Rodrigo tenía 21 años. Era voluntario en la custodia presidencial. Se quitó la vida con el arma oficial dentro de la Quinta de Olivos. Una de tantas historias de pibes que buscan en las fuerzas de seguridad un futuro en medio de tanta incertidumbre. Rodrigo no soportó la crueldad de una época que demasiadas veces arrastra al abismo.
