Gargantas
Publicado: Viernes, 30 Septiembre 2016 14:58
Gargantas

(APe).- Ezequiel e Iván viven en la villa 21 de Barracas. Tienen 15 y 18 años. Son parte de La Garganta Poderosa. La Policía Federal y la Prefectura los frenaron en un control policial, los intimidaron, maltrataron, torturaron, les robaron. Era sábado por la noche. Eran una veintena de integrantes de fuerzas de seguridad que actuaron en nombre del estado. En esos territorios en los que la vida vale nada en manos de las instituciones que deciden quién sí y quién no en las prácticas de férreo control social. Una docena de años atrás, Alberto Morlachetti –y es la prueba más contundente del plan sistémico de exterminio- escribía en APe que “Foucault decía que desde las escuelas y las profesiones, hasta el ejército y la cárcel, las instituciones centrales de nuestra sociedad, luchan con siniestra eficacia por supervisar y controlar al individuo, para neutralizar sus estados peligrosos y para alterar la conducta inculcándole anestesiantes códigos de disciplina”. Mientras tanto, Iván y Ezequiel, de 15 y 18 años, andarán para siempre con la piel y el alma tatuada por las huellas de los exterminadores. Edición: 3241

Justicia por mano propia
Publicado: Jueves, 29 Septiembre 2016 15:26
Justicia por mano propia

Por Alfredo Grande (APe).- En el marco de la cultura represora, es fundamental plantear mal los problemas. O sea: si desordenamos, confundimos, “empiojamos”, reducimos, simplificamos, banalizamos y dogmatizamos el punto de partida, siempre las conclusiones serán parciales, convencionales y, casi siempre, reaccionarias. A mi criterio, el punto de partida es el “derecho a la vida”. Es decir: yo tengo el derecho a defender mi vida frente a aquello que pretenda atacarla. Este es para mí el nivel fundante. Y justamente por ser fundante está atravesado por lo ideológico y lo político. Si yo tengo el derecho a defender mi vida, eso implica que nadie tiene el derecho de atacarla. Asesinar no es un derecho. Es el arrasamiento de mi derecho. No hay derechos incompatibles entre sí. Cuando son incompatibles, estamos en presencia de diferentes formas de abuso de poder. Entonces se observa el pasaje del derecho al privilegio. Asesinar es lo opuesto a matar. El mandamiento es no asesinarás. El “no matarás” es un mal punto de partido. Entre otras cosas, porque hace la violencia tabú. Una serie se llamaba: “mujeres asesinas”. Mujeres eran, pero no asesinas. La “ballena asesina” ni es ballena ni es asesina. La orca mata para vivir. No asesina porque odia a la población de focas. Matar en defensa de la propia vida amenazada es un derecho y un deber. Desde ya, para la cultura represora matar y asesinar es lo mismo. Simplemente porque la cultura represora tiene el monopolio de los asesinatos impunes. En el lenguaje encubridor que utiliza: asesinar es “neutralizar al activo”. Pero matar es también destruir un vínculo que oprime, una cultura que nos arrasa o las ideas que nos destruyen. Es necesario insistir con que matar siempre es en defensa propia. Pero la “defensa propia” no es un absoluto. En realidad nada lo es, y bien podríamos decir que incluso lo absoluto es absolutamente no absoluto. La “defensa propia” no es solamente individual, aunque también. El fusilamiento de Liniers fue en defensa propia de la revolución de mayo. Pero no es un absoluto que el fusilamiento era lo único que se podía hacer. El debate actual sobre la justicia por mano propia se hace sobre la convicción más profunda, casi diría el prejuicio más reaccionario, de que toda justicia tiene que ser por mano ajena. O sea: los directamente afectados tienen que someterse a su majestad el derecho, al feudalismo de los códigos de procedimiento y a los principados de los diferentes fueros. La mano ajena en el ámbito de la justicia asegura los diferentes mercados cautivos, que hasta hace poco incluía los divorcios de común acuerdo. Se sigue apelando a la “justicia por mano ajena” cuando hay evidencia suficiente de que apenas es “injusticia por mano ajena”. Lo que muchos llaman impunidad. Y la impunidad no es solamente jurídica, sino también política y cultural. Ya no hay códigos y la pedagogía del gatillo fácil, hipócrita forma de designar a la pena de muerte, fue enseñada durante décadas por las llamadas “fuerzas de seguridad”. Los garantes de la más absoluta inseguridad, como queda evidenciada con la venta de las indulgencias por parte de las fuerzas policiales. Indulgencias o licencias para asesinar y robar. Indulgencias que algunos llaman zonas liberadas. Con un tarifario para nada vigilado pero rigurosamente actualizado. Consumado el delito, desde la denuncia, todo el proceso está viciado por la más absoluta inoperancia y la más abyecta complicidad. Versión siniestra del “roba pero hace” a su actualización: “asesina y sigue haciendo” Se ha perdido la adecuación necesaria entre el acto delictivo y las herramientas necesarias para consumarlo. Dicho en otros términos: para robar se asesina, para secuestrar y pedir rescate se asesina a familiares. Hiroshima y Nagasaki fueron bombardeadas siguiendo la misma lógica. El exceso, la desmesura, la falta de equivalencia entre los medios y los fines. Los pungas, los descuidistas, las mecheras, han sido reemplazados por organizaciones criminales que se han cartelizado. Desde que la industria de todo tipo de drogas llegó para quedarse, no hay lugar para los débiles. Nadie busca el consenso y las hegemonías y jerarquías se resuelven a balazos. No hay que esperar que las “maras” se multipliquen. Hay versiones locales igualmente letales. Si a la delincuencia versión siglo XXI que se sostiene y se ampara en algún poder del estado, le sumamos el aparato policial y judicial, es fácil entender que hoy todos somos, como en los tiempos de la dictadura asesina, un blanco móvil. Obviamente, la derecha liberal y la derecha fascista usarán el argumento de la inseguridad para publicitar y plebiscitar prácticas de exterminio. El narco-terrorismo será una de las claves para justificar exterminios plenamente anunciados. Pienso que una de las claves del accionar de la cultura represora es preparar los peores efectos, para luego combatirlos sin interesarse en las causas. Más de 14 millones de personas entre pobres e indigentes es un enorme caldo de cultivo y campo de cosecha de una marginalidad que sólo encuentra justicia en el azar y en el delito. La mitad de niñas y niños no son pobres. Han sido empobrecidos que es una forma de asesinato a mediano y largo plazo. De la misma forma que gobernar queda delegado, depositado y cristalizado en los representantes, la justicia queda monopolizada por los diferentes estamentos del poder judicial. Por eso más que gobierno hoy se habla de gestión, y por eso la justicia es degollada con la guillotina de la impunidad. En “Búsqueda frenética” el personaje que hace el actor Liam Neeson brinda un buen aprendizaje de lo único que permite enfrentar a los secuestradores y torturadores de mujeres. En “Durmiendo con el enemigo” el personaje que hace la actriz Julia Roberts nos enseña del método para liberarse de un marido acosador y golpeador. Insisto: el derecho a defender la propia vida y, desde ya, la dignidad de la propia vida, es para mí fundante. El derecho a comer es sostenido por una de las formas de justicia por mano propia, que son los comedores populares. El derecho a estudiar está sostenido en las clases más empobrecidas por los “bachi” populares. Pero la cultura represora juzga a la justicia por mano propia desde su propia perspectiva de clase. Sabe que su lógica es robar y asesinar y temen, y con razón, que la tortilla se vuelva. Pienso que la justicia verdadera siempre es por mano propia. Una mano propia colectiva y revolucionaria. Lo demás son expedientes. La delincuencia hizo un pacto con el Poder y pasó al lado siniestro del espejo. Para esterilizar a la justicia por mano propia se le endilga el san benito de la venganza. Por eso conviene discriminar 4 registros que exigen un análisis concreto: 1) In Justicia por mano ajena (impunidad). 2) Injusticia por mano propia (exceso en legítima defensa, caso ingeniero Santos) 3) Justicia por mano propia (colectiva, cuando la propia vida está amenazada) 4) Venganza (individual y/o grupal y sostenida por los directamente afectados. Será desarrollado en futuros trabajos. Pero conviene recordar esta advertencia: (Mateo 26:52) Jesús le dijo: "Guarda tu espada, porque el que a hierro mata a hierro muere. Edición: 3240

Los desobedientes
Publicado: Lunes, 26 Septiembre 2016 12:18
Los desobedientes

Por Carlos Del Frade (APe).- “…Algo es preciso aventurar, y esta es la ocasión de hacerlo: felices nosotros si podemos conseguir nuestro justo fin y dar a la Patria un día de satisfacción, después de los muchos amargos que estamos pasando… Somos 19. Recién hoy han partido carretas para sacar algo; Belgrano no puede hacer milagros: trabaja por el honor de su Patria y por el de las armas cuanto le es dable, y se pone en disposición de defenderse para no perderlo todo; pero tiene la desgracia que siempre se le abandone, o que sean tales las circunstancias que no se le pueda atender: Dios quiera mirarnos con ojos de piedad, y proteger los nobles esfuerzos de mis compañeros de armas que están llenos del fuego sagrado del patriotismo, y dispuestos a vencer o morir con su siempre Belgrano”. Esto le escribió Manuel Belgrano a Bernardino Rivadavia, desde Tucumán, el 14 de setiembre de 1812. Diez días después, en contra de las órdenes de Buenos Aires, Belgrano decidió enfrentar a los realistas en la batalla de Tucumán. Doscientos cuatro años después, es necesario, en estos días de cinismo y mentiras, de nuevas dependencias y grandes negocios, recordar algo de aquellos días. En la actual plaza Belgrano, a no más de veinte cuadras del lugar donde se juró la independencia, hay un cartel indicador que sostiene que el paseo público se hizo en terrenos que pertenecieran al general revolucionario. -Es mentira. Un gran error histórico. Belgrano no tuvo más que un reloj de su propiedad – se indigna el maestro e historiador tucumano Miguel Galván que anda luchando por levantar un monumento que recuerde los ideales del empobrecido creador de la bandera en una de las escuelas que levantaron en el siglo veintiuno con los dineros que le dieron en 1813. “Fue la batalla decisiva para lograr la independencia del pueblo. Y eso se ve especialmente en las consecuencias que tuvo. Rivadavia no quería que se presentara pelea y que el ejército patriota retrocediera hasta Córdoba. Belgrano junto a San Martín son los grandes desobedientes de nuestra historia y lo bien que hicieron”, sostiene Galván. Según su criterio, la historia contada por Mitre es una falisificación tendiente a demostrar una supuesta incapacidad militar de Belgrano. Y en Tucumán, Salta e incluso en las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma, se demuestra que tenía un gran talento además de ser un fenomenal político que logró aglutinar a los pueblos indígenas, junto a los gauchos más sectores de las clases dominantes. “Belgrano ya tenía la decisión de pelear más allá de contar con las milicias gauchas, por eso le ordenó a Balcarce que avanzara antes de la llegada Pío Tristán, al mismo tiempo que jugaba con la soberbia del español. También contaba con un desarrollo de la inteligencia militar para engañar al enemigo. Era un gran estratega y un decidido revolucionario, de allí que no le temblaba el pulso a la hora de fusilar traidores y desertores, cosa que se verifica en el tremendo contenido del bando donde convoca al éxodo jujeño”, ejemplifica Galván. Agrega que no fue sencillo armar un ejército cuando venía con muy pocos hombres y lo hace porque resulta un gran seductor de multitudes. Incluso Belgrano pensaba que la principal arma de aquel entonces era el caballo, la lanza y el facón para el degüello. Y toma la decisión de pelear en Tucumán mucho antes de la supuesta decisión del pueblo al ordenar que “foseen” la ciudadela para que, de esa manera, el ejército realista no pueda avanzar con comodidad. También gana a sectores de la iglesia que siempre lo apoyaron, como el caso de la orden de los dominicos que ya habían aportado mulas, hombres y víveres en sus expediciones al Paraguay al pasar por Santa Fe y Paraná. Lo mismo sucedió en Tucumán. A pesar de esos logros, el ejército de Belgrano está en considerable minoría ante el poder español pero, gracias a su estrategia, logra avanzar sobre la derecha del ejército realista y cortar el acceso a sus propios suministros. La batalla de Tucumán duró, dice Galván, cincuenta minutos pero fueron dos días de escaramuzas permanentes hasta que se decidió el resultado del combate a favor de las fuerzas patriotas. En aquellos días, Belgrano era considerado el padre de la Patria por sus propios contemporáneos. En 1819, sin embargo, una partida encabezada por Abraham González, quiso engrillar y encarcelar al general victorioso. Para Galván no está demostrado que haya sido una decisión del gobernador terrateniente Bernabé Aráoz aunque las conclusiones de los hechos parecen corroborarlo. Son los días en que se declara la República del Tucumán y su presidente es, justamente, Aráoz, uno de los que habían combatido junto a Don Manuel. Antes de esa postal de desagradecimiento y cinismo, Belgrano, en Vilcapugio, termina dándole su caballo a los heridos, marcha caminando, retiene la bandera y es el último en retirarse del campo de batalla. Y como no queda claro que los españoles hayan vencido de manera completa, Belgrano reúne a los dispersos y luego presenta batalla en Ayohuma. No se trata de un general de escritorio. Es un hombre de acción y que siempre prefirió atacar a esperar al enemigo. Para Galván, Belgrano es un revolucionario pleno y el mandato del Plan que pone en ejecución la primera Junta de Gobierno de Buenos Aires no está concluido y es un deber hacerlo de parte de las actuales generaciones que habitan la Argentina. “Belgrano es todo. Es militar, ideólogo, abogado, escritor y también fundador de pueblos. El más grande”, dice el maestro que sigue peleando contra la historia oficial e intenta hacer presentes los valores de aquellos decididos como Manuel. Fuente: “Los caminos del Belgrano”, del autor de esta nota. Edición: 3237

Ausencia
Publicado: Viernes, 16 Septiembre 2016 12:43
Ausencia

Por Claudia Rafael (APe).- Diez años. 120 meses. 3913 días. 93.912 horas. Más de 5 millones y medio de minutos. Más de 380 millones de respiraciones. La historia entera de una vida hecha trizas. Jorge Julio. “Más que ustedes dos”, como les decía a sus amigos Jorge y Julio, en Elordi, el pueblo chico del noroeste de la provincia. Aquel que dejó por la colimba y, ya años después, a los 27, por la crónica de un país que amontona migrantes en los arrabales de las grandes ciudades. Tito, como le decían en la familia. “El Gallego”, como lo recordaban otros. “El Viejo”, como lo apodaban los militantes o, allá por los 70, “Partido Socialista”, por una de tantas discusiones sobre cuál era el peronismo real, el verdadero. López, aquel que, como en diálogo con APe rememora Guadalupe Godoy (abogada de Justicia Ya), “se escondía para fumar” y tenía un humor que contagiaba. Diez años de ausencia. De sombras. De fantasmas que acechan y advierten. “No es este tribunal el que me condena. Son ustedes los que se condenan”, pronunció fatalmente el ex jefe de investigaciones de la policía de Ramón J. Camps el día del veredicto. Aquel azuleño oscuro. De ojos chicos. De escasa altura. De mirada gélida. Que nació en el mismo año que López a 393 kilómetros de distancia, por la ruta nacional 226. Hijo de Manuel Etchecolatz y de Martina Santillán. Marido de Graciela Carballo y padre de Juan Manuel. “No tenía compasión. El mismo iba y los pateaba así…”, describía López sobre él en su testimonio. “Era un tipo flaco, con cara de mono”, decía en los tiempos en que todavía no sabía que se llamaba Miguel Osvaldo Etchecolatz. Diez años. Casi 100.000 horas. Gobiernos con distintos nombres. Gobernadores. Presidentes. Jefes de policía. Ministros de diferente tipo y color. Policías retirados. En actividad. Penitenciarios. Jefes del Servicio Penitenciario. Retirados o en actividad. Y López que sigue sin estar. Porque López fue, es, sigue siendo un desaparecido. Ese es su estado perpetuo. No está. No puede ser tocado. Ni abrazado. No puede ser escuchado, olido, besado. Es pura ausencia. La primera vez, desde poco después de la medianoche del 27 de octubre de 1976 y hasta el 25 de junio de 1979. La segunda vez, entre la madrugada y la mañana avanzada del 18 de septiembre de 2006, el día de los alegatos de las audiencias del juicio contra Etchecolatz. La tercera, en presente continuo, a lo largo de los más de cinco millones y medios de minutos. Donde su nombre fue raléandose de los medios, de las charlas de café, de las mesas de cocina, de los encuentros militantes, de la vida cotidiana. Del mundo que pierde sentido cuando falta una de las piezas del rompecabezas de la vida, como decía Alberto Morlachetti sobre los niños arrancados por la muerte. “Es una sola línea de investigación porque justamente si algo surgió de la causa es la relación que existía entre miembros de la inteligencia del Servicio Penitenciario, entre policías retirados que estaban implicados en las causas por delitos de lesa humanidad, policías en actividad, defensores de los enjuiciados… Toda esa mezcla que conforma una sola línea”, dijo a APe Guadalupe Godoy, una de sus abogadas, aquella que lo recuerda “fumando a escondidas” y de buen humor. La silla de López sigue vacía. Su plato de comida lo está. Su verborragia testimonial ya no se escucha. Ni siquiera en los ecos de una canción que lo represente. Su pelo cano revuelto y su barba germinal no son parte del paisaje de Los Hornos, donde por prepotencia de trabajo ejerció el oficio de albañil y compartió mate tras mate con los compañeros y amigos que fue conquistando a lo largo de la historia. López ya no es. Fue extirpado a los días por los desaparecedores que saben hundir en las nebulosas de la nada con precisión quirúrgica. Que dan órdenes para que otros actúen. Que ejecutan como marioneteros expertos en crueldad. Que sueltan herederos por el mundo para sembrar las semillas de la muerte y cosechar silencios. López fue desvanecido. Y fue dura la verdad como un arado, escribió Neruda. Lo sigue siendo a fuerza de complicidades criminales entre los brazos metálicos del poder que escupen a la vida para combatir una y otra vez la levadura colectiva. Edición: 3232

Maestro más que Salvador
Publicado: Martes, 13 Septiembre 2016 13:13
Maestro más que Salvador

Por Ignacio Pizzo(APe).- El 11 de septiembre de 1973, los tanques y las bombas asediaban al Palacio de la Moneda en el epicentro de Chile. Santiago era masacrada. Sin embargo se gestaría allí una de las mayores enseñanzas vertidas al mundo. El día del maestro en Argentina solamente remite a las aulas. Pero la enseñanza, es virtud de aquellos que con los hechos y las palabras supieron hacer carne la utopía. Salvador Allende, el presidente de Chile, el médico, el hacedor de caminos, no precisó de la tiza y jamás clasificó al pueblo entre civilizados y bárbaros. Su vida fue arrebatada, pero su inclaudicable espíritu nos demostró que entregar la vida, no es sólo un acto heroico, es el corolario paradojal de un sinnúmero de triunfos históricos. Su insistencia por mejorar las condiciones nutricionales de los niños, no cesó, fue apenas el embrión de un gran sueño popular que culminó cuando la traición lo tomó por sorpresa. El medio litro de leche obligatorio para cualquier niño de Chile, fue bandera y concreción hasta el día de hoy. Conocer la anatomía y fisiología del cuerpo humano y aplicarlas a la clínica, no alcanzaba para Salvador Allende. Su compromiso transformador, lo convertiría en médico y en educador. Estableció como derecho del niño y niña chilenos el acceso a leche, asegurando así las proteínas básicas, sustancias que escaseaban por aquellos tiempos. La desnutrición era de más del 19 %. Se dio inicio, por otra parte, a investigaciones para agregar cereales y otros fortificantes para el consumo de alimentos de los niños de mayor edad. Se profundizó entonces un camino de colaboración entre la academia y quienes tomaban decisiones. Esto permitió la formulación de políticas públicas tanto sanitarias como entre sectores. Se implementó un programa de intervención nutricional, que incluyó la distribución gratuita de leche en polvo para cada niño menor de dos años de edad, y alimentos proteicos para los niños entre 2 y 5 años. También incluyó la distribución de leche en polvo para las madres embarazadas. Posteriormente, ya en el 2000, cuando la desnutrición infantil era menos del 3%, se agregó la alimentación complementaria para los adultos mayores que lo requirieran. La política de Allende logró atravesar los tanques, las carabinas y las torturas. Mientras los ruidos de metralla se escucharon por casi dos décadas en Chile, ni siquiera las restricciones dictatoriales lograron derrotar esta decisión en cuanto a política alimentaria. Durante el período de gobierno de la Unidad Popular en Chile (1970-1973) se incrementaron las raciones de desayuno hasta 1,5 millones en el año 1972, cuando la matrícula alcanzaba algo más de 2 millones de niños. Durante la dictadura se redujeron, llegando a menos de 500 mil raciones diarias en el año 1988. Lo mismo sucedió con los almuerzos: en el año 1972 se entregaron más de 715.000 por día y en 1988, pese al aumento de matrícula, se disminuyeron a menos de 500 mil. Con la llegada de la democracia en 1990, se reimpulsó esta política pública. Se incrementaron fuertemente los recursos de alimentación completa, incluyendo los períodos de vacaciones. ***** En el año 2002, el Programa Mundial de Alimentos (PMA), de Naciones Unidas, reconoce al Programa de Alimentación Escolar como uno de los cinco mejores en el mundo y solicita a Chile ser socio fundador de la Red Latinoamericana de Alimentación Escolar. Esta Red comenzó a operar en marzo del 2004. Así, la adecuada alimentación de los escolares chilenos, soñada por Allende y plasmada en la “medida número 14”, perdura hasta hoy y hace realmente escuela. Esteban Valenzuela en una nota del Diario “El mostrador”, el 9 septiembre 2013, destaca que ni siquiera la Junta Militar pudo eliminar esta medida a pesar de las profundas reformas en contra de ayudas estatales. “El medio litro de leche se transformó en una medida que ha trascendido por más de cuatro décadas contra viento y marea. Sin embargo, más allá de su éxito, es relevante señalar la importancia que otorgó la Unidad Popular a las políticas de mejoras en la calidad de vida de niños y niñas de nuestro país. Esto no sólo del punto de vista normativo, sino que también, como una forma de abordar las desigualdades estructurales de nuestro país desde una óptica de largo plazo y de derechos sociales”. La medicina como ciencia social y la política como medicina a gran escala, así entendida y adaptada a un país de Latinoamérica. El trinomio biológico, psicológico y sociopolítico confluyen en un ser humano, así lo entendió Allende. La dimensión integral indiscutible. ***** Su último acto pedagógico fue no claudicar, no entregar la dignidad y dejó claro que la historia la hacen los pueblos. Su último discurso, fue dirigido a los desposeídos, a los trabajadores, a los profesionales patriotas, a la mujer campesina. Por ellos no abandonó el Palacio de la Moneda, pese a que le habían ofrecido exiliarse. Sin mitificación ni martirización banales, hacerle homenaje en el día del maestro lo considero un acto de responsabilidad, donde se destaque que es posible enseñar y aprender haciendo. Si aterrizamos en nuestra Argentina del 2016 nos encontramos con que un informe de la deuda social de la UCA nos otorga los catastróficos datos de que el 19,5% de los niños y adolescentes de las zonas urbanas padecieron inseguridad alimentaria en 2015, y 7,7% en niveles graves. El 48% de los chicos y chicas en la Argentina urbana tienen como única opción para la atención de su salud el sistema público. Aproximadamente el 42% de la infancia y adolescencia reside en viviendas con problemas de saneamiento (no accede en su vivienda a cloacas, o a la red de agua corriente, o no tiene inodoro con descarga de agua). El 58,1% de los chicos entre 5 y 17 años no realiza actividad física extra-escolar, 86,4% no realiza ninguna actividad artística o cultural. Pretendiendo tomar distancia de simplismos comparativos, ni entre países ni entre épocas. Distanciado aún más de anacronismos y obviedades que no son obvias, escribir feliz día a los maestros, es escribir feliz día a los educadores que hicieron mella en nuestra historia, que es en definitiva nuestra vida hecha tiempo. Es anhelo y deseo para aquellos educadores que no resignan un ápice la implicancia en la tarea pedagógica, no sólo para meras actividades curriculares sino para compartir junto con la infancia un camino hacia la transformación de un orden impuesto e injusto. Pobres no hubo siempre, hambre tampoco.. Y si el granero del mundo quita granos de la boca a sus compatriotas es porque pretende matarlos. El primer acto pedagógico es dar de comer, desde que el binomio madre-hijo o educador-niño responde al llanto con el amamantamiento o la leche artificial. Por eso un país que no da de comer no enseña. Por eso el “feliz día” es homenaje para los educadores presentes y pasados, conocidos y anónimos que vibran, viven, sufren y mueren por aquellos a quienes educan. Edición: 3230  

Sicarios por la tierra
Publicado: Miércoles, 28 Septiembre 2016 15:01
Sicarios por la tierra

Por Silvana Melo     (APe).- En el Far West del conurbano circula una parodia de la Coca Cola. Que en boca de Palermo, Francescoli y el Chaqueño Palavecino explotó en las pantallas con el grito de guerra “Vamos Manaos”. La comunidad originaria Guaycurú Iacku Cachi -Bajo Hondo, de Santiago del Estero, no conoce el sabor del sustituto cola. Sus hijos no consumen el Fernandito, un veneno de alcohol y fructosa. Pero saben de la amenaza constante de los sicarios del mercado que, espasmódicamente, les queman los ranchos, les matan los animales y les envenenan el agua. Para que se vayan de esas tierras en las que viven desde que la vida es vida. Manaos es marrón como la cola y como las calles despavimentadas del oeste del conurbano. "Somos de Rafael Castillo y no sólo tenemos mucha calle; también tenemos mucho barro", dijo Walter Canido a Alfredo Saiz, para La Nación. Tal vez por eso es que Manaos alarma a Coca y a Pepsi en la pampa populosa del GBA pero también acumula denuncias de contratar bandas paramilitares que despojen de tierras a campesinos en desgracia y originarios destituidos de la historia. Hace una docena de años la familia Canido creó Refres Now, la embotelladora de Manaos. Made in Virrey del Pino, produce Manaos y La Bichy, una traducción popular de la Beach, la gaseosa playera que en La Matanza todos pedían como bichy y la voluntad popular terminó imponiendo el nombre. Sin embargo muy lejos del ombligo del mundo y su vecindad inmediata, el far west, en Santiago del Estero bandas armadas desalojan a las familias, queman paja y barro seco, echan veneno en los brocales para que se mueran los animales y, de paso, alguna gente. Pablo Aranda, el secretario de Tierras del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE), habló en IProfesional.com de los “intentos sucesivos de apropiación de tierras de la comunidad El Colorado, pueblo guaycurú”, de las “amenazas y amedrentamiento en un intento por negociar 4.000 hectáreas de la comunidad indígena Bajo Hondo, en Santiago del Estero”, de la “apropiación del acceso de agua de la comunidad El Tunal”, de la “instalación de alambrados clandestinos y ocupación forzosa de 5.000 hectáreas de la comunidad Sacha Sumaj”. En 2014, dicen, el dueño de Manaos “se presentaba como hombre de negocios del vicepresidente Amado Boudou”. Ahora es Mauricio Macri quien inaugura una planta de Refres Now en Matanza y grita “Vamos Manaos, vamos Argentina”. El mercado no conoce ideas ni amores. La tierra no es una medida de la dignidad. Ni una marca de la identidad histórica. La tierra es sólo una extensión que se amplía hasta el infinito, para secarle la ubre a fuerza de la transgénesis de la soja, el maíz o el algodón. En 2012 Miguel Galván moría de una puñalada por defender su tierrita. Un sicario de un empresario agrario salteño lo encontró en su casa del Paraje Simbol y no necesitó explicarle nada antes de sacar el cuchillo. Un año antes, un grupo armado atravesó a balazos el cuerpo de Cristian Ferreyra, de 23 años. También querían el campo donde había nacido y se había criado junto a las flores silvestres y los pájaros del monte. En marzo de 2010 Sandra Juárez se paró delante de las topadoras que venían a desmontarle la tierra. Su corazón explotó de rabia. Y a ella se le acabó la vida. En noviembre de 2010 la policía formoseña quemó las casillas de la comunidad qom La Primavera y mató a Roberto López. Hace más de 500 años resisten en su mínimo mosaico del mundo. Un pedacito de tierra ínfimo y confinado, que el modelo agroexportador no piensa desperdiciar en hombres y mujeres que miran el tiempo con las alas de las mariposas enormes del norte, donde vuelan los espíritus de los muertos. Que andan siempre cerca, custodiando la tierra. Mientras el mercado la maquilla y la somete. Para que los engañe por la espalda con gaseosas negras y semillas trastornadas. Y les quite el agua. Y los rocíe con veneno después de la siembra. Pero ellos saben que la tierra es la dignidad. El vientre de donde nace a gritos y sangre el jirón de la vida. La única esperanza que golpea la puerta, cuando no la tiran abajo lo sicarios. Edición: 3239  

Hambre mil
Publicado: Martes, 27 Septiembre 2016 14:07
Hambre mil

Por Sergio Alvez         El programa Hambre Cero fue lanzado en Misiones promediando 2010 bajo la promesa de “erradicar la desnutrición infantil”. A seis años, la provincia reconoce que existen al menos mil niñas y niños en estado de desnutrición y al menos 10.400 con problemas nutricionales o bajos pesos. La historia de un fracaso anunciado. Según registros oficiales del Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia de Misiones, a septiembre de 2016, existen 10.400 personas con bajo peso y problemas nutricionales, de los cuáles la inmensa mayoría se encuentra atravesando la infancia. De este total, siempre de acuerdo a la información oficial, 1000 niñas y niños, se encuentran padeciendo algún grado de desnutrición o son desnutridos crónicos, y la Salud Pública local los considera el “núcleo duro” de la desnutrición infantil en la tierra colorada. Estos datos surgen de la actual cantidad de “beneficiarios” con el que cuenta el denominado Programa Nurtricional Hambre Cero, que este año cumple sus primeros seis años de ejecución, y que a lo largo de la década, al menos según sugieren los fríos números, no ha podido modificar los niveles de desnutrición infantil en Misiones. El programa Hambre Cero, desde sus inicios, presentó ciertas distancias considerables entre las enunciaciones entusiastas de los funcionarios que anunciaron su implementación –junio de 2010- y el alcance real de la “contención” que prometía el programa. Entonces y hasta ahora, cada niño o niña con bajo peso, si es incluida en el programa, recibe una entrega mensual de leche, una tarjeta magnética para el retiro de una suma económica irrisoria, controles médico de peso y talla y talleres nutricionales ocasionales para las madres. El programa nunca atacó las causas estructurales de la desnutrición infantil en la provincia, intrínsecamente ligadas a la pobreza estrcutural: carencia de agua potable, problemas habitacionales, falta de ingresos suficientes en el núcleo familiar, entre otras. Resulta interesante y necesario observar el contexto que precedió al lanzamiento del programa en 2010. Pocas semanas antes de anunciar el programa Hambre Cero, el gobierno provincial decidió desmantelar la Unidad de Recuperación Nutricional “Creciendo Juntos” (UNR) que funcionaba en el Samic Oberá, y dónde se recuperaba a chicos desnutridos de toda la Zona Centro desde hace 14 años. Aquel fue un cierre bochornoso, que incluyó errores estadísticos groseros como justificativos, desaparición de historias clínicas de niños desnutridos, tareas de desmantelamientos a escondidas del profesional a cargo del área, y múltiples irregularidades nunca explicadas por nadie. Según pudo confirmarse luego, las razones del cierre tenían relación con los problemas financieros y de recursos humanos que padecía y padece el centro de salud. Contradicciones Lo cierto es que resulta llamativo que por un lado el Estado Provincial dejó librados a la buena de Dios los destinos de los 1168 chicos con bajo peso de la Zona Centro (entre desnutridos, riesgo de bajo peso y bajo peso según tablas del Plan Nacer) mientras que por el otro lanza un plan provincial para “erradicar la desnutrición”. El pediatra obereño Basilio Malczewski, quien hasta entonces y durante casi dos décadas fue responsable de la unidad desmantelada, señaló entonces que “si bien resulta un anuncio interesante, creo que en sus objetivos principales el programa va a fracasar porque no toma en cuenta un aspecto básico para la atención de los desnutridos que es la hospitalización. Acá lo que se está planteando son tratamientos ambulatorios, pero esto no dará resultado, porque por las condiciones que padecen las familias de los chicos desnutridos en Misiones resulta indispensable la hospitalización en un área especial dónde además sea internada la madre del chico. La internación y la educación a la madre y al resto del grupo familiar es fundamental, si no todo lo que se haga es en vano. Se debe analizar al paciente, buscar patologías asociadas, instalar conocimientos en la madre y luego recién comenzar el seguimiento. He visto durante años cómo chicos desnutridos a los que no se les ha dado este tipo de atención con hospitalización, luego fácilmente fracasan en el intento de revertir la situación”. Malczewski, pese a su experiencia en el tema, no fue convocado para el diseño de los lineamientos del Hambre Cero, lo que demuestra que pese a existir en la provincia profesionales que conocen exhaustivamente como se debe abordar la problemática de la desnutrición infantil, éstos no han sido tomado en cuenta por el gobierno provincial para aportar al programa. Problema de los 90 “La desnutrición infantil es un problema de los noventa; hoy nos preocupa más la obesidad que la desnutrición”. La frase, fue pronunciada en abril de ese año-2010- por el entonces ministro de Salud Pública- hoy diputado nacional- José Guccione, en una entrevista radial al funcionario por el programa Cuentas Claras de La Radio de Oberá. Lo dijo para justificar el injustificable cierre de la unidad especial para niños desnutridos que funcionaba en el hospital Samic de Oberá. “Hoy los indicadores de la desnutrición infantil no son los mismos que en la década del noventa. Me han informado que en los últimos años hubo sólo dos pacientes. Hoy la realidad es otra, e incluso hoy nos preocupan más los índices de obesidad que de desnutrición. No es necesario en el Samic mantener un sector con tantos recursos humanos que no son necesarios porque no hay pacientes” El 5 de septiembre de 2010, a menos de cuatro meses del lanzamiento del programa, falleció el niño Héctor Díaz, de dos años, oriundo de Apóstoles. El pequeño padecía de desnutrición crónica y estaba inscripto en el Hambre Cero. El 22 de octubre de 2010, muró en Montecarlo la pequeña Milagros Benítez, de 15 meses, también desnutrida e incluida en el Hambre Cero. Su deceso propició la mediatización nacional de la situación de la desnutrición infantil y el programa Hambre Cero en Misiones. Días después de la muerte de Milagros, el entonces gobernador Maurice Closs- hoy diputado- designa como nuevo Coordinador del Hambre Cero al entonces ministro de Derechos Humanos, Edmundo Soria Vieta, y critica la “intencionalidad” de los medios nacionales que reflejaron la muerte de los dos niños. Los sucesivos escándalos mediáticos por casos de desnutrición infantil, lejos de generar un viraje positivo en la dirección del programa – un plan de acceso de vivienda y tierras, acaso la erradicación de la falta de agua potable –, simplemente profundizaron el carácter asistencialista. A todo este proceso de negación de la desnutrición infantil y la pobreza estructural, muertes y acusaciones, precedió una etapa en la que bien pueden rastrearse pistas de la debacle social de la infancia más vulnerable en la provincia. Es que el gobierno provincial, abordó exitosamente entre 2004 y 2010, la clausura irresponsable de un centenar de comedores comunitarios en toda la provincia. De este modo, los intentos por ocultar la pobreza estructural y especialmente la desnutrición infantil (camuflada muchas veces bajo el eufemismo “bajo peso”), se volvieron parte de una estrategia deliberada. Un caso que refleja a las claras lo enunciado anteriormente, ocurrió en 2013, cuando la Revista Superficie (un medio alternativo de la provincia) dio a conocer un informe basado en un documento oficial firmado por el director del hospital de San Ignacio, Carlos Villanueva y por la médica Myriam Piriz, fechado el 27 de febrero de 2013, que daba cuenta de la existencia de 103 niños en estado de desnutrición en las 13 comunidades mbya de esta localidad misionera. Invisibles Completaba la documentación probatoria , un Informe Social de Comunidades Aborígenes elaborado por la Municipalidad de San Ignacio también en febrero de 2013, donde se explicita que a pesar de la existencia de 103 desnutridos en las aldeas, y de haberse solicitado al Ministerio de Derechos Humanos de la Provincia la inclusión de estos niños desnutridos al Programa Nutricional Hambre Cero – que obligatoria e inmediatamente debió haberlos incluido – solamente uno de estos niños está recibiendo la asistencia de dicho programa. Los demás, no solo se quedaron sin ser incluidos en el Hambre Cero, sino que además fueron invisibilizados adrede por ese programa, que a pesar de estar al tanto, no activó ninguna ayuda y decidió esconder a la sociedad la existencia de los casos. Este informe tuvo impacto nacional, desnudó que la estrategia por seguir ocultando los casos de desnutrición persistían, y motivó a una lamentable conferencia de prensa del gobierno provincial, en la cual pese a las evidencias irrefutables de la documentación, se volvió a negar la realidad. Hoy, a seis años, y con 10.400 niños oficialmente reconocidos dentro del programa y al menos 1000 niños en estado de desnutrición, el Hambre Cero es apenas una muestra de un penoso paisaje de pobreza que las campañas turísticas – que necesitan vender a Misiones como “una maravilla”- suelen ocultar. Edición: 3238  

Mucha pero no cruel
Publicado: Jueves, 22 Septiembre 2016 13:15
Mucha pero no cruel

Por Alfredo Grande (APe).-  La violencia es otro de los hechos malditos del país burgués. La bautizada inseguridad es un efecto no deseado, un daño colateral y frontal, que la cultura represora al mismo tiempo que genera, arbitra con eficacia los medios para negarla como efecto y postularla como causa. Lo dijimos pero no veo razón para no repetirlo. Toda afirmación con mayúscula y en singular es reaccionaria. Violencia – Inseguridad – Droga (generalmente asociada como  “flagelo de la…”) Y si pensamos en forma reaccionaria, las soluciones serán tanto o más reaccionarias, o sea represoras, que los problemas que pretende combatir. La Familia, Los Límites, Los Valores, La Moral… Mayúsculas que admiten algunas pluralidades sin que por eso se modifique su fundante represor. La fórmula es: “la crueldad del sistema queda encubierta en la violencia que genera”. Entendemos violencia como “las violencias”: el pasaje súbito y traumático de una situación a otra. Todo parto es violento, pero no necesariamente cruel. Haber camuflado crueldad en violencia es otro de los triunfos de la cultura represora.No solamente vemos la brizna en el ojo ajeno y no la viga en el propio, sino que la cultura represora señala la violencia en los y las otros y otras y no la crueldad que siempre ejerce. Diversidad de modalidades de tortura  y de penas de muerte. Desde la tortura de un tarifazo hasta el asesinato de un niño por usar agrotóxicos. La crueldad y sus diversidades. Tema para un debate transdisciplinario. El sambenito de violento se lo cuelgan a cualquiera que pretenda enfrentar a la crueldad de la cultura represora. Y la tragedia es que la cultura represora se cultiva incluso en los colectivos que decidieron enfrentarlo. No solamente por estar infiltrados por los servicios de des-inteligencia, botoneo y represión. Los colectivos también están infiltrados por la misma ideología de muerte que pretenden combatir. No voy a dar ejemplos, no porque no los haya, sino porque mantengo respeto y admiración por aquellos que supieron que vivir por la patria socialista era la forma más digna de vivir. Y esa infiltración incluye a las alianzas, pactos, frentes, consensos, con aquellos que son la forma elegante de los mismos enemigos que combatimos. La elegancia de un liberal dura hasta que se asusta. Y se asustan con tan poco los liberales. Exigir  un aumento de sueldo, pretender estabilidad laboral, mantener las promesas de una patronal canalla, no pagar ganancias cuando sólo hay un sueldo, no dejarse estafar con impuestos al consumo que nunca regresan a quienes lo pagan, luchar para que aire, tierra y agua sigan siendo aire, tierra y agua. Con tan poco los liberales se asustan. Empiezan con el retroprogresismo, luego el fascismo de consorcio y el jaque mate es el Estado Represor. Pero no son malas épocas para el pensamiento. Crítico. De lo contrario no es pensamiento: es dogma. O sea: mandato de pensar. Aunque sea pensar en la revolución, en el modelo nacional y popular, en cualquiera de las formas que la patria adopta según las variadas correlaciones de fuerza. El mandato de pensar es catequesis. Y alisa el cerebro y paraliza la creatividad. Hay que pensar con Marx, pero no desde Marx. Con Freud, pero no desde Freud. Creo importante citar a Horacio Fernández,   Director del Instituto de Estudios sobre Estado y Participación (IDEP) de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE-CTA) “¿Se está frente al fin de un ciclo progresista en la región, o solo se asiste a tropiezos en estos procesos? ¿Las experiencias progresistas que analizamos, pueden caracterizarse como posneoliberales? ¿Abrazaron propuestas que iban en línea de superar el capitalismo? ¿A fin de evitar una restauración conservadora, es necesario cerrar filas atrás de estas experiencias, ya que son lo posible hoy?  De por sí estas luchas nos lleva a plantear la categoría de los posibles, en ese aquí y ahora, pero “siempre y cuando la categoría de lo posible se inscriba en procesos sucesivos de democratización, se someta a la multiplicidad de criterios autónomos -estos incluyen su propia caracterización de lo posible- que definen luchas, deseos y horizontes de sentido, en capacidad de articulación, cooperación y organización” y no dejemos en manos de Estado o la gestión, la definición de lo posible.” Lo posible es justamente el corralito del estado. No es posible pensar sin estado. O sea: sin estado liberal. No representativo. No federal. No árbitro. Lo posible cada vez es menos posible. Por eso el progresismo no existe. O sea: existe la idea de progresismo. Pero es solo eso: una idea. Ni suficientemente perverso para ser fascista ni lo suficientemente valiente para ser socialista. Un híbrido. Al que en estas mismas páginas bauticé como “retroprogresismo”. Para arrasar con la maquinaria ideológica del estado liberal burgués la lucha es mucha. Pero no es cruel. Porque no planificamos el sufrimiento. Apenas planificamos, o inventamos, o ensayamos, algunas de las formas de la esperanza. Pero no esperamos. Exigimos. No pedimos. Luchamos. No creemos: observamos. No repetimos: pensamos. Y mientras escribo, me conmuevo. Y cuando no me conmueva mas, dejaré de escribir.  Edición: 3236

Otra campaña del desierto
Publicado: Miércoles, 21 Septiembre 2016 13:32
Otra campaña del desierto

Por Carlos Del Frade (APe).- “…Yo hablé así: -Hermano, los cristianos han hecho hasta ahora lo que han podido, y harán en adelante cuanto puedan, por los indios. Su contestación fue con visible expresión de ironía: -Hermano, cuando los cristianos han podido nos han muerto; y si mañana pueden matarnos a todos, nos matarán. Nos han enseñado a usar ponchos finos, a tomar mate, a fumar, a comer azúcar, a beber vino, a usar bota fuerte. Pero no nos han enseñado ni a trabajar, ni nos han hecho conocer a su Dios. Y entonces, hermano, ¿qué servicios les debemos?...”, fue la respuesta del lonco Mariano Rosas a Lucio Mansilla, según su libro “Una expedición a los indios ranqueles”. Según el llamado Informe Oficial de la Comisión Científica del Ejército Argentino, “el año 1879 tendrá en los anales de la República Argentina una importancia mucho más considerable que la que le han atribuido los contemporáneos… Ese acontecimiento es la supresión de los indios ladrones que ocupaban el Sur de nuestro territorio y asolaban sus distritos fronterizos: es la campaña llevada a cabo con acierto y energía, que ha dado por resultado la ocupación de la línea del Río Negro y del Neuquén”. Agregaba que “se trataba de conquistar un área de 15.000 leguas cuadradas ocupadas cuando menos por unas 15.000 almas, pues pasa de 14.000 el número de muertos y prisioneros que ha reportado la campaña. Se trataba de conquistarlas en el sentido más lato de la expresión. No era cuestión de recorrerlas y de dominar con gran aparato, pero transitoriamente, como lo había hecho la expedición del Gral. Pacheco al Neuquén, el espacio que pisaban los cascos de los caballos del ejército y el círculo donde alcanzaban las balas de sus fusiles. Era necesario conquistar real y eficazmente esas 15.000 leguas, limpiarlas de indios de un modo tan absoluto, tan incuestionable, que la más asustadiza de las asustadizas cosas del mundo, el capital destinado a vivificar las empresas de ganadería y agricultura, tuviera él mismo que tributar homenaje a la evidencia, que no experimentase recelo en lanzarse sobre las huellas del ejército expedicionario y sellar la toma de posesión por el hombre civilizado de tan dilatadas comarcas. “Y eran tan eficaces los nuevos principios de guerra fronteriza que habían dictado estas medidas, que hemos asistido a un espectáculo inesperado…No hubo una sola de esas columnas de exploración que no volviese con una tribu entera prisionera, y cuando llegó el momento señalado para el golpe final, no existían en toda la pampa central sino grupos de fugitivos sin cohesión y sin jefes… “Es evidente que en una gran parte de las llanuras recién abiertas al trabajo humano, la naturaleza no lo ha hecho todo, y que el arte y la ciencia deben intervenir en su cultivo, como han tenido parte en su conquista. Pero se debe considerar, por una parte, que los esfuerzos que habría que hacer para transformar estos campos en valiosos elementos de riqueza y de progreso, no están fuera de proporción con las aspiraciones de una raza joven y emprendedora; por otra parte, que la superioridad intelectual, la actividad y la ilustración, que ensanchan los horizontes del porvenir y hacen brotar nuevas fuentes de producción para la humanidad, son los mejores títulos para el dominio de las tierras nuevas. “Precisamente al amparo de estos principios, se han quitado éstas a la raza estéril que las ocupaba”, sostenía aquel documento que fundamentaba el motivo de aquella política de terrorismo de estado que fue la conquista o campaña del desierto. No había desierto, construyeron el desierto. Había familias enteras, las desaparecieron. Convirtieron a la isla Martín García en un gran campo de concentración. Fue la llamada Conquista o Campaña del Desierto. Ahora, hace algunos días, el 15 de septiembre de 2016, el Ministro de Educación, en las tierras patagónicas de Río Negro, Esteban Bullrich, se mostró eufórico al recordar aquella política de terrorismo de estado: “Esta es la nueva Campaña del Desierto, sin espadas, con educación”. -Bajo ningún concepto puede aceptarse que un crimen de lesa humanidad pueda ser utilizado como metáfora para referir a una política pública. Esto supone o bien una supina ignorancia e indiferencia ante la historia de nuestro pueblo, o bien una propuesta educativa, en este caso, que comparte los lineamientos principales con aquello que se compara – sostuvo un grupo de becarios, investigadores, docentes y personal del Instituto de Investigaciones en Diversidad Cultural y Procesos de Cambio de la propia Universidad Nacional de Río Negro y del CONICET. “Usted habla de hacer una “nueva campaña” con la educación, desconociendo que ha sido precisamente el sistema educativo en nuestro país un responsable directo de que los prejuicios y discriminaciones se hayan perpetuado, construyendo a los pueblos originarios como “salvajes”, “extranjeros” y “ladrones”, y a la región en que vivimos como un “desierto”, remarcaron. El problema abierto es que Bullrich expresa una manera de pensar la política del estado del presente. Aquella construcción del desierto a partir del terrorismo de estado sirvió para extranjerizar tierras y contraer nuevos servicios de deuda externa que sirvieron para muy pocos. La nueva campaña del desierto del ministro de Educación, ¿pensará algo muy diferente a aquella matriz impuesta?. Mientras tanto, el mayor símbolo del poder económico en la vida cotidiana, Julio Argentino Roca, nos mira desde el billete de cien pesos, marcando su inalterable vigencia.   Fuentes: “Clarín”, viernes 16 de septiembre de 2016 – “Una expedición a los indios ranqueles”, de Lucio V. Mansilla – Informe Oficial de la Comisión Científica del Ejército Argentino, 1881. Edición: 3235

Barrilete en la tempestad
Publicado: Martes, 20 Septiembre 2016 13:20
Barrilete en la tempestad

Por Facundo Barrionuevo (APe).- ¿Quién puede sostener la mirada frente a un pibe que tiene que dejar su casa, junto a sus padres, porque ésta no soportó los vientos y el agua? Quienes hace unas semanas atrás festejaban el día del niño en clubes y centros barriales marplatenses intentando hacerse de algún juguete usado, ahora con la congestión a la vista, "rasquetean" alguna manta de la Secretaría de Calidad de Vida (*) El 80% de los evacuados eran niños y adolescentes que, en los SUM de Sociedades de Fomento jugaban al ajedrez, dormían o corrían, leían un cuento, improvisaban un "baile de la silla", una "mancha", o simplemente intentaban dormir en colchones al piso y frazadas nuevas que, como siempre, esperan inundaciones o techos volados para ser entregadas. Durante la primera mañana, varios médicos municipales dejaron de lado su medida de fuerza, (estaban de paro por haber recibido sólo un magro porcentaje de su salario) y se dieron a la tarea de revisaciones que resultaron con la detección de muchísimas afecciones respiratorias. Algunas, incluso, derivaron en internaciones. Ya en la previa del invierno, se habían detectado numerosos casos, en niños, de Gripe H1N1 y son moneda corriente en salas de salud y en el Hospital Interzonal, los crecientes casos de tuberculosis. Afección no erradicada y que tiene mucho que ver con deficiencias habitacionales y alimentarias. Manuel Castells, advertía a mediados de los 90' sobre los fenómenos de la ciudad dual. Mar del Plata, da cuenta de ello en su conformación urbana. Ghettos de miseria y opulencia separados por avenidas o algunas cuantas cuadras. ¿Qué tienen para decirnos las emergentes y cuestionadas Torres del estudio Pelli frente a las inhumanas casillas del Barrio Herradura, el Nuevo Golf o la Villa Palangana? ¡Qué pornográfica imagen los departamentos de los nuevos emprendimientos inmobiliarios, muchos de ellos vacíos, frente a la intemperie de los jóvenes ayudantes de albañil que trabajan en ellos! La ciudad balnearia guarda la estadística de ser una de las ciudades con mayor cantidad de viviendas deshabitadas. "Mucha gente sin casa, muchas casas sin gente". Un tercio de las viviendas no tienen habitantes fijos, 106.365 en términos absolutos, arrojó el Censo 2010) Las tan repetidas "tres T" del Papa Francisco tienen una potencia no muchas veces comprendida en toda su magnitud. El problema de la vivienda es un problema de dignidad, y es fruto de una conversión salvaje de la organización del trabajo que deja cada vez más "población sobrante". Ya Carlos Marx hablaba de las cuatro necesidades fundamentales humanas "comer, calefacción, vestir y vivienda". Pero que no es invento suyo sino que recoge una tradición ancestral que viene desde "El Libro de los Muertos" en Egipto, hace 5.000 años, pasando por los pueblos semitas y el cristianismo primitivo: "di de comer al hambriento, di de beber al sediento, di de vestir al desnudo, y una barca al peregrino". Toda ética política debería estar basada en estos fundamentos ancestrales (cfr. Dussel, E.). Sin embargo, no es el caso de la práctica mezquina, perversa y miserable del entramado de poder de este micromundo de "gestores", llevados por una inercia burocrática que no los deja pensar a algunos y a otros que ejecutan políticas de desprecio a los sectores humildes cual "grupo de tareas" del Capital, al decir de Jorge Alemán. En su conferencia "Construir, habitar, pensar" de 1951, Heidegger, señalaba que el habitar está íntimamente ligado al construir, y que incluso el construir es ya en sí mismo habitar. Que el habitar es en esencia "cuidar". Y que el habitar es la forma propia de ser en la tierra como humanos. No será caprichoso entonces el reclamo de las cooperativas de trabajo por construir sus propias viviendas, entre compañeros y compañeras, dando lugar a la dignidad que da el trabajo, el pan y el hogar lleno de hijos. Una dignidad terca y contracorriente que permita remontar el barrilete de la utopía aún entre los vientos más perversos de la tempestad. (*) Mar del Plata fue sacudida hace unos días junto a una amplia región de la Costa Atlántica por un intenso temporal. Junto a los árboles y cables caídos quedaron en evidencia, la desidia de la política frente a la problemática de la vivienda, arrastrada históricamente por las diversas administraciones, pero también una ágil reacción solidaria de sectores medios y humildes, frente a las necesidades de sus vecinos. Edición: 3234

────────────────────

Reportajes

 

Alberto Morlachetti habla de infancia en Radio del Plata

In order to view this object you need Flash Player 9+ support!

Get Adobe Flash player

Powered by RS Web Solutions

────────────────

Galería fotográfica

 

────────────────────

────────────────────

────────────────────

Talleres clandestinos

La Justicia porteña sentenció a 13 años de prisión efectiva a los dos capataces del taller textil clandestino incendiado en 2006 en Caballito, donde murieron seis personas de nacionalidad boliviana, cinco de ellas menores de edad.


Raves

Cinco jóvenes murieron en una fiesta electrónica por consumo de drogas de diseño. Otra de las crueles caras del capitalismo


Tucumán

Un policía de civil detuvo al ladrón de una moto y lo entregó a los vecinos, que le dieron una golpiza.


Etchecolatz

Denegaron la prisión domiciliaria al represor Miguel Etchecolatz. A casi diez años de la desaparición de Jorge Julio López.


Miguel Bru

23 años desde aquel día de agosto. Desaparecido, torturado y asesinado por policías de la comisaría 9° de La Plata. Estudiaba periodismo. Se llamaba Miguel Bru.


Rosario

En cuatro días, cuatro nenes rosarinos resultaron baleados en situaciones de violencia por ajustes entre bandas.


────────────────────

Alberto en la voz de Jorge Fernández Díaz

In order to view this object you need Flash Player 9+ support!

Get Adobe Flash player

Powered by RS Web Solutions

────────────────────

Hechos en imágenes

────────────────────

Libros de APE

Revistas de APE