Por Carlos del Frade

(APE).- Los señores feudales son proclives a la venganza. Después de la derrota electoral del gobernador Carlos Rovira frente a una coalición liderada por el ex obispo Joaquín Piña, el hombre castiga al pueblo trabajador.

Aquel genial escritor argentino, Horacio Quiroga, que tan bien retratara el drama de los mensúes, ocho décadas atrás apenas podría aspirar a tener una pequeña columna en un diario del tercer milenio.

Los cosecheros de la yerba, los llamados tareferos, ya no tienen ayuda alimentaria del gobierno misionero. Ya no le interesa sus vidas.

La información parece un comunicado de la venganza del señor feudal. Más de mil tareferos se quedaron sin los bolsones que durante la campaña se regalaban como si nada.

Ahora les dan nada, literalmente, nada.

El Ministerio de Bienestar Social de Misiones cerró sus puertas ante el reclamo. Ahora parece encarnar la cartera del malestar social.

Los bolsones son indispensables en tiempos en los que no se cosecha la yerba mate en la zona de Oberá.

Según publican los medios regionales, durante las elecciones del pasado octubre, cada cargamento de alimentos venía con el voto abrochado a favor de la eterna reelección de Rovira, el señor feudal.

"Me acuerdo que antes de las elecciones alcanzó la provista. Yo soy sola con cuatro hijos y me dijeron que ahora no figuro en la computadora, por eso no me dieron", se quejó Clementina Rodríguez, una de las mujeres de la organización denominada Sapucay.

"Yo soy una mujer grande y todavía voy a la tarefa con mis hijos y hasta los nietos, pero ni así me quisieron dar el bolsón", agregó Miguelina Rodríguez.

Los bolsones llevaban arroz, yerba, leche, fideos, harina y porotos.

“La Municipalidad de Oberá actúa sólo como intermediario. Nosotros recibimos la mercadería y la entregamos a quienes figuran en la lista que nos envió el Ministerio de Bienestar Social... Recibimos 900 bolsones, cuando sabemos que el número de tareferos que hay en Oberá oscila los dos mil. Realmente mucha gente no aparece en el listado y nos reclaman", se defendió Jorge Motta, secretario de Desarrollo Humano del municipio sin mayores convicciones frente a la venganza que viene del castillo misionero.

Mientras tanto, los trabajadores tareferos siguen buscando alguna respuesta a su pregunta básica e inocente, ¿por qué hay que sufrir tanto para intentar ser felices si nunca se quejan a la hora de producir y producir?

Según la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), el 49 por ciento de los tareferos está en negro, es decir que no existen para sus patrones. Son simples bultos cuya suerte no les interesa al finalizar la cosecha de la yerba.

Ahora el desprecio también viene del Estado. El señor gobernador de Misiones se ha puesto en sintonía con los grandes empresarios del sector y ha decidido que ellos, los tareferos, no existen ni tienen hambre y por eso los condena a no recibir los bolsones de alimentos.

Así son los señores feudales, se parecen demasiado a los grandes patrones, aunque corran los días del tercer milenio y en un país que alguna vez fuera orgulloso de su derecho laboral.


Fuente de datos: Diario Territorio Digital - Misiones 22-12-06

 

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