Por Carlos Del Frade

   (APe).- Las policías provinciales en la Argentina del presente son cajas podridas con algunas manzanas sanas. Al revés del dicho popular. Las policías provinciales, como las demás de los países de Sudamérica, heredaron el rol de ser las expresiones políticas armadas de los sectores que concentran y extranjerizan las riquezas en pocas manos y que antes estaba depositado en el Partido Militar. Chirinadas.

Leer más...

Por Alfredo Grande
(APe).- Hemos insistido en la necesidad de que ciertos hechos, por su magnitud, repercusión, impacto social, no sean meramente descriptos. Tampoco condenatorios. Mucho menos declarativos y grandilocuentes. El alucinatorio político social se nutre de esas reacciones para sostener un Gatopardismo de cuarta generación. O sea: “no cambiar todo, para que casi todo siga igual”. No cambiar todo: ni siquiera el maquillaje de un acto revolucionario. Apenas cambiar de lugar los muebles sin siquiera comprar un sillón o vender una mesa. Casi todo siga igual: hacer fuerte hincapié en el paso de baile recién aprendido, aunque la performance artística sea lamentable.

Leer más...

Por Claudia Rafael
   (APe).- Los mismos que –según la institucionalidad de las fuerzas de seguridad- pueden quitar la vida supuestamente en nombre de la vida hoy están cortando las calles. Hacen un piquete los mismos que –aclaran “no somos piqueteros” por si alguien comete el pecado capital de confundirse- salen con sus 9 milímetros, sus bastones largos y sus porras a reprimir las protestas callejeras, de los hambrientos, de los tomadores desarrapados de tierras, de los que viven permanentemente en ese “estado de excepción” (que es cotidiano y constante para indigentes y empobrecidos) del que hablaba Agamben cuando definía que es allí donde la policía se mueve como un pez en el agua. Y rodean, armados, con patrulleros y sirenas la quinta presidencial, en una peligrosa demostración de poder que jaquea a esta democracia frágil y desigual.

Leer más...

Por Silvana Melo
   (APe).- Un día de septiembre como éste, hace treinta años, María Soledad Morales moría en manos de los hijos del poder de Catamarca. Tenía apenas 17. Y su femicidio –sin que existiera la figura penal- generó una movida multitudinaria que terminó con la supremacía Saadi en la provincia. Estaba asomando a la luz la amenazadora fuerza de la organización de las mujeres. La que encarna como pocas la lucha antisistema y la que genera la reacción brutal de lo establecido. 30 años después, en Moreno, se cree que Ludmila Pretti se resistió a tener sexo con un muchacho de 19 que no soportó el no, la estranguló y la dejó en una bolsa como un desecho. Tenía 14 años. La misma edad de Rocío Vera, que dos meses atrás, en Reconquista, no quiso ser el objeto de uso y descarte de siete hombres convencidos del poder y la propiedad sobre una mujer. Una niña que, además, estaba embarazada. La caza de brujas de la que habla Silvia Federici es el asesinato de la resistencia contra el poder histórico. El quiebre de la escritura patriarcal y capitalista sobre el cuerpo de las mujeres.

Leer más...

Por Carlos Del Frade

(APe).- No llega más la primavera de 2020 en estos atribulados arrabales del mundo, al sur del sur, donde el Covid 19 ya no para de crecer y remarca la fragilidad de la existencia. Hace falta que florezca la vida, de una buena vez pero aunque el almanaque se acerque, la vida de las grandes mayorías no parece cercana a mejorar de estación. En la provincia de Santa Fe, segundo territorio de la república Argentina, el llamado Equipo Socioeducativo del Ministerio de Educación acaba de confirmar que aumentó el exilio de las chicas y los chicos de las escuelas en medio de la virtualidad que impuso la pandemia.

Leer más...

¡Descargalo gratis!

Descargá el libro gratis