La Convención y el país de la intemperie
Publicado: Jueves, 21 Noviembre 2019 13:55
La Convención y el país de la intemperie

(APe).- A treinta años de la sanción de la Convención de los Derechos del Niño, es la misma infancia la que denuncia desde la propia vida lejana a la aventura de pan y chocolate (Alberto Morlachetti) que está todo por hacerse. Con ocho millones de niños en la pobreza y un futuro desangelado que no permite florecer la esperanza, no hay niños en construcción como sujetos políticos transformadores de su propio destino. Sino sujetos de derechos, lectores y aspirantes de una lista abundante colgada en las instituciones a las que asisten. Ajena, en la generalidad, a su día a día. En noviembre de 2002 la Marcha por la Vida del Movimiento Nacional Chicos del Pueblo llegaba al Chaco. Alberto Morlachetti decía: “la Convención de los Derechos del Niño asegura a todos los chicos el derecho a la vida: familia, escuela, salud, vivienda y la ternura del pan. El no cumplimiento de estas leyes implica una violación a la Constitución Nacional. Esas bellas palabras están lejos de nuestras vidas: 7 de cada 10 pibes viven en la pobreza. Marchamos porque ser niño ya no es un barco de papel, ni una aventura de pan y chocolate. Porque ser niño pobre da nombre a su destino: prostitución, droga, cárcel. O ser asesinado en cualquier esquina de la pobreza”. Un año más tarde, a 14 años de la Convención, Alberto escribía “En el lejano país de la intemperie”. Esta es la matriz de esa nota que, 16 años después, puede suscribirse hasta el último adjetivo. Hasta la más profunda sutileza. (APe – 19 de noviembre de 2003 – Por Alberto Morlachetti).- El dilema jurídico que enfrenta la llamada civilización posmoderna, tal vez ya no sea el de la lucha por la sanción y vigencia formal de las leyes, sino el de la viabilidad o inviabilidad de los derechos consagrados en ellas. Mientras las Constituciones y las Convenciones Internacionales pregonan una cosa, los rostros humanos dicen algo diferente. El recrudecimiento del hombre en tanto que desecho, va siempre acompañado de un recrudecimiento de los derechos del hombre, sostiene Baudrillard. Los pobres de hoy, a la vez que ascendidos al status de sujetos de derechos humanos fundamentales, carecen de lugar y función en la sociedad: son "deportados", obligados a emprender una fuga del mundo de la que nadie regresa con la misma mirada que se llevó. Como ateridos regimientos de fantasmas a la hora de la siesta, los destinatarios de la Convención de Naciones Unidas sobre Derechos del Niño recorren las calles tirando de sus carritos cargados con los despojos de una felicidad ajena y descartable. El hombre-residuo de nuestra época sólo será merecedor de un segundo de piedad en cuanto sujeto-objeto de consumo masivo. La Convención de la O.N.U. suele emerger de los portafolios de los expertos cuando alguna fugaz investigación periodística descubre y olvida, con dudoso asombro y facilidad, la existencia de la prostitución infantil en la Argentina u otro tema igualmente escandaloso. No es descabellado preguntarse entonces, si esta civilización productora de "desechos de nacimiento", de objetos que envejecen sin haber sido utilizados jamás, empecinada promotora de lujosos fósiles en ruinas, no estará ornamentando su desaforada lujuria con la sanción de derechos implantados en medio de la miseria, como deslumbrantes edificios de cristal destinados a morir sin haber sido habitados. (...) La lectura a contraluz de la Convención sobre los Derechos del Niño, en el actual paisaje histórico y social, puede interpretarse como la descarnada cartografía de la crueldad contemporánea. Los pobres de la edad media, sostienen los historiadores de la miseria, conocían su papel y su función en el orden social, desde el momento en que ofrecían a los otros la posibilidad de ganarse la salvación por medio de obras de caridad. Los nuestros, desplazados de una civilización que no cree en las almas, habitantes clandestinos de su propia pieza en la tierra descalza donde los han parido, ni siquiera sirven para eso. El no lugar de los padres se transmite a los hijos como un vacío en la boca del estómago. Una bandera de harapos cada vez más raída viaja de mano en mano, mientras buena parte de la sociedad reclama su derecho a participar en la discusión de nimiedades. Algo nos hace pensar que la vida está en el exilio, allí, en las cicatrices de los mapas, donde hombres y niños nacen y mueren preguntando sus nombres. La batalla iniciada en el siglo XVIII por la proclamación de los derechos humanos parece estar llegando a su fin. Nadie dudaría que la promoción y protección de los mismos es cuestión prioritaria para la comunidad internacional, como lo documenta la Declaración y Programa de Acción de Viena de 1993; sin embargo no quedarán estos mecanismos de la ingeniería jurídica congelados en el vacío de su infactibilidad, como lujoso testimonio de nuestro elevado bagaje instrumental en contraposición con nuestra humillante impotencia vivencial y transformadora de la realidad. El contraste entre los discursos y el hambre, entre la Convención y la vida es un contrapunto entre dos idiomas sin prójimo que se llaman en vano. Separándolos, crece una ausencia de espacio, un infinito desierto que no existe. Es la frontera de los dolores ajenos el umbral de lo otro, el basural donde nuestras alegrías descartables se convierten en escenografía del fracaso. Es el mundo donde viven nuestros niños, donde los vientos cuentan historias increíbles de chicas de diez años que se compran por un peso. Es el lejano y limítrofe país de la intemperie, donde nunca nadie debería haber nacido y del que nadie vuelve con la misma mirada que tenía. Edición: 3987  

   El crimen del hambre
Publicado: Martes, 19 Noviembre 2019 13:36
  El crimen del hambre

A veces las caras se convierten en símbolos: no en símbolos de la poderosa individualidad de sus portadores, sino de las fuerzas anónimas que hay detrás de ellas. Slajov Zizek Por Laura Taffetani (APe).- El empresario y conductor de TV Marcelo Tinelli, en un reportaje a Radio Mitre al salir de la primer reunión del Consejo Federal contra el hambre, expresó: “hoy dijeron una frase que me quedó, y es que el hambre es un crimen, y eso es así, sin vueltas” Una consigna con historia Durante casi treinta años existió en la Argentina el Movimiento Nacional Chicos del Pueblo impulsado por organizaciones que trabajaban con niños y niñas. Estas organizaciones surgieron resistiendo a la debacle que se inicia en el país con la dictadura militar de 1976 permitiendo la instauración del actual modelo económico y social, cuyo fenómeno visible fue el cierre implacable y paulatino de cada fábrica en pie, sepultando junto con ellas, los sueños de dignidad de nuestra clase trabajadora. Por esa razón, la primera consigna inevitable del Movimiento al nacer fue “detrás de cada niño en la calle hay un padre desocupado”.Lentamente, durante esos años, el Movimiento fue creciendo y teniendo cada vez más incidencia. Comenzó dando visibilidad a las situaciones que los chicos y chicas iban sufriendo, en el contexto de esa dura exclusión a la que eran arrojadas sus familias, para luego interpelar acerca de la verdadera raíz del problema que fue, y sigue siendo, un sistema que omite generar lo humano. De sueltas de globos en Plaza de Mayo a marchas nacionales que recorrieron el país, el Movimiento convocaba a construir ese nuevo horizonte tan necesario de un verdadero cambio en las estructuras económicas profundas de nuestro país y que sólo podría ser posible generarlo a partir de nuestras propias manos organizándose, partiendo de otra concepción, absolutamente diferente, de la vida humana. Si bien muchos compañeros y compañeras que transitaron por el Movimiento Chicos del Pueblo fueron piezas claves en cada etapa, es imposible dejar de mencionar a su máximo hacedor y dirigente, Alberto Morlachetti quien, a través de Pelota de Trapo, no sólo fue fundador sino que asumió su conducción hasta su último aliento en el 2015. Durante esa etapa, ya se habían sucedido cuatro o cinco generaciones de familias que fueron atravesando la historia de nuestro país de supuesta “democracia” en la que les fueron cerrando las reales posibilidades de una vida digna y lo que es peor aún, la certeza de que ya no habría un futuro mejor para sus hijos. Demasiado tiempo transcurrido. Con los daños irreparables que se fueron consolidando de generación en generación y la destrucción de los lazos necesarios que abrazaran la esperanza de un posible cambio en el futuro en el que valiera la pena la vida. Desde la certeza del trabajo cotidiano de esas organizaciones y la riqueza del enorme capital experiencial de años compartidos con los niños, niñas y familias cuya situaciones se denunciaban, se hizo imperiosa la construcción de una herramienta que pudiera unir las voluntades necesarias para despertar el coraje de luchar por las verdaderas causas que provocaban el aumento incesante de la pobreza. Ello significaba principalmente colocar la infancia en su verdadera dimensión política: no puede considerársela en forma aislada del proyecto país que la contiene. La Campaña el Hambre es un Crimen Por eso cuando en el año 2005 comienza a cobrar forma la consigna en la Marcha de Tucumán a Buenos Aires para convertirse luego en la campaña El Hambre es un Crimen- Ni un Pibe Menos en el año 2006, la idea fue denunciar la consecuencia inevitable y más visible del sistema capitalista que es el de ser generador de máximas ganancias a costa de la vida humana. El documento de la convocatoria de la Campaña planteaba claramente: “Es imperativo terminar con un sistema económico -que en la mayoría de los casos- no da hijos sino hambre, que no da futuro sino Paco, que talla caricias olvidadas en cuerpos olvidados.” Decíamos que el hambre es un crimen, porque hablar de un crimen supone señalar autores, condiciones para que ello sea posible y cómplices que contribuyen a sostenerla. Se trataba fundamentalmente de no analizar la situación como un fenómeno aislado, casi como un designio natural o divino, para otorgarle la verdadera dimensión política del problema. El hambre no de pan, sino de abrazos y dignidad. El hambre que nace de la falta de perspectiva futura que es el único motor que permite otorgarle sentido a la vida y el deseo de disfrutarla a pleno. En otras palabras el hambre como la punta del iceberg que verdaderamente la contiene que no es otro que la injusta distrubución de la riqueza. Por eso la campaña expresaba la necesidad de un verdadero cambio de un modelo económico y social que poco tenía que ver con el pedido infructuoso de una simple ayuda social, porque cuando se denuncia el hambre se coloca en el centro de la escena la contradicción más clara del sistema de acumulación capitalista: un país hecho de pan, donde nuestros niños mueren de hambre, en la plena conciencia que superar esa contradicción sería imposible sin un cambio estructural. La campaña fue creciendo en forma inesperada, los afiches del Hambre es un Crimen vestían las paredes de los lugares más impensados de cada rincón de la Argentina. También fue inesperada la reacción inmediata del sistema cuando en marzo de 2008 y durante un año y medio, atacó sistemáticamente a las organizaciones Pelota de Trapo, Red Encuentro y Hogar Juan XXIII, integrantes del Movimiento, con el secuestro de sus educadores, amenazas y distintos ataques bajo el mensaje de que abandonaran la campaña el Hambre es un Crimen. Pero la campaña aún así continuó. Años después Muchos años pasaron de aquel entonces, con distintos usos de la consigna. Como suele suceder en estos tiempos, al poder le da más resultado vaciar de contenido las consignas que batallar contra ellas. Lo cierto es que, con momentos de políticas económicas más aliviadas y otras de mayor endurecimiento como las que sin dudas estamos pasando, la desigualdad en nuestro país nunca ha dejado de crecer. En todas estas décadas las estructuras económicas han quedado inamovibles, las mayores ganancias -según el sector que se vea favorecido en cada gobierno- siempre siguieron en las mismas manos, que no han sido justamente las de la gran parte de la población que ha quedado a la intemperie. Por eso, más allá de la constitución de un “Consejo Federal contra el hambre”, en una indudable versión marketinera y efectista a modo de concertación social, que incluye algunos supuestos “referentes” que distan mucho de un verdadero compromiso social, la propuesta vuelve a reforzar la idea contraria a la sostenida por la consigna que ahora invocan: el problema del hambre se solucionará a partir de la benevolencia empresarial, la beneficencia privada y la buena voluntad de las buenas personas a través de una tarjeta de alimentos. En realidad, no son las presencias en dicho Consejo las que determinan su verdadera naturaleza sino las ausencias lo que nos permite visualizar que lamentablemente la iniciativa representará más de lo mismo. En este Consejo no se encuentra sentado ningún miembro del equipo económico que guiará los próximos destinos del país o del que le tocará negociar las terribles condiciones del pago de una deuda externa imposible de pagar sin el alto costo que recaerá en forma implacable sobre la misma población a la que dice proteger. Epílogo Toda crisis es, en sí misma, la invitación a un nuevo comienzo; toda medida que se implemente por fuera del proyecto país será una oportunidad perdida para reconsiderar los mismísimos cimientos. Utópica como puede parecer, todos sabemos en el fondo que sólo una solución a gran escala es la única realista. Sólo requiere del coraje para afrontarla y así, la esperanza dejará de ser un refugio ilusorio para seguir consolidando lo que está y hacer despertar un futuro que inevitablamente vendrá. Y así lo había previsto nuestro querido Alberto en el final del documento que convocaba a sumarse a la Campaña El Hambre es un Crimen-Ni un pibe menos: ¿Cuánto tendrán que andar nuestros hijos pobres, para no morirse de hambre, como goteras vivas que desangra las estrellas? Entre dolores y silencios hay una calle por donde marchan los niños hacia una primavera que se domicilia en los extremos del viento borrando de los calendarios la contribución de sangre a la acumulación capitalista. Pero nuestros PIBES vencerán porque son el golpe temible de un corazón no resuelto: Con ternura y airosos como alas. Edición: 3985    

Bolivia sangra
Publicado: Lunes, 11 Noviembre 2019 15:04
Bolivia sangra

Por Silvana Melo y Claudia Rafael (APe).- No se perdona la irreverencia. No se perdona a un pueblo cuando se pone en pie. Los enemigos acechan con sus garras cuando se rompe con los patrones del Norte que manejan hilos desde oscuras oficinas dentro de la misma casa del gobierno. Esperan el momento exacto. Fogonean a los patrones locales, blancos y millonarios, para que estén listos para asestar el gran golpe. Y así lo hicieron. En la figura de Luis Fernando “el macho” Camacho, que llegó al Palacio Quemado con una Biblia en una mano, la bandera boliviana y la carta de renuncia para que Evo Morales la firmara. Ya no el Whipala, que los hombres de Camacho retiraron de los edificios oficiales para quemarlos en las calles. Si lo hubieran dejado, en 2025 no quedaría un solo bolivianito desnutrido. Lo anunciaba la OMS. En 1990 42 de cada 100 niños menores de cinco años tenía desnutrición crónica. En 2008 eran 27. En 2012, 18. En 2015, 13. Mientras la OMS lo felicitaba, Evo volvía sobre su propia infancia en Orinoca donde no había estado ni hospitales ni médicos. "De los siete hermanos que tenía, sobrevivimos apenas tres. Nuestros medicamentos eran la huira huira y el orín para la tos". Si lo hubieran dejado Bolivia habría seguido liderando el crecimiento económico en el continente. Y hubiese mantenido una inflación anual similar a la de Argentina en apenas una semana. En 1995, el Banco Mundial ubicó a Bolivia como el penúltimo país del continente en calidad de vida. La esperanza de vida era de 59 años y hoy llega a 72. El analfabetismo llegaba al 23 % y hoy es del 2,7 % gracias al programa cubano “Yo si puedo”. Más de un millón de personas aprendieron a leer y a escribir durante el gobierno de Evo. El golpe de estado a Bolivia encuentra al país con una desocupación de poco más del 4 %. Argentina, por caso, llega hoy al 10,6 %. No sólo se les plantó a los usureros y a los patrones del mundo. También a los dueños de una moral desconocedora de la realidad profunda de los pueblos. Un día se le sentaron en el despacho los niños y las niñas que trabajan en Bolivia. Son los NATs. Se estaba discutiendo la prohibición del trabajo infantil. Que venía impuesto desde los organismos internacionales, los mismos que vienen en banda: ONU, FMI, Banco Mundial, OIT y amigos. Los niños le dijeron que si ellos no trabajaban sus familias terminarían de naufragar. El debate fue duro. Y Evo entendió que el trabajo infantil “debía protegerse y no prohibirse”. Que se corría el riesgo de crearse un oficio clandestino, de explotación y esclavitud de la niñez. Y deslizó que eliminarlo es también “quitar a los niños, niñas y adolescentes la conciencia social”. Como escribió Carlos del Frade “apenas asumió Evo Morales en la Puerta del Sol, al borde del Titicaca, echó y cerró las oficinas del FMI y la DEA que funcionaban en la casa de gobierno. Después invirtió las ganancias de las multinacionales: del 80 % al 20 %. Bolivia dejaba de ser el Potosí eterno a favor del imperio. Evo fue el regreso de Túpac Amaru y no se lo van a perdonar”. Así como sacaron la wiphala y pusieron la biblia, así como un tipo que apodan el Macho dijo que la Pacha Mama no volverá más porque ahora el que manda en el Palacio Quemado es Cristo, así echarán a las cholas y a los cholitos, a los indios como Evo, a los aymaras, a los oscuros, a los rostros de ojos como líneas de surcos, a las mujeres, a todas las mujeres, a los niños, a todos los niños, a los indios, a todos los indios. A todos –los 36 pueblos originarios que constituyeron el estado plurinacional- los que fueron puestos, incluidos, integrados, ascendidos. Como él mismo, hijo de campesinos aymaras pobres, pastorcito de llamas, vendedor de helados, ladrillero, trompetista, el niño descalzo que corría detrás de las cáscaras que tiraban los turistas para despellejar lo que quedaba de las frutas. Evo, el que a los 13 soñaba con debutar en la primera del fútbol boliviano, el cocalero de Chapare, el que nació al sindicato cuando militares borrachos quemaron a un campesino y supo que con esa injusticia habría que lidiar toda la vida. La misma, circular, que hoy lo destierra. Y le pone la biblia en los ojos para que renuncie. Como Pizarro a Atahualpa. El libro con la palabra de su dios para que la escuche. El libro para la traición. El libro para que escuche lo que no dice. Para finalmente asestarle la muerte, aquella que le había prometido que no. Cuando Atahualpa toma la biblia se la pone al oído, pero no escucha nada. Entonces la tira al piso. El huinca le miente, como siempre. Camacho miente. Evo no renuncia. Evo es destituido a punta de pistola. Por los militares, la policía, los empresarios que se la juraron cuando nacionalizó los hidrocarburos –Camacho y su familia, entre ellos- y toda la blanquitud racista santacruceña que ha soportado hasta ahora la revolución chola y aymara de los ponchos y las polleras en las calles del centro y las oficinas públicas. Edición: 3981

Testaferro
Publicado: Viernes, 08 Noviembre 2019 13:24
Testaferro

Por Alfredo Grande(APe).- “Testaferro es un sujeto jurídico, un mandatario, que presta su identidad como persona física en un contrato o para la titularidad de un negocio que en realidad le corresponde a otra persona, es decir, que actúa en nombre propio y asumirá todas las responsabilidades aunque luego transmita los negocios, bienes o beneficios que adquiera la persona que representa.” Una definición no deja de ser un corral semántico. Abramos ese corral y dejemos que “testaferro” se convierta en un concepto pegaso que vuele libre sobre diferentes territorios. Primero desalojamos “sujeto jurídico” y lo reemplazamos por sujeto político. Ahora mal: el sujeto político no necesariamente es colectivo, no necesariamente es grupal, no necesariamente es vincular. El sujeto en la matriz de la cultura represora puede ser un individuo. Y su duplicación ser apenas una “individualidad doble”. O sea: imagen espejada. Esa imagen espejada puede tener masivas repercusiones. Rating, viralización, likes, me gusta, retweet. El Uno se disfraza de Múltiple. Por eso no es lo mismo la voz que el eco amplificado de la voz. Con un buen equipo de audio todos tenemos voz de orador de barricada. Hay momentos de la historia donde el bajo o nulo perfil es una estrategia de supervivencia. En la Norteamérica de la posguerra, el ataque de pánico que el comunismo generaba obligó a políticas extremas. Todavía no se había inventado el Rivotril. Entonces recurrieron a la doctrina Mac Carthy, viralizada como “macartismo”. Algunos emigraron, como Charles Chaplin, y muchos de los artistas que se quedaron tuvieron que conseguir testaferros que pudieran firmar sus textos. Con sus nombres verdaderos, aunque elogiaran la inmaculada concepción de María, no podían publicar. Aunque la necesidad no siempre tiene cara de hereje, el nombre propio fue abandonado y entregado al testaferro. Sugiero pensar si la estrategia de la fórmula presidencial del Frente de Todos tiene elementos en común de esa lucha contra el macartismo. Primer elemento: el Alberto no tiene votos propios. O sea: a lo sumo estaría cómodo o incómodo entre Espert y Gómez Centurión. Pero encabezó la fórmula que triunfó en primera vuelta. Aunque el escrutinio definitivo termine siendo una segunda vuelta, lo que quizá desnude un cierto pacto de gobernabilidad, llamado transición, del tipo “si no somos lo mismo, que no se note demasiado”. Quizá la razón de estado, que es una razón que al corazón enferma, indique que la individual doble, conocida como “les Fernández”, sea la mayor alianza de izquierda al centro, que la gente puede tolerar. Nuevamente se repite la historia machista: “detrás de cada gran hombre hay una gran mujer”. Con el agravante de que no es un “gran hombre”. Y menos para la “pole position” donde quedó ubicado. Ya escucho las voces que me increpan: “es la política, estúpido”. Respondo: “es una política estúpida”. Porque no es bueno esconder el as en la manga cuando no tenés mangas. Entiendo que “la Fernández” no haya querido o podido, porque sabido lo tiene bien sabido, ser la candidata para un tercer mandato. Yo lo comprendo. Pero no fue una decisión colectiva, al menos grupal, que con un siempre efectivo análisis FODA (fortaleza, oportunidad, debilidad y amenaza), hubiera evaluado la estrategia sorprendente. Al menos, para disimular que las Paso son puro cuento. Se elige lo que ya está elegido. Ahora mal: lo que quedó marcado fue el “sorprendió a propios y extraños”. Y este es el talón de Aquiles. O sea: el punto de máxima inconsistencia. Si “el Fernández” habla por boca propia, sufre de un fenómeno de múltiple personalidad, ya que ayer nomás enunciaba diagnósticos letales sobre la segunda presidencia de la hoy vicepresidente electa. Y si habla por boca ajena, es el mejor testaferro en la historia de la política argentina. Cámpora intentó ser el testaferro del general y duró 48 días. Pero el descargo era que Perón estaba proscripto. Al contrario, para la mayoría de este país, “la Fernández” está prescripta. Es cierto: para las fotos, discursos, actos, está. Pero sin temor a equivocarme, aunque eso no signifique que no me equivoque, corremos el riesgo de que el muñeco adquiera vida propia. Y como sabemos desde Mary Shelley, el Dr. Frankestein termina mimetizado y víctima de su siniestra creación. Políticamente, el Alberto y el Sergio, estaban muertos. Sorprendentemente, resucitaron como presidente electo y como futuro presidente de la cámara de diputados. En el juego de los testaferros/espejos, puede ser imposible saber quién está detrás de quién. La política del testaferro es otra de las máscaras de la cultura represora para confundir hacia dónde dirigir nuestras críticas y orientar nuestros combates. Pero una versión aún más siniestra del testaferro llegó para quedarse. Cada niña, niño con hambre, cada jubilado con su jubilación letal e inmóvil, es un testaferro por mandato que está pagando las deudas y estafas de sus representantes. El capitalismo financiero convierte a cada ciudadano en testaferro no voluntario que paga con hambre, sudor, lágrimas, tristeza, penuria y muerte, las estafas que se hacen llamar “deuda externa”. A los pactos perversos que permiten la existencia de todo tipo de testaferros, los políticamente voluntarios y los económicamente esclavizados, seguimos llamando democracia. Sin dudarlo, esta democracia es otro testaferro de formas sofisticadas de terrorismo de estado. Y mientras admiramos las luchas de los pueblos chileno, ecuatoriano, haitiano, nosotros vamos de casa a las urnas, y de las urnas a casa. Y sin saberlo, o quizá sí, cada votante es un testaferro más. Edición: 3979  

Fusilado por la espalda
Publicado: Martes, 05 Noviembre 2019 14:37
Fusilado por la espalda

Por Claudia Rafael (APe).- ¿Qué hacía el policía santafesino Francisco Aldo Olivares, durante una custodia irregular a un camión de gaseosas, con su 9 milímetros reglamentaria en un bolsillo? Fue el martes 29 de octubre, entre las 10.30 y las 11 de una mañana tranquila en Ignacio Risso al 2200 de la ciudad de Santa Fe cuando ejecutó por la espalda y a unos 30 metros de distancia a Lautaro Saucedo, de 17 años. ¿Basta para resucitar a un pibe y sanear a toda una institución declarar como hizo que “no fue mi intención, estoy muy apenado de lo que pasó. Quise proceder como personal policial, estoy profundamente mal por lo ocurrido, no era lo que yo quería. A los familiares les pido perdón, es algo irreparable”? Exactamente un día antes, el ministro de Seguridad, Maximiliano Pullaro, había planteado con firmeza que “tenemos la determinación de tener la mejor policía de la República Argentina y lo estamos logrando”. Fue, en Rosario, mientras se entregaban los diplomas a 240 policías recién egresados del Instituto de Seguridad Pública. Lo que ocurrió 24 horas más tarde desmiente de plano el rol institucional de la fuerza de seguridad. Entremezclar las dos escenas ofrece una radiografía atroz. El poder político que abre loas y promete la mejor policía del país mientras uno de sus integrantes, de cargo jerárquico, que hace unas changuitas fuera de horario con su arma reglamentaria, asesina a un pibe por la espalda. Hace un año, la misma policía le negaba a Olivares el ascenso de inspector a subcomisario porque cargaba con dos sumarios administrativos, 20 días de suspensión y algunos antecedentes que lo ligaban a hechos violentos en su rol oficial. Las históricas calesitas policiales, los sumarios que luego quedan en la desmemoria, la formación y el rol represivo fogoneado por los poderes políticos que aplauden discursivamente las muertes por gatillo fácil confluyeron para que Olivares se sintiera habilitado para fusilar a un adolescente. La escena tuvo como protagonistas a Lautaro, una mujer de algo más de 70 años y al policía Olivares. Hay registros fílmicos que revelaron la situación y que fueron incorporados a la causa que los fiscales Martín Torres y Ezequiel Hernández calificaron como “homicidio calificado por el uso de arma de fuego, agravado por alevosía y por haber abusado de su función como miembro integrante de una fuerza de seguridad”. Hay infinitos interrogantes. Algunos tienen respuesta en los mismos videos: Una mujer camina por la vereda y lleva una bolsa de papel en su mano izquierda. Desde atrás llega Lautaro corriendo, con un buzo canguro que le cubría la cabeza, una mochila en su espalda e intenta quitarle la bolsa. Primero tironean y se ve cómo la mujer le habla, lo increpa y Lautaro, probablemente asustado, da media vuelta para irse. El pibe no estaba armado. La mujer lo llama y él regresa. Ella le da algo que extrae de la bolsa. Probablemente algunos billetes. El escapa corriendo. A unos cincuenta metros, más adelante, se ve cómo desde un camión de gaseosas descargan mercadería. Casi distraído, con remera blanca, campera y gorra roja con la sigla de Coca Cola mira la situación un hombre que está saliendo del supermercado. El hombre se empieza a acercar, primero lentamente. Se ve cómo saca el arma de un bolsillo mientras sigue caminando, apunta, sostiene con las dos manos el revólver y dispara en la espalda del pibe que huía. El disparo fue certero. No hubo error alguno. Impactó en la columna de Lautaro, que murió más tarde en el Hospital Cullen. El padre de Lautaro es policía como Olivares. Y en declaraciones a la prensa dijo que cuando el asesino de su hijo “llama al 911 habla de un enfrentamiento, y en sus dos llamados nunca informó que había una persona herida de arma de fuego”. Desde el riñón de la secretaría de Derechos Humanos de la provincia de Santa Fe, hubo voces que plantearon a APe que hay jefes policiales que ya están intentando mover las piezas del puzzle investigativo para que la historia quede en el olvido. La misma Secretaría lanzó un comunicado público en el que directamente ubica el crimen de Lautaro como un caso de “gatillo fácil”. Un comunicado fuerte, proviniendo del poder estatal. Otra pata de la estructura institucional ofreció por estos días ante la Legislatura provincial un informe que desnuda que se registraron en todo el territorio de la provincia de Santa Fe en el período 2014-2018, 77 víctimas de homicidios cuyos victimarios fueron miembros de fuerzas de seguridad. Qué llevó a Lautaro, con sus 17 años, a intentar robar unos pesos a una mujer mayor no puede ser el centro de la crónica como buscan instalar muchas voces oficiales y mediáticas. Hay miles de razones para eso. Individuales, sociales, económicas o un abanico múltiple de muchas otras. El gran tema de discusión es cómo actúa el Estado. Desde una policía fogoneada por el viejo hábito de corromper y eliminar. Desde una policía que dispara a matar por la espalda. Desde una estructura institucional que decide quién vive y quién muere en un solo instante. Francisco Olivares puede ser reubicado, puede ser condenado, puede ir o no a la cárcel, puede ser exonerado. Pero –tal como define Foucault, el rasgo distintivo del poder consiste en que determinados hombres pueden decidir más o menos totalmente sobre la conducta de otros hombres. En este caso, el Estado armó convenientemente a Olivares y le dio licencia para matar. Lautaro, tenía 17 años. Apenas 17 años. Edición: 3977  

De La Forestal a las bombas de semillas
Publicado: Martes, 19 Noviembre 2019 23:17
De La Forestal a las bombas de semillas

Por Carlos del Frade (APe).- -Está muy mal que trabajen los chicos y mucho menos tirando árboles abajo – dice Jonny, un nene de once años de la escuela número 265, “Almafuerte”, de la comuna de Casas, un pueblito que no llega a los mil habitantes en el departamento San Martín, en la provincia de Santa Fe y que, sin embargo, ha parido un proyecto de escuela ampliada basada en el estudio de “La Forestal”, la historia de la multinacional inglesa que arrasó con el quebracho colorado en el norte profundo santafesino y dejó un tendal de obreros muertos y miles de personas desocupadas después de ochenta años de ganancias millonarias en libras y dólares de las que no quedó nada ni en la provincia de Santa Fe ni en la Argentina. -Estos son saumerios de taninos hechos del arándano – cuenta Valeria, una luminosa niña de diez años, mientras explica las bondades de la agroecología y exhibe una hoja que sintetiza la historia de la empresa y el costo todavía vigente en el territorio santafesino, a cien años de las primeras huelgas en aquel latifundio. En la fiesta de la escuela, abierta a la comunidad de Pueblo Casas, como también llaman a la localidad que parece ser un punto perdido en el mar verde de la soja que tiene los dueños muy lejos del lugar, presentarán fragmentos de una cantata inolvidable escrita por el notable escritor rosarino Rafael Ielpi e interpretada, al regreso de la democracia, por el extraordinario actor Emilio Lenski, hoy habitante de otros parajes del cosmos. Las maestras cuentan que, además, durante los últimos meses y en el proceso de la escuela ampliada, las chicas y los chicos sembraron árboles en distintos huecos de Casas, con la idea de cuidar el medio ambiente y especialmente esos seres increíbles que son los algarrobos, los jacarandaes y otras especies autóctonas. -¿Cómo eran de grandes los quebrachos colorados? -pregunta Agustina, otra alumna de ocho años, al periodista que fue a presentarles su libro sobre la historia de La Forestal y abre grande los ojos inquietos y luminosos cuando el cronista refiere a recuerdos de troncos talados y acostados que medían mucho más que un hachero alto y robusto. Las chicas y los chicos desde cuarto a séptimo grado de la escuela “Almafuerte” de Pueblo Casas muestran sus dibujos de aquellos árboles que ya no están en el norte saqueado de la provincia. Y dicen y hasta juran que ellas y ellos cuidarán su pueblo, los árboles de su pueblo y los animales de su pueblo y también el aire y el agua de su pueblo. Juramento y promesa de niñas y niños de nueve a doce años que preparan bombas de semillas para tirar en espacios verdes que observen en las geografías por conocer. Semillas de distintas especies para que el futuro siga alojando verdes, flores y pájaros. Uno de los capítulos de la obra de teatro que representarán estas pibitas y estos pibitos de Pueblo Casas se llama “Los patrones del monte”, donde denuncian varios de los abusos que las autoridades de entonces les permitieron a los empresarios de La Forestal. Y fue decisión de los protagonistas de esta escuela primaria, a partir de la historia del robo del quebracho colorado que soportó el norte profundo santafesino, inaugurar huertas comunitarias en el establecimiento fundado en 1898, año en el que La Forestal estaba en plena expansión. -Nosotros sembramos y cosechamos lechuga y tomates y no queremos que vuelvan a destruir la naturaleza como hicieron los ingleses – dice Carolina, otra niña de doce años, mientras explica las distintas y variadas formas de conseguir el tanino. También muestran las monedas de lata que recuerdan las de la multinacional pero que se usarán en la fiesta del pueblo como canjes por algún pancho o gaseosa que acompañará la presentación de la cantata. Aquí, en la escuela “Almafuerte” de Pueblo Casas, la historia de La Forestal no solamente sirve para tomar conciencia del saqueo sino también para construir esperanzas desde la agroecología y las bombas de semillas que explotarán en distintas y maravillosas formas de vida. Aquí, en la escuela “Almafuerte” de Pueblo Casas, las chicas y los chicos de cuarto a séptimo grado demuestran que lo importante de la historia es encontrar el camino de un presente mejor. En medio del mar de la soja ajena, las chicas y los chicos de una escuela pública primaria enseñan que no todo es dinero ni resignación. Edición: 3986

Segunda muerte del Che
Publicado: Viernes, 15 Noviembre 2019 13:15
Segunda muerte del Che

Escribe Alfredo Grande (APe).- Cuando el Che planteó la utopía del “hombre nuevo”, dejó establecido que solamente un sistema nuevo podía ser la matriz fecundante de ese hombre. Entonces un sistema, o sea, un modo de producción nuevo, es necesario para que el “hombre nuevo” pueda advenir. Los estímulos morales son también, estímulos políticos. Y estímulos ideológicos. Lo que actualmente está permitido dentro de los estrechos márgenes de la ley perversa del mercado, son diferentes programas de reducción de daños. Lo que habitualmente se denomina ayuda social, planes, asignaciones, contención. Pero la fábrica de los daños sigue intacta. Desde las intoxicaciones por agrotóxicos hasta la mal llamada y peor lograda flexibilización laboral. El planeta colapsa y por lo tanto, en vez de reducir los riesgos, se aumentan los procesos de híper consumo y depredación ambiental. Estamos sin frenos y además, aceleramos. Como mecanismos de defensa y como mecanismo de ataque, aparecen movimientos contra hegemónicos. El más cercano, en tiempo y en distancia, es la insurrección en Chile. Más allá de la gota que rebasó el vaso, los chilenos y chilenas se dieron cuenta de que estaba lleno el vaso. Y la podredumbre que estaban bebiendo hace décadas. Cuando Piñera habla de guerra, tiene a mi criterio absoluta razón. La guerra es la reacción ante una masacre silenciosa y no tanto. Piñera se escandaliza ante la guerra, pero es complaciente ante la masacre de un sistema que transpira injusticia y la más absoluta inequidad. No es un modelo exitoso. Es un modelo de privilegios y de castas. Y son los pobres de la tierra el sujeto político que ha decidido no seguir sosteniendo la masacre como meros espectadores. Es el volcán de lo revolucionario. Lo que Freud denominaría “masas espontáneas”, con baja densidad de organización. Pero con altísima densidad de coraje y convicción política. En Chile el Estado ha dado muchos golpes sobre una ciudadanía inerme y desalentada. En la Argentina de estos años también. Los golpes del Estado a la población pueden ser las tarifas, el aumento de todos los precios de alimentos, la brutal desocupación. En Bolivia el Estado plurinacional no ha dado golpes a la población. Más bien han sido caricias. Y muchas. No me importa que las variables macroeconómicas sean óptimas. Lo que sí me importa es que mujeres, niños y niñas y hombres diezmados por siglos, encontraron no solamente un lugar en el mundo, sino un hermoso lugar. “Un día se le sentaron en el despacho los niños y las niñas que trabajan en Bolivia. Son los NATs. Se estaba discutiendo la prohibición del trabajo infantil. Que venía impuesto desde los organismos internacionales, los mismos que vienen en banda: ONU, FMI, Banco Mundial, OIT y amigos. Los niños le dijeron que si ellos no trabajaban sus familias terminarían de naufragar. El debate fue duro. Y Evo entendió que el trabajo infantil “debía protegerse y no prohibirse”. Que se corría el riesgo de crearse un oficio clandestino, de explotación y esclavitud de la niñez. Y deslizó que eliminarlo es también “quitar a los niños, niñas y adolescentes la conciencia social”. (Bolivia sangra, APe. Silvana Melo y Claudia Rafael) Trabajo como actividad creadora y solidaria. La prohibición del trabajo infantil es una estrategia para hacerlo clandestino y permitir la explotación laboral. Permitir el desarrollo de la conciencia social en niñas y niños, es lo que llamo el pasaje del golpe del estado a la caricia del estado. Y no me refiero al autoproclamado Estado Benefactor, que apenas es una forma caridad y limosna institucionalizada. Yo pienso que ésa es la matriz del Golpe al Estado Plurinacional. Lamentablemente, las señales de este golpe anunciado no fueron adecuadamente atendidas. En “El Sudamericano”, James Petras señala: “JP: Es posible, pero cuando su líder abandona el país, cuando su líder empieza a ofrecer regalos políticos a la oposición, es muy desmoralizante. Creo que los militantes pueden ir a protestar pero contra los vandálicos en las calles con el respaldo del Ejército y la Policía, es muy difícil imaginar un levantamiento popular. Es posible que algunos sectores mineros, algunos sectores campesinos e indígenas, puedan protestar y movilizarse, pero el desequilibrio de fuerzas y la desmoralización que provocó Evo con su fuga, me parece que no es una situación óptima para una respuesta popular.” Acuerdo en parte. El que renuncia, en cierta forma avala. Pero no veo desmoralización. La sociedad boliviana no es una masa artificial que idealiza a su conductor. Hay una organización igualitaria y autogestionaria, desde el trabajo infantil hasta el trabajo político e ideológico. El punto de inconsistencia de esas caricias del Estado, es no haber anticipado lo que no era un secreto, pero sí era a voces. Claudio Fabián Guevara en la página web Sputnik escribe: “La guerra híbrida se puede definir como una combinación en un campo de batalla de fuerzas regulares y actores no estatales, ciber ataques, tareas de espionaje y propaganda, campañas de desestabilización y otras herramientas para deponer gobiernos. Los análisis que pretenden limitar el origen de los acontecimientos en Bolivia a particularidades locales, odio racial o decisiones del Gobierno depuesto, pasan por alto todas las pistas del planificado diseño que permitió la toma militar del territorio. A medida que pasan las horas, se revelan los perfiles de una operación organizada desde el exterior, cabalgando sobre rivalidades y divisiones internas de la población local.” La derecha fascista planifica con décadas de anticipación. Son dueños de los tiempos, otro de los recursos necesarios. Tiempo de sembrar y tiempo de cosechar. La degradación y sobre-expoliación de todos los recursos naturales (litio por ejemplo) debe incluir al tiempo. Eso que llaman la obsolecencia programada. Los amos del universo decretaron la obsolecencia programada de Evo. Decidieron que a Evo se le acabó el tiempo. A este tiempo robado y corrompido, habrá que oponerle otro tiempo. Tiempo histórico, tiempo político, tiempo de la lucha de clases, tiempo del amor al compañero, tiempo del odio al enemigo, tiempo de combates, tiempo de esperanzas. Esos son nuestros tiempos. Única garantía que la masacre planificada del pueblo boliviano no sea la segunda muerte del Che. Edición: 3984    

Niños bombardeados
Publicado: Miércoles, 13 Noviembre 2019 14:09
Niños bombardeados

Por Silvana Melo (APe).- A las diez y media de la noche del 29 de agosto dos aviones de guerra salieron de la base de Apiay, en Bogotá. Volaron rumbo a la vereda Candilejas, en la zona rural de San Vicente del Caguán. Bombardearon un rincón que se llama Caquetá donde, determinó el gobierno de Iván Duque, había restos de la disidencia de las FARC. Y también había niños. El 4 de noviembre (dos meses y días después) se supo que ocho volaron en retacitos, como las pelusas de los panaderos cuando el viento las sopla. Los campesinos de la vecindad dicen que fueron 16. Y que a los dos o tres niños que habían quedado vivos los militares los remataron. Desde que se firmó el acuerdo de paz en 2016 con la guerrilla de las FARC han asesinado a más de 740 líderes sociales en Colombia. La sangre corre con el tumulto de los ríos. Y riega el narconegocio que sigue sosteniendo gran parte de la economía colombiana. “Una operación impecable”, dijo el presidente Iván Duque que fue. El resto, daño colateral. Había que eliminar al líder de “la disidencia del frente séptimo de las FARC, Gildardo Cucho”. El costo adyacente es ínfimo. Un crimen de estado justifica ocho, diez, veinte más. Colombia supo dos meses después que la muerte de Gildardo Cucho había costado la cifra oficial de ocho niños de entre 12 y 17 años. Y la palabra de los campesinos, que vieron los pedacitos, que escucharon a los militares, que notaron después las ausencias. La palabra de los campesinos habló de 16 o 18 niños muertos. Esa palabra que no se oye en los estrados oficiales. Dice el Instituto para el Desarrollo y la Paz (INDEPAZ) que en Colombia hubo más de 740 asesinatos de líderes sociales desde el acuerdo de paz de 2016 entre el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, convertidas ahora en partido político). La paz es apenas una firma enmarcada en Colombia. Nada más. Los muertos son ex combatientes de las FARC, defensores de derechos humanos, militantes de organizaciones campesinas, indígenas, afrodescendientes, ambientalistas y comunales. Los conflictos agrarios por la tierra y los recursos naturales representan la mayor parte de los homicidios. La síntesis apretadísima muestra una decisión de exterminio de toda rémora de FARC, aun en tiempo de paz. Y del campesinado rebelde que se empecina en sustituir los cultivos de drogas en las tierras ancestrales, con las guardias indígenas, con la resistencia cuerpo a cuerpo para que la Pacha haga su maíz y su amaranto como un ejército invencible. En un continente en sangre, arrasado por el cristo de plástico de los conquistadores, por la biblia envenenada de Pizarro y Camacho, por los propietarios de la vida y de la muerte que regresan a quemar las selvas y los cielos, hablan de tiranías. Y desangran a Bolivia. En Colombia se bombardea a niños con aviones del estado. Y no hay palabras. Edición: 3983

Vísceras santafesinas
Publicado: Martes, 12 Noviembre 2019 13:04
Vísceras santafesinas

Por Carlos Del Frade (APe).- Mientras miles y miles de hinchas de Colón fueron noticia en toda Sudamérica por su fenomenal movilización para asistir a la final de la Copa Sudamericana nada menos que en Asunción, en la ciudad capital del segundo estado argentino caía la banda de “La Curandera”, una mujer que lideraba una estructura narcopolicial que movía cientos de kilogramos de cocaína en toda la región. En forma paralela, en las entrañas mismas de la ciudad, en el corazón del barrio Santa Rosa de Lima donde existieran distintas y épicas resistencias a las dictaduras y en cuya geografía germinaran experiencias de sacerdocio tercermundista como la del padre Lucho Quiroga, en ese punto exacto del mapa, pibas y pibes intentan encontrarle un sentido distinto a su presente a través del Servicio de Educación Popular donde también funciona la FM Popular 98.7, radio comunitaria del particular conglomerado humano. Chicas y chicos menores de veinticinco años que a través de la comunicación construyen días diferentes a los que planifican aquellos que quieren imponerles destinos de pesadillas sin salidas. Ahora editaron un fanzine, repleto de colores y de fácil lectura, dedicado a “Salud y Barrio”. Una publicación que se disfruta y que recoge las mejores experiencias de periodismo popular. Ni panfleto ni aburrido, todo lo contrario. Hasta hay espacio para una fotonovela en colores protagonizada por los pibes del Servicio en la que muestran que jugando a la pelota pueden lastimarse y que la basura que no se recoge agrava la situación. Y que por eso es fundamental, “en un acto de solidaridad” que “los vecinos ayudaron a Leo a limpiar el basural y así prevenir otro accidente”, como sostiene el pie de las dos fotos finales. Usan la x “como lenguaje inclusivo porque creemos que es importante hablarles a todos, todas y todes, para que nadie quede afuera. Esperamos que esto no sea un impedimento sino una invitación a una lectura abierta, inclusiva y respetuosa para y de cada unx”. -Si hay basura por supuesto que ayuda a que la gente se enferme, por eso hay que tratar que no haya basura porque se enferman las personas – dice Marcos. Juan, con apenas 22 años, desde el corazón de Santa Rosa de Lima, sostiene: “Para mí todo hace a la salud: el ambiente donde vivimos, el trabajo, la familia, comer bien…porque todo cae en el cuerpo de uno y en la mente. Barrios con basurales, humo, las ratas, por ahí decís que está bien pero no es cierto”, apunta con certeza y lucidez. -Para mí la salud es un estado de vida. Salud es el bienestar de las personas. Estar bien físicamente, mentalmente. El entorno, a veces, perjudica la salud. Ponele que a veces estás enojado y esto también perjudica la salud – remarca Leo en el fanzine. Estas chicas y estos chicos que hacen la radio, la publicación y nutren de vida al local del Servicio de Educación Popular gambetean, cada hora de sus vidas, la condena a la resignación que las minorías quieren desencadenar contra los y las habitantes de los barrios santafesinos. Terminan diciendo que “uno de los más grandes problemas que tenemos en los barrios de nuestra ciudad, es la acumulación de basura. Pero dentro de esta gran problemática no está solo el conflicto de la contaminación y las epidemias que causan estos amontonamientos, sino también lo es la mala costumbre de tomarlo como algo cotidiano. La costumbre de pasar por una esquina y que al mirar esa montaña de basura no nos importe realmente qué es lo que está pasando. Pero al verlo en nuestra cuadra, es cuando nos indignamos”. “¿Por qué pasa esto?. En estos últimos tiempos, el individualismo, el desinterés y el egoísmo mutuo, nos han llevado a convivir pensando sólo en nosotrxs mismxs, sin que nos importe el otrx. Tal vez si estuviéramos todxs realmente unidxs, podríamos llegar a hacer mucho más que solamente concientizar sobre la acumulación de residuos tóxicos. Juntxs podríamos llegar a reclamar todos los derechos que nos merecemos, podemos mostrarle a todo el mundo que no somos Santa Rosa, la “zona roja”, somos Santa Rosa, un barrio en (r) evolución”, terminan su reflexión las pibas y los pibes que se niegan a ser reducidos a protagonistas de noticias policiales. Fuentes: Entrevista con las chicas y los chicos del Servicio de Educación Popular del barrio Santa Rosa de Lima, el martes 5 de noviembre de 2019, por el autor de esta nota. Fanzine “Salud y barrio”, editado por esas chicas y esos chicos. Edición: 3982

APDH La Matanza
Publicado: Viernes, 08 Noviembre 2019 13:48
APDH La Matanza

Por Claudia Rafael (APe).- “El fuego pa´ calentar debe venir siempre desde abajo”, testimonia una de las hojas quemadas que sobrevivió –quién sabe cómo- al incendio que intentó acallar a la APDH La Matanza. La hoja, que muestra una protesta de trabajadores marchando con sus cascos y su lucha a cuestas, no desnuda, sin embargo, que hay otros fuegos destinados a destruir. La APDH La Matanza subsiste contra viento y marea por esa llama encallada en las convicciones de sus hacedores a pesar de la bolsa con 120 balas de FAL que les plantaron en julio de dos años atrás. A pesar de las amenazas de muerte a cada uno de sus militantes. A pesar de sus automóviles atacados. A pesar de las llamadas telefónicas y los embates de los crueles. De los que creen, convencidos, de que es posible seguir armando causas judiciales contra los desarrapados sin que nadie alce su voz. De los que piensan que el mundo es y será de los poderosos sin que desde las calles olvidadas nazcan y se sostengan voces indomables de rebeldía. Esta vez el fuego fue más lejos. Sólo cenizas quedaron de aquello que alguna vez fueron libros, archivos, muebles, herramientas, documentación. Sólo cenizas en un espacio nacido para hacer frente a las injusticias de un mundo que no conoce de equidades. Sea como fuere que nació el incendio no será el silencio lo que continúe la historia. Porque en esa barriada de arrabales con epicentro en Esnaola 3780 de San Justo, La Matanza, pegadito a las vías, con la basura que crece cerca y las paredes viejas que rodean de historia, la APDH no emerge como sinónimo de los silencios. Porque hay voces que siempre están por los Gabriel Blanco, por los Luciano Arruga, por las pibas y pibes rescatadas de la impiedad, por las madres abrazadas cuando la soledad amenaza temible. Y, porque en definitiva, la historia es circular. Porque cuando nadie se jugó por familias como la de Luciano, allá por el verano tórrido de 2009, la APDH La Matanza fue la mano hermana. Y diez años más tarde, la película “Quién mató a mi hermano” se proyectó esta semana para la reconstrucción del espacio derruido. Hay un país que inventar. Un país que no existe. Un país que intenta modelar desde hace 34 años la APDH La Matanza y que los inviernos perversos se empeñan en estragar. Tal vez, como escribía Roque Dalton hace más de cincuenta años, tenemos más muerte que ellos pero todos juntos tenemos más vida. Hay demasiado fuego serpenteando lucha para hacer frente a tanta llamarada de destrucción. Por lo pronto, mañana a partir de las 9 harán falta muchas manos compañeras en Esnaola 3780, de La Matanza, para hacer frente a la reconstrucción. Edición: 3980

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Galería fotográfica

 

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Hechos en imágenes

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Arsénico

Es un semimetal considerado tóxico. Su concentración es muy alta en el agua que consumen en Chaco, Formosa y Santiago del Estero. 


NN

 5.329 personas fueron enterradas como NN desde el regreso de la democracia. 301 fueron identificadas. Quedan aún 160 sin pistas.


En la calle

 Más de ocho mil personas duermen en la calle en Buenos Aires. Se viven los picos de bajas temperaturas.


Precarizados

Casi el 50% de los trabajadores argentinos están fuera del circuito formal y están precarizados.


Campera

Tiene 22 años, estaba muerto de frío y robó una campera en la capital correntina. Lo llevaron a la comisaría.


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