La Queca
Publicado: Martes, 04 Agosto 2020 14:47
La Queca

Por Carlos del Frade (APe).- Celina Kofman es maestra y fue directora de una escuela en Concordia, en la provincia de Entre Ríos. Fue mamá de tres chicos, uno de ellos hoy desaparecido. La Queca siempre tiene la sonrisa abierta, generosa y la mirada profunda como algunos cielos de ciertos lugares abiertos. Tiene ochenta y dos años, un dato que revela la increíble energía de una mujer que sigue luchando como si tuviera, en realidad, treinta años menos. Sus tres hijos fueron militantes desde principios de los setenta. Aunque en Concordia la cosa no era fácil. “Era un ambiente muy embromado, muy conservador, muy cerrado. Nos costó mucha lucha a las madres para que nos acompañaran. Tenemos más de veintitrés desaparecidos en Concordia y además hubo muchos presos políticos. El primero que empezó a militar fueHugo y después se enganchó Jorge”, dice la Queca. Hugo se recibió de licenciado en química y Jorge se fue a Córdoba a estudiar Filosofía y Letras. “Mi marido no los comprendía en su militancia. Pero a mi me convencieron hasta el día de hoy. Recuerdo que cuando venían en vacaciones, todos querían hablar conmigo de política, unos más que otro, mostrarme en qué estaban, en qué militaban. Yo tenía un miedo atroz. Una vez Jorge le dice a Hugo: “A la vieja la gané yo”, como diciendo: “No te gastés porque ya la tengo ganada yo””. En Córdoba la casa era un lugar de militancia. No había menos de veinte personas casi a diario. “A mi hijo le decían el hipicito. El me llevó a muchos lugares donde estaban sus jefes. Yo ya estaba totalmente inmersa en la lucha de ellos, con un miedo terrible. Estuve más al lado de Jorge que de Hugo y Raúl. Fue algo predestinado. El se refugiaba mucho. Le gustabacontarme las cosas que hacían”. Hasta que Jorge decidió irse al monte en Tucumán. -Vos tenés que hablar con tu mamá –le dijo la esposa a Jorge- Porque viaja al interior – agregó. -Cuidate –fue lo único que le dijo la Queca. Hasta que le mandan una fotografía que tiene de fondo la casita de Tucumán. “Benemérita y muy digna ciudad de San Miguel de Tucumán”, decía la imagen. Era la confirmación del destino elegido. La compañera de Jorge fue mamá y a los veintisiete días le entregó la nena a la Queca. El cerco ya se iba cerrando sobre ellos. Fue entonces que decidieron sacar a la familia del país. “En la AMIA me reciben muy bien y me explican que estaba muy brava la mano, que estaban sacando personas hasta en cajones de muertos, que ellos se harían cargo de ella, pero que la podían sacar desde Río de Janeiro. Pero, ¿cómo la sacábamos nosotros hasta Río de Janeiro?...Era terrible, entonces ellos me dieron las indicaciones para que tratemos sacarla por Paso de los Libres y llevarlos a Uruguayana. Que nos alejemos inmediatamente de la frontera y que tratemos de llegar a Río de Janeiro. Que una vez ahí que nos comuniquemos con la AMIA de Río que se iban a hacer cargo de ellos”, fueron las indicaciones recibidas. “Entonces fuimos en auto, mi esposo, Hugo, Julia, los chicos y yo. Cuando llegamos a Paso de los Libres tuvimos una suerte muy especial porque era la hora de la siesta y en la aduana los canas estaban durmiendo, bajaron mi esposo y Hugo, les preguntaron quién iba en el auto. Mi esposo dice va mi señora y la esposa de él y los chicos, y le dice “Pasen nomás” y le tomaron los datos solamente a mi marido. Cuando llegamos a la frontera brasileña, pasa lo mismo, los canas durmiendo. Hacía mucho calor, era principios de noviembre de 1977, ya estábamos en Uruguayana, una vez llegados ahí los chicos lloraban. Estaban un poco cansados, les dijimos que iba a llegar la mamá…”, cuenta Celina. Había un avión de siete plazas. “Cuando subimos, la nena pegada a mí lloró todo el tiempo y no quería ir con su madre. Era una cosa horrorosa, yo no puedo describir tanto dolor. Ya habíamos vuelto de Tucumán. Sabíamos que era casi imposible recuperar con vida a mi hijo. Llegamos a San Pablo, le pedimos a un chofer que nos llevara a un hotel limpio pero modesto, y arreglamos con ella que nosotros íbamos a cuidar los chicos y ella iba a hacer los trámites en la AMIA. Así lo hicimos y pasaron 18 días, porque le dijeron que tenía que venir un avión determinado, con determinada tripulación que era la que hacía el trabajo de sacar a los chicos, 15 días después. Nuestras reservas ya estaban agotadas, mi marido estaba muy nervioso, muy mal, pero teníamos que disimular, llevar a los chicos a los juegos, a la playa. Tratar de hacer una vida lo más normal posible por los chicos mientras ella se ocupaba de los trámites. A los 15 días viene y nos dice, dentro de 3 días viene el avión, así que nos vamos a ir. Mi esposo casi se muere ahí”, narra Queca. El marido se volvió a sembrar el poco arroz que les quedaba. “Fuimos a la Terminal, los chicos jugaban, ella hacía los trámites, cuando llamaron para el embarque y mi nuera se abrazó conmigo el chico se dio cuenta de que yo no viajaba. Se prendió de mi pollera y armó un escándalo. Él gritaba, la chiquita gritaba, me agarraron dela pollera y decía ´sin la abuela no me voy´, un escándalo que lloraba toda la gente que estaba en la sala de espera, yo temblaba como una hoja. Ella avisó que no podía desprender los chicos, vino la azafata con juguetes. Los llevaron, yo sentí los gritos de llanto hasta que se perdieron… “Yo pensaba: tengo que estar fuerte, es el momento más importante en la vida de los chicos, algún día voy a poder llegar, los vamos a ver, ellos se van a la libertad, van a ser criados por su madre… “Me hacía esas reflexiones. Cuando se serenó todo y yo no escuchaba los gritos porque ya estaban metidos en el avión, se acercó un matrimonio, mucho mayor que yo, esto fue en el año 1977 y me dicen algo en portugués. Yo los entiendo. Que ellos saben perfectamente lo que acabo de pasar, saben lo que está pasando en la Argentina y que quieren ayudarme, y me preguntan qué necesitaba… “Les dije que me volvía a mi casa y que no se molestasen, que yo estaba bien. Entonces me llevaron a la terminal, sacamos un pasaje y como faltaban dos horas me llevaron a su casa, me sirvieron un té en un jardín lleno de plantas. Realmente así como hay personas tandañinas y tan perversas, hay otras, yo no sé el nombre de ellos, ni creo que los vuelva a encontrar en lo que me queda de vida, pero les estoy eternamente agradecida porque me ayudaron mucho. Después me llevaron a la terminal y no se fueron hasta que no mesaludaron con la mano, no me fui sola de Río de Janeiro, mientras mis nietos y mi nuera, que es una hija para mí volaban” “Volví a la Argentina y volví a Concordia, porque vivíamos ahí. Cuando llego a Concordia mi marido estaba tomando mates, yo le había avisado que llegaba y me estaba esperando con el mate ya listo. Suena el teléfono y era Paco, que decía “Llegamos abuela, los esperamos, es muy lindo acá”, así que esa parte psicológica estaba en cierta manera superada. A los diez meses, mi marido estaba muy enfermo. Ya había tenido un pre infarto, frente a una iglesia en donde no nos quisieron recibir, frente a Pío Laghi en Buenos Aires. Estuvimos como 6 horas esperando y ahí él tuvo un pre infarto. “A los 10 meses mi marido dice ´quiero ir a ver a los chicos´ porque se siente muy enfermo. Tiramos los últimos pesitos que nos quedaban y nos fuimos a ver a los chicos. Pasamos dos meses. A los seis meses que volvimos, murió. Pero estaba muy contento y antes de su muerte, yo estuve con él y estaba consciente, levantó su mano y dijo ´los chicos tenían razón´” Jorge desapareció cuando tenía veintitrés años. Llegaba a Santucho y Gorriarán Merlo vivía con él. Fue quien le contó que no habíanoticias del Hipi. Fueron a buscarlo a Tucumán. Se contactaron con un abogado radical, Angel Pisarello, “un hombre extraordinario”, sostiene Celina. “Un día nos manda a ver a un tal Isa, dueño de un bar de Famaillá, dice el abogado. “Me debe muchos favores, hasta me debe la vida". Van a llevar una carta. "El entra y sale de la Escuelita de Famaillá como don Juan por su casa, si él está adentro vamos a saberlo”. Lemanda una carta y el tipo se va volando. Ahí a media cuadra estaba la escuelita de Famaillá. "Yo lo veo entrar, estamos sentados ahí tomando un cafecito con mi marido y demoraba y de repente viene y me dice: “No, no hay nada”. Yo soy muy perspicaz y me doy cuenta de que él no quería hablar y de repente me mira y me dice: “¿Pero ustedes son judíos?”. Y yo me dí cuenta de que estaba ahí. Porque Jorge no tenía la circuncisión hecha. Por razones religiosas no se la habíamos hecho, entonces a él seguramente lo apretaban con que si era o no era judío. “Entonces yo digo: “Mi hijo está ahí, en la escuelita” y dice “No, su hijo no está”. Yo salgo corriendo, mi marido desesperado a los gritos “Te van a matar”… “Cuando llego a la mitad de la plaza ya están los soldados poniéndome la escopeta en el hombro y me dicen: “Ni un paso más señora, qué quiere usted” y le digo: “Mi hijo está ahí y déjeme llegar, yo no voy a hacer nada, quiero decirle algo, quiero gritarle algo, que sepaque estoy yo” y dicen: “Su hijo no está ahí” y sigo avanzando. Mi marido sentado en un banco no daba más. Y yo les digo: “Voy a llegar hasta el alambrado, no voy a dar ningún paso más, déjenme tranquila”… …Entonces bajaron las armas pero me rodeaban, cuando llegué al alambrado le grité “¡Jorge!” con toda la voz… …no sé si me sintió pero sé que estaba ahí porque no hay duda alguna. Cuando el regreso de la democracia, Queca volvió a Tucumán y colaboró con la comisión bicameral en la investigación de los centros clandestinos de detención. “Logramos con los abogados que el juez ordene que se me abran las cárceles de Concepción, de Villa Urquiza, en Famaillá ya funcionaba la escuela, ya no había sentido y también el psiquiátrico porque una enfermera había denunciado que había desaparecidos. Esaenfermera desapareció en la época de Alfonsín, mirá si quedaban desaparecidos... Y luego esa enfermera desaparece… El juez. ordena que con el auto del juzgado y el secretario del juez me lleven y que se me abran las cárceles y sabés lo que me dicen los abogados “No sele ocurra decirle al fulano de tal que es de origen judío porque la va a tirar en un precipicio, es un nazi el que la va a llevar, pero él está cumpliendo órdenes, se le van a abrir las cárceles”. “Llegamos a la primera cárcel, la de Concepción, por donde habían pasado muchos desaparecidos, el director nos recibe muy bien, habían cambiado ya todas las autoridades, nos ofrece un café, yo digo “Voy a tomar café donde torturaron y mataron a tantos”, yo mesentía re mal, creía que me descomponía, a veces me flaquearon las fuerzas, pero nunca aflojé y dice “Voy a llamar a gente que tengo de la época del 75” y llamó a un guardiacárcel. Cuando el director le tira las fotos y le explica “Esta señora tiene un hijo desaparecido, en Tucumán, lo anda buscando, ud. no lo ha visto que hace tantos años que está en esta cárcel” y le tira como 50 fotos y yo veo que se fija en la de Jorge, mira, mira, y en eso le veo dos lágrimas… “…era un ruso grandote, fornido, rubión y yo dije “Jorge, estuvo acá” y dice “No, no yo no reconozco a ninguno” y se va para afuera y le digo: “Me permite tomar un poquito de agua que me siento mal”, yo quería hablar con él. Le digo entonces: “Usted lo vio a mi hijo, yo quiero hablar con usted”. “Entonces el hombre me dice “¿Usted en qué hotel está? Yo voy a ir a hablar esta noche”. No fue nunca. Después llama a dos presos de cadena perpetua que estaban en el 75 y los dos lo reconocen a Jorge y dicen “Sí, estaba al otro lado de la cortina de hierro, siempre hablaba con nosotros y me decía: “Muchachos, ¿no tienen una guitarra?” y ahí me di cuenta. Porque Jorge vivía guitarreando, era el que más tocaba la guitarra y dicen “Aunque hubiéramos tenido no se la podíamos pasar porque había una cortina con hierro, pero él hablaba mucho con nosotros, después un día no lo vimos más” Ese mismo hombre que preguntó si Jorge era judío también les dijo que estaba lastimado en una pierna. “Nosotros sabíamos que él tenía una granada en una pierna, porque el abogado había averiguado que después de la acción de Manchalá, que ahí empieza la derrota definitiva de la guerrilla, se había caído del camión donde disparaban y se internó en un cañaveral, yrastreando y rastreando, estaban preparados para eso, cae a una finca y en la finca lo auxilian, lo curan. Está unos ocho, diez días ahí, los ayudaba en la zafra, rengueaba, la gente de la finca tiene contacto con el abogado y le cuenta eso y un día les dice: “Yo tengoque volver a Córdoba”… “Los milicos estaban enloquecidos persiguiendo a todos lo que habían disparado de la acción de Manchalá” y le dijeron: “No te conviene porque está muy brava la mano, te van a agarrar en el colectivo” y él dice: “Bueno, llévenme en un sulky por un camino. Porquetiene que nacer una hijo mío, no se si varón o mujer y yo le dí la palabra a mi compañera que yo iba a volver”, no lo pudieron convencer. Lo llevaron en un sulky por un camino que yo años después fui a ver, lo caminé. Por ahí pasaba el colectivo El Trébol y sube. Según losdatos que me había dado el “Pelado” y que están constatados y comprobados por el abogado, lo bajan en un control, no se sabe exactamente en qué control, lo bajan con el cura que viajaba con él y todavía me dicen los chicos a lo mejor no era un cura, pero erarealmente cura y era de Santa Fe . Los bajaron a los dos y el cura apareció carbonizado quince días después. Ese es el dato que me da el “Pelado”. Y también que Jorge desaparece. Se pierde la pista por años. Pero después el “Pelado” le dice a la hermana que no lo calcinaron, que lo llevaron y estuvieron con Jorge en Famaillá y ahí lo crucificaron, qué perversidad... “Esa es una historia muy difícil porque empiezan a aparecer 20 cadáveres en la morgue todos los días en Tucumán, había que ir a reconocerlos, Hugo fue dos veces y después el abogado se lo prohibió. Yo no me animaba a ir, no tenía fuerza, porque decía “Me voy amorir ahí, no lo voy a poder enterrar” y como yo tenía tantas fotos de Jorge el abogado reconstruye la cara y dice “Yo voy a ir todos los días y ustedes me van a esperar en el bar, todos los días a las seis de la tarde. Yo les voy a trae noticias”. El abogado muere después,lo secuestran. El nos traía noticias pero yo pienso que si lo encontraba a Jorge no nos iba a decir… “Después nos mandó a hablar con Bussi porque nos dice que en la época de la Revolución Libertadora, en el 55, él le salvó la vida a Bussi porque lo escondió y nos mandó con una carta, en el Regimiento 5 creo. Fuimos con mi marido y dice “Yo los voy a estar vigilando, voy a controlar la salida” porque corríamos el riesgo de no salir. Entramos a las dos de la tarde, nos pidieron los documentos y eran las siete de la tarde, no nos había recibido y no lográbamos recuperar los documentos. Mi marido ya estaba tirado en un sillón, porque estaba descompuesto, entonces le mandamos a decir “Que si no nos podía recibir hoy que íbamos a volver otro día, pero que queríamos ir al médico porque mi esposo estaba descompuesto”, no habíamanera de que nos devolvieran los documentos. Entonces nos dicen “Dice el General Bussi que le deje el teléfono y la dirección que los va a llamar”, y yo le dije “No, nosotros vamos a venir y vamos a esperar el tiempo necesario pero yo ahora me llevo a mi marido almédico”, entonces al ratito vinieron con el documento. Eran las nueve de la noche ya, el abogado estaba desesperado, enseguida nos comunicamos con él y le dijimos que Bussi no movió un dedo, que no nos dio ni bola. “Un día el abogado llama y dice que hay una luz en el camino. Que me llame Hugo que nos vamos a encontrar en un lugar equidistante, dijo. Esa noche lo secuestran. Tenía 65 años. Esa noche él acompaña a la hija a tener familia, porque la mujer estaba en cama con un ataque al corazón, nace su nieta, vuelve de la clínica y cuando se estaba desvistiendo para acostarse, le cae la cana y lo secuestran. Le reventaron los órganos genitales, eso nos lo cuenta gente amiga de él, le cosieron la boca con un alambre. Como una advertencia para todos los abogados del país y lo tiraron de un avión en Santiago del Estero y con eso se nos apaga la última lucecita, la última pista. “Nosotros creemos que él descubre que estaba en Famaillá en algún campo de concentración y esa era la luz. ***** Desde hace algunos años, Celina Kofman es Madre de la Plaza de Mayo de Santa Fe. Ahora pelea desde la Casa de los Derechos Humanos por la suerte de las familias inundadas en 2003. En una de las marchas de los jueves se encontró con Carlos Reutemann, por aquel entonces, gobernador. -Las Madres, ¿qué hacen aquí, que están buscando? –les preguntó. -Justicia…-le dijo la Queca. -Uh…pero eso déjenlo en manos de Dios. -Que Dios allá arriba haga lo que quiera, pero nosotros queremos justicia en la tierra.Carlos Reutemann se rió y nunca las ayudó. “Como si no existiéramos. Nos ignoró”, recuerda la Queca. ***** “En el fondo de mi corazón creo que encontrar sus huesos para mí sería muy terrible, porque vos me conocés, me has visto en la lucha siempre y jamás, jamás me lo pude imaginar en un cofrecito hecho cenizas, porque para mí sus sueños están vivos, sus proyectos están más fuertes que nunca, con sus hermanos, la ayuda y la compañía que yo tengo de mis hijos, de mis nietos, ahora son ellos los que me están apoyando, vos conocés el compromiso que tiene Diego…. “…el motor que tengo es, no solamente el de los hijos que me quedaron, el de los nietos tan hermosos que me acompañan, sino que tengo el impulso que me están dando los 30.000, creo haber entendido la lucha, nuestra generación está cumpliendo el ciclo biológicoinexorable y ojalá muchos compañeros que sigan luchando y no hay dudas que va haber gente que siga luchando por el camino que marcaron nuestros hijos… “…pese a tanta gente que no entiende o no quiere entender, a veces hay dificultades en todas las circunstancias de la vida, en todas las luchas, yo tengo mucha fuerza, cada vez estoy más convencida y orgullosa de los hijos que tuve. “Seguiremos adelante y la revolución se va a dar en todo el país”, dice la Queca Kofman, una de las tantas Madres de Plaza de Mayo del litoral, de la Argentina. (*) La querida Queca Kofman decidió viajar hacia otro lugar del cosmos el lunes 3 de agosto de 2020.En 2006, en nuestro libro “El litoral, 30 años después. Sangre, dinero y dignidad”, publicamos este capítulo dedicada a ella.Hoy lo compartimos con ustedes.Gracias, Queca. Edición: 4056

Confieso que no he vivido
Publicado: Viernes, 31 Julio 2020 13:12
Confieso que no he vivido

Por Alfredo Grande(APe).- Confieso que he vivido es un libro que recoge las memorias del poeta chileno Pablo Neruda, publicado por primera vez en la colección «Biblioteca breve» de la editorial Seix Barral, en 1974. Se trata de una obra póstuma, que reúne las impresiones del autor casi hasta el mismo momento de su muerte. En el libro, Neruda hace un recorrido por su trayectoria vital: los fumaderos de opio en Tailandia, la Birmania dominada por los ingleses, sus experiencias con todo tipo de mujeres en todo tipo de situaciones, las conversaciones entre el poeta y Ernesto Che Guevara, sus viajes a México o a la URSS, su consulado en España durante la Segunda República Española y su ardua labor tras el estallido de la Guerra Civil española para salvar de la cárcel y de la muerte a republicanos, anarquistas y todo aquel que fuera oprimido bajo el régimen franquista, embarcándolos en el barco Winnipeg rumbo al exilio. Estos y otros sucesos se recrean con nitidez en la mente del autor. Wikipedia ahorra tiempo y recuerdos. Pero como en los antiguos diccionarios, uno encontraba aquello que sabía que iba a encontrar. Desde ya, lo encontraba mucho mejor. Pero las búsquedas no eran al azar. Quizá con la excepción de la búsqueda de una palabra para definir un Scrabel... Lo que siempre llevaba a furibundas discusiones sobre la legitimidad de ir a buscar una palabra salvadora de la cual nada se conocía. El pequeño Larousse ilustrado supo de esas batallas verbales que a veces terminaban con un tablero en el piso. No siempre. Las batallas verdaderas, aquellas que enfrentaban a un mundo injusto cruel, no se jugaban en un tablero de Scrabel. Y un debate atraviesa la historia de los últimos 50 años. ¿Vivir peligrosamente era una forma de vivir por y para la revolución? ¿Toda Patria merece cualquier muerte? Asocio vivir peligrosamente con una forma de vivir con una profunda implicación. Y cuando digo implicación me refiero a vivir inmersos en lo fundante, rechazando el modo convencional encubridor. O sea: las apariencias construidas mediáticamente que organizan lo que denomino el “alucinatorio político social”. Habría que incluir el alucinatorio económico, donde la denominada convertibilidad y el pago de la estafa/deuda externa tienen un merecido lugar entre los primeros. En términos binarios, que alguna utilidad tienen: estás en la Matrix o salís de la Matrix. A criterio de quien esto escribe, nuestra Matrix va desde el centro, centro derecha, retroprogresismo, derecha liberal y fascismo. En su versión restringida que denomino “fascismo de consorcio y en su versión amplificada. Desde la Triple A (alianza anticomunista asesina, organización criminal sostenida desde el estado) hasta el “macrismo”. Que no es Mauricio Macri, ahora de turismo internacional. Macri es la marca de fábrica, el icono más visible, del fascismo político, cultural y económico. Me niego a llamarlo “neo liberalismo”. El capitalismo financiero, ahora en la plenitud de la uberización laboral, no solamente carece de rostro humano. Está escindido de toda humanidad. Hace más de 15 años escribí un artículo: “El cuerpo de sílice: de la zona erógena a la zona suicida”; más allá del contenido de verdad de ese texto, el tema es si la escritura, aunque vaya a lo fundante, es lo fundante. Y en este momento puedo decir que siempre he escrito sobre lo fundante para que no se contamine con el convencional encubridor. Pero no he vivido en lo fundante. Hablé y escribí mucho sobre la revolución, pero no concreté demasiados actos revolucionarios. Quizá nunca. Los que han vivido y “morido” en el enfrentamiento cuerpo a cuerpo y mente a mente seguramente también han escrito. Desde Rodolfo Walsh hasta Paco Urondo. Y muchas otras y muchos otros. Pero no fueron escritos para sobre vivir, sino para vivir en las profundidades de la lucha de clases. El riesgo de vivir es la crónica de una muerte anticipada. Demasiado anticipada. “Viejos” de 30 años caídos en combate o asesinados en la tortura. “Yo muero como viví”, canta nuestro Silvio Rodríguez. Algunos, me temo que yo también, moriremos como sobrevivimos. No se puede esperar nada bueno de los malos. Pero lamentablemente muchas veces podemos esperar algo malo de los buenos. No acepto que se rotule como “así es la condición humana”. Y menos aún que “así es la vida”. Hay muchas vidas y muchas formas de vivirlas. Mientras esto escribo, sobreviviendo, recibo un wasap de la Gremial de Abogados que están en el sur para acompañar a los mapuches a una mesa de discusión con el Gobierno. Están como consejeros de los mapuches. De Winkul y Kurrache. La gremial de abogados vive. Yo leo el wasap. A eso lo llamo sobrevivir. No le quito dignidad. Incluso tiene cierta valentía. Pero al mejor gato no debemos tomarlo por liebre. Sostengo que hay víctimas y hay victimarios. Pero las victimas no son pasivas, ni son ingenuas, ni son suicidas. Hay víctimas que han caído “al divino botón” como cantara la guerrillera de la canción que es María Elena Walsh. Pero colocar en la situación de víctimas a combatientes que vivieron para que otro mundo fuera no solamente posible, sino cada vez más probable, es otra estrategia de la cultura represora. No eligieron morir. Eligieron vivir. Pero se negaron a sobrevivir. Lo que consiste en una permanente negociación, no siempre digna, con aquello que criticamos. Se denomina pacto perverso. A dios rogando, y con el mazo dando. En dictadura, lo que es inevitable, pero también en democracia, lo que es lamentable. Sobrevivir es una forma elegante de no vivir. Y en la matrix que yo denomino cultura represora la diferencia queda bloqueada. Y tan bloqueada que recién con 70 años y más me doy cuenta. He sobrevivido. Por eso me permito confesar que no he vivido. Edición: 4053  

Guerra de los cerdos
Publicado: Martes, 28 Julio 2020 14:59
Guerra de los cerdos

Por Silvana Melo (APe).- El borrador del acuerdo con China para criarle cerdos para su consumo puede convertirse en otro mojón, 24 años después de la entrada triunfal de la soja transgénica en 1996. Aquellos pibes que nacieron cuando Felipe Solá, entonces ministro de Carlos Menem, firmó sin pedir ni siquiera traducción los 108 folios en inglés del informe de Monsanto, hoy son adultos que crecieron con la explosión de un modelo productivo que se consolidó multiplicando 1400 veces el uso de agrotóxicos. Para cerrar el paquete transgenético de superproducción de commodities forrajeras para alimentar a los cerdos de las antípodas (esa tierra que, siempre soñamos, encontraríamos si cavábamos en el patio de la infancia un pozo tan profundo que cruzaría la tierra en dos). Un modelo que salvó los incendios financieros de varios gobiernos pero destituyó la biodiversidad, arrasó los bosques nativos, agotó la tierra y fumigó (fumiga) a catorce millones de argentinos con más de 500 millones de agroquímicos por año. La necesidad desesperante de generación de dólares sin que funcione la máquina de calcular las consecuencias, transforma a la Argentina en el patio trasero de uno de los dos países más poderosos del planeta. Un patio que no se ve, confinado en los pies del mundo, una tierra usada primero para cultivar la comida de sus cerdos –uno de los alimentos centrales de la población- y hoy, un cuarto de siglo después, con la apuesta redoblada: criar los mismísimos cerdos para la China, multiplicando la producción normal, en el marco obvio de la ganadería intensiva. Forraje y animales. Todo para las antípodas. Mientras la tierra, empecinada en una resistencia de manos de las organizaciones, de la agroecología que reacciona, de los pájaros y las mariposas que se plantan, se espanta de lo que vendrá. {youtube}hgvD2YfWnbc{/youtube} “Cualquiera que pretenda comprender por qué los virus se están volviendo más peligrosos debe investigar el modelo agro-industrial y, más específicamente, la producción ganadera”, dice Rob Wallace, autor de “Grandes granjas crean grandes gripes”, citado por el colectivo Huerquen. Y sigue: “El capital está encabezando la apropiación de tierras en los últimos bosques primarios y zonas de cultivo de pequeños propietarios en todo el mundo. Estas inversiones impulsan la deforestación y conducen a la aparición de enfermedades por patógenos previamente encerrados, que se extienden a las comunidades locales de ganado y humanos”. La necesidad China de venir a las antípodas para que Felipe Solá -24 años después y esta vez como canciller- firme la cría intensiva y multiplicada de chanchos tiene una causa concreta: el sacrificio de centenares de miles de animales enterrados vivos y quemados por el brote de una Peste Porcina Africana (PPA), un virus que amenaza con convertirse en pandémico. Y que está directamente emparentado con el modelo de cría de animales: hacinamiento, uso indiscriminado de antibióticos y antivirales que generan virus y bacterias resistentes y que afectan directamente a la salud humana. Antes de este desastre, China domiciliaba a la mitad de los 1.300 millones de cerdos del mundo. Allí se consume el 50% de toda la carne de cerdo del planeta. Para su alimentación, importa cerca del 70% del comercio internacional de soja. La Argentina queda en el medio del sandwich chino. Es relleno y pan. Alimento para los poderosos que usan y tiran. Como suele, legendariamente, hacer el poder. Mientras la Argentina se debate en el ojo de la pandemia que, como un huracán, devora más de cien muertos por día. Y parece decidida a correr el riesgo de importar otra pandemia. Los pibes que nacieron con la transgénesis –un fenómeno masivamente desconocido en su momento- y han crecido en el pináculo del agronegocio y los venenos como cimiento, transcurren una adultez que debería estar preparada para resistir lo que hoy sí se conoce en constitución y consecuencias. El covid 19, que ha cambiado el mundo y no para mejorar la vida de los frágiles, es un virus zoonótico –que se transmite entre animales y seres humanos- que invadió los pulmones de la humanidad después de que los predadores asaltaron el ambiente natural de las especies, lo destruyeron y provocaron su salida al mundo. Hasta hoy la humanidad está acorralada por el nuevo coronavirus y los que vendrán, porque la toma por asalto de la naturaleza está lejos de detenerse. Decidir mudar al patio trasero del poder mundial el posible envase de otra zoonosis es, por lo menos, de una irresponsabilidad extrema. Los niños que estén naciendo en 2020 no sólo serán pandemials sino también testigos y socios violentados de otra firma que, tristemente, lleva el mismo nombre. La crisis monumental pos virus tendrá la caricia de los dólares – commodities. Como en los 2000. El costo en la piel, en los pulmones y en los pliegues del futuro, todavía es incalculable. Edición: 4051  

Niño que camina solo
Publicado: Martes, 21 Julio 2020 18:11
Niño que camina solo

Por Silvana Melo(APe).- El AMBA, como termina llamándose a la ampolla viral del corazón de esta tierra, concentra en apenas un mosaico a poco menos de la mitad del país. Muy lejos de la oficina central de dios, en un barrio de Formosa ciudad, a las cuatro y media de la madrugada vagaba por la calle un niño sin nombre. No alcanzaba a cumplir dos años. Iba descalzo, en pañal abultado por la carga y en llanto inflamado por frío y desconcierto. Lo encontró la policía, en patrullaje nocturno pos noche del amigo. En el hirviente hacinamiento del AMBA, diciembre acabó con 7 de cada 10 niños en la pobreza. Tres de cada 20 en la indigencia. Y nadie imagina lo que quedará cuando todo pase. Acaso la foto sea la del niño sin nombre, solo y sin rumbo, en una calle desierta y nocturna de Formosa. La policía lo encontró y el estado, en su brazo uniformado y en el otro, el administrativo, actuó con rapidez. Sancionó a su familia y puso al niño en abrigo. Alguna vez se mirará el estado al espejo para golpearse el pecho y admitir que no lo vio antes. Al niño antes de que caminara de madrugada en la calle, a la familia antes de que, en su historia descarnada, dejara al niño solo. Diciembre dejó en todo el país 6 de cada diez niños en la pobreza. Y nadie imagina lo que quedará cuando todo pase. Pierden no sólo una alimentación segura y nutriente. También la educación en colectivo con la curva de la desigualdad aplanada por la escuela y no disparada brutalmente por la condiciones de vida de casa. Sin servicios ni conectividad ni tecnologías a mano. Pierden también la nutrición social, el crecimiento con pares, la calle y la pelota, el amor etáreamente agremiado. El cuento a la noche. El cumple a gritos y piñatas.Puede haber transferencia de ingresos del estado. AUH. Alimento más o menos malo. Pero faltará el sueño construido de a pasitos cotidianos entre todos, el presente que transforme los futuritos cercanos y urgentes en un porvenir macizo, con músculo de lenteja y espinaca. Serán siete pibes y pico de cada diez los que queden pobres después de la pandemia. Un después repleto de otras pandemias. Endemias. Y epidemias. De las que ellas y ellos serán las principales víctimas. La foto del sinrumbo de la infancia será, tal vez, el niño sin nombre de un año y once meses caminando a la madrugada por una calle del barrio San Roque de Formosa. Solo y descalzo. Tan lejos de la ampolla viral del AMBA. Tan cerca de esta desigualdad que iguala tanto. Todas las cifras surgen del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) Foto ilustrativa Edición: 4047                        

Trasante
Publicado: Lunes, 20 Julio 2020 13:11
Trasante

Por Carlos Del Frade    (APe).- La historia rosarina, desde la democracia recuperada en 1983, tenía un solo crimen político: 8 de febrero de 1986, el asesinato del entonces diputado provincial de la Democracia Progresista, Mario Armas. El martes 14 de julio de 2020 se agregó el del ex concejal y pastor, Eduardo Trasante. Cerca de las tres de la tarde, dos balazos terminaron su vida dedicada a pelear por cada piba, por cada pibe para que no sean explotados o esclavizados al servicio de las bandas narcopoliciales que ya le habían arrebatado a dos de sus hijos, Jeremías, uno de los tres muchachos del triple crimen de Villa Moreno, el primero de enero de 2012 y Jairo, en febrero de 2014. -El asesino de mi hijo se confesó conmigo. Lo perdoné… Esto le dijo el pastor Eduardo Trasante a este cronista que por entonces integraba la comisión investigadora independiente de aquel hecho. Desde entonces pensé en el fenomenal tamaño del alma de Eduardo. Había perdonado al asesino de su hijo y además lo asistía espiritualmente. Y como si fuera poco, seguía disputando alma por alma de las chicas y los chicos que eran cooptados por las bandas narcopoliciales en los arrabales rosarinos. Fue concejal durante un año y siempre siguió encontrando respuestas para su feligresía y la gente en los barrios, aún en medio de las incontables necesidades que multiplicó la pandemia. Los que impulsaron el asesinato saben que su crimen tiene efectos profundos en la política y las distintas pastorales que lejos de resignarse ante los infiernos que producen la desigualdad, insisten, como Eduardo, en construir un reino de justicia en estos territorios porque aquí se ama, se sufre y se sueña. En abril de 2014, Eduardo dio una nota en la que sintetizaba su visión de una sociedad atribulada por los negocios ilegales y violentos del capitalismo. -A mí me interesa la vida. Si el individuo cambia su manera de pensar, modifica su forma de vivir. Nosotros tratamos de llevar la mente del hombre a un renunciamiento y liberación de aquellas cosas que lo llevaron a delinquir y a caer en las adicciones… Para mí, fue una batalla interna muy dura. Mis pensamientos iban acompañados de sentimientos. Todo esto chocaba en mi cabeza. Me aparecían imágenes. Me preguntaba: ¿cómo lo hizo? ¿Era él quien portaba la ametralladora? Jeremías fue el único de los tres chicos asesinados que tenía impactos de bala de ametralladora y un tiro en la sien de calibre 9 milímetros. Entonces, hubo dos personas que esgrimieron armas. Se cree que Rodríguez portaba la ametralladora, pero otro joven que estaba con él tenía una pistola. Yo después traté de librar la batalla y de no ir en contra de mis principios y mis ideales. Y decía Eduardo: En medio de la amargura y del dolor se cruzaron otras cosas. Pero por suerte cuidé mi corazón. Como dice el dicho: "Los problemas hay que dejarlos en la puerta de tu casa". Así debe ser. La muerte de mis hijos era mi problema. Yo creo en el cambio. A algunas personas les cuesta más, con resultados que les pueden durar toda la vida, y a otras no… En la iglesia yo tengo muchas personas que han sido narcotraficantes y delincuentes muy pesados que hoy son otras personas. Ellos se dieron a conocer y esperaban de mí una reacción diferente. Se sorprendieron. Terminamos abrazados y llorando. A partir de ese día empezaron a cambiar. Nosotros dijimos públicamente que los asesinos estaban perdonados. Con el correr de las semanas hubo una apertura y me contaron grandes verdades, la realidad que vivían en su casa, con sus familiares, sus adicciones. Decía Eduardo: “Hay que compartir y ser transparente. En la cultura tumbera hay mucha desconfianza. A uno lo estudian, lo miden. No es fácil poder entablar una relación…Yo soy un confesor. Creo que si algo tiene que salir a la luz, Dios lo va a sacar. Dios no transa y siempre va a hacer justicia. Eso es lo que le decimos a la gente que tiene la cabeza batallada cuando piensa hacer justicia por mano propia. Esto no se arregla con más injusticia y violencia. Creo que hay valores que por un montón de situaciones se han ido perdiendo, a los que se sumaron un montón de anomalías. Por ausencias de pensamiento y de formación, hoy se viven experiencias que en Rosario provocaron mucho dolor y que se han extendido por todo el país… “Cuando nosotros vinimos a vivir aquí, yo, de alguna manera, fui resistido por abogar por la paz y estar en contra de los vicios. Hace cinco años este barrio estaba muy convulsionado. Era muy violento. Había muchos quioscos de droga y un malestar muy importante. Nosotros no íbamos en contra de la gente, sino en contra de estos problemas. El triple crimen quebró el corazón de la gente del barrio. Fue muy notable. Los que no me saludaban comenzaron a acercarse. Esto ocurrió por cómo querían a estos chicos, que trabajaban en el barrio con algo que no tenía nada que ver con lo religioso. Jeremías, con su militancia política, tuvo relación mucho más rápido con la gente del barrio. Ahora es diferente. Se ha pacificado y ha cambiado mucho”, decía Eduardo. Siempre con una palabra calma pero segura, con una sonrisa y la repetida palabra a favor de la paz, el pastor Trasante fue el blanco de esas mafias que siguen intentando imponer su poder en esta afiebrada geografía cotidiana de la ex ciudad obrera. Eduardo era un cristo de los arrabales y su crucifixión a manos de un sicario experto no hace más que denunciar la impunidad de aquellos que hoy creen ser los dueños del templo de la existencia colectiva. Es imprescindible, una vez más, insistir en juicio y castigo y entender que la consigna del momento es mafias o democracia. Edición: 4046  

Hasta la Victoria, Queca!
Publicado: Lunes, 03 Agosto 2020 23:24
Hasta la Victoria, Queca!

(APe).- “Es necesario pelear para transformar la realidad y hacer que el amanecer sea para todos”, repetía tantas veces la entrañable Queca (aunque su dni la nombrara Celina Zeigner de Kofman). Su pañuelo blanco y el chaleco intensamente azul señalaban el camino de la dignidad en medio de los desiertos vacíos de palabras. El pañuelo blanco con que cubrió su cabeza desde los inicios de las luchas con el nombre de su hijo Jorge, desaparecido en junio del 75, en Tucumán.Y aquel chaleco azul que “siempre conservé como una reliquia” –contaba- en el que sigue impresa aquella consigna vigente de “el hambre es un crimen”. Queca hablaba de la ternura y de la utopía de un mundo nuevo, necesariamente parido junto a los cientos de niñas y niños con los que anduvo sus pasos en las marchas de los Chicos del Pueblo. Vivió casi un siglo Queca. Y siempre reía, mujer de sonrisa amplia y generosa. Como un faro luminoso era capaz de arrancar esperanzas aún entre los días más aciagos. Bebió de las luchas transformadoras de sus hijos, trazó como una intrépida militante las líneas de una arrasadora utopía de la vida y si vivió tantos años fue porque se nutrió de las semillas germinales de una revolución que soñó con construir. Queca fue maestra mucho más allá de las aulas y los pupitres. Sembró utopías y regó los sueños de generaciones. Y supo siempre que la ternura era un insumo básico para una vida digna. “Fuimos sacadas de las piletas de lavar y de revolver las ollas y dimos dos pasos fundamentales en esta lucha, uno fue socializar la maternidad. Y el otro, levantar las banderas de nuestros hijos, revolucionarios porque quisieron hacer una patria socialista”, pincelaba de palabras Queca. Dicen hoy las noticias que ya no la escucharemos hablar ni volveremos a marchar junto a sus pasos y bajo esas alas suyas que sabían cobijar amorosamente. Pero está ahí ese camino que demarcó como una esmerada cartógrafa de los tiempos cuando nos aseguraba que siempre, siempre “seguiremos adelante y la revolución va a ser realidad en todo el país”. Edición: 4055

Humedales, democracia directa y la tierra sin mal
Publicado: Lunes, 03 Agosto 2020 12:43
Humedales, democracia directa y la tierra sin mal

Por Carlos Del Frade (APe).- -Se me murieron tres parientes por la contaminación y el glifosato. No quiero que ahora quemen las islas por dinero. No tiene sentido…-dice un muchacho de treinta años sobre el puente Rosario – Victoria el sábado primero de agosto de 2020, día de la Pachamama. El Paraná, desde hace más de tres mil años, es testigo de una pelea larga y profunda. La historia social de pueblos que intentan ser felices. En aquellos lejanos días, desde la inmensidad verde del Amazonas, los guaraníes buscaban un punto donde construir el aguyje, la tierra sin mal. Algo que no sea solamente físico sino también atravesado por la igualdad. El sueño colectivo inconcluso de la nación guaraní actualizado en cada nueva generación. Los intereses de unos pocos, a partir de febrero de 2020, comenzaron a quemar el humedal de la cuenca que junta las necesidades de los pueblos de Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires. El humo generó molestias y agravó enfermedades en las grandes ciudades y por eso, desde hace más de un mes se constituyó la Multisectorial Humedales, con el objetivo de parar los fuegos de la codicia y la ignorancia y lograr una ley nacional que proteja estos espacios vitales para esta casa cósmica que parece tener fecha de plazo fijo final. -No hay planeta B – dice uno de los carteles hechos a mano y traído por una familia a la cabecera del puente. Chicas y chicos pintan, cantan, bailan y se emocionan de manera profunda cuando un grupo de mujeres de pueblos originarios hacen su saludo a la Pachamama. Casi cuatro mil personas protagonizaron la mayor movilización en defensa de los bienes comunes en la historia política de la ciudad de Rosario. Hicieron una asamblea que decidió cortar el río hasta que cesen los incendios y juntarse con la muchachada del lado entrerriano. Federalismo de nuevo signo: los límites de los mapas no tienen sentido. Es imperioso para estas pibas y estos pibes que ponen el cuerpo por salvar la naturaleza y lo colectivo una asamblea ambiental interprovincial que proponga medidas concretas para hacer ahora, sin esperar que el país unitario, el viejo país que concentra y extranjeriza riquezas desde Buenos Aires, se digne a reparar en el ecocidio del tercer milenio. De acuerdo al análisis de imágenes satelitales realizado por Pedro Garabaya y César Massi, del colectivo “Naturalistas santafesinos”, en lo que va de 2020 se quemaron alrededor de 500 kilómetros cuadrados sólo en las Islas que se despliegan frente al Gran Rosario, desde San Lorenzo hasta Villa Constitución. Una superficie que equivale a casi tres veces el territorio que ocupa la ciudad (178 kilómetros cuadrados). La quema de pastizales, una práctica asociada a usos considerados “productivos” del territorio como la ganadería, encontró en la falta de agua por la sequía y la bajante un factor que potenció su número y su alcance: en menos de siete meses, en toda la zona Piecas-Paraná (que va desde Santa Fe al norte hasta San Fernando en provincia de Buenos Aires al sur) ya hubo alrededor de 4.900 focos de calor, una cantidad récord desde que se comenzaron a hacer mediciones en 2012. Los científicos estiman que alrededor del 21,5 % del territorio argentino corresponde a la definición de humedal, a su vez dividido en 11 subregiones. Según detalló la bióloga Beatriz Giacosa en el seminario “Los humedales del Paraná”. Los humedales fluviales de Argentina están asociados al río Paraná. El 80 por ciento del territorio del Delta del Paraná corresponde a Entre Ríos, el 15 por ciento a Buenos Aires y sólo el 5 por ciento a Santa Fe. Por su parte el también biólogo Alejandro Giraudo destacó que habitan entre 100 y 200 especies de peces en el Paraná en la zona cercana a Rosario, unas 300 especies de aves y unas 50 especies de anfibios. “El Paraná es un gran corredor de especies tropicales hacia nuestras latitudes, por allí llega mucha fauna tropical”, explicó. Desde el Monumento a la Bandera, a partir del mediodía, a lomo de bicicletas y motitos, la mayoría de las casi cuatro mil personas arribaron al Puente Rosario – Victoria. Después de seis horas de plena militancia para defender los bienes comunes, cada uno de los grupos fue levantando la basura que dejaron sobre la traza gris del puente, tomaron las manos de las más chiquitas y los más chiquitos y bajaron hacia la ciudad. Junto a esa multitud emergente de las últimas décadas, sensibles y comprometidas con lo social, también había sobrevivientes de las luchas de los años setenta, estableciendo otros puentes más allá de la conexión Rosario – Victoria, puentes intergeneracionales que unen las experiencias de las permanentes peleas contra la ferocidad y perversión del capitalismo desde hace medio siglo. -No queremos más mataderos. No queremos un ecocidio – sostenía otro cartel en manos de muchachos que mientras lo portaban tocaban tamboriles. “Del egoísmo nace la idiotez. No al ecocidio”, marcaban desde un grupito constituido por dos pibes y una chica. Con el protagonismo de las crías y los cachorros humanos, la Pachamama en su día celebró el compromiso de casi cuatro mil personas que en el puente Rosario – Victoria inauguraron métodos de democracia directa, nuevo federalismo y ratificaron el camino de los guaraníes desde hace más de tres mil años, seguir luchando por lograr la tierra sin mal, protegiendo los humedales, los bienes comunes y peleando contra la voracidad del dinero. Una clara postal de la historia política de la esperanza. Edición: 4054  

Picana pandémica
Publicado: Miércoles, 29 Julio 2020 14:28
Picana pandémica

Por Claudia Rafael (APe).- A los 17 años y tras una corrida persecutoria en la madrugada platense recibió toda la ofensiva del poder policial concentrado. Su cuerpo fue el objeto preciso sobre el que se desataron los golpes y la picana sostenida por horas en la comisaría sexta. Solo en el mundo como únicamente puede estarlo una persona victimizada desde las torturas más crueles, practicadas con avidez durante largas décadas de aprendizaje y perfeccionamiento. Desde Polo Lugones –feroz interrogador que calza con el lauro de haber parido la picana- a estos días de pandemia y aislamiento ese instrumento de descarga eléctrica sobre los cuerpos ha protagonizado historias de todo tipo. Pero siempre atadas al mecanismo del poder policial que –define la antropóloga Sofía Tiscornia- tiene una cara moralizante y una cara de poder coercitivo violento. El chico tiene 17 años y en la madrugada del sábado los policías de la Sexta de Tolosa (La Plata) lo persiguieron, detuvieron, golpearon y ya dentro de la comisaría lo forzaron a permanecer de pie mientras las descargas eléctricas sobre su cuerpo eran filmadas y luego disfrutadas en las redes sociales. Con ese goce propio de los torturadores que buscan en el reconocimiento social una finta medalla a esa particular veteranía. Con la invulnerabilidad de los impunes. Recién diez horas más tarde y aún rehén de los hombres de uniforme fue sentado ante un funcionario judicial. Y luego ante un fiscal. Y más tarde ante un médico. Pero siempre bajo los ojos vigilantes del poder policial que simplemente activaron así un simulacro de legalidad. La historia del pibe de 17 salta a la luz ante la intervención de la Comisión Provincial por la Memoria mientras tantas otras quedan ocultas bajo mil mantos de invisibilización. Que recorren los laberintos que, desde las sombras, contituyen los genes del paradigma del sometimiento. A través de mecanismos de poder que –al decir de Foucault- exploran, desarticulan y recomponen los cuerpos. Y, para ejercerse, este poder debe apropiarse de instrumentos de una vigilancia permanente, exhaustiva, omnipresente, capaz de hacerlo todo visible, pero a condición de volverse ella misma invisible. Los brazos del estado represor asoman desde sus pandémicas violencias. Van dejando jirones de humanidad en el camino. Van ofreciendo mojones, como para no olvidar. Van regando de dolores abiertos con las púas del sometimiento los senderos de los márgenes. Allí donde –ejercía Gelman desde la poesía- los sin nada se envuelven con un pájaro humilde que no tiene método. Edición: 4052

Usurpaciones
Publicado: Lunes, 27 Julio 2020 12:58
Usurpaciones

Por Carlos Del Frade Ilustración: Tato García - La Brújula Comunicación    (APe).- -Tenés que pagar para entrar o salir del negocio…- Esa frase tiene décadas de existencia en los barrios desangelados de las ex ciudades obreras y portuarias. El pago, a veces, es con el cuerpo propio. Otras veces, con la casa propia. Hace décadas, en la Argentina granero del mundo, el sueño del techo propio estaba vinculado al amor y el proyecto familiar. Las tempestades desatadas por los programas políticos económicos arrasaron aquellas ideas y la concentración y extranjerización de las riquezas en pocas manos fue deshilachando esos módicos sueños personales. Pero la frase se repite. No tiene la estatura de testimonio periodístico que asome en los noticieros del mediodía pero la frase se repite. -Tenés que pagar para entrar o salir del negocio… El pago, a veces, es con el cuerpo propio. Otras veces, con la casa propia. En febrero de 2014, en la ciudad de Rosario, un dictamen de casi 400 páginas sostenía que la banda de Los Monos se hizo fuerte cuando alrededor de 2007 se convirtió en un gobierno de facto en los barrios 17 de Agosto, La Granada y Las Flores, en la zona sur de la ex geografía obrera. Aquello del gobierno de facto era toda una contundente revelación del achicamiento de la democracia, de la reducción de los derechos y la ampliación, entonces, del poder mafioso. Gobierno de facto en los barrios era un eco de los tiempos inaugurados en 1976: bandas delictivas disfrazadas de fuerzas de seguridad del estado gerenciaban las calles para que hagan sus negocios las personas asociadas. Hay muchas similitudes entre las bandas narcopoliciales del presente con los grupos de tareas del terrorismo de estado. Hasta en el lenguaje existen puentes que juntan décadas de distancia. Gobierno de facto significa controlar las calles, las vidas y las casas de esos barrios. Aquella definición, clara y concreta, jamás fue discutida por los grandes partidos políticos. Miraron para otro lado. El pasado jueves 23 de julio de 2020, la noticia fue que “en los primeros seis meses del año la Fiscalía de Rosario recibió 189 denuncias por usurpaciones, la mayoría cometidas por bandas narco en zonas periféricas de la ciudad. Las víctimas de esta modalidad delictiva abandonan sus viviendas porque grupos criminales los amenazan”. Se agregaba que “las intimidaciones comienzan con advertencias verbales o notas en la puerta de las casas y luego pueden escalar a incendios intencionales en los frentes y balaceras con el objetivo de tomar propiedades como "aguantaderos" o establecer un punto de venta de droga en el lugar”. En forma paralela, desde 2013 en adelante, creció el número de inmobiliarias ilegales, según denunciaron, en su momento, los integrantes del Colegio de Corredores Inmobiliarios. Las usurpaciones muestran, al mismo tiempo, la contundencia del estado presente de forma corrupta a partir de esos gobiernos de facto donde la ley es ejecutada por las bandas narcopoliciales como otrora la imponían los grupos de tareas. La única manera de construir salidas colectivas a estas dramáticas imposiciones de las mafias es democratizar los derechos para las grandes mayorías, para que cada piba y cada pibe no termine siendo esclava o esclavo de esas bandas, de esos reciclados grupos de tarea. Para que nadie, nunca más, tenga que pagar para entrar o salir de un negocio con su cuerpo o con su casa. Edición: 4050  

Por mano propia
Publicado: Viernes, 24 Julio 2020 14:55
Por mano propia

Por Alfredo Grande (APe).- La globalización de una infección viral, de alto contagio y baja letalidad, ha sido bautizada con el nobilísimo rango de Pandemia Covid 19. Ha generado un estado de temor, irritación, culpa, culpabilización, regresión, pánico, en una escala planetaria. En esos estados, el llamado “juicio de realidad” sufre importantes distorsiones. Con mi adicción a las comparaciones berretas, es lo mismo que conducir por la banquina o por el carril. El auto avanza, pero no es lo mismo. Las distorsiones en el juicio de realidad no excluyen que las ideas de la realidad siempre son diversas. Lo importante a tener en cuenta es que la forma de titular, de anticipar, de comenzar el desarrollo de una idea es ya una condensación de la idea. Es un punto de partida que no se cuestiona. Y me animo a aplicar la doctrina del fruto del árbol podrido. El árbol prohibido es otra cuestión no menos interesante. Ya que si el árbol del conocimiento (de todo conocimiento) está prohibido, conocer es tabú. La edad media, las mazmorras de la cultura, siguen habitando estos parajes. Cuando titulamos: “justicia por mano propia” empezamos mal. Pero quien mal empieza, peor continúa. Y muy mal acaba. Decir justicia por mano propia no es un acto de conocimiento. Es un acto condenatorio. No tanto por la justicia, sino por el anatema de la mano propia. Desde la propiedad colectiva de una fábrica abandonada o vaciada, hasta la satisfacción sexual auto erótica. La denominada “expertisse”, es idealizar la mano ajena. La de los expertos que saben. El “dream team”. Los representantes que se alejan en varias decenas de miles de pesos de sus representados. Dime cuánto ganas y te diré cuanto me representas. No es una observación antipolítica, sino apenas una súplica anti estafa. El chiquitaje siempre es condenado sin piedad. Saquear un supermercado es mucho más grave que saquear un país, una región, un continente. Inglaterra no piensa devolver el oro robado a Venezuela. España menos que menos, y exhibe orgullosa el oro y la plata robado en una planificada masacre de originarios. Lo más opuesto a la doctrina de la “expertisse tercerizada” es la autogestión. Y no solamente como dispositivo, sino como estados generalizados de producción de bienes, servicios, cultura, ciencia, arte. Caratular, rotular, titular el asesinato de un ladrón violento como “justicia por mano propia” desconoce uno de los fundantes de la cultura tal como la conocemos en occidente. Lo que denomino el principio general de equivalencia e intercambio. La proporcionalidad entre acto y consecuencia. En los tiempos del debate sobre el ingeniero Santos proliferaron unas calcomanías que decían: “tengo pasacasetes y soy ingeniero”.La talentosa periodista Mariló López Garrido en su programa de radio me preguntó sobre qué pensaba sobre ese caso de justicia por mano propia. Siempre le agradecí que partiera de la premisa que yo pensaba. Lo que le contesté es que la situación del ingeniero era un caso de “injusticia por mano propia”. El robo reiterado no habilita la pena de muerte. La defensa propia si, por eso hay que diferenciar entre matar y asesinar. Con mi inocente adicción a la condensación de ideas, adicción que ahora recibe el noble título de “aforismo implicado”, digo que matar siempre es en defensa propia, y asesinar siempre es en ataque ajeno. Incluso en la guerra, donde el matar es un deber y un derecho, cuando el enemigo está neutralizado en su capacidad de atacar, matarlo es un asesinato. Algunos recordarán la matanza de My Lai del 16 de marzo 1968. En una guerra donde la crueldad del imperialismo norteamericano no tuvo limitaciones, se pudo hacer la diferencia entre matar y asesinar. De ahí a la consigna “no hubo errores, no hubo excesos, son todos asesinos los milicos del proceso”, tiene total vigencia. La dictadura genocida fue muchas cosas, menos una guerra. Se la calificó como “sucia”. O sea: mugrienta. El periodista Ernesto Tenembaum sistemáticamente insiste en denominar el asesinato del ladrón como “justicia por mano propia”. Podemos discutir cuáles son los determinantes emocionales por los cuales un jubilado (yo estoy jubilado y, encima con la mínima, así que soy potencialmente peligroso) se convierte en juez y verdugo. Pero llamarlo justicia, es una forma encubridora de analizar la realidad. Y, muy especialmente, descalificar el acto de la mano propia. Tanto individual, vincular, grupal y colectiva. La resistencia a la autoridad es un delito. La resistencia a la crueldad policial, el gatillo fácil, las causas armadas, las torturas sistemáticas, esa resistencia es delito. La cultura represora convierte en crimen de lesa autoridad, la resistencia a la autoridad de todas las autoridades. O sea: la resistencia al Estado. El Estado en las democracias de la representación/restitución es el Gran Tercerizador. Administra un pool de funcionarios que se constituyen en una clase social: el funcionariato. Los únicos privilegiados no son los niños. Son los funcionarios. Ante cualquier duda, consulte los sueldos de bolsillo. Machacar con la justicia por mano propia como un disvalor, anula los postulados esenciales del principio general del intercambio y equivalencia. No es un dato menor, o sea, es un dato mayor, que la injusticia por mano ajena, o sea la impunidad, es el vellocino de oro de los poderes de turno. La prisión preventiva que dura más tiempo de reclusión que si el detenido fuera declarado culpable. Todas esas situaciones se analizan en abstracto. “La Justicia”. Los que están detenidos en condiciones de extrema vulnerabilidad y desamparo, no tienen nombre. Son los nadies de los nadies. Haber establecido en tiempos cuasi remotos que únicos privilegiados son los niños, es sostener el principio general de equivalencia. A mayores necesidades, más privilegios. En realidad, más y mejores derechos. La satisfacción de las necesidades básicas y los deseos fundantes no son privilegios. Son los derechos fundantes de la humanidad a construir. Tener derechos es necesario, pero atrozmente insuficiente. El derecho a no tener hambre solamente se combate con el ejercicio cotidiano de comer. Y tener claro que para el hambre también hay pan duro. El debate no es justicia por mano propia sí o no. El debate fundante es cuando la mano propia o la mano ajena (que alguna llaman poder judicial) es injusta. Y lo es en tanto altera, vulnera, perfora el principio general de intercambio y equivalencias. Hay muchos ejemplos de esta equivalencia vulnerada pero siempre buscada. El 82% móvil. La convocatoria a paritarias. El Fifty fifty entre capital y trabajo. De cada cual según su trabajo, a cada cual según su necesidad. Al pueblo lo que es del pueblo. El que las hace las paga. El que a hierro mata, a hierro muere. El combate contra todas las formas de interés usurario. Se paga la libra de carne, pero no la libra de sangre. Lamentablemente, el Estado que nos cuida, nos descuida negociando con nuestra sangre el pago de la estafa externa. Insisto: sostengo la justicia por mano propia. Una fábrica recuperada es justicia por mano propia. Veremos si la expropiación de Vicentin es justicia por mano ajena. Lo que no tolero es que se circule por la banquina de llamar justicia por mano propia a la injusticia de asesinar. Al vulnerar el principio de equivalencia, se está a la derecha de la ley del talión. Que mantiene el principio de equivalencia. Más allá de sus detractores. Los que disfrutan, se benefician, lucran, con la tercerización del poder popular, que algunos llaman gobierno/estado/argentina unida, rechazarán todas estar consideraciones. Me importa, pero poco. Cuando escucho al Berni y a la Bullrich cuasi coincidir, me doy cuenta de que manejar por la banquina es el modo en que la cultura represora dice: “que malas están las rutas”. Lo que es trágicamente cierto, pero manejar sistemáticamente por la banquina no mejora la situación. Post scriptum: no escribí hoy sobre Covid 19. Sugiero leer nuevamente “la dimensión viral de la cultura represora” (primera y segunda parte) Y luego, no se archive. Edición: 4049

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Hambre

 Son siete los niños wichí que no llegaron a vivir dos años y que se murieron de hambre y de sed en este enero. 


Natalia Melmann

A 19 años de su secuestro, violación y asesinato, la familia de Natalia Melmann sigue reclamando justicia.


Colombia

Enero de 2020 es, hasta el momento, el mes más violento en contra de líderes sociales, políticos y comunales en los últimos cinco años en Colombia.


Lago Escondido

Comenzó la 5º Marcha por la soberanía del lugar que cercó Joe Lewis.Reclaman la apertura de los caminos que conectan la Ruta Nacional Nº40 con el lago.


Luciano

Se cumplieron 11 años desde el secuestro, desaparición y homicidio de Luciano Arruga. El pibe que le dijo que no a la policía.


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