Se murió a los 33 años. Su cuerpo fue secuestrado y desaparecido. Un método luego dolorosamente repetido en la historia. Pero la muerte nunca terminó de matarla. Volvió en cada una de las pibas que soportaron suplicios en los campos de exterminio de la dictadura. La maroría de las víctimas del sistema, aquellas y éstas, tienen menos de 33 años.
