La etimología de la palabra monstruo habla de aquellas señales, advertencias, que aparecen en el presente y dibujan la fragilidad humana. Es en las primeras décadas del siglo XX que, tras las demoledoras crisis económicas, surge el cine del terror. Como si los monstruos fueran, en realidad, zonas de fronteras existenciales frente al miedo real y concreto en millones de desempleados.
