Veinte años López

Transcurrieron dos décadas desde aquella jornada que marcó para siempre los almanaques de septiembre. Jorge Julio López tuvo entonces su segunda desaparición. Hacer memoria no es un ejercicio académico. Es el resguardo imprescindible para la construcción de un mañana.
|

Por Claudia Rafael

(APe).- 20 veces 18 de septiembre. 20 años ausencia. 20 años recorrido vacío de sus pasos. Sin Julio. Sin López. Una, dos veces desaparición. Y serán tres cada vez que el olvido se interponga a la memoria. Y serán cuatro, cinco, diez cada vez que se repita.

Y la campera color ladrillo como los ladrillos que alguna vez apiló, albañil para siempre, constructor de un futuro que nunca le llegó.

20 veces 18 y la memoria sigue ajada, rota. Repetida. Vapuleada. La memoria sigue herida como cada una de las primaveras que le siguieron porque no hay manera de pararse en el presente y bucear en la edificación del futuro si taponamos el pasado de mentiras y lo dejamos guardado en un baúl como a las viejas fotos de un álbum en sepia o blanco y negro.

Y la bicicleta gastada, que alguna vez recorrió hasta el hartazgo las calles de Los Hornos. Y los pantalones de grafa. Y la boina eterna.

López. Ese Funes que desde los infiernos del horror detalló con la minuciosidad del que no está dispuesto al olvido. Con la obstinación como bandera de resistencia frente a los portadores de la crueldad. Con la mirada de los compañeros grabada en su mente. Con la determinación del coraje a pesar de todo y de todos.

Y escribió. Y dibujó. Y tatuó la historia misma en infinitos tramos de papel que antes cobijaron cemento. Para no olvidar. Para que ninguno de los rostros de la desaparición forzada fuera devorado una vez más por el olvido colectivo. Porque la memoria no es lujo ni relato. Es la determinación social de reconstruir los trozos de un espejo roto en mil pedazos y entender su sentido profundo. Para arrebatar la victoria a los etchecolatz de la Historia. Para poder imaginar, soñar y amasar un horizonte.


Suscribite

Suscribite al boletín semanal de la Agencia.

Sobre la fundación

Fundación Pelota de Trapo nació hace décadas para abrigar de las múltiples intemperies a niñas y niños atravesados por diferentes historias de vulnerabilidad social.

Sobre la agencia

Agencia Pelota de Trapo instala su palabra en una sociedad asimétrica, inequitativa, que dejó atrás a la mayoría de nuestros niños y donde los derechos inalienables de la persona humana solo se cumplen para unos pocos elegidos por la suerte