Por Carlos del Frade

(APE).- Geografía rosarina. Corazón de la zona oeste, barrio Echesortu, donde todavía subsiste su propio centro comercial, la plaza Buratovich, la iglesia San Miguel y en los bares de billar y naipes se juegan sus ilusiones los parroquianos que vienen de distintos puntos de la ex ciudad obrera.

Hasta no hace mucho, en plena década del noventa, se levantaba el Banco Integrado Departamental sobre las ruinas de una cooperativa barrial, hasta que el lavado de dinero dejó solamente el edificio.

Echesortu es un lugar cercano a la estación terminal de ómnibus “Mariano Moreno” y en el que sobresalen sus escuelas públicas.

Fue allí donde sucedió el hecho.

La noticia dice que dos pibes de quince y dieciséis años se llevaron mucha ropa de una pilchería que trabaja en esas calles.

Usaron una pistola de juguete, réplica de una nueve milímetros, sostiene la crónica policial.

Un patrullero de la comisaría sexta los interceptó. Ese sexto sentido que suelen poner en práctica los integrantes de La Santafesina S.A. en raras ocasiones. Los pibes salieron corriendo, tiraron los bolsos y dos de los tres fueron arrestados.

El comisario Víctor Almada se lució ante los periodistas al dar a conocer los detalles. “Al ser detenidos, los chicos de 15 y 16 años tenían en su poder el arma que habían utilizado para reducir a sus víctimas: una cuidadosa réplica de una pistola 9 milímetros color negro. ‘Es de juguete y dispara balines, incluso tiene un cargador similar al de una pistola de verdad. Lo más lógico es que una persona que es amenazada con un arma como esa lo primero que haga sea levantar las manos’, explicó el comisario, y recordó que este tipo de asaltos, en los que se emplean réplicas, desde hace un tiempo son considerados como robos calificados como si se usaran armas reales”, apuntó la crónica periodística.

Habrá que avisarle al comisario Almada que la comisaría en la que trabaja fue denunciada en la justicia provincial rosarina, la justicia federal santafesina, el concejo municipal y los medios de prensa, en febrero de 2002 por prestar colaboración a una banda que explotaba sexualmente a adolescentes traídas del Paraguay.

Que sus anteriores comisarios fueron traslados de la sexta por falsificar documentos con el objetivo de fraguar las edades de las chicas en caso de que llegaran otros integrantes de La Santafesina S.A. a preguntar por su situación.

Y tendrá que explicar el comisario Almada que tanto celo sobre dos pibes que usan una pistola de juguete no es proporcional a las denuncias que suelen hacerse en el mismo barrio Echesortu en relación a pibes explotados en la zona de la terminal de ómnibus “Mariano Moreno” sin que se hayan producido mayores novedades sobre la potencial captura de sus abusadores.

En el barrio Echesortu de la ciudad de Rosario, suele ocurrir que las fuerzas del orden saben bien qué tipo de delitos perseguir y cuáles quedarán impunes.

Barrio rosarino en el que aparecen ciertos casos de amnesia policial.

Recién editado

Libros de APE