Trincheta

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Por Sandra Russo

(APE).- Puede citarse la fuente textualmente: “Un alumno de quinto grado intentó agredir con un arma blanca (un sacapuntas parecido a una trincheta) a un grupo de compañeros”. ¿Es un sacapuntas parecido a una trincheta un arma blanca? ¿Porta un arma blanca aquel niño de quinto grado que va a la escuela con un sacapuntas, aunque sea “parecido a una trincheta”?

Y caben más preguntas más vinculadas al tratamiento del caso que al hecho en sí mismo: ¿Estamos ante un nuevo episodio de los que los medios de comunicación han dado en llamar genéricamente “violencia escolar”, o ante un nuevo y recurrente caso de paranoia adulta? ¿Quién es el responsable de que existan “sacapuntas parecidos a trinchetas”? ¿Qué hueco del imaginario social, qué fantasma colectivo redimen y agitan a su vez los casos de “violencia escolar”?

El hecho de marras se produjo en la escuela Juan XXIII de San Pedro, Jujuy, cuando un chico fue a la dirección a quejarse de que sus compañeros lo estaban “amenazando”. Puesta a averiguar qué había pasado, la directora del colegio, Susana Estremadoiro, declaró a los periodistas que resultó ser el chico denunciante quien intentó agredir a los otros. Rápidamente se puso en marcha una reunión entre directivos, docentes y padres. No trascendió qué pormenores discutieron, pero sí que la cosa no quedó allí, y que volverán a reunirse. Si bien no hay una denuncia de por medio, trascendió que está actuando de oficio el Juzgado de Menores Número 2 de San Pedro. En la noticia publicada, la directora menciona reiteradas veces “los problemas” por los que estaría atravesando el niño en cuestión, referidos por la docente y la vicedirectora, pero sí da cuenta de que se puso a actuar en el caso a una asistente social. También se indica que fue citado a la escuela “el tutor” del alumno en cuestión, pero la noticia naufraga en una incomprensible nebulosa, toda vez que “los problemas” del niño y la ausencia en la reunión de padres del “tutor” se imbrican en una sombra proyectada sobre la mínima estatura de un chico de quinto grado.

Estamos viviendo tiempos difíciles. Para todos. Para algunos mucho más que para otros. Para los débiles mucho más que para los fuertes. Para los chicos mucho más que para los adultos. Mal haríamos los adultos en salpicar a los chicos con nuestros propios temores, con nuestros actos mentales reflejos, con nuestra tendencia, manijeada hasta el hartazgo por los medios, a hacer entrar cualquier incidente que nos sobresalte en categorías ya existentes y cargadas de odio. Acá no hubo ni un francotirador ni un loco suelto de pocos años queriendo matar a nadie. Hubo un chico con un sacapuntas mal diseñado, mal regalado y mal usado. Un chico “con problemas”.

Fuente de datos: Diario El Pregón On Line - Jujuy 11-04-05

 


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