Seis millones de afiliados al PAMI. La vejez y la discapacidad al borde de una catástrofe sanitaria. El superávit fiscal se ha vuelto incompatible con la vida de una porción sacrificable de la población. La crisis en el PAMI, una caja política de la que se sirve el buitrerío, deja a los viejos a la intemperie. La caída del Plan Remediar, que cubre a 20 millones, es la cereza envenenada.
