Por Carlos del Frade

(APe).- Y la historia sigue. El tercer tramo de la reconstrucción de los fusilados de Rosario y Santa Fe en el diciembre atroz de 2001 se centra en las historias de Graciela y de Pocho. Los dos, cada uno desde un lugar diferente, cuidaban pibes.

Leer más...

Por Claudia Rafael

  (APe).- Probablemente sus 15 ya no lo sean. Porque el horror multiplica los años. Y deja tatuadas en cada parte del cuerpo las palabras escuchadas y desmentidas, las caricias anunciadas y propinadas, el dedo acusador que ya no se irá de sus vidas, la memoria que hace trizas en sueños y pesadillas que acompañan cada noche. Pudieron hablar en Cámara Gesell como no pudo ni Sofía Milagros Viale, en General Pico; ni Lucía Pérez en Mar del Plata. Pudieron decir (con el miedo que invade cuando se tienen tan sólo 15 y alguien del poder endulza con promesas que luego rompe) lo que tenían para contar.

Leer más...

Por Carlos Del Frade

(APe).- La segunda parte del recuerdo de los fusilados de Rosario y Santa Fe en el diciembre atroz de 2001 es el relato de cómo lo remataron a Juan Marcelo Delgado. Tenía 28 años cuando participó de un movimiento de vecinos en la zona de Necochea y Cochabamba que buscaban alimentos en un supermercado del lugar. Faltaban quince minutos para las cinco de la tarde de aquel miércoles 19 de diciembre de 2001, casi tres horas antes de la declaración del estado de sitio.

Leer más...

Por Carlos Del Frade


     (APe).- Para que fueran posibles las muertes de diciembre de 2001, una orden bajó desde lo alto del poder político de la administración de Carlos Reutemann: reprimir los intentos de saqueos sin dejar huellas.Eso es lo que se desprende de los nueve primeros cuerpos judiciales que contienen los testimonios de familiares y vecinos de los ocho asesinados de ese diciembre, siete en el Gran Rosario y uno en Santa Fe; y las palabras de suboficiales y oficiales de La Santafesina SA. Cuatro fusilados encontraron la sentencia de muerte mucho antes que el Poder Ejecutivo Nacional dispusiera el estado de sitio.

Leer más...

Por Sergio Alvez

   (APe).- Los dos tenían 18 años. Los dos tenían el pelo negro, la sonrisa plena y el lustre luminoso de la juventud aflorando en sus miradas. Ambos vivían en el norte de la provincia de Misiones. Ambos, con seis años de diferencia, fueron asesinados luego de ser detenidos por la policía en Puerto Iguazú, la ciudad de las Cataratas. David y Hernán. El primero de apellido Gómez, el segundo Céspedes. En ambos casos la primera declaración policial fue “suicidio”. Dos pibes. Un mismo victimario: la violencia institucional. Esa maquinaria que bajo el ala de la complicidad política y judicial, ejecutan las fuerzas de seguridad en las barriadas humildes del país, cargándose pibes inocentes para tapar casos con perejiles suicidados o porque a veces se va la mano.

Leer más...

Recién editado

Libros de APE