Una luz oblicua. Sólida, increíble. El sol, en medio de la crueldad acercando un hilo de vida. Recién parida en el horror, la bebé dormía. Marta Bertolino, su madre, estaba celosamente custodiada por fuera por varios hombres armados. Hace casi 50 años, Alejandra, irrumpía a la vida.
