A través del INDEC el Estado sostuvo que en mayo, para no ser pobre, una persona debió acceder a un ingreso de $485.030. Sin embargo, el salario mínimo de agosto fue fijado en $376.600. El Estado siembra pobreza y le da la espalda a una Constitución que ordena que las leyes garanticen una remuneración justa a quienes generan la riqueza.
