Una unidad especial de la policía bonaerense entró en un barrio popular de Quilmes. Sin ningún fundamento comenzó a amenazar a vecinos en un comedor. Todo terminó, inexplicablemente, con la cara de un niño de 10 años desfigurada con postas de goma. Se había asomado a una ventana. La policía gobierna y disciplina a los más vulnerados.