De cara a los 50 años del golpe de Estado del 76, queda al desnudo, en palabras de Nelma Drake de Jalil el rol de la oficialidad de la iglesia que funcionó como cómplice de la dictadura. En los recuerdos de una Madre de Plaza de Mayo rosarina, aparecen las falsas promesas sobre el destino de su hijo Sergio Jalil por parte del obispado.
