Por Carlos del Frade

     (APe).- “Combate contra el narcotráfico”, es la consigna repetida del momento en la Argentina del tercer milenio.
La dicen kirchneristas, peronistas anti K, socialistas y otros tantos gobernadores.
Piden, a continuación de la frase “combatir al narcotráfico”, más gendarmes en los centros urbanos.

Represión como respuesta a una cuestión social y sanitaria y una de las principales máscaras del capitalismo.
Pero no son originales los gobernantes argentinos.
Repiten las enseñanzas de Ronald Reagan.
El miércoles 18 de mayo de 1988, el entonces presidente de los Estados Unidos, el ex actor de Hollywood, lanzó la guerra contra el narcotráfico.
Había declarado “emergencia nacional” y calificó a la droga como el enemigo público número uno de Estados Unidos.
“El presidente, en su declaración, ha pedido que se endurezca drásticamente la lucha contra el narcotráfico y ha sugerido la utilización de las fuerzas armadas y el control estricto de las fronteras, y se ha mostrado partidario de aplicar la pena de muerte para delitos graves relacionados con los estupefacientes”, dijeron los diarios en español de aquellos días, un cuarto de siglo atrás.
Los gobernantes argentinos ya transitan el mandato del imperio.

   "El narcotráfico es un doble negocio para los dueños del mundo"
   

Mientras tanto, en la provincia de Salta, el juez federal Raúl Reynoso de la ciudad de Orán, dice: “En los últimos ocho años decomisamos 18.000 kilos de droga, la gran mayoría responsabilidad de organizaciones transnacionales con gente de hasta 40 países…Hay miles de nuestros chicos con adicciones. Consiguen un gramo de coca por 10 pesos y paco por cinco. Me vienen a ver todos los días las Madres del Dolor. Es un flagelo tremendo… Un ojo entrenado y una mente no corrupta pueden revertir esta situación”, sostiene el juez.
Sin embargo, desde la semana pasada la solución aplicada por el gobierno de Salta fue el mandato de Reagan.
La policía provincial tendrá ahora superpoderes, es decir que ahora podrá requisar y realizar allanamientos sin orden judicial, según lo votado por diputados y senadores de la tierra de Martín Miguel de Güemes al reformar el Código Procesal Penal.
El proyecto estipula también que la Policía puede requisar “vehículos, aeronaves y buques con la finalidad de hallar cosas probablemente provenientes o constitutivas de un delito...”.
En Salta se hacen más de 350 denuncias cada año por abusos de policías según indican datos de la Fiscalía de Causas Policiales y Penitenciarias. El caso de dos detenidos torturados en una comisaría de General Güemes en 2012 es uno de los que se conocieron en los últimos años. Una filmación anónima de los apremios llegó a los medios de comunicación y se reprodujo durante días en todo el país
Según el Colegio de Abogados y Procuradores de Salta, “una vez más el poder político toma decisiones de trascendencia para la vida y seguridad de todos los habitantes en forma inconsulta, profundizando errores y desoyendo las advertencias de los distintos sectores y operadores del sistema penal”.
El Colegio agregó que “se desaprovechó otra oportunidad de debatir y rectificar cuestiones que merecen una reforma para mejorar la aplicación de la norma procesal actual, incurriendo en el facilismo de fusionar pautas de distintos códigos, en algunos casos contradictorios. El hecho de otorgar potestad para que personal policial pueda requisar a los habitantes sin orden y control de un Juez de Garantía, es una situación que no resiste análisis posible, deviniendo en una clara afrenta con las normas constitucionales y posibles responsabilidades del estado salteño ante organismos internacionales por su contradicción con los tratados de idéntica jerarquía”.
En Salta, tal como sucede con las llamadas leyes del narcomenudeo en Córdoba y Buenos Aires, el imperio ha logrado lo que ya viene aplicando en Colombia, México y Brasil, que las fuerzas de seguridad desaten su furia contra hijas e hijos de las mayorías. Una vez más hay que decir que el narcotráfico es un doble negocio para los dueños del mundo: económico y político ya que descargan un fenomenal control social que llega, en distintas geografías, al exterminio de los pibes. Con eso el sistema se garantiza que jamás serán revolucionarios. En las tierras de la guerra gaucha, ha comenzado la vieja guerra de Ronald Reagan.

Fuentes: Diario “El Tribuno”, 20, 21 y 22 de noviembre de 2013 – Diario “El País”, de España, 21 de mayo de 1988 – Diario “Clarín”, domingo 24 de noviembre de 2013.

Edición: 2578

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