Maestras fumigadas y decretos presidenciales
Publicado: Lunes, 25 Septiembre 2017 13:11
Maestras fumigadas y decretos presidenciales

Por Carlos del Frade (APe).- “En la localidad de Durán, departamento San Javier, provincia de Santa Fe, siendo las 09:00 horas del día quince del mes de septiembre del año dos mil diecisiete, comparece ante la autoridad policial que suscribe y refrenda, una persona…”, comienza diciendo la burocrática literatura de una comisaría del nordeste santafesino. El texto sostiene que los docentes del llamado Núcleo Rural de Educación Secundaria NRESO N° 1.580, Campo 94, Distrito San Roque, Jurisdicción Durán, a las siete y media de la mañana, “en actividad de clases”, notaron hacia el cardinal Sur la presencia de un equipo de aplicación de productos fitosanitarios, de color verde y blanco con la inscripción METALFORD, trabajando a pocos metros del establecimiento escolar, “campo lindante propiedad del ciudadano PERESÓN”, y con un fuerte viento proveniente de ese sector, Cardinal Sur, en pleno horario de clase, se comenzó a percibir el olor penetrante y muy fuerte por los productos que el equipo aplicaba. Los docentes debieron encerrarse junto a los alumnos en las aulas “para tratar de minimizar la presencia del producto en el ambiente, a tal efecto pedimos la presencia policial en el lugar, para que cese la actividad de aplicación”. Consultaron qué producto estaba aplicando, a lo que respondió que era Clorpirifós únicamente. La persona no contaba con medidas de seguridad alguna hacia su persona (calzado adecuado, antiparras, etc.), ni con receta fitosanitaria ni carnet habilitante. “Más tarde se presentó el ingeniero agrónomo a cargo de la aplicación, presentando la receta agronómica de autorización de la aplicación. En la misma consta que los productos aplicados son Lambdacialotrina y Clorpirifós (productos de banda amarilla). La receta también deja constancia de la presencia de la escuela en la zona aledaña al lote. Eso es todo en cuanto deseo exponer en la presente”, marcaron los docentes de la escuelita del departamento San Javier. Por otro lado, un día antes de la primavera, la Unión de Asambleas Ciudadanas emitió un comunicado de apoyo por el juicio a fumigadores de escuelas rurales de Entre Ríos, bajo el título “Fumigar es delito”. En ese documento repudian las expresiones de las entidades rurales integrantes de la Mesa de Enlace de Entre Ríos (Federación Agraria Argentina -FAA-, Federación de Asociaciones Rurales de Entre Ríos -FARER-, Sociedad Rural y la Federación de Cooperativas -FEDECO-) con motivo del comienzo del juicio oral y público debido a la fumigación con agroquímicos realizada con la presencia de niños, niñas y su docente a la Escuela Rural N°44, Colonia de Santa Anita, Entre Ríos. Estas entidades han expresado su “preocupación” por el proceso judicial que se está desarrollando esta semana en Concepción del Uruguay y han puesto en duda tanto la investigación preparatoria de la Fiscalía como los daños a la salud de niños, niñas y docente que asisten al establecimiento educativo al solicitar “que se pueda dilucidar con elementos técnicos certeros las afectaciones denunciadas por la docente”. A pesar de todos los testimonios relevados por la Fiscalía, aportados por los profesionales del hospital donde asistieron los alumnos y la maestra intoxicada, un perito agrónomo y un investigador del Conicet que mediante estudios ambientales demostró que “la escuela está expuesta a la contaminación”. Y desconociendo el derecho a la salud, a la educación y a un ambiente sano de las personas afectadas, los integrantes de la Mesa de Enlace han optado por defender a la empresa que realizó la fumigación quien “se encontraba totalmente en regla, cumpliendo con las normas vigentes” según las cámaras que han soslayado mencionar siquiera las consecuencias sobre las personas afectadas. El veneno, desde hace muchos años, es un gran negocio en la Argentina. “…Mientras que en las últimas décadas la superficie cultivada en la Argentina creció casi el 62%,4 el mercado de los herbicidas creció más del 1.000% según un informe del INTA. El sector de los agroquímicos que se utilizan para producir cada cosa que comemos y vestimos mueve —solamente en la Argentina— cerca de 3.000 millones de dólares al año. Y hasta posiblemente más, sólo que nunca lo sabremos porque en 2012 las principales cámaras empresariales del rubro han dejado de hacer públicos esos datos, arguyendo la “incomodidad” de sus socios con esa clase de revelaciones. Increíblemente, a algunas —pocas— industrias el libre acceso a la información sobre sus cifras de ventas las perturba y mucho. La de los pesticidas parecería ser una de ellas”, dice Fernanda Sández, en su imprescindible libro “La Argentina fumigada”. La superficie cultivada creció un 62 por ciento, el negocio del veneno, más del 1.000 por ciento. Hay que repetir esos datos para entender la inversión en insumos sin importar para nada la salud humana. Desde el menemato hasta el presente, el modelo extractivista del sojalismo exacerbado es política de estado. No hace mucho tiempo atrás, los abogados Jorge Cholvis, Arístides Corti y Eduardo Barcesat, en nombre del Instituto Arturo E. Sampay, presentaron una demanda judicial contra el presidente Mauricio Macri y los funcionarios del gobierno nacional acusándolos de hipotecar los recursos naturales de la República como garantía de pago. El 11 de enero de 2017, a través del decreto 29/2017, el presidente Macri facultó al Ministerio de Finanzas a tomar deuda por hasta 20.000 millones de dólares o su equivalente en otra moneda y definió la prórroga de jurisdicción a favor de tribunales sitos en Nueva York y/o Londres. Acto seguido, dejó constancia de la renuncia de la Argentina a la defensa de la inmunidad soberana y excluyó de este desistimiento a las reservas del Banco Central, los bienes diplomáticos, la herencia cultural, los depósitos bancarios, valores y otros medios de pago. Sin embargo, el decreto nada dice en su cuerpo central de los bienes comprendidos en el artículo 236 del código civil. Incluso en el anexo, de más de 400 páginas, termina incluyendo expresamente los recursos naturales, como prenda, en el caso de que la Argentina no pueda afrontar el pago de los intereses o del capital de la deuda. Mientras los bienes naturales sirven de garantía de pago para los bancos internacionales y el veneno se usa para intensificar los negocios, decenas de organizaciones ambientalistas siguen exigiendo que se pare de fumigar. No solamente defienden la tierra, sino también a las maestras, las pibas y los pibes que intentan educar en medio de las fumigaciones. Fuentes: Testimonios de docentes de San Javier, provincia de Santa Fe, tomados por el autor de esta nota; “La Argentina fumigada”, de Fernanda Sández; decreto 29 del año 2017, publicado en el Boletín Oficial de la República Argentina; “Resumen latinoamericano”, 27 de abril de 2017. Edición: 3444

Candela
Publicado: Jueves, 21 Septiembre 2017 17:18
Candela

Por Claudia Rafael (APe).- Quizás Candela hubiera votado en las PASO y lo hiciera también en octubre. Acaso ya se hubiese enamorado y a lo mejor estaría terminando la secundaria. O tal vez sería una de tantas adolescentes madres tempranas. Quizás, tal vez, acaso, a lo mejor. Son todos adverbios para situaciones imaginarias que jamás se concretarán. Seis años después de su secuestro, de su vejación, de su crimen, tres hombres acaban de ser condenados. Tres individuos de ésos que hieren de muerte a la condición humana. Que la acuchillan. La destruyen. Los brazos hacedores de la crueldad son aquellos sobre los que cae la espada de Damocles. El resto de los cruentos, mira desde la ajenidad. Porque si hay algo que quedó a las claras después del informe de la comisión legislativa del Senado bonaerense es que hubo un resto. El crimen de Candela Sol Rodríguez, que tenía apenas 11 años (¿y qué si hubiese tenido 8, 10, 13 ó 17?), dejó al desnudo el entramado del poder más acendrado que, sin embargo, salió absolutamente indemne. Una nena de 11 años fue la que con su cuerpo estragado descorrió el velo. La entera fragilidad contra las estructuras más implacables. Entonces a las claras se impone aquella definición de Foucault cuando dice que “el poder disciplinario se ejerce haciéndose invisible; en cambio impone a aquellos a quienes somete un principio de visibilidad obligatorio”. ¿Tiene valor real (sirve para generar conciencia o simplemente espanta) en esta instancia detallar el horror cuando basta apenas imaginar el cuerpito de Candela en manos de esos hombres que no son monstruos ajenos a la humanidad sino personas de carne y hueso? Piezas imprescindibles de una maquinaria feroz. El sentido del análisis debe ser necesariamente otro. Si Hugo Bermúdez, ese hombre detenido el 7 de septiembre de 2011 y ahora condenado a perpetua; si Leonardo Jara, apresado el 19 de octubre de ese año y también condenado a perpetua y Fabián Gómez, detenido el 14 de septiembre, condenado a 4 años fueron, para la justicia, los únicos responsables hay algo que decididamente funciona mal. Demasiada estructura, una búsqueda con 1500 policías, un juez y un fiscal enjuiciados, pedidos de jury a integrantes del gabinete provincial para el homicidio y la vejación de una nena en manos de tres hombres (perversos, crueles, atroces pero simplemente hombres) es algo que no cuadra con la lógica institucional. Cuando Candela fue secuestrada se estaba en la cuenta regresiva de las elecciones de octubre de 2011. En las que se jugaba un partido de ajedrez milimétrico. Y de la mano del secuestro de la nena quedan expuestas las connivencias de poderes múltiples: política, policía, justicia, ministerio público, organizaciones ilegales, grupos narcos. Todos ensamblados dentro de un acorazado que va diversificando su rentabilidad: hay tiempos en la historia de la bonaerense en que la fuente de recaudación es el juego clandestino; otras, las autopartes. Tiempos en los que los servicios y negociados se nutren del tráfico de drogas, de personas o de la piratería del asfalto. Hay tiempos en que hay un poco de esto y un poco de aquello. Y territorios en los que la expansión del mercado ilegal tiene especializaciones con rindes específicos y superiores. Candela Sol Rodríguez fue secuestrada, violada y asesinada en el partido de San Martín en el contexto de un ajuste de cuentas entre grupos narcos que, con cada estocada, se jugaban millones. Un ajuste que no es ni será posible sin la mirada y el aporte de bandas que usan uniforme, trajes y delicadas balanzas de señoras de ojos supuestamente vendados que manejan los hilos sin mancharse de sangre. Durante la instrucción de la causa Candela hubo ocho detenidos. Hoy hay tres culpables condenados. Pero ninguno del mundo de los pertenecientes. El informe del Senado decía en un tramo: “Algunos funcionarios policiales, denunciados por sus vinculaciones con el narcotráfico y referenciados de una u otra manera en la causa, son narco-policías que cobran a las bandas locales para que operen libremente”. Funcionarios con suficiente poder como para construir causas. Para hacer detener y luego des-detener en ese viejo camino de distracciones que dibujan falsos caminos. Funcionarios que saben qué hilos mover, qué botones presionar, qué cajones abrir, qué cortinas subir o bajar para encubrir o desviar. Qué piezas arrojar a la basura o depositar en las prisiones. A cuáles piezas quitar respiro y a cuáles otras utilizar para reorganizar los entramados que persisten. Que deberán reciclarse porque es la estructura la que perdura y los individuos pueden fácilmente ser prescindibles. Candela desde sus 11 años es el símbolo de la fragilidad ante los gigantescos palacetes de la crueldad. Los burócratas –escribía Dalton- nadan en un mar de aburrimiento tempestuoso, desde el horror de sus bostezos son los primeros asesinos de la ternura. Edición: 3442

Lecciones
Publicado: Miércoles, 20 Septiembre 2017 18:53
Lecciones

Laura García Tuñón (*) (APe).- Ningún docente, ninguna familia y ningún estudiante quiere que se tomen las escuelas. Es como nos pasa a los trabajadores y trabajadoras. Cuando hacemos un paro, es porque no nos dejaron otro camino. Lo mismo les ocurre a las organizaciones sociales que les dan de comer en sus comedores a miles de familias. Salen a cortar las calles cuando la comida no alcanza y los gobiernos hacen oídos sordos a los reclamos. En la Ciudad de Buenos Aires hay cerca de 30 escuelas tomadas por los estudiantes porque hasta ahora nadie, y mucho menos el gobierno, les contó ni los hizo parte de una nueva reforma a la escuela secundaria. Los jóvenes se enteraron porque algunos pocos nos enteramos. Se enteraron de que algo iba a suceder porque las autoridades del ministerio de Educación les comunicaron a los rectores de las escuelas piloto que el año próximo esas escuelas comenzaban con la reforma. Sin consulta ni oportunidad de opinar. Se enteraron porque empezaron a circular documentos nacionales y Powerpoints de presentación de la Escuela Secundaria del Futuro con los logos de la Ciudad. Pero no se enteraron porque hubo reuniones con los padres ni con ellos. No se enteraron porque los sindicatos mayoritarios se pusieron a estudiar los documentos y a opinar. No se enteraron porque hubo convocatorias en defensa de los puestos de trabajo ni en defensa de la educación secundaria. Los chicos y chicas de las escuelas, que sí pueden elegir a partir de 3º ó 4º año presidente, diputados, jefe/as de gobierno parece que, según “la opinión pública” y los medios de comunicación, no pueden opinar sobre la educación que van a tener ellos. Cuando los convocan en los medios a hablar, los ponen a discutir, de igual a igual, la mayoría de las veces con funcionarios o periodistas experimentados. Y la mayoría de las veces son atacados con virulencia por tener la irreverencia de atreverse a pensar en su futuro. De atreverse a pedir que les llegue información certera y a defender que ellos son sujetos a los que también les cabe el derecho de opinar. En las tomas los chicos, principalmente, se oponen a las pasantías. Y lo hacen desde el mejor de los lugares. No quieren trabajadores precarizados. Y saben que los jóvenes son los que más sufren, en estos tiempos modernos, de la precarización laboral o la falta de trabajo. Y no justamente porque no sepan trabajar, sino por un modelo económico que basa sus ganancias en esas formas de contratación. En uno de esos intercambios de los estudiantes en un canal de televisión, el subsecretario de Carrera Docente negaba que la propuesta incluyera pasantías laborales. Las nombraba con un eufemismo: prácticas educativas como estrategias formativas que no iban a ser en empresas. “Obligatorias sí, por supuesto”, dijo. Pero este funcionario falta a la verdad. En los primeros documentos del mes de junio del ministerio detallaron que el 5º año iba a tener, y copio textual: “50% del tiempo escolar destinado a la aplicación de los aprendizajes en empresas y organizaciones según talentos e intereses de cada alumno y 50% del tiempo escolar destinado al desarrollo de habilidades y proyectos relacionados al emprendedurismo”. Pero los chicos también han tomado las escuelas, porque quieren tener educación sexual integral para que no haya más embarazos adolescentes, ni femicidios. Porque quieren que sus escuelas estén en condiciones y tengan materiales necesarios para estudiar. Y que esto no pase sólo con los 1º años de las escuelas piloto, a las que les han ofrecido -y sólo para ellas-, a través de una carta compromiso firmada por el Ing. Sebastián Tomaghelli, subsecretario de recursos del ministerio, entre otras cosas: pintar las aulas, adecuar las instalaciones eléctricas, garantizar la correcta iluminación, proveer e instalar cortinas, colocar cerraduras en las puertas y amoblar las aulas. Como si estas cosas prometidas sólo fueran importantes para garantizar la Secundaria del Futuro. Los chicos y chicas de las escuelas secundarias tomadas nos están dando una lección a los adultos. Y esto lo digo esperando que con el primer llamado al diálogo por parte de la Ministra, se levanten las tomas. Esta lección tiene varios destinatarios. Los sindicatos. Porque salvo pocas excepciones como ADEMYS, que al menos han realizado reuniones con profesores o han escrito documentos de rechazo a la propuesta de reforma planteando sus posturas, han estado silenciados durante casi 3 semanas, sin siquiera defender a los trabajadores y trabajadoras de la educación que podrían ver peligrar sus trabajos o formas de contratación estatutarias, ni exigir ser tenidos en cuenta para la discusión. Las madres y padres. Porque suelen apoyarlos, pero sin organizarse e involucrarse en las políticas educativas y en formular propuestas. Los medios masivos de comunicación. Ya que si no hubieran existido las tomas de escuela, no le hubieran dedicado ni un minuto de sus programaciones o centímetros de los diarios a hablar de educación. El Ministerio de Educación. Ninguna reforma educativa seria, que se piense para el futuro de verdad, se hace desde un escritorio y a solas, imponiendo metodologías, quiénes serán las escuelas pilotos y prácticas pedagógicas. Este gobierno que llegó diciendo que eran el cambio hacia el diálogo y que iban a desterrar las prácticas autoritarias, están haciendo lo que tanto criticaron. ¿O habrá sido de boca para afuera? (*) Directora General de Coordinación Comunitaria, Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires Edición: 3441

Fruta envenenada
Publicado: Viernes, 15 Septiembre 2017 12:51
Fruta envenenada

Por Silvana Melo (APe).- La mandarina que mató a Rocío el sábado, en un paraje rural de Mburucuyá, Corrientes, es un arma mortal del sistema. El furadán, que posiblemente la haya paralizado sin regreso, es el veneno brutal e imprescindible para que el modelo siga en pie. Y su uso indiscriminado es el dibujo más perfecto de la impunidad: el descuido, la indolencia y la facilidad de utilizar un tóxico mortal para fulminar a los pájaros que acechan los cultivos de arándanos. Envasado en un hermoso y tentador cítrico, monstruoso cuando una nena de doce años lo disfruta camino a catecismo. Esta es la historia que cuenta el abogado Francisco Pisarello, quien se echó al hombro la tragedia de una familia carente de todos los recursos imaginables. Económicos y sociales. Una historia que difiere de lo que han relatado los medios en estos días. Una historia con un veneno que es el mismo que mató 300 perros en un pueblo cercano a La Plata. Y que es uno de los únicos que terminan con los insectos que atacan a la soja. Rocío iba a tomar la comunión. Por eso iba con su sobrinito Damián camino a la capilla Santa Librada, a unos 1.500 metros de su casa. La catequista solía oler las fumigaciones periódicamente. Rocío tenía doce años y Damián diez. Ella asumía su cuidado. Iban a la misma escuela rural y al mismo año, a pesar de las edades diferentes. Graciela Galeano, la directora, viajaba con ellos todos los días los nueve kilómetros de casa al aula. “Eran ellos dos y otros nueve de la misma familia”, relató a APe. “Todos de la misma casa”. Pisarello ubicó el portón a unos 90 metros de la vivienda de los chicos. “Es un portón grande que da a un establecimiento citrícola, de producción de mandarinas”. Una de las frutas estaba al lado del portón. “Rocío la levantó, la partió, comió ella la mitad y le convidó a Damián”. El resultado fue fulminante: “se paralizó casi en forma instantánea”. Damián, con una descompostura atroz, volvió a la casa como pudo, usando un palito de bastón, para buscar ayuda. La nena murió en el hospital de Mburucuyá. La causa judicial está caratulada “Muerte por envenenamiento”. El abogado describió un procedimiento frecuente en la producción de cítricos: “el raleo es quitar algunas frutas de la planta, las que sean de menor calidad, para que la producción en sí sea la mejor. A ésas se las traslada”. La pregunta que Pisarello se hace es de una lógica fatal: “¿qué se hizo con el resto de las frutas cosechadas?” Aparentemente, se las cargó en canasto de plástico sobre un carro tirado por un tractor. “Por el traqueteo del tractor, la mandarina que comió Rocío se cayó a la salida”. Es decir, que el resto estaba tan envenenado como la fruta que mató a la nena que fruncía el ceño y hablaba en guaraní cuando algo no le gustaba, como recuerda Graciela Galeano. Según Pisarello, esas frutas, “posiblemente inyectadas de furadán”, son utilizadas para “matar a los pájaros” en el cultivo de arándanos “en otro establecimiento a 1500 metros” de la zona entre Saladas y Mburucuyá. El mismo insecticida (el principio activo es el carbofurano y el nombre de fantasía es furadán) fue utilizado por más de un productor agropecuario de la zona de La Plata para asesinar a más de 300 perros, en una práctica de enorme peligrosidad para la cercanía de niños que suelen desesperarse por salvar a un animal en una agonía tremenda y ese contacto puede ser letal. Por supuesto que el furadán está prohibido en Estados Unidos y la Unión Europea. Pero el sistema extractivo, que se lleva los espíritus de la tierra, contamina los ríos y arranca a los árboles y a los niños como a la maleza, necesita venenos mortales para subsistir. Los especialistas explican que luego de usado “queda en la tierra, el pasto y el agua durante tres días, con un efecto residual. El tóxico lo comen los gatos y se mueren; al gato muerto lo picotea la paloma y también se muere y más tarde el gato come a la paloma envenenada, y así. Es todo una cadena”. Una cadena que envenena la mandarina con furadán para matar pájaros y, como un paso necesario, mata a Rocío y devasta a Damián. Una cadena que, en las tomateras de Lavalle –en la misma Corrientes- hace llover veneno sobre las casas y los patios donde juegan los niños y mata a José Kili Rivero. Que desagota el agua tóxica de los cultivos en un canal donde chapotearon Nicolás Arévalo y Celeste. Y Nicolás murió, con endosulfán en su cuerpo. Los dos tenían cuatro años. Los dos son los niños sacer de Giorgio Agamben. Aquellos niños víctimas de un crimen que no pagará nadie. Rocío es otro crimen. Porque a los muertos del sistema los aportan los anónimos, los pobres, los dueños de nada. Graciela viajaba con ellos los nueve kilómetros de la casa en El Pago a la escuela 611 de Costa San Lorenzo. Todos los días. Rocío era callada, pero la cercanía de los viajes y del aula cotidiana permitían que cantaran juntos un chamamé, que ella hablara de su novela preferida: Pasión de gavilanes. Y que todos se entusiasmaran con la reunión diaria a la hora de “El Zorro”. El carbofurano (fudarán) es uno de los insecticidas más tóxicos para los seres humanos, entre aquellos que se utilizan para la producción de alimentos. Un cuarto de cucharadita (apenas un mililitro) puede ser fatal. El modelo de agronegocios es agro-tóxico. Envenena la tierra, los almuerzos de los niños y los ríos vitales. Rasura los bosques y pavimenta los campos con monocultivos. Edifica en los humedales e inunda las casas de la gente. Es el sistema el veneno. El desafío será producir antídotos. En defensa de las Rocíos, los Killys y los Nicolás. Para desenvenenar la vida. Edición: 3437  

Privilegios humanos
Publicado: Viernes, 15 Septiembre 2017 12:40
Privilegios humanos

Por Alfredo Grande (APe).- En la Facultad de Psicología de Rosario se realizó el III Encuentro sobre Derechos Humanos y Psicología. Alicia Tuccio, una de las organizadoras, me invitó y tuve el placer y el orgullo de estar con Nora Cortiñas, Sergio Maldonado, Andrea Antico, Vicente Zito Lema y compañeras y compañeros con los cuales luchamos hace décadas. Mi ponencia fue la del título de este texto. Creo que la desaparición forzada de Santiago pone en la superficie algo que la cultura represora siempre quiso enterrar. Incluso con la frazada corta de los derechos humanos. Que no es otra cosa que los privilegios humanos. Títulos de nobleza, fueros, castas, regímenes especiales, cárcel vip, no tributar ganancias, no impuestos a ciertas modalidades de rentas, senadores vitalicios, monopolio del robo público, monopolio de la fuerza público, monopolio de lo público para convertirlo en estatal y luego, más temprano que tarde, en privado. Por enfermedad mental entiendo el imperio del mandato y el arrasamiento del deseo. El deber ser sobre el querer ser. “Serás lo que debas ser y si no… no serás nada”. Mandato represor que encierra la paradoja de que fue expresado por un padre liberador. Pero nadie está exento de aquello que combate. Mientras haya Estado sin revolución, habrá privilegios. Y la mejor manera de ocultarlo es bajo el manto de neblina de una maraña de derechos. Los ecos de la asamblea del año XIII ya no son audibles. Y uno de los recursos privilegiados de este ocultamiento serial y trasgeneracional, es la nada ingenua confusión entre tenencia y ejercicio. La tenencia es algo abstracto. Una entelequia. Un viejo chiste, o a lo mejor solamente un chiste de viejo, decía que estadísticamente había 3 mujeres por cada hombre. A pesar de eso, el hombre estaba solo. La tenencia es un a priori. O sea: a histórico. Es como el pecado original, que es siempre original aunque no haya pecado. Un derecho humano original y originario. Por la sola condición de ser humano. Donde el ser es más importante que la existencia. Se construye un andamiaje encubridor donde todo lo escrito es hermoso. Pero el problema es que nadie lo lee. Y si lo lee, no le da ninguna entidad. Ni condiciona ninguna conducta. Ni preventiva ni reparadora. A lo sumo, se habla de “daño colateral” (que últimamente es también frontal), costo social del ajuste y “programa de reducción de daños”. Hasta allí llega la cultura represora. No le pidan más porque entonces empiezan las distintas formas de la masacre. En una escala individual, grupal o poblacional. Incluso se arrasan los derechos humanos para defenderlos. Aunque no todos. El derecho a la propiedad privada // robada, es sagrado de toda sacralidad. Un título de propiedad bien vale una misa. O varias. Por eso considero que a menos que querramos participar del carnaval siniestro de las comparsas de las distintas formas de retroprogresismo, fascismo de consorcio y otras pestes, hay que publicar, porque redactado ya está, la Declaración Universal de los Privilegios Humanos. Que consagra el imperio del mandato principal: no cuestionarla. Y que es indiferente a su consecuencia inmediata: un sujeto sin deseo.Silvana Melo le escribe con belleza y precisión: “Nunca es cómoda la intimidad del poder político con el brazo represor del estado. Como el escorpión que, aun domesticado, fatalmente va a picar, la violencia institucional está en su naturaleza. La policía, la gendarmería, la prefectura y las fuerzas que el estado en su nacimiento preparó para la guerra, pueden ser cordiales y mimosas bajo el sol. Pero el puñal en la espalda social suele ser inexorable”. Como esbozo de un trabajo que me excede, y al cual invito a colaborar, empiezo con los tres primeros artículos de la Declaración Universal de los Privilegios Humanos. Artículo 1. No todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, aunque eventualmente estén dotados de razón y conciencia, no deben comportarse fraternalmente los unos con los otros. Artículo 2. Algunas personas tienen todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, siempre con distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. Además, siempre se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía. Artículo 3. No todos los individuos tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona. Si bien es ardua la tarea, creo que vale la pena pasar al nivel descubridor para, de una vez por todas, poner en superficie el fundante represor de esta cultura. Edición: 3438

Genocidio sin desierto
Publicado: Viernes, 22 Septiembre 2017 13:53
Genocidio sin desierto

Por Alfredo Grande (APe).- Desde hace algún tiempo, no son pocas ni pocos los que me dicen “maestro” y “profeta”. A pesar de la tentación inmanente de mi apellido, nunca me “la creí”. Siempre fui temeroso de dios y de Freud. Aunque fuera el dios pagano que algunos llaman “sentido común”. Pero, de a poco, diría que exageradamente de a poco, empecé a percibir que algunos conceptos tenían ratificación teórica y política. Orlando Balbo, maestro y militante, me dijo en el encuentro de educación popular en San Luis, organizado por la Asociación de Docentes Universitarios (ADU) y la Universidad Trashumante, que usaban con frecuencia el concepto de “fascismo de consorcio”. El principal referente de la Trashumante, el sociólogo y educador popular Tato Iglesias, enmarcó la Jornada desde el concepto de “cultura represora”. O sea: si nuestra tarea política es subvertir el orden represor transformando el modo de producción social, me parece que primero hay que transformar la forma de pensar a ese orden represor que pretendemos transformar. A las pruebas me remito, aunque no sean muchas. Pensar que estamos en democracia, aunque sea imperfecta o patética o miserable o corrupta, o injusta, pero a pesar de todo, democracia. Como el chiste del tozudo que comía jabón y decía: “es malo, pero es queso”. Pues bien: hablar, sentir, pensar, actuar en clave democrática, es pura ganancia de los conquistadores depredadores de estas tierras. O sea: un obstáculo y además una resistencia. No hay división de poderes, sino profanación de poderes. Poderes que además son ajenos. Las marionetas de turno, algunas realmente graciosas u otras directamente vomitivas, son apenas eso. Marionetas, títeres, chirolitas. Colonia sí, patria tampoco. Quizá hayamos regresado a una especie de virreinato del Río de la Plata bajo la tutela de diferentes reyes y reinas. Los catalanes van a un referéndum porque no se bancan a la España Real. El pueblo vasco ha sido castigado de todas las formas posibles pero ahí están: siguen siendo vascos. Para nuestros gobernantes – regentes – virreyes –nobleza- el recuerdo de la primera junta de gobierno patrio es apenas un feriado más. Y el menos importante. La asamblea del año XIII una curiosidad histórica. El programa de Huerta Grande no tiene inscripción en las reducidas mentes de nuestros dementes dignatarios. Tenemos tantas pruebas de tantas infamias, estafas, delitos comunes y no tanto, que (me) sorprende la banalización de ciertas discusiones. En el Congreso de Derechos Humanos y Salud Mental, que organiza la Facultad de Psicología de la Universidad de Rosario, coordinado por la Lic. Alicia Tuccio, tuve oportunidad de empezar a pensar el tema de los privilegios humanos. Imposible defender nuestros derechos sino atacamos sus privilegios. Y no solamente los de la una Corte exenta de impuestos a las ganancias de ellos. La democracia ha consagrado el reino de los privilegios. O sea: no es democracia, y lo único que queda es una palabra hueca y vacía en el mejor de los casos. En el peor, plena de contenidos nauseabundos. La democracia es una conquista de las clases dominantes. Otra forma de someter, más elegante (más chic, diríamos hace algunas décadas) que las botas y los campos de exterminio. Dictadura vestida de seda, dictadura se queda. Morituri te votant. Los que van a morir te votan. Ciudadanos que apenas somos gladiadores esclavos de diferentes formas del César. El informe anual 2017 de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) señala la existencia de un agravamiento en lo que se viene denominando “el sistema de la crueldad” vigente en territorio bonaerense. A esa conclusión se llegó luego de analizar una serie de datos contundentes. En julio de este año se llegó al “récord histórico” de 41.729 detenidos en cárceles y comisarías, mientras que en 2016 se registraron 385 muertes de personas bajo custodia del Estado provincial; un total de 156 casos fatales ocurrieron en cárceles, lo que significa que hubo 13 fallecimientos por mes, a razón de más de tres por semana. Otro dato alarmante fue la comprobación de que “la tortura es una práctica sistemática” al punto de que se recibieron 16.403 denuncias por hechos de violencia que afectaron a 3054 detenidos en el sistema. Los casos de torturas y malos tratos motivaron la presentación de 4.051 acciones judiciales”. Si a buen entendedor pocas palabras, el problema es que somos muy malos entendedores. O sea: no queremos entender. Porque entender es enojarse, deprimirse, violentarse, te sube la presión, te baja la emoción, en fin, el que entiende sale de su “área de confort”. En El hueso y el Esqueleto, Carlos del Frase nos hace entender que: “El carácter paraestatal de los negocios más sustanciosos del crimen organizado: narcotráfico, trata de personas, contrabando de armas y juego ilegal, está mucho más allá de las propias fuerzas policiales. El hueso policial, en definitiva, forma parte del esqueleto estatal del capitalismo argentino.” O sea: hay columnas vertebrales más allá de las sindicales. Claro, lamentablemente no como el agua. Pero al mal entendedor, siempre le faltan las palabras. En esta democracia que ni siquiera quisimos conseguir, la cultura represora ensaya inéditos métodos de destrucción masiva. En “Rocío y la fruta envenenada”, Silvana Melo escribe para que alguna vez entendamos: “La mandarina que mató a Rocío el sábado, en un paraje rural de Mburucuyá, Corrientes, es un arma mortal del sistema. El furadán, que posiblemente la haya paralizado sin regreso, es el veneno brutal e imprescindible para que el modelo siga en pie. Y su uso indiscriminado es el dibujo más perfecto de la impunidad: el descuido, la indolencia y la facilidad de utilizar un tóxico mortal para fulminar a los pájaros que acechan los cultivos de arándanos. Envasado en un hermoso y tentador cítrico, monstruoso cuando una nena de doce años lo disfruta camino a catecismo. Esta es la historia que cuenta el abogado Francisco Pisarello, quien se echó al hombro la tragedia de una familia carente de todos los recursos imaginables. Económicos y sociales. Una historia que difiere de lo que han relatado los medios en estos días. Una historia con un veneno que es el mismo que mató 300 perros en un pueblo cercano a La Plata. Y que es uno de los únicos que terminan con los insectos que atacan a la soja”. Una mandarina terrorista sólo puede ser producida en un Estado Terrorista que ha crecido camuflado en los repliegues y escondites de las democracias restitutivas. La hipócrita búsqueda de Santiago - López aparece como discurso justificatorio para la continuación de la masacre de nuestros originarios por otros medios. La búsqueda es la excusa miserable para seguir sembrando terror y humillación entre los más débiles entre los débiles. En “López y Santiago, todo es ausencia”, Claudia Rafael escribe para que entendamos: “López, el Viejo. López, a secas. López, el hombre al que desaparecieron dos veces. Jorge Julio López. Un apellido común. Simple. Gallego. Ni Pérez, ni Fernández, ni González. López. Con su camisa cuadrillé y la campera roja, para siempre roja. En noviembre cumpliría 88 años. Sesenta más que Santiago. ¿Podría ser el padre? ¿El abuelo? Él es López. El pibe es Santiago, nomás. El viejo sigue teniendo el cabello cano. Siempre igual, como quedó congelado en las fotos. Santiago las rastas, la barba y los bigotes. Los igualan las garras del poder. Los hacen pares. Los depositan en el limbo donde son inasibles. Donde no llega el abrazo ni el grito y menos aún el susurro y el canto. Es ese limbo donde ya no hay palos, ni gases, ni balas de plomo ni submarinos secos”. Por eso tenemos que empezar a transformar nuestra capacidad de entender, y entonces podremos transformar a la cultura que nos fabricó para no entender. La conquista no fue de un desierto. Terminó siendo desierto porque fue conquistado. Arrasado. Tierras a granel para familias patricias que nada hicieron por nuestra independencia política. Indios, indias, niños, vendidos, prostituidos, esclavizados, degradados. Lo advirtió Aristóbulo del Valle. Y lo denunciaron tantos otros. Pero las conquistas siguen. Y la derecha nos impone su agenda de exterminio. Escribí “Yo sé donde está”. Ahora digo. Yo sé porque no aparece. La cultura represora lo ha convertido en la excusa perfecta para la continuación del genocidio sin desierto. A los pueblos originarios los despojan de su origen. La tierra. Y al menos yo, también los he dejado solos. Tristemente abandonados. Nada podrán mejorar con este trabajo. Que además no creo que lean. Y es tan cruel la cultura represora que hasta logra que termine no habiendo diferencia entre los que la construyen y entre quienes la combaten. A más de 4 años de la conquista del Borda, recuerdo lo que dije en un acto organizado entre otros, por Oscar Ciancio. Aunque no puedo dejar de pensar que recordar luchas pasadas es la peor manera de seguir luchando. Edición: 3443  

El hueso y el esqueleto
Publicado: Martes, 19 Septiembre 2017 13:28
El hueso y el esqueleto

Por Carlos Del Frade (APe).- -Ellos estaban dedicados a la blanca y al dinero de la trata. Nosotros hacíamos el trabajo duro…- dijo el ex oficial de La Santafesina SA, José Rubén Lofiego, acusado de torturar a, por lo menos, 69 personas, durante el terrorismo de estado. Le decían “el Ciego” o “Mengele”. Hasta finales de los años noventa estuvo en la policía de la provincia de Santa Fe y seguía ascendiendo, a pesar de que se conocía su participación en las mazmorras del Servicio de Informaciones, el Auschwitz rosarino, por el que pasaron 1.800 personas detenidas entre 1976 y 1979, tal como lo dijo, en su momento, el teniente coronel González Roulet. Lofiego sostenía que muchos policías trabajaban, desde el estado, para recaudar de los negocios que permitían y protegían: narcotráfico, trata de personas y juego clandestino. Ahora, en septiembre de 2017, los medios de comunicación del segundo estado argentino informaron que la Justicia dispuso la detención de 55 policías de diferentes rangos y vinculados a distintas causas. Primero fueron 31 efectivos, cinco de ellos de Asuntos Internos, implicados en la desaparición forzada y muerte de Franco Casco, el joven rosarino cuyo rastro se perdió en octubre de 2014 en la seccional 7ª de esa ciudad y apareció flotando en el río Paraná 22 días después. En segunda instancia la Justicia provincial ordenó apresar a 18 agentes del Comando Radioeléctrico y la Policía de Acción Táctica por su participación en la persecución y crimen de Emanuel Medina y David Campos, ocurrido en la zona sur de Rosario el 23 de junio último y por el posterior encubrimiento de la maniobra. Asimismo, en Santa Fe fueron detenidos el jefe y subjefe de la comisaría 2ª y el subjefe del Comando Radioeléctrico de Santo Tomé por introducir en el mercado legal un auto robado en Rosario. Y días después terminaron tras las rejas un ex jefe de policía de provincia, el habilitado de Jefatura y el ex titular del Departamento Logística por asociación ilícita y defraudación contra la administración pública. Por otra parte, desde que asumió el gobierno de Miguel Lifschitz, en diciembre de 2015, un total de 2.870 policías fueron sumariados por distintos motivos, 700 fueron pasados a disponibilidad y a 130 (un 4,5 por ciento del total) se les inició el trámite de destitución, de acuerdo a cifras brindadas por el Ministerio de Seguridad provincial. Para el criminólogo Marcelo Saín, en su reciente libro “Por qué preferimos no ver la inseguridad”, “la crimilegalidad configura un “orden político alternativo” al orden estructurado en otras regiones por los Estados racionales legales. A esos se refiere Dewey cuando conceptualiza el “orden clandestino” coproducido entre el Estado y la criminalidad como un tejido de interacciones en que la generación de ganancias económicas no constituye el único rédito de sus hacedores, dado que también se apunta a la obtención de un conjunto de utilidades políticas propias del “buen gobierno”. En suma, la delegación –desde el gobierno- de la seguridad a la policía, el consentimiento gubernamental a la regulación policial del crimen y el desarrollo de éste como modalidad de control del narcotráfico y de apropiación de parte de la rentabilidad generada por este conllevan la conformación de un Estado con un componente esencialmente ilegal. No se trata de un Estado penetrado, sino de un Estado ilegalmente configurado, que combina intervenciones legales e ilegales”, apunta el ex funcionario y organizador de la llamada Policía de Seguridad Aeronáutica y también asesor del Ministerio de Seguridad de la mismísima provincia de Santa Fe. Uno de los lugares comunes en que cayó el titular de esa cartera, Maximiliano Pullaro, fue decir que las investigaciones deben llegar hasta el hueso. El problema es identificar el esqueleto al que pertenece ese hueso. Porque la corrupción de La Santafesina SA y la que existe en las fuerzas policiales de la principales provincias argentinas forma parte de los estados y necesitan de las complicidades de otros nichos de las instituciones democráticas. El carácter paraestatal de los negocios más sustanciosos del crimen organizado: narcotráfico, trata de personas, contrabando de armas y juego ilegal, está mucho más allá de las propias fuerzas policiales. El hueso policial, en definitiva, forma parte del esqueleto estatal del capitalismo argentino. Fuentes: Diario “La Capital”, jueves 14 de septiembre de 2017; “Diario Uno de Santa Fe”, miércoles 13 de septiembre de 2017; “Por qué preferimos no ver la inseguridad”, de Marcelo Sain; entrevistas personales del autor de esta nota. Edición: 3440

Todo es ausencia
Publicado: Lunes, 18 Septiembre 2017 15:02
Todo es ausencia

Por Claudia Rafael (APe).- López, el Viejo. López, a secas. López, el hombre al que desaparecieron dos veces. Jorge Julio López. Un apellido común. Simple. Gallego. Ni Pérez, ni Fernández, ni González. López. Con su camisa cuadrillé y la campera roja, para siempre roja. En noviembre cumpliría 88 años. Sesenta más que Santiago. ¿Podría ser el padre? ¿El abuelo? Él es López. El pibe es Santiago, nomás. El viejo sigue teniendo el cabello cano. Siempre igual, como quedó congelado en las fotos. Santiago las rastas, la barba y los bigotes. Los igualan las garras del poder. Los hacen pares. Los depositan en el limbo donde son inasibles. Donde no llega el abrazo ni el grito y menos aún el susurro y el canto. Es ese limbo donde ya no hay palos, ni gases, ni balas de plomo ni submarinos secos. Once años este septiembre que se parte, tajante, en dos. Desde aquella madrugada/mañana avanzada de un día como hoy. Cuando López tenía que llegar a los tribunales, para estar ahí, durante los alegatos contra Etchecolatz, alfil de los desaparecedores por antonomasia. Que una vez más, complotado con el poder de ayer y de hoy, mostró los espolones listos para clavarlos en el pecho de la sobrevida. Cuarenta y ocho días sin Santiago. Partido en dos, como septiembre. En diez, en mil piezas. Para recordar a quien se olvide que el miedo existe. Que el poder es una espada filosa que aniquila a quien se cruce en su camino. Y Santiago, como Persephone en la mitología griega, fue raptado por los hacedores de todos los infiernos y sólo regresará sembrando primaveras. Allí donde hoy es tierra asolada, deberá florecer en las calles y en los parques desnudos. Como flores que serán pancartas para que vuelva a aparecer. Como López hace once años, Santiago Maldonado ingresó el 1 de agosto en la nebulosa de esa nada construida por las instituciones. 48 días. Más de 2800 horas. Los desaparecidos están en Europa, decían en los inviernos atroces de cuarenta, treinta, veinte años atrás. Tiene alzheimer, se perdió, lo devoraron los perros o está lejos riéndose de todos, decían de López. Maldonado está tomando sol en Chile, está drogado en algún lugar, está haciendo dedo en Entre Ríos o en Río Grande, fueron los mapuches. Algo habrán hecho. Conceptos que perturban y falsean porque eternizan las culpas en los individuos para escudar y proteger al poder estructural. Los estados hacen porque las sociedades avalan. Las sociedades siguen insuflando de sustento al pacto de los incluidos. Entre cada una de esas frases, resuena el eco del discurso oficial: “Sería una gran injusticia tirar un gendarme o un policía por la ventana, ésa es la fácil, cuando nada está absolutamente probado”, decía la ministra Patricia Bullrich hace treinta y pico de días. Ciertas encuestas reservadas encargadas por el gobierno arrojaron que más del 60 por ciento de los argentinos hacen referencia a la figura de Santiago Maldonado como desaparecido. Y que –tal como publicó el insospechable de oposición diario Clarín- “del porcentaje que oyó o leyó la noticia (sobre el joven) la mitad culpa al Gobierno por la desaparición. El resto cree que tiene que hacer algo para que aparezca Maldonado, pero no le adjudica ninguna responsabilidad en el caso”. No es casual la medición para entender cabalmente el viraje del gobierno. Conclusión: si no se logra entrampar a la lucha mapuche en la desaparición de Santiago con la irrupción de un juez y más de 400 brazos armados del estado, será imprescindible hacer un sacrificio humano para salvar a la institución toda. O –parafraseando a Bullrich- “tirar a un gendarme por la ventana”. Pero uno. Uno solo. Encontrar un José Darío Poblete sobre el que reducir toda la culpa por el homicidio del maestro Fuentealba y salvar así a la policía rionegrina y al gobernador Jorge Sobisch y su gabinete. Hallar a los policías Fanchiotti y Acosta como los únicos responsables de la masacre de Avellaneda en donde asesinaron a Kosteki y Santillán y salvar a los responsables políticos (Eduardo Duhalde, Felipe Solá, Juan José Álvarez, Carlos Soria, Alfredo Atanasof, Aníbal Fernández, Jorge Matzkin, Luis Genoud y Oscar Rodríguez, cada uno de ellos con roles de mayor o menor relevancia). No es azarosa la frase del eterno monje negro de Lomas de Zamora, hermanándose con Macri, al decir “tal vez a él le pudo pasar lo mismo que nos pasó a Felipe (Solá) y a mí”. Es septiembre y a once años del secuestro definitivo de López, la palabra desaparecido sigue vigente. En un tiempo en el que ya no es políticamente correcto decir “conquista al desierto” (aunque Esteban Bullrich la siga reivindicando) ni elogiar a Roca y a cada uno de los Rocas de la historia, pero en el que hay que medir milimétricamente cómo ubicarse ante la resistencia de los pueblos originarios. Porque el poder estatal tiene sus brazos armados dispuestos a aleccionar para defender los millones de hectáreas de los dueños de la tierra. Ante ellos, los Benetton, Lays, Tompkins, Turner, ese poder estatal dictamina humillarse y ponerse de rodillas. Es septiembre, una vez más. Y existe la primavera en alguna parte. Que pugna por asomar. Que puja desde los infiernos oscuros de Hades por volverse flor. A pesar de que la ausencia de López siga estallando y salpicando de esquirlas los rostros. A pesar de que Santiago sea destierro en los limbos del estado y nunca se soñó pancarta e imagen detenida. Ni López ni Santiago están. Son los dos pura ausencia. Y no hay otro modo de sostenerlos bandera que barrer “con nuestras escobas la injusticia de este mundo”, como decía hace 110 años el niño anarquista Miguelito Pepe. Sólo así la tierra deja de ser baldía. Y se completa con las baldosas que ellos pisan el rompecabezas asolado de la vida. Edición: 3439

De lo que urge
Publicado: Miércoles, 13 Septiembre 2017 12:48
De lo que urge

Por Bernardo Penoucos (APe).- La urgencia está en imaginar el momento justo del golpe, la esquirlas de la bala ramificándose en el cuerpo vencido, la capucha en la cabeza, helada la espalda y entumecidos los huesos. La urgencia está en observar con ojos de humano la mirada del humano secuestrado un segundo antes de la noche, el traslado tabicado, el mudo grito sin eco perdiéndose en los bordes del desierto y en la inocencia del viento. La urgencia está en ver el cuerpo molido por verdugos propios y ajenos. La urgencia está en divisar de cerca y con ojos abiertos la venta de la niña a manos adultas, la transacción de la carne y la transacción de los cuerpos, el fusilamiento del pibe en esquinas vacías, justo frente al mural que recuerda a otro pibe que también supo la misma suerte y el mismo destino en otro fusilamiento. La urgencia está en ver de cerca y sin distracciones banales los dedos pequeños de los niños golpeando la mesa y pidiendo el almuerzo porque saben que esquivarán la cena, saltearán la merienda y faltará mucho para el desayuno. La urgencia está en poder respirar el viciado aire que etiqueta desde el por nacer a los niños que transitarán los hogares y que de adolescentes transitarán los institutos y que de jóvenes y tan viejos llorarán escondidos en la lobreguez de las cárceles. La urgencia está en desaprender las lógicas impuestas que violentamente nos han puesto en tristes y ciegos escenarios, en indiferencias organizadas, en naturalizaciones obscenas, en invisivilizaciones varias y peligrosas. La urgencia, la necesidad primera, el motor y el impulso radican en esa incansable búsqueda del rostro arrancado, del familiar secuestrado, de la niñez ultrajada. La urgencia está en ponerle nombre, cara y palabras. Digamos Santiago, digamos Julio, digamos Marita, digamos Luciano. Pero digamos, con urgencia y constantemente, digamos. Edición: 3436

La otra música
Publicado: Martes, 12 Septiembre 2017 14:34
La otra música

Por Silvana Melo (APe).- A poco más de un mes de la desaparición de Santiago en la eternidad de la Patagonia, la noticia del procesamiento de seis gendarmes por acá, mucho más cerca, fue condenada a la marginalidad mediática. Es que mientras el Gobierno intentaba sostener enterita la versión desgendarmizada de la tragedia de Santiago, mientras colocaban parches de apuro en un tanque que perdía por todos lados, mientras los uniformes seguían lavados con cloro y jabón blanco por el Ministerio de Seguridad, un título destacado sobre el procesamiento de quienes atacaron –con la lógica del escorpión- a los chicos murgueros de la 1-11-14 hubiera sido colaborar activamente con el derrumbe del relato oficial. Nunca es cómoda la intimidad del poder político con el brazo represor del estado. Como el escorpión que, aun domesticado, fatalmente va a picar, la violencia institucional está en su naturaleza. La policía, la gendarmería, la prefectura y las fuerzas que el estado en su nacimiento preparó para la guerra, pueden ser cordiales y mimosas bajo el sol. Pero el puñal en la espalda social suele ser inexorable. Ningún ser humano está preparado para que su brazo termine en un arma mortal. La arbitrariedad es una consecuencia fatal de esa prótesis. La del 29 de enero de 2016 fue la primera declaración de amor de la Ministra de Seguridad –que no es un ente autónomo sino una pieza más de una integridad con precisión ideológica- a la Gendarmería. El episodio quedó clarísimo y la misma Justicia lo resume. A eso de las nueve de esa noche pastosa de verano, la murga Los Auténticos Reyes del Ritmo ensayaba el sueño del carnaval. A esa hora una grúa de la Policía Federal entraba al barrio con la escolta de dos patrulleros de Gendarmería. Tenían que llevarse dos vehículos abandonados. La opción era pasar por el espacio ocupado por la prueba de tambor y movida o tomar por un par de caminos alternativos viables. Pero la naturaleza del monopolio de la violencia pública es la arbitrariedad y el ejercicio de un poder que por el arma misma es imposible de enfrentar con éxito. Más si se es niño, con traje de brillos y tambor de lata. Y se intenta tocar otra música. No el programa oficial. Ellos dijeron que los habían atacado a piedrazos. La banda –la musiquera, no la otra- comprobó que pedir permiso o apartar con gesto agrio pero sin golpes no está dentro de los protocolos de la Gendarmería. Y menos en una villa. Donde la Ministra los necesita bravos para combatir al narcotráfico. Y si es posible, a los niños, a los niños músicos, a los niños avalados por un ejército de piojos, a los mapuches, a los paqueros devastados. Y a sus amigos y a sus simpatizantes. Al otro día la Ministra fue a visitar a dos “magníficos gendarmes” heridos. En habitaciones del Hospital Churruca. Los pibes estragados por postas de goma se quedaron en sus casas. Un año y medio después, hay seis procesados. Todos de la fuerza preferida por la sensibilidad ministerial. Primer capítulo del romance. El segundo, brutal, comenzó el 1 de agosto. Cuando después de un operativo de “magníficos gendarmes” un flaco jiposo, de barba larga, tejedor de collares, desapareció del mundo. De inmediato la magnificencia de la gendarmería creó un prontuario del desaparecido: drogado, escondido, parte de una célula terrorista que busca tomar la Patagonia con apoyo inglés, escapado después de incendiar una estancia, agencia del ISIS, muerto por un mapuche o por un puestero de Benetton, paseando en Entre Ríos, haciendo dedo en la Ruta 40. El amor ministerial apartó a los gendarmes de todo mal. A pesar de familiares, testigos, organismos de derechos humanos, amigos, que sostenían la desaparición forzada con la temeridad de la consternación. Pusieron manos, pies y cálculo político en el fuego por ellos. Cuando lo edificado comenzó a caerse –a pesar del poder político establecido, de los medios abroquelados, de una parte de la sociedad desaforada por un odio que asombra- empezaron a aparecer teorías de gendarmes. Un mes después. Cuando habrán tenido tiempo de limpiar, esconder, enterrar. Fue increíble ver virar la culpa puesta sobre la víctima, hacia un gendarme que actúa como un velador conectado a 220 que entra en corto. La teoría del loco solitario ha resuelto las tragedias de Kosteki y Santillán y de Fuentealba. Franchiotti y Poblete en las parrillas judiciales dejaron a la crueldad institucional limpia y lista para su regreso. Ahora la ministra se quemará las manos con siete gendarmes que están en la mira. Pero la gendarmería será resguardada bajo el cristal de “cuidar a los que nos cuidan”, como a ella le encanta decir. Los empodera y los vuelve inimputables de cualquier imputación. El problema es que no nos cuidan. Que se cuida a los que persiguen a quienes deberían cuidar. Y a los des – cuidados el estado los castiga y abona la terrible excusa de la moral social de las redes: si no hubiera estado cortando la ruta no desaparecía. Imagen principal: intervención de una foto de Nacho Yuchark para Lavaca Edición: 3435  

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Reportajes

 

Alberto Morlachetti habla de infancia en Radio del Plata

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Galería fotográfica

 

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Santiago Maldonado

Aparición con vida ya. 


Impunidad

Crece el número de familiares que todos los viernes marchan en Salta contra la impunidad. Después de 6 años, llegan a más de 200 casos.


Dos años

Detuvieron a una pareja, en Moreno (Buenos Aires), por matar a una nena de dos años, hija de la mujer.


Bariloche

Bariloche se moviliza contra la instalación de una central nuclear en la Patagonia.


Sofía

A 9 años de la desaparición de Sofía Herrera, sin rastros de la pequeña, sus padres deben soportar presiones y acosos.


Causas armadas

Absolvieron a Claudio Castro, su hermano y un amigo en una causa armada. El tribunal ordenó investigar a la fiscalía y a la policía.


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Hechos en imágenes

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