Por Alfredo Grande

(APe).- La cultura represora le ha cambiado el sentido a muchas palabras. “Tarea”, uno de los conceptos fundamentales de la psicología social, quedó manchada por los “grupos de tareas”, cuya tarea era el exterminio. Por eso la guerra contra todas las formas de la cultura represora incluye la pelea por el sentido fundante de esas palabras. Y el sentido no es solamente la cosa a la que la palabra alude, sino a la cualidad de la cosa que, no pocas veces, la palabra oculta.

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Por Claudia Rafael

(APe).- El ritmo militarizado de los gendarmes sobre la avenida Corrientes, con esa mecánica elevación de la rodilla plastificada, no son un viaje al pasado. Los camiones hidrantes sobre la puerta de teatros o kioscos céntricos, los tanques de Gendarmería dispuestos a todo, los brutales móviles de Infantería, las armas largas y los bastones, los escudos, la cacería desembozada son una fotografía de presente rabioso. Que no es más que el principio de una historia aún no escrita pero con una previsibilidad incontrastable.

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Por Facundo Barrionuevo

(APe).- Hay un “nicho” cada vez más popular que año a año se va extendiendo en las culturas juveniles contemporáneas que es imposible de ignorar. El freestyle del rap es una de las más apasionantes y creativas artes que despliegan nuestros pibes y pibas en cualquier lugar de sus pueblos y ciudades. No hay ya rincón de una escuela, de una plaza, de un instituto cerrado, de un centro barrial, el paseo de cualquier costanera o un skatepark que no haya sido testigo de una batalla de freestyle.

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Por Carlos del Frade

(APe).- La tercera semana del juicio a Los Monos tuvo uno de sus ejes en las armas. Siempre hay que recordar las cinco arterias que alimentan el corazón del capitalismo: petróleo, armas, medicamentos, narcotráfico y trata de personas. De allí que quizás haya que pensar diferente. Pensar, por ejemplo, que el negocio de las armas necesita usuarios como Los Monos.

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Por Bernardo Penoucos

(APe).- No levantan la voz, ni se exasperan. No le hablan a un sujeto colectivo y la categoría pueblo rara vez es incluida en alguno de sus discursos. No se enojan en cámara -sonríen relajados-; se muestran equilibrados, mantienen la compostura. No le hablan a las masas ni a la clase trabajadora, le hablan al ciudadano, al argentino, a vos, promulgando una homogeneización contraria a cualquier interés de clase, a cualquier lucha de intereses.

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