismo es inventar una convencionalidad no represora. Porque en vez de alejarnos, nos acerca a lo fundante. Una de las palabras para tirar a la basura es “democracia”. Aclaro antes que oscurezca que a la democracia la tiraron a la basura los patrones de estancia y los patrones de capitales. Yo apenas tiro a la basura la palabra. En otras oportunidades la he reemplazado por: “democratismo de estado”, “demos gracias”, “dictadura de la burguesía”. Hoy agrego una más, ya que me siento cántaro que sigue con sus anhelos de que se rompa la fuente. “Democracismo” es una palabra que alude a la cáscara democrática de un carozo fascista. El fascismo es toda política que pretenda resolver el conflicto a través de la eliminación de uno de los términos. Siempre el más débil, el más humillado, el más sometido. Cuando aparece una de las formas de “solución final”, al contado o en cuotas, yo pienso en el fascismo. Cuando el ingeniero de la macabra figura fue elegido Jefe de Gobierno de la reina de la plata, inventé el término “fascismo de consorcio”. O sea: fascismo a escala vecinal. Luego la escala aumentó, con la ayuda importante de aquellas y aquellos cuya identidad auto percibida era de opositores. El fascismo es el hecho maldito del país democrático. La mayoría de los analistas políticos rechazan la idea de fascismo. Como leí hace décadas en un libro sobre Drácula: “la fuerza del vampiro reside en que nadie cree en él”. Hay que creer y pensar en él. En el año 1916, Lenin describía las condiciones necesarias para la construcción del fascismo en su libro “El imperialismo, fase superior del capitalismo”. En él, Lenin explica que la época del capitalismo de librecambio toca su fin. Acompañado por múltiples datos y estadísticas de la época, describe cómo en los países más adelantados (fundamentalmente Gran Bretaña, Alemania y los Estados Unidos de entonces), la concentración de capital ha dado lugar a grandes monopolios que acaparan sectores enteros de la producción. Esta parte es continuación de las tesis de Marx en cuanto a las leyes de concentración de capital. Los capitalistas han dejado de ser competidores anónimos dentro de un mercado desconocido y la libre competencia se ha trasformado en su contrario. La competencia en la nueva época del capitalismo, se da ahora en unas condiciones nuevas en las que sólo los grandes monopolios pueden competir entre sí. El estado ha dejado de ser propiedad de toda la burguesía para pasar a estar controlado sólo por los sectores monopolistas de la burguesía. El estado sirve ahora sólo a los capitalistas dueños de grandes monopolios. El fascismo también puede ser definido como el monopolio de la política que gerencia las múltiples formas de solución final. El aislamiento social, el confinamiento político, las distintas formas para decapitar el combate popular, a mi criterio evidencian que el covid 19 y su manipulación es el seguro servidor para sostener no ya la “nueva normalidad”, sino la restauración de una vieja anormalidad que hoy bautizamos como “democracismo”. Al servicio de una etapa superior del imperialismo. Hay bibliografía maldita que da cuenta de cómo se construye esta nueva etapa. “Schwab estableció esta agenda en 1971, en su libro Moderne Unternehmensführung im Maschinenbau (Gestión empresarial moderna en ingeniería mecánica), donde su uso del término “partes interesadas” “stakeholders” (die Interessenten) redefine a los seres humanos no como ciudadanos, individuos libres o miembros de comunidades, sino como participantes secundarios en una empresa comercial masiva. Y cuenta con el apoyo de las empresas dominantes y todo el grupo de Bill Gates, Google, Facebook, la banca internacional. Para este grupo el objetivo de la vida de todas y cada una de las personas será “lograr el crecimiento y la prosperidad a largo plazo” de este proyecto, en otras palabras, proteger y aumentar la riqueza de las empresas dominantes interesadas.” O sea: los mega monopolios. Cultivos de cultura represora. Lejos de una nueva normalidad, estamos en el umbral de nuevos combates contra todas las formas de dominación de los imperios. Y por cada solución final, inventaremos nuevos problemas iniciales. Y nuevas palabras para enfrentar los viejos problemas. Y las viejas derrotas florecerán en nuevas victorias. Imagen: Liberación, Jorge González Camarena Edición: 4113    

Denuncia de un médico
Publicado: Jueves, 05 Noviembre 2020 15:26
Denuncia de un médico

Por Silvana Melo   (APe).- Rodolfo Franco es médico en Misión Chaqueña, una comunidad del Chaco Salteño que ha visto morir a los niños wichís de deshidratación y desnutrición desde hace años. A sus 69 años –y 43 de médico- sigue en pie en su trinchera de bosque desmontado y sequía, de mujeres y hombres desnudados por el agronegocio y la tala feroz de su cultura. Hoy aparece, con una máscara anticovid, en un video desde su lugar remoto en la Salta bonita y devastada. Denuncia la muerte de otro niño wichí de neumonía, recuerda los 19 que se murieron de hambre y de sed entre diciembre y marzo y predice una nueva epidemia de muerte desesperadamente evitable. Porque el genocidio wichí también es estacional. Los niños mueren todo el año. Pero en verano, con 50 grados, caen de a decenas. Invisibles para todos los balcones del estado. “Me enteré ayer de la terrible noticia de la muerte de un niño wichí en Tartagal, proveniente de Mosconi. El niño aparentemente murió de una neumonía”, dice el médico en su video. “Acá está haciendo ya 40 ó 50 grados de temperatura, casi todos los días y no está lloviendo. Hace mucho que no llueve. Lo habitual es que entre marzo y diciembre no llueva casi nada. Padecemos una sequía crónica en esta zona que en la época de mucho calor empieza a afectar a los niño”. Y recuerda, con un sabor acre, que el verano pasado “murieron 19 niños entre diciembre y marzo”. Cuando llegó el frescor del otoño la muerte se exilió por un rato. Pero además “Hubo una intervención afortunada del ejército para hacer plantas potabilizadoras de agua: en Misión Chaqueña tenemos una”. Eso significa que “estamos mejor que antes pero igual falta muchísimo”. Entonces levanta la cabeza y dice: “el gobierno provincial es el responsable de las muertes de los niños wichí por desnutrición y deshidratación. Insto al gobernador Sáenz a tomar las medidas necesarias para que esto no ocurra, de lo contrario haremos una denuncia penal en su contra”. El agua es un problema sanitario de vida o muerte para los wichís. No hay agua buena para tomar. No hay para el cultivo, no hay para la higiene. Mangueras larguísimas que explotan en el medio. Bidones que poco tiempo atrás transportaban glifosato ahora llegan cargados del agua para el uso cotidiano. “Hay comunidades enteras sin agua potable, están a 60 kilómetros de la ciudad de Tartagal y hay otras que toman agua de las represas o de las cañadas que están contaminadas con bidones de veneno que tiran los empresarios que fumigan los campos de soja y porotos. En vez de quemar ese veneno lo tiran en las cañadas de corredero de agua, eso pasa en las comunidades wichí de Guamache y Retiro”, decía el cacique Modesto Rojas en plena muerte estival. No hay pozos ni bombas. Y mientras el virus se veía sólo por tevé, en el feroz verano salteño, los niños se morían de hambre y de sed en su antiguo territorio rico, feraz, generoso. Y ahora desmontado, desguazado, sin medicamentos ni alimentos. Ellos dependen de que les caven los pozos. Porque “en sus montes sabían dónde encontrar el agua, se movían constantemente detrás de las aguadas, estaban los ríos –dice Franco-; ahora los tienen instalados, encerrados, detrás de los alambrados, diez mil en 400 hectáreas de monte. No tienen posibilidades de nada”. Despojados de su paraíso, invadidos por el agronegocio y la concentración de la riqueza criolla, sólo salen en los diarios cuando sus hijos se mueren. Como el bebé de dos años de Mosconi. Solos y descartados. Sin agua en la tierra. Ni cielos después de la vida.   Para ver el video completo de Rodolfo Franco: {youtube}U9LWKElQlkw{/youtube} Edición: 4112  

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Genocidio wichí

El médico Rodolfo Franco, de Misión Chaqueña (Salta) vuelve a denunciar la muerte de otro niño wichí, por deshidratación y desnutrición.


Daniel Solano

A 9 años de la desaparición y aunque se logró llevar a juicio a los siete policías rionegrinos culpables del asesinato, tras lograr condena unánime a perpetua, a dos años del fallo, los asesinos están libres


Chocobar

En el medio del juicio al policía Luis Chocobar por el crimen de Pablo Kukok, diputados de Juntos por el Cambio presentan la ley que lleva su nombre para legalizar el gatillo fácil.


Abuelas

Se cumplen en este octubre de pandemia los 43 años de existencia de Abuelas de Plaza de Mayo. Una historia entera para buscar a las niñas y niños, ya mujeres y hombres, hijos de sus hijas e hijos desaparecidos.


UTT

La Unión de Trabajadores de la Tierra impulsa un fondo de acceso a la tierra para los campesinos.


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