Por Alfredo Grande

(APe).- Es necesario siempre hacer el diagnóstico diferencial entre crisis y catástrofe. La crisis es una pérdida de la autonomía. Por ejemplo en estos momentos estoy sin internet por lo tanto deberé buscar un sistema auxiliar que suplante la caída del wifi. Cuando lo logre, las cosas volverán a ser como antes y se logrará un nuevo equilibro en el sistema. Si en cambio colapsa la computadora, se destruye el disco duro, es una catástrofe. Habrá que formatear, pero ya nada volverá a ser como antes. De las crisis uno puede salir fortalecido. De allí el mantra de la cultura represora de que crisis siempre implica peligro y oportunidad. Ocultando que cada vez son más los peligros y menos las oportunidades.

De las catástrofes se puede volver, pero solamente si podemos tolerar que las “obscuras golondrinas ya no volverán”. Para el radicalismo “Cambiemos” ha sido una catástrofe y no queda mucho más que la marca. El producto original se ha desintegrado. El hambre, que por motivos estacionales podría ser una crisis, es una catástrofe. Aunque vuelva a comer, nunca recuperará el daño por no haber comido. No es lo mismo tener hambre que ser hambre. No es lo mismo pensar al hambre como un problema que como una solución.
El asesinato de los niños wichi es una forma cruel de conquistar nuevamente el desierto. O sea: avanzar en las fronteras de los agronegocios. “En esta época siempre se mueren niños”. Lástima que no se mueran las funcionarias que dicen eso. Qué bueno sería que hubiera épocas donde los funcionarios que han hecho del delito la razón de su vida, empezaran a morirse afectados por un virus clasista y revolucionario. La clase política contribuye a su propia degradación al denunciar la devastación sufrida, pero omitiendo que en los 4 años del “cambiemos para empeorar”, fueron copartícipes necesarios, cómplices o espectadores pasivos.

Nunca impidieron que al joven lo asesinaran a patadas. Prefirieron sostener mandatos constitucionales aunque llevaban a la muerte, que profundizar y darle fundamento vital a la democracia. Lograron asesinar la democracia infectándola con el virus del constitucionalismo arrasador.

A veces una golondrina hace verano. Sostener a rajatabla la duración del mandato. Sostener a rajatabla que el pueblo no gobierna ni delibera. Ni siquiera a través de sus representantes. Sostener a rajatabla que si le va bien al gobierno, les va bien a todos. Versión atenuada pero no mucho de que “si le va a bien a Hitler, le va a bien a la humanidad”. El antimacrismo imbécil sigue omitiendo el análisis de cómo llegó Cambiemos a gobernar. Casi diría reinar. Sin entender eso, hasta podemos sostener el alucinatorio político de que ahora el Fondo cambió. O sea: otra vez la letanía de Cambiemos.

La Kristalina (un cristal K) es la nueva garantía de que nos dejen pagar cuando crezcamos. Lo importante es discutir qué tipo de crecimiento es posible y qué tipo de crecimiento es necesario. Hay formas de crecimiento que nos llevarán a la ruina por arrasamiento de recursos. Naturales y culturales. Podemos crecer, pagar y seguir transitando la catástrofe. Lo que ha logrado cambiar Cambiemos es hacer retroceder el horizonte de lo posible. El mayo francés acuñó “sean realistas, pidan lo imposible”. La restauración conservadora del Pro fue tan exitosa, que hoy estamos discutiendo el tema de los peajes. Otro de los siniestros aspectos del “menemismo mínimo vital y móvil”.

El escándalo es la cara visible de la hipocresía. Podemos escandalizarnos por cada arrebato, cada fraude, cada estafa. Pero todavía falta una comprensión de la totalidad de la catástrofe. Pretender la sostenibilidad de la deuda, negando todo intento de auditarla. Desde el 2000 sabemos que la deuda externa es el robo del siglo. Sin embargo, el gobierno actual está desperdiciando la oportunidad de sepultar uno de los tantos mecanismos de la dependencia. Una golondrina más.

La ley de entidades financieras que no la aprobó Cambiemos, sino que la impuso Martínez de Hoz. Podemos denunciar la fuga de capitales, en realidad un turismo de capitales, porque fugarse es otra cosa. Pero la ley sigue ahí. Y el negocio financiero sigue siendo de una rentabilidad pornográfica.

La necesaria discusión sobre si hay presos políticos, o si hay políticos presos, incluso si hay funcionarios detenidos, no debe omitir que en realidad la cárcel a cielo abierto que es la Argentina para millones de personas, tiene presos económicos. El mercado es también el mercado cautivo de consumidores estafados y saqueados todos los días.

La segunda unida vale la mitad porque la primera vale el doble. La mayor inflación es de alimentos, no de palos de golf. Por eso se piensa en un pago fácil con un crecimiento monstruoso. Porque el tema no es crecer en cantidad, sino en calidad de crecimiento. O sea: madurar. Crecer para poder cambiar el teléfono celular todos los años, mientras la deforestación, la frontera sojera, la megaminería, siguen reinando, es la crónica de un suicidio anunciado.

Por eso el tema de deuda/estafa es transversal a todos los partidos políticos. Pero no de la misma manera. Los dos votos contrarios de los diputados del Frente de Izquierda hacen la diferencia. Pequeña, pero hacen. Los autoconvocados por el no pago, con una movilización creciente, son la única garantía de poner freno a este delirio de pagar lo que está inventado para no ser pagado.

Si la crisis es peligro y oportunidad, la catástrofe también puede serlo. Habrá que educarnos en afrontar los peligros y habrá que entrenarnos en inventar oportunidades. Ninguna solución vendrá de funcionarios, burócratas y frentistas de más de lo mismo.
Y los que apostaron al cambio destructivo, ya están maquinando estrategias de resurrección. Varios ya tendrían que estar presos y condenados. Son un peligro para la humanidad. Los autoconvocados impedirán el pago, y mucho más, que sea un pago fácil.

Imagen: Matta - Acontecimiento

Edición: 3940

 

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