Sensibilidad de tiro corto

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Por Carlos del Frade

(APe).- Cuando hace menos de dos meses las fotografías mostraron los cuerpos con la piel pegada a los huesos de los pibes y no tan pibes chaqueños que viven en la mismísima ciudad capital, Resistencia, el gobernador, Jorge Capitanich, echó a algunos funcionarios y dijo que personalmente se iba a encargar de transformar semejante afrenta contra la condición humana.

 

La sensibilidad tiene poca vida útil en estas pampas atravesadas por permanentes vientos de saqueos.

Las informaciones periodísticas sostienen que “comunidades de aborígenes wichi de El Impenetrable en Chaco revelaron que el gobierno de esa provincia les quitó hace unos meses un plan alimentario que resultaba prioritario para fortalecer el estado de salud de los pobladores, y que además sólo cuentan con enfermeros en los centros sanitarios”.

Las comunidades “suman decenas de miles de pobladores que conviven con deficiencia en caminos, energía eléctrica, agua potable, viviendas, entre otras necesidades básicas insatisfechas”.

El plan era bueno, confiaron los referentes de las comunidades.

Sin embargo, el gobierno dejó de entregar aquella ayuda.

Muy de vez en cuando llegan algunas partidas de alimentos a la zona de El Impenetrable.

“Lamentablemente nuestras comunidades encuentran dificultades para garantizar el alimento a cada grupo familiar y la ayuda del Gobierno era para nosotros muy importante, y no sabemos porque se nos quitó”, dijo una mujer que fue atendida por un grupo de voluntarios de Corrientes que llevaron alimentos, ropas, medicamentos y otros elementos a la localidad de Misión Nueva Pompeya y alrededores.

¿Cuál será la razón que fundamentó semejante decisión?

¿Quién se hará cargo de responder en torno al hambre del pueblo chaqueño?

¿Qué nuevos funcionarios tendrá que despedir Capitanich para representar su escenificación de gobernante sensible y preocupado por las consecuencias sociales de un plan económico y político que solamente deja felices a los que son pocos?

Pero las postales del despojo no solamente se circunscriben a lo alimenticio.

-Sólo existe un enfermero en la sala y una vieja ambulancia que no siempre anda, por lo que no se pueden solucionar los casos de urgencia y las derivaciones a otras localidades es la única salida – sostuvo uno de los médicos voluntarios llegados desde Corrientes en el marco de la campaña solidaria.

A lo que hay que agregar una constante de la geografía argentina.

A pesar de que la provincia del Chaco está atravesada por caudalosos ríos que se encuentran entre los más notables del planeta, el agua potable es una rareza.

Dice la crónica que “los pedidos de las comunidades aborígenes apunta además a la posibilidad de contar con un acueducto que provea de agua a la zona, en primer lugar para el consumo humano, y luego para enfrentar la sequía propia de esta zona chaqueña. Comentaron que el proyecto de acueducto está en revisión por parte de las autoridades hace mucho tiempo, cuando se trata de una necesidad urgente de los habitantes”, remarca la nota.

Si no hay condena pública sobre esta política de sensibilidad de tiro corto, las consecuencias serán algo peores que fotografías de pibes y pibas hambrientas.

Ojalá que en el Chaco vuelvan a poder los que nunca tuvieron el poder.

Para terminar, aunque sea, con esta falsa sensibilidad de plazo fijo.

Fuente de datos:
Siete Puntas Digital - Corrientes - 19-08-09

Edición: 1575


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