La violencia no es el absoluto mal. Ni siquiera es el mal. Es la partera de la historia, como dijo hace muchísimo, demasiado, Carlos Marx. El absoluto mal –escribe Alfredo Grande- es la crueldad, que es la planificación sistemática del sufrimiento. Uno de los pilares de la cultura represora. Ni una menos sólo será posible enfrentando la crueldad.
