Por Carlos del Frade

(APE).- El diario más importante de Santiago del Estero calificó el hecho de vandálico en dos oportunidades en una noticia de menos de cuarenta líneas. También apuntaron los sagaces y contundentes redactores que después de “profundas investigaciones” “los agentes del orden”, así escribieron, detuvieron a tres pibes entre siete y once años como los autores del robo de mercaderías varias y caramelos de la misma escuela a la que concurren. Ahora, como corresponde a tamaña desproporción de conceptos y exageración de susceptibilidades, entiende en el asunto un juez en lo criminal.

La noticia pone en evidencia que además del saqueo histórico que sufrió Santiago del Estero, sigue robándose la cordura, el mínimo sentido común y otros valores que hacen a la historia cotidiana, no solamente de aquella provincia, sino de todo el país.

La escuela es la número 446 llamada “Doctor Carlos Coronel” y está ubicada en la ciudad de La Banda.

Según la increíble redacción de la información, los pibes se metieron en la oficina de la dirección y del quiosco del colegio. Parece que forzaron la entrada de ambos lugares, aquí los escribas no bajan la indignación ya que hablan de “cuando desconocidos destruyeron las puertas” y luego se fueron por los techos.

Allí encontraron que “los ladrones habían arrojado cajas con gran cantidad de golosinas en circunstancias en que se daban a la fuga”.

Los pibes, supuestamente, viven en Villa Anita, en aquella ciudad de Santiago del Estero.

Ahora entiende en la cuestión el doctor Néstor René Migueles, juez del crimen de segunda nominación y también funcionarios del juzgado de menores de la provincia.

Quizás las claves para tanto desatino, para semejante sobreactuada indignación, esté en aquello de “agentes del orden”.

Porque este orden, este sistema que permite que miles de pibes santiagueños no sepan bien qué sabor puede tener un caramelo en medio de una vida en la que sus padres tengan trabajo y ellos encuentren significado a la palabra futuro al estudiar; este sistema, este orden es el que necesita de la desmesura y la bestialidad para castigar siempre a las consecuencias y víctimas y nunca solucionar causas y juzgar victimarios de verdad.

Y por otra parte viene bien observar la construcción de la noticia de parte de ciertos trabajadores de prensa que parecen voceros de ese mismo orden que condena a los pibes y glorifica la mano dura en cuanta oportunidad se pueda.

Porque así es el orden: tiene sus fuerzas pretorianas que custodian los privilegios de pocos y posee sus permanentes justificadores que a pesar de formar parte del mismo lugar social que comparte con las víctimas del sistema, escriben y pontifican a favor de la continuidad del desprecio.

La recuperación de sociedades estragadas durante décadas como la de Santiago del Estero no será solamente el resultado de una nueva aparición de la conciencia política de su pueblo y del fin de las minorías obscenas. Se necesitará del cambio de visión de los trabajadores de prensa que no solamente deberán pelear por su sindicalización, un mejor salario y condiciones laborales dignas, sino también de su decisión de comprometerse con los que son más desde la práctica cotidiana de su oficio. Si no, el orden seguirá tratando de vandálicos ladrones a tres pibes de siete a once años.


Fuente de datos: Diario El Liberal - Santiago del Estero 06-11-06

 

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