Un barrio chino en la minera

Un barrio de contenedores para que vivan 5000 obreros. Llega hecho desde China, con puertas, mesas y sillas. Es para el proyecto Vicuña, el más grande en la historia de la producción de cobre. No hay trabajo para la industria argentina. Ni para los trabajadores argentinos. Gracias al super RIGI las multinacionales ni siquiera pagarán impuestos.
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Por Silvana  Melo

(APe).- En medio de la cordillera a la altura de San Juan, un barrio chino de contenedores guardará el sueño y los amaneceres de 5.000 mineros que trabajarán en el proyecto Vicuña, el más grande de la prolífica historia extractiva del país.

El barrio llegará directamente de la China, pensado por chinos, proyectado por chinos, construido por chinos y comprado en su totalidad a chinos por los responsables de la minera, usuarios estrictos de las bondades del Super Rigi. Entre otras, el permiso para no utilizar un solo insumo material ni humano local para la instalación y funcionamiento de mega emprendimientos a cargo de multinacionales.

Se trata del mayor proyecto de explotación de cobre que se haya puesto en marcha en el país, que  aprovecha  los beneficios aduaneros a  la importación para traer una mini ciudad armada para que vivan sus  obreros. Sin que ningún trabajador argentino coloque una  ventana. Apenas las atornillarán a los suelos no muy confiables de  la cordillera que los esperarán con vientos, nevadas y algún saludo sísmico por obra misma de las caderas de esa geografía. Hay industriales locales que dudan de la calidad de la factura barrial china para afrontar esos incidentes.

El consorcio chino que  fue  adjudicado para el armado del barrio exhibió apenas  18 millones de  dólares de diferencia respecto  del segundo, un argentino. Esa cifra es una moneda comparada con lo que se juega en la inversión, en la ganancia que se prevé y en el ahorro en la exención impositiva  que  el presidente de  esta  generosa  nación decide como ofrenda a  la riqueza concentrada internacional.

La megainversión en Vicuña es de 18.000 millones de dólares. La diferencia entre las dos contendientes es de  apenas el 0,01%. Nada para la empresa. Pero muy importante para la economía regional, para el empleo y para el sostén de una región que quedará arrasada cuando el proyecto  se acabe.

El barrio chino en medio de la cordillera sanjuanina es una foto descarnada de un futuro que llegó hace rato. Y que comienza a visibilizarse, brutal. El impacto del RIGI y la generosidad inmoral que exime de impuestos a las grandes empresas multinacionales que llegan, tentadas por la entrega y el sometimiento de un país que fue hermoso, será aluvional.

Según Perfil, la gerenciadora del proyecto, Fluor, “había recomendado en la previa de la adjudicación elegir a la empresa local que participó de la compulsa y quedó segunda, por mejor oferta técnica”. No le dieron oportunidad de mejorar la oferta e ignoraron la recomendación de  Fluor. Power China, por  52 millones de  dólares (ante  los 70 de la argentina Modular Homes), construyó el barrio chino que llegará enterito para ser colocado con mesas, sillas y bachas en medio del páramo cordillerano.

La  pérdida  del  multiplicador local en empleos directos e indirectos por la cantidad de empresas que se verían comprometidas en el proceso dinamita las  esperanzas  de cualquier florecimiento real y genuino. Que no abarque sólo a los  protegidos  por la caterva gobernante. Competir con ellos, con los extranjeros que llegan como murgas festivas  a  llevarse los recursos naturales sin dejar medio peso al país, es una quimera. Fatal.

Los hacedores de  Vicuña ahorrarán 5 mil millones de dólares de subsidios por los impuestos que no les va a cobrar el estado por los beneficios del RIGI. Que  incentiva a traer al país todo elaborado y acabado. Entonces, “traen islas de prosperidad en medio de un océano de pobreza”, dice el periodista económico Alejandro Bercovich en una metáfora apabullante. “Son autopistas para la fuga”. Redondo.

Estas mega empresas que llegan porque se les ofrenda, se les regala, se les entrega la entraña del país, van a exportar 400 mil toneladas de cobre. Que  se irán enteritas  fuera de las fronteras argentinas. A cambio de casi nada.

Porque tributos no dejarán. Y cuando no se recaude y las cuentas no cierren, habrá que ajustar. Porque cobrar impuestos es un robo. Y robar está mal. Grita aquel a quien una parte de la población eligió para que presida hace dos años. Por lo tanto se les roba a los profesores universitarios, se asalta a los discapacitados, se desvalija a los trabajadores.

Porque robar está mal.

Pero según a quién.


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