Por Sandra Russo

(APE).- La noticia no parece una noticia. Más bien parece imitar otras noticias, narrar hechos que parodian otro hechos, como si la noticia del diario La Capital de Santa Fe replicara en estos sucesos ínfimos, aunque ésa no haya sido la intención ni del redactor ni del editor de este suelto de policiales, otros sucesos que ya marchan solos en la mente de muchos lectores, sucesos que ponen en acción la amenaza, el miedo o el escándalo.

 

Porque la noticia da cuenta de que una nena de 12 años, “armada con un revólver de juguete, asaltó junto a dos cómplices un quiosco de la ciudad de La Plata y más tarde los tres fueron detenidos cuando intentaban cometer otro robo”. Las comillas dan cuenta del textual. El textual implica hacer de esa nena de 12 años, que quien escribe ya sabe que portaba un revólver de juguete, un “sujeto armado” que “asaltó junto a dos cómplices” un quiosco de la Plata. Quien escribe sabe que el hecho no pasó de un síntoma, de un terrible juego infantil desfigurado, pero así y todo otorga a los hechos el lenguaje de las noticias policiales. Es cierto que intervino la policía. Pero todo lo que haga la policía no convierte a un hecho en policial. Solamente lo hace cuando un medio convierte a la policía en fuente principal, privilegiada y portavoz de verdad, y asimila su punto de vista al punto de vista policial.

Los hechos, sigue narrando, ocurrieron en un comercio ubicado en la calle 31, entre 77 y 78, de La Plata, propiedad de Norma Rodríguez. “Según los voceros”, dice la noticia, los tres chicos, la nena de 12 y sus amigos, de 14 y 16, “llegaron al comercio y se mostraron interesados en comprar algunas cosas”. Pero aquí llega el epicentro de la noticia policial: “La comerciante les preguntó qué deseaban, momento en que la niña la apuntó con un arma y le exigió la entrega de la recaudación. Rodríguez le entregó 20 pesos y los tres jóvenes delincuentes abandonaron el quiosco en pocos segundos”.

Los tres fueron detenidos poco después, cuando intentaban “cometer otro robo en una verdulería”. Finalmente, “la policía secuestró en poder de los apresados un revólver que resultó ser de juguete y el dinero robado, en tanto puso a los menores a disposición de la Justicia platense”.

La noticia, en fin, resulta un exponente inmejorable del mal uso que los medios hacen de las fuentes, de la lectura acrítica de los hechos que publican, de la perversión del lenguaje y del caldo de cultivo anti-menores que generan. Es a juicio de esta cronista mucho más grave ese mal uso de la información que el pobre y triste juego al que se dedicaron esos tres chicos cuyos destinos ahora están en manos de un juez.

Fuente de datos: Diario La Capital - Santa Fe 01-12-05

 

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