Etiqueta: cultura represora

Una marcha, todas las marchas

Un abuelo, un nieto y la marcha del martes. El participó de la alegría de esa marcha, porque sintió que fue una batalla cultural ganada de una guerra cultural de final incierto. Sin embargo, sintió que lo que empieza con el hambre termina con el libro. Todas las hambres el hambre. Hay hambre de comida, pero hay otras hambres. Y todo comenzó con una historia.

ESTADO DE MALESTAR 2

Crueldad, hambre, progresismo y revelaciones

Hace 40 años y más, que la crueldad del hambre es naturalizada y anestesiada. Y la crueldad de la propaganda de alimentos riquísimos disfrutadas por crueles familias que nada quieren saber del hambre. Cárcel con sentencia de cadena perpetua.  Saben lo que hacen y, por lo tanto, no pueden ser perdonados.

Estado de malestar I

Tiene razón. Marche preso

Sobre la base del refrán “tiene razón pero marche preso” Alfredo Grande desgrana varias razones para la rebeldía. Para la cultura represora ir preso es estar privado de la libertad. De la libertad de comer, por ejemplo. Parece que no todas las libertades avanzan. Algunas retroceden demasiado, y otras han desbarrancado para siempre.

Kamchatka, un lugar para seguir resistiendo

Es una palabra de paso para todos los iniciados en la resistencia al represor. Hay otras, muchas otras. Kamchatka es una de ellas. Y todas deben ser utilizadas según cada saber y entender. La resistencia es siempre ese lugar que no se vende ni se abandona.

En el país de la crueldad del origen

La crueldad exige que la violencia sea erradicada, anestesiada, culpabilizada, neutralizada. La cultura represora sabe que lo único que se opone a la crueldad es la violencia. No en vano los romanos imponían la PAX ROMANA. O sea: invasión, ocupación y para que nadie osara rebelarse, trituraban toda forma de violencia. Imponiendo la paz.

No es el lenguaje inclusivo, estúpido

Lo que llamamos pobres no es un dato de la naturaleza. No es derecho natural. La historia inclusiva nos permitirá entender el proceso de empobrecimiento permanente. Es decir, no es un hecho de la naturaleza, del tipo siempre habrá pobres entre ustedes. Es un hecho de esta cultura que sostiene un proceso activo de exclusión de cualquier forma de vida digna.

Niñez en general y niñez en particular

La democracia ha sostenido un pacto perverso con la niñez. La audacia y honestidad de Alberto Morlachetti le puso nombre a ese pacto perverso: el hambre es un crimen. Hace más de 40 años que se comete y en condiciones de total impunidad. En general nos ocupamos de la niñez, en particular la destrozamos.

Contenido apto para niños, niñas y adolescentes

El ataque planificado, organizado, sistemático, de hordas militarizadas contra civiles solamente armados por entusiasmo y convicciones, es más compatible con una forma de masacre y exterminio, que con un ejercicio del poder popular que no siempre es por delegación. El pueblo deliberará y gobernará a pesar de sus representantes.

Las infancias del fascismo

El crimen del hambre, denunciado por el Movimiento Nacional Chicos del Pueblo hace más de 40 años, es también una práctica fascista. Porque implica una práctica sistemática de exterminio.  Físico, mental, cultural. Y el denominador común de todo fascismo son las políticas de exterminio.

Negacionismo y niñez

Si el negacionismo fuera un discurso ya sería grave. Pero lo realmente grave es que la práctica negacionista es letal y no le importan las leyes. Las leyes que tienden a proteger derechos son fácilmente obviadas. Hay Imperios más fuertes que el de la Ley. El Imperio del Poder, sin ir más cerca. El negacionismo abarca mucho y aprieta más.

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