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Por Carlos del Frade
(APe).- De acuerdo al diccionario etimológico de Joan Corominas, la palabra infierno surge en el castellano alrededor del año 1140 como derivación del latín “infernum”, “estancia de los dioses subterráneos” e infernal, como adjetivo, aparece en el año 1220. Para “El Pequeño Larousse Ilustrado”, edición del año 2011, “según diversas religiones, lugar donde los condenados sufren un castigo eterno”. En la “Divina Comedia”, Dante imagina una inscripción en la puerta del infierno: “Por mí se llega a la ciudad doliente, / por mí se llega al llanto duradero, / por mí se llega a la perdida gente. / Me hizo mi alto hacedor por justiciero: / el divino poder me dio semblanza, / la suma ciencia y el amor primero. / Antes que yo no hubo nada creado/, a excepción de lo eterno/, y yo duro eternamente/ ¡Perded cuantos entráis toda esperanza!”. (D. Alighieri, Infierno, III, 1-9)
El gobierno de Santa Fe, el domingo 17 de mayo de 2026, publicó que “En un contexto de baja histórica de la violencia en la provincia de Santa Fe producto de las férreas acciones de seguridad llevadas adelante por la gestión de Maximiliano Pullaro, se confirmó en mayo de 2027 quedará inaugurado “El Infierno”, la nueva cárcel destinada a internos de alto perfil que se construye en la Unidad Penitenciaria Nº 8 de Piñero, con una inversión provincial superior a los $ 143.000 millones. El establecimiento alojará a más de 1.150 reclusos -entre ellos narcotraficantes y sicarios- y será una infraestructura sin precedentes en Sudamérica”.
Las obras “forman parte de una estrategia integral de seguridad pública que, según el gobernador Maximiliano Pullaro, excede el trabajo policial y la incorporación de tecnología. La seguridad no solo tiene que ver con la Policía o con herramientas como Lince, sino también con el control efectivo de la población detenida. Porque cuando más control hay de las cárceles, más control hay de las calles”, afirmó. El inicio de las obras fue el miércoles 26 de marzo de 2025 y en aquella oportunidad se dijo que tendría un costo de 109 mil millones de pesos. A fines de julio de 2026, la cifra ya era 34 mil millones de pesos más abultada.
El martes 28 de julio, una delegación de trece diputadas y diputados provinciales de Santa Fe fueron llevados a conocer “El Infierno”. Aunque la propaganda oficial solamente mencionó la participación del presidente de la Comisión de Derechos y Garantías y en el recinto se habló poco y nada porque la bancada mayoritaria expresa su malestar ante las críticas a su visión del presente, del pasado y del futuro que después se impone en los grandes medios de comunicación gracias a los 122 millones de pesos diarios que se invierte en difusión de actividades del gobierno. Democracia cada vez más chiquita.
Esa delegación de más de una decena de diputadas y diputados provinciales estuvo primero en el viejo penal de Coronda, en el centro del territorio santafesino y luego en Piñero, cerca de Rosario.
Impacta la juventud de la población carcelaria, el bajísimo nivel educativo y el casi inexistente bagaje en experiencia laboral de las alrededor de 12 mil personas presas en los penales santafesinos.
En Coronda hay 3.026 internos y en Piñero, 3.031; entre ambas suman el 50 por ciento del universo poblacional privado de la libertad. Las cifras oficiales dicen también que hay un 38 por ciento de superpoblación en líneas generales y 50 por ciento solamente en el de Coronda.

Después de pasar por el penal de Piñero en donde las autoridades respondieron a su manera sobre la denuncia de 138 apremios ilegales cometidos a principios de marzo de 2024 y sobre lo cual tomó nota el Comité de las Naciones Unidas contra la tortura, en algunos pabellones de celdas cerradas, se escuchaban los gritos de los internos que pedían mejor comida, asistencia médica y marcaban que todo estaba mal con la política.
A la salida del penal llegó el momento del “Infierno”, la unidad penitenciaria número 8.
Dos impactos visuales: el muro de 9 metros de altura que remite inevitablemente a la imagen de “Juego de Tronos” y más de mil obreros trabajando en la obra pública.
Cuando este cronista preguntó por qué no se difunde más el muy buen efecto laboral de una obra pública, la respuesta fue que era mejor difundir las bondades de la reclusión perpetua, aquello del que las hace las paga y la bendición de la mano dura.
Al subir al monumental muro y contemplar la dimensión de la construcción, no se puede admitir que semejante edificación sea solamente para garantizar que los presos jamás se escaparán.
Un ex intendente, actual diputado provincial, recibió el comentario de quien escribe diciéndole si semejante despliegue en celdas, habitaciones y demás recintos no parecían ser barrios enteros en cualquier gran ciudad.
-Es lo que hoy pide la realidad – fue la respuesta más o menos coincidente entre las voces del oficialismo que están satisfechos con el Infierno santafesino.
Recorrer las cárceles siempre resulta movilizante.
Nunca se vuelve igual.
Lo que sucede hoy es que la venganza está por encima de la justicia.
La mano dura por encima de los derechos y las garantías. Y el infierno, el castigo eterno, se devora el artículo 18 de la Constitución Nacional que todavía promete la resocialización de las personas detenidas.
Dicen que allí estarán 1.150 reclusos de alto perfil, una categoría que según la fraseología oficial santafesina es sinónimo de sicarios y narcos.
No parecen ser narcotraficantes poderosos los alojados en Piñero, si no jefes de bandas narcopoliciales que generaron mucha sangre derramada en los barrios especialmente del Gran Rosario. Pero el negocio grande, el que genera exportaciones y cientos de millones de dólares a través de bancos y empresas no depende de la gente que está allí alojada.
El capitalismo multiplica la pobreza y señala la necesidad de reprimir a los pobres y angostar los derechos y garantías cabalgando sobre el discurso de la mano dura, el que las hace las paga y cada vez más perseguidor contra las chicas y los chicos más cercanos a la niñez.
Hipocresía y cobardía hoy devenidas en política pública que afirma que el miedo cambió de lado y que se hace cada vez más fuerte en los sucesivos turnos electorales.
Visitar las cárceles, en definitiva -“Infierno” incluido-, es saber que se tratan de las mayores demostraciones de las derrotas humanas que produce la sociedad capitalista.
Fuentes: “Breve diccionario etimológico de la lengua castellana”, de Joan Corominas, Editorial Gredos, tercera edición, 1973, Madrid; “El pequeño Larousse ilustrado”, edición 2011, México; “Noticias del gobierno de Santa Fe”, miércoles 26 de marzo de 2025 y domingo 17 de mayo de 2026; entrevistas del autor, martes 28 de julio de 2026.
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