Por Carlos del Frade

   (APe).- -¿Usted cree que quien tiene 40 millones de dólares como Beira Mar no manda? Con 40 millones de dólares la prisión es un hotel, un escritorio... ¿Cuál es la policía que va a quemar esa mina de oro, entiende? Nosotros somos una empresa moderna, rica… Ustedes son el estado quebrado, dominado por incompetentes. Nosotros tenemos métodos ágiles de gestión. Ustedes son lentos, burocráticos. Nosotros luchamos en terreno propio. Ustedes, en tierra extraña. Nosotros no tememos a la muerte. Ustedes mueren de miedo.

Nosotros estamos bien armados. Ustedes tienen calibre 38. Nosotros estamos en el ataque. Ustedes en la defensa. Ustedes tienen la manía del humanismo. Nosotros somos crueles, sin piedad. Ustedes nos transformaron en "super stars" del crimen. Nosotros los tenemos de payasos. Nosotros somos ayudados por la población de las villas miseria, por miedo o por amor. Ustedes son odiados. Ustedes son regionales, provincianos. Nuestras armas y productos vienen de afuera, somos "globales". Nosotros no nos olvidamos de ustedes, son nuestros "clientes". Ustedes nos olvidan cuando pasa el susto de la violencia que provocamos. Yo soy una señal de estos tiempos. Yo era pobre e invisible. Ustedes nunca me miraron durante décadas y antiguamente era fácil resolver el problema de la miseria. El diagnóstico era obvio: migración rural, desnivel de renta, pocas villas miseria, discretas periferias; la solución nunca aparecía... ¿Qué hicieron? Nada. ¿El Gobierno Federal alguna vez reservó algún presupuesto para nosotros?... Ahora estamos ricos con la multinacional de la droga. Y ustedes se están muriendo de miedo. Nosotros somos el inicio tardío de vuestra conciencia social – dijo “Marcola”, Marcos Camacho, jefe del denominado Primer Comando de la Capital de San Pablo, en una entrevista publicada por el diario “O Globo”, el 23 de mayo de 2008. La misma organización criminal que en los últimos días lanzó una amenaza de convertir la Copa FIFA del año próximo en el “Mundial del terror”.


Los dichos de Marcola explican la realidad de dos de las principales provincias argentinas, Santa Fe y Córdoba, con sus jefes policiales presos o renunciados por vínculos con el narcotráfico; con más de cien homicidios en lo que va del año en ambos territorios (en Rosario ya se acercan a los 200); las repetidas discusiones vacías entre los partidos mayoritarios enrostrándose la totalidad de la responsabilidad pero sin un solo atisbo de autocrítica; un gobernador baleado con catorce tiros y que salvó la vida de casualidad y con pedidos de mayor atención al gobierno nacional que, en los últimos años, ha llevado al país al triste primer puesto en el ranking de consumo de cocaína, tabaco y alcohol y al elocuente tercer lugar como exportador de esta droga de América hacia Europa.

Para los pibes y las pibas que no terminan la escuela secundaria es más fácil encontrar un arma que un trabajo. Una realidad cotidiana en Córdoba y Santa Fe y, obviamente, en Buenos Aires. Los tres principales estados del país que dentro de poco celebrará, por primera vez en su historia, los 30 años ininterrumpidos de democracia.
Pero la clase política de Santa Fe y Córdoba piden, ante lo que coinciden en llamar el “desmadre” de la cuestión narco, más presencia de gendarmes como si fuera una solución. Son los mismos gendarmes que han dejado que las fronteras sean un colador según surge de pensar, de manera mínima, esas cifras de consumo y exportación del último informe de las Naciones Unidas.
Y en esa aparente solución aparece un nuevo y mayor problema: obedecer las órdenes del imperio. Lo ya aplicado en Colombia entre 2000 y 2006; lo que se viene imponiendo en México desde 2006 y en el propio Brasil con la presencia del ejército en las favelas de Río de Janeiro y San Pablo. El resultado: miles de muertos, de pibas y pibes asesinados que parecen ser el resultado de un exterminio que busca el control social, por un lado, y la explotación económica e inmobiliaria de los territorios abandonados por el pueblo, por otro.
Quizás es como dice Marcola, que enfrentar al narcotráfico es tomar conciencia que se trata de la fase superior del imperialismo, donde se conjugan los capitales industriales, financieros y criminales y que, por lo tanto, la gran esperanza pase por enfrentar al sistema todos los días desde lo cercano y lo cotidiano. Porque un solo pibe, una sola chica que se le arranque a la matriz consumidores – consumidos – soldaditos será ganar el universo.
El problema, tal como lo afirma el mencionado líder narco, es saber quiénes son los que se animan a pelear contra el capitalismo desde los estados provinciales y nacionales de Argentina.

Fuentes: Declaraciones de funcionarios cordobeses y santafesinos desde el 11 de octubre de 2013 en adelante en todos los diarios digitales; entrevista a Marcola del 23 de mayo de 2008; crónicas del periodista cordobés Juan Federico; investigaciones del autor de esta nota.

Edición: 2557

Recién editado

¡Descargalo gratis!

Libros de APE