Por Alfredo Grande
(APe).- En el primer aforismo con el cual comienzo este texto, estoy parafraseando a John William Cooke. A mi entender, y pienso que en el de muchos, el que más profundamente entendió que el peronismo necesariamente se cruzaba con la revolución socialista. Eva Perón sentenció lo mismo. Quizá justamente por eso. Para Eva Y Cooke seguro que fue deseo, pero como sabemos, cuando los deseos son expropiados de la tierra que los germinó, devienen mandatos. Ya no vienen de adentro, sino de afuera. Ya no suben, sino que bajan. Y así fue exterminada la juventud maravillosa, las organizaciones especiales, y todo aquello que pudiera acercarse a la profecía de la patria socialista.

Nunca olvidaré, simplemente porque no quiero olvidarlo, al ministro de trabajo Otero, cuando dijo de la Juventud Trabajadora Peronista. “De jóvenes tienen algo, de trabajadora poco y de peronistas, nada”. Viniendo de un burócrata de la derecha, fue un elogio. Pero fue una de las tantas formas de fabricar el relato de la futura masacre.

También tuvimos nuestro holocausto y muchos cómplices, coparticipes, y colaboradores, con la misma ferocidad de los rugbiers asesinos, siguen disfrutando del vellocino de oro de la impunidad. Don Ricardo Balbín, que fue a despedir no a un adversario, sino a un amigo, y luego delató a trabajadores hablando de la “guerrilla fabril”. Décadas de democracia pero la ya no tan nueva y apenas gloriosa nación ha condenado a muerte a millones de sus habitantes. Décadas de robar para la corona lograron el siniestro milagro.

Los 4 últimos años perfeccionaron las herramientas financieras pero ya se habían usado con prisa y sin pausa. Recordemos la sustentabilidad de la ley de entidades financieras del Hitler de la economía, el hacendado Martínez de Hoz. El presidente se pregunta por qué en un país que produce alimentos para 400 millones de personas no puede alimentar a 15 millones. Esperando la respuesta estamos.
El hambre es un crimen y por lo tanto hay criminales de la paz democrática. Jamás serán llevados a juicio por crímenes contra la humanidad. Todas las críticas y reproches al gobierno anterior, agarra a más de uno retrocediendo en chancletas. Desde el que se abstuvo en el balotaje, pasando por los que hicieron una alianza electoral, y siguiendo por los cómplices pusilánimes que ni una huelga general hicieron. Una columna vertebral con grave osteoporosis. Nunca está de más y siempre está de menos, recordar situaciones concretas. Y escribirlas como lo hace Claudia Rafael.-

"Son trece las familias de la UTT (Unión de Trabajadores de la Tierra) que perdieron todo. Una treintena de integrantes entre niños y adultos. Trabajadores que salvaron sus vidas mientras las llamas ganaban por entero a las casillas de madera en las que viven. Alquilan las pocas hectáreas en las que buscan producir contra corriente. Con la precariedad en la infraestructura a la que empuja esa vida nómade que implica mudarse cada dos o tres años y empezar de nuevo una y otra y otra vez. Y no es una tragedia azarosa. No es una catástrofe ni un accidente"

Como estamos llenos de malos entendedores, no pidamos más palabras. Son suficientes y son lacerantes. Pero hay una palabra, bueno, tres, que quiero rescatar: “Menem lo hizo”. La autoría de la continuación del arrasamiento que la dictadura hizo por otros medios. Menem con su pacto con Bunge y Born, el inolvidable Rapanelli, al cual la revista Humor® lo caricaturizó como el guasón. Aquel que se operó las nalgas y orgulloso decía que robaba para la corona. El dron Dromi que confesó sin marearse que la Argentina estaba de rodillas. El salariazo y la revolución productiva que como la revolución de la alegría, nunca llegaron. La convertibilidad, delirio monetario por el cual un peso era igual a un dólar, pero sólo en territorio nacional. En el exterior, dólar. Para nosotros, cuasi monedas.

Ya lo dije: sin Menen no hubiera habido Macri. Acepto que no fue todo el peronismo. Pero nunca lo expulsaron, o al menos pudieron declararlo persona no grata, incluso declararlo no persona. Declararlo “comadreja de los llanos” como lo bautizara el “otro” Pino. La venta de las joyas de la abuela, al decir de Horacio Verbistky, o sea, las empresas del estado. Patrimonio de toda la gran masa del pueblo que cantaba su decisión de combatir al capital. Incluyendo Yacimientos Petrolíferos Fiscales, con el apoyo entusiasta del que era gobernador de Santa Cruz.

Se podrá decir que Menem es mínimo, pero desde su lugar permanente en el senado, al modo de un senador vitalicio, su voto sigue siendo codiciado. Y entró en la foto con la actual presidenta del Senado. Se podrá decir que Menen ya no es vital. Pero la vitalidad se la dio Macri, cual vampiro que siguió succionando poder y dineros populares. Se podrá decir que es inmóvil. Pero tiene la movilidad que el capitalismo les da a sus mejores sicarios. Estamos en el primer mundo y llegaremos en una hora a Tokio. Eso sí: a Mar del Plata son 9 hs.

La movilidad de los pactos perversos que algunos llaman consenso y gobernabilidad. Y estén seguros que muerto Menem no se acabó el Senado. Su sombra infame seguirá visitando la cámara que tanto deshonró, que aunque no fuera el único, sí fue el mejor. Y si alguien les pregunta: ¿Cómo fue posible que Macri llegara a presidente? Me permito sugerir una respuesta: Menem lo hizo.

Edición: 3935

 

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