Por Carlos Del Frade

    (APe).- En el año 2000, la justicia federal de Santa Fe y dos oficiales de inteligencia de la Prefectura de aquella ciudad, descubrieron la trata de chicas paraguayas, venta de drogas y contrabando de cigarrillos que tenían como base las pistas clandestinas en las provincias de Entre Ríos y Santa Fe.

Los aviones llegaban todos los días de Paraguay. Entre dos y tres partidas de cajas de cigarrillos son bajadas en las treinta pistas desperdigadas entre el norte santafesino y gran parte de la geografía entrerriana. Algunas de esas pistas están muy cerca de Paraná, según especificaron las fuentes judiciales consultadas.
Las naves partían desde una región comprendida entre Asunción y Pilar y el jefe máximo de la organización es un general guaraní. Uno de sus socios era el hijo del asesinado vicepresidente paraguayo Luis María Argaña. Desde Santa Fe capital y Paraná se distribuían los cigarrillos hasta Mendoza y Buenos Aires, como también hacia otros lugares del mapa argentino. Era un negocio semanal de dos millones de pesos.
Esa misma empresa criminal era la encargada de secuestrar y explotar chicas paraguayas en burdeles rosarinos y paranaenses con la complicidad de los siempre vigentes nichos de corrupción policiales. Y, en forma paralela, importaban marihuana a las dos provincias. Estas investigaciones tuvieron amplio desarrollo en los medios de comunicación de Entre Ríos y Santa Fe, hace una década atrás.
Sin embargo, los representantes de los grandes partidos políticos miraron para otro lado.
Trece años después, sacerdotes y maestras entrerrianas vuelven a denunciar cómo el narcotráfico se consume la vida de los pibes.
-En los barrios de Concordia se compra la droga a dos manos… es un microcentro con 80 barrios, algunos más pobres, otros un poco menos. Hoy la palabra inclusión perdió la fuerza y su contenido… acá se han hecho unos chalets bárbaros, grandes negocios, 4 x 4. Por eso me interesó una noticia que leí de Rosario sobre que van a empezar a investigar el movimiento del dinero y su blanqueo. Porque, en última instancia, podés arrasar con el kiosco – bunker pero hay que ir donde está… la deserción escolar es grave en chicos cada vez más chicos. Todos los planes sociales tendrían que estar condicionados a salud y educación. Si no, no hay plan social – dijo el sacerdote Andrés Servín, cura y militante social de la Gruta de Lourdes, en Concordia, en la excelente nota del periodista Jorge Riani publicada en “Análisis”.
Por su parte, otro sacerdote, el ex párroco Rolando Camino, sostuvo que le han mostrado dónde se cocina, fracciona, elabora y vende droga en Paraná, la capital entrerriana. “La droga continúa estando y sigue creciendo y la impunidad de la gente que se dedica a esto también. En los barrios se sabe dónde se prepara todo, dónde se corta, fracciona y luego en qué lugares se vende. Esta realidad va a seguir así hasta el día en que toda la sociedad se decida a apuntar a la prevención y erradicar esto de la comunidad”, remarcó Camino.
Para Alejandra Gervasoni, secretaria general de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos, “el gobierno provincial niega la realidad del narcotráfico en las escuelas y en los barrios de las principales ciudades de la provincia. No tiene sentido. Hay maestras y maestros que nos dicen cómo la droga está en lo cotidiano de las chicas y los chicos de las escuelas primarias, no solamente en las secundarias y cómo ese flujo de dinero termina siendo una estrategia de sobrevivencia para muchas de esas familias”, le contó a esta agencia durante la realización del Segundo Congreso sobre la Trata y el Narcotráfico que organizó la CTA de Paraná.
Tanto la red Infancias Robadas que coordina la hermana Martha Pelloni, como Acción Educativa, ubican a las tres provincias del centro, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos, como la geografía donde se hace el perverso “ablande” a las chicas secuestradas en distintos lugares del país, especialmente las capturadas en Misiones y Formosa.
Las tres provincias están atravesadas por una matriz mafiosa que hunde sus raíces en los años noventa, cuando los negocios de la prostitución, el contrabando de cigarrillos, la democratización del consumo de sustancias prohibidas y el mercado de las autopartes comenzaron a crecer de forma exponencial.
Que los funcionarios de cada una de las provincias actúen una supuesta sorpresa ante el descubrimiento de estos temas no solamente es un acto de hipocresía sino de una flagrante confesión de haber mirado para otro lado.

Fuentes: Entrevista a Alejandra Gervasoni realizada por el autor de esta nota; “Santa Fue. Una provincia robada”, del mismo cronista; y “Análisis”, publicación del 14 de noviembre de 2013.

 Edición: 2582

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