Por Sandra Russo

(APE).- Mariel Ayala tiene 21 años y ya, cuatro hijos. ¿A qué edad empezó a parir Mariel Ayala? Vive en la estación de Bosques, en lo que alguna vez iba a ser la cabina de señaleros. En ese mismo lugar vivía hace poco otra mujer, Patricia Pérez, una santiagueña de la que un día se perdió todo rastro. El lugar fue ocupado por Mariel, a la que se le pregunta por qué está allí. No porque quiera. Quiere vivir en otra parte. Pero dónde. “Quiero una casita. Me he anotado. Me dijeron que vaya una vez por semana a la municipalidad para preguntar. Pero no tengo plata para el colectivo”. Dice, con la lógica implacable de la pobreza más honda.

 

Sus chicos tienen padre, que según Mariel “viene de vez en cuando y deja algunas cositas. Pero no es nada. Yo cobro el plan. Ahora pagué la luz, me vino 60 pesos. Compré algunos pañales y la garrafa, y ya se fue la plata. Por eso para las fiestas me quedé sin nada. Y encima dicen que no hay plata para pagar el aguinaldo”. En sus brazos Mariel sostiene a Alejandro de dieciséis meses. Más allá está Kevin, de 3 años. Y está Benjamín, 5. Y Ezequiel, de 6. Los niños que viven justo al costado de donde pasa el tren. Mariel los encierra en la habitación de arriba para protegerlos de los riesgos, inimaginables, tenebrosos. “Los pongo a mirar la tele”, dice.

Mariel salió hace poco de un instituto. El padre de sus hijos le pegaba mucho, y su propia madre hizo la denuncia. Mariel quedó a disposición de un juez. Desfiló por institutos, con sus nenes, se escapaba, la detenían, volvía. Cuando fue mayor de edad salió del último instituto. El padre de sus hijos le prometió cambiar. Tuvieron otro bebé. El no cambió. “No cambian, son así, me lo dijo la psicóloga”, dice Mariel.

Sí que ella fue a parar con sus hijos a la cabina del señalero de la estación de Bosques. Y sigue allí, con 21 años, cuatro hijos, un pasado siniestro, ninguna ventana.

Fuente de datos: Diario Varela al Día 20-12-05

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