La cultura represora quiere llevarse todo, por eso su viento se lleva la memoria de las revoluciones triunfantes, escribe Alfredo Grande. Pero siempre habrá arqueólogos y arqueólogas del pasado, que no lo permitirán. La baja de la natalidad, el aumento de la mortalidad infantil, la baja de la imputabilidad para los niños y niñas “herejes”, es una estrategia para matar el futuro.
