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Por Martina Kaniuka
(APe).- Un chisme. De esos que se contaban en la peluquería con los ruleros y la radio encendida. De esos que ilustran las tapas de las revistas de las celebridades. De los que se comentan en el entretiempo elongando los músculos al mismo tiempo que la lengua. Como un murmullo devenido alarido.
Hace 2 años, Nahuel Morandini, docente e investigador universitario y Roque Villegas,trabajador independiente, fueron privados de su libertad durante 53 días por escribir un tuit en la red X, sobre el entonces gobernador Gerardo Morales.
Nahuel había sido trasladado, sin mediar aviso a su familia ni a su abogado, desde la sede del Cuerpo Especial de Operaciones Policiales (CEOP) al pabellón del Penal número 1, en San Salvador de Jujuy. Allí permaneció detenido junto a reclusos que cumplían condenas por delitos que cometieron alejados de la violencia de un teclado.
El juez de Control Roberto Assef, y el fiscal penal Walter Rondón, intervinientes en la causa “Los Tuiteros” iniciada a partir de la denuncia de Tulia Snopek, esposa de Gerardo Morales, consideraron que las publicaciones que Nahuel y Roque hicieron en las redes sociales sobre los rumores de un romance entre un músico y la esposa del ex gobernador, afectan los derechos de la hija de Gerardo Morales.
53 días de prisión por escribir sobre un chisme. Dos semanas para hacer inteligencia frente a sus casas, filmar e interrogar vecinos, seguir a su familia, investigar su rutina, patear la puerta, arrancarlos de sus casas y llevárselos detenidos en vehículos sin patente ni identificación, como en una película mala sobre los tiempos de la dictadura, esa época que, en las provincias de Jujuy y Salta, cuna de los ingenios azucareros que desaparecían obreros, hace diez años se camufla bajo la manta de una “democracia” que no protege y deja el cuerpo y el espíritu helados.
El martes de esta semana, Roque y Nahuel tenían fecha para la audiencia para gestionar el sobreseimiento. Pero la Justicia tiene otros planes para ellos y suspendieron la audiencia y la pasaron a esta mañana, con el pedido de elevación a juicio del Ministerio Público de la Acusación (MPA).
Las irregularidades acompañaron todo el proceso. Desde el inicio de la causa se los acusa “de ejercer violencia psicológica contra la esposa del exgobernador Morales y suprimir la identidad de una menor”. Cuando determinaron su libertad promediando la mañana, demoraron horas en liberarlos por considerar posible el riesgo de fuga y/o el entorpecimiento de la investigación. Roque y Nahuel fueron excarcelados del frente de la Unidad Penitenciaria N°1 del barrio Gorriti y se reencontraron con sus familias a las 20 horas.
La liberación se consiguió gracias al esfuerzo de la Comisión que la familia de Nahuel Morandini organizó, realizando colectas para poder pagar los costes del proceso, informando sobre el caso en las redes, presentándolo ante organismos internacionales de derechos humanos y exponiendo la desmesurada irracionalidad de la detención que atenta contra el derecho a la libertad de expresión y que podría dejarlos 8 años privados de su libertad.
Consultado por La Nación, Alejandro Carrió, especialista en derecho penal y constitucional, sostuvo que “se está utilizando el derecho penal, que es la última herramienta del sistema”, para castigar conductas “que, de haber causado algún daño, sería suficiente con el derecho civil y las indemnizaciones para contrarrestarlo. El riesgo procesal es inexistente, el argumento del peligro de repetición del delito es absurdo: no solo las imputaciones son desmedidas, la privación de la libertad es absolutamente inconstitucional”, sostuvo.
Fue recién cuando el caso tomó dimensión internacional y medios como El País se hicieron eco –intitulando “Dos argentinos cumplen un mes y medio en prisión por insinuar en redes que la esposa de un gobernador le fue infiel”- que los liberaron. Hoy, sin conocer el fiscal que actuará en la causa, Nahuel Morandini y Roque Villegas, que esperaban el sobreseimiento, aguardan la sentencia.
“Yo fui preso por un tuit, es una locura. En menos de 24 horas estaba en un pabellón de máxima seguridad por escribir un tuit. El temor está instalado en mi familia, es una situación sumamente traumática”, le comenta Nahuel a Radio 2.
“Perdimos todo. Mi abuelo perdió su trabajo como docente y yo, que era trabajador independiente, perdí clientes y mi sustento. Me señalaban por haber estado preso, aunque no robé ni maté a nadie”, explicó Roque. Actualmente, sobrevive realizando changas de construcción y trabajos informales, mientras mantiene a una familia numerosa, incluida una hija de apenas 8 meses.
El 3 %
Con grabaciones televisadas, cómicos imitadores, reversionando Guantanamera en cada partido de fútbol. “Karina Milei cobra el 3%” se comenta en redes sociales, en portales internacionales, en noticiarios y hasta en el Congreso.
Corre septiembre de 2025 y los audios que la vinculan a un presunto mecanismo de soborno vinculado a la venta con sobreprecio del 8% de medicamentos de la Agencia Nacional de Discapacidad- de esos que las familias reunidas cada miércoles con los jubilados en la Avenida Callao ya no pueden adquirir- se viralizan.
Pero transcurridas las elecciones legislativas, que le aseguraron 64 bancas en el Congreso a La Libertad Avanza, el escándalo pasó a la serie de calificativos que se apilan detrás del nombre de la Secretaria General de la Presidencia de la Nación Argentina. Así, familiar, repostera, y detrás un tímido “coimera”.
Ruleros y radio encendida
Un chisme.
De esos que se contaban en la peluquería con los ruleros y la radio encendida.
De esos que ilustran las tapas de las revistas de las celebridades.
De los que se comentan en el entretiempo elongando los músculos al mismo tiempo que la lengua.
Y mientras Karina Milei se quedó con la Comisión que define el nombramiento de jueces, con más de 300 vacantes en juego, ascensos militares y diplomáticos, Nahuel Morandini y Roque Villegas esperan que hoy, la misma Justicia que castiga a cierto tipo de delincuentes- y bendice a otros- los reconozca y declare inocentes.
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