Yiyo

|

Por Carlos del Frade

(APe).- Rafaela es llamada la “perla del oeste”.

A fines de los años noventa, mientras el saqueo menemista ya había multiplicado por tres la desocupación y el empobrecimiento en la provincia de Santa Fe, el segundo estado de la Argentina, un joven intendente de aquel entonces, Omar Perotti, se presentaba a nivel nacional como quien conducía una ciudad con desocupación cero.

En forma paralela, una gerenciadora del PAMI, Apreme, crecía de manera exorbitante gracias a esos presupuestos fenomenales de la mayor obra social de la Argentina. Su abogado y socio era otro rafaelino que escalaría a posiciones muy importantes, Ricardo Lorenzetti, actual ministro y varias veces presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Las familias que manejaban la salud privada comenzaron a expandirse a otros puntos del mapa, no solamente santafesino si no también argentino.

Pero en los porcentajes que apenas se mencionaban, en las voces que no se escuchaban, surgían las sombras que rodeaban la construcción del mito perlado de Rafaela.

Las exportaciones continuaron pero también siguió amasándose en las profundidades de los barrios y en la economía real que aparece en los registros contables de grandes empresas y publicitados bancos, un sustrato que, al igual que lo que sucedía en Santa Fe y Rosario, iban a marcar que en los agujeros negros de la desocupación aparecería el negocio mafioso del narcotráfico y el contrabando de armas.

Rafaela, la “perla del oeste”, también forma parte del mapa narco santafesino como consecuencia que muchos sectores de poder, económico, político, judicial, mediático y policial decidieron mirar para otro lado. Como sucedió en la provincia y en el país en los últimos veinte años.

Sangre cada vez más joven y hasta niña derramada en los barrios, flujo constante de dinero en el centro.

-Voy a seguir haciendo plata para celebrar y voy a seguir matando gente. A mí no me pueden parar más, que me maten – dijo Evelio “Yiyo” Ramallo, un convicto que el martes 8 de marzo de 2022 fue imputado como jefe de una asociación ilícita a la cual le atribuyen homicidios y balaceras en Rafaela y en la localidad cordobesa de Morteros.

Los medios de la provincia informaron que “dentro de su organización, según los acusadores, se encuentra Tamara “Gringa Jara” San Lorenzo, una mujer con pedido de captura, cuyo rostro se difundió en los últimos días. Según la fiscal Gabriela Lema, Yiyo posee vínculos con la banda Los Monos”.

Oriundo de Suardi –departamento San Cristóbal–, Yiyo tiene 36 años y de él sólo se conoce una foto de varios años atrás. Es un caso típico de un joven que comenzó su carrera delictiva como cañero y con el tiempo evolucionó al negocio narco, lo que le valió un poder económico suficiente para comandar, desde la celda de distintos penales tanto federales como provinciales, a un grupo delictivo. Hoy se encuentra en Marcos Paz, pero tuvo su paso por Coronda, Piñero y el penal federal de Chaco, entre otras cárceles.

En otro tramo de las escuchas telefónicas, se escucha decir a Ramallo que, “una boleta (asesinato) me sale $ 150.000 y tengo millones…Él mismo lo refiere, actúan como una mafia. Él dice que «se note que es un ajuste de cuentas», en una comunicación telefónica con Laureano A., un sicario que justamente Ramallo envió para realizar «trabajos»”, según publicó el diario rafaelino “La Opinión”.

-Que se note que es un ajuste de cuentas, que somos mafia - es el sello que buscó darle Yiyo a sus ataques, señaló la fiscal.

“Yiyo –acusó la fiscal– pagaba $150.000 por muerte y un bono de $50.000 si el tiro le daba en la cara. Sicarios venían de Rosario, trabajaban con Los Monos”.

Para poder desarrollar estas conductas “Yiyo tiene una estructura organizada. En su núcleo íntimo la tiene a su madre Evangelina F. que actúa como administradora del dinero producido por la asociación y es un nexo directo de Evelio “Yiyo” Ramallo. También tiene comunicación con su hermana Natalí R., quien también actúa como intermediaria. Y otra de las organizadoras es Eunice T. –pareja de Yiyo – administradora del dinero y además relacionada a la adquisición de armas”. Eunice T. (de 33 años, pareja de Evelio Horacio Ramallo).

Según la fiscal “no tiene modo de acreditar el dinero que tenía. Ella realiza ventas de pan”. Un peritaje contable señala que “Eunice T. no se encuentra inscripta en Afip como contribuyente, por lo cual no puede tener una fuente legal de ingresos”. Eunice es propietaria de 970.000 pesos, también posee un Ford EcoSport Titanium y una moto: “No hay modo en que justifique ese dinero que tenía –dijo Lema–. No hay ningún elemento para que ella pueda acreditar ingresos y adquisiciones legales”, señaló. Evangelina F. (54 años, madre de Yiyo) tenía un rol preponderante en la organización. Era gerenciadora del dinero de la asociación y fluidas vinculaciones con Natalí R. y con Eunice T.

La historia de “Yiyo” es, en realidad, la consecuencia de la otra cara de la “perla del oeste”, la que nadie quería ver cuando se promocionaba la ciudad sin desocupados y con figuras claves como las familias propietarias de los sanatorios, Omar Perotti y Ricardo Lorenzetti.

Edición: 4079


Suscribite

Suscribite al boletín semanal de la Agencia.

Sobre la fundación

Fundación Pelota de Trapo nació hace décadas para abrigar de las múltiples intemperies a niñas y niños atravesados por diferentes historias de vulnerabilidad social.

Sobre la agencia

Agencia Pelota de Trapo instala su palabra en una sociedad asimétrica, inequitativa, que dejó atrás a la mayoría de nuestros niños y donde los derechos inalienables de la persona humana solo se cumplen para unos pocos elegidos por la suerte