Rivadavia, Milei, glaciares y mineras

Milei trabaja para negocios multinacionales: lo prueba el caso Libra. Impulsa la entrega de los glaciares y sus riquezas. Como Rivadavia con el oro. Cobraba antes y durante su presidencia por participar en negocios. Lo mismo Rivadavia, empleado de las mineras inglesas. Más allá de la participación de 107 mil argentinos en una farsa de audiencia pública, esperan quedarse con los glaciares.
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Por Carlos del Frade

(APe).- “De Milei me voy a ocupar yo”. El lobista Mauricio Novelli se encargó de manera personal de entregar el “sueldo” mensual al por entonces candidato presidencial, previo paso por una “cueva” para convertir criptomonedas a dólares billetes. Así surge de audios que detectó LA NACION entre los más de 110.000 archivos que expertos del Ministerio Público Fiscal (MPF) recuperaron del teléfono celular de Novelli. El dato surge de mensajes de voz que Novelli le envió a su secretaria en la firma N&W Professional Traders, Ara Belén Aime González Bosque, el 3 de octubre de 2023, cuando restaban 19 días para la primera vuelta electoral.

En aquel entonces, el actual presidente venía de triunfar en las elecciones primarias del domingo 13 de agosto y pugnaba por ingresar al balotaje con el candidato oficialista, Sergio Massa, y la candidata del PRO, Patricia Bullrich...”, dice la excelente nota de investigación del periodista Hugo Alconada Mon en la edición del diario “La Nación”, del sábado 28 de marzo de 2026.

Milei cobraba antes y durante su presidencia por su participación en negocios multinacionales.

Lo mismo que hizo Bernardino Rivadavia, empleado de las mineras inglesas en las primeras décadas del siglo diecinueve.

Ahora las mineras, más allá de la participación de 107 mil argentinos en una audiencia pública que se convirtió en una farsa, esperan libertad de acción para quedarse con los glaciares, sus zonas cercanas y las “tierras raras” que están debajo de los mismos.

La misma matriz: colonización del estado nacional a favor de los intereses extranjeros.

El 28 de noviembre de 1823, el Ministro de Gobierno de Buenos Aires, Bernardino Rivadavia, en la administración de Martín Rodríguez, se autodesigna representante ante las compañías mineras inglesas. “Queda autorizado el ministro secretario de relaciones exteriores y gobierno, para promover la formación de una sociedad en Inglaterra destinada a explotar las minas de oro y plata que existan en el territorio de las provincias Unidas”, dice aquel decreto.

“Por aquellos días, la propaganda inglesa hablaba maravillas de las riquezas del Famatina: “Podemos afirmar sin hipérbole que contienen las riquezas más grandes del Universo. Voy a probarlo con una simple aserción de la que dan fe miles de testigos: en sus campos el oro brota con las lluvias como en otros la semilla... las pepitas de oro, grandes y pequeñas, aparecen a la vista cuando la lluvia lava el polvo que cubre la superficie... Después de una lluvia algo fuerte, una señora encontró a pocas yardas de su puerta una mole de oro que pesaba veinte onzas; otra, al arrancar unas matas de pasto de su jardín, descubrió en las raíces una pepita de tres o cuatro onzas... Cuando se barren los pisos de las casas, o se limpian los establos, siempre se encuentran más o menos oro confundido en el polvo... Estos casos ocurren tan frecuentemente que exigirá mucho detallarlos”, decían los folletos de la llamada “Provinces of Río Plata Mining Association, en 1824.

El 4 de diciembre de 1824, se formó en Buenos Aires la empresa “The Provinces of Rio Plata Mining Association”, hecho que fue comunicado siete días después por la firma Hullett Brothers. Rivadavia es designado presidente y como tal recibe un bonus de 30 mil libras y la promesa de percibir un sueldo de 1.200 libras anuales. También le entregaron acciones que Don Bernardino vende de forma inmediata. Días después, el 16 de diciembre quedó inaugurado el Congreso General Representante de las Provincias Unidas en Sudamérica, convocado, obviamente, por el propio Rivadavia. Y el 7 de febrero de 1825, Inglaterra reconoció la independencia de estas provincias. De tal forma quien luego sería el primer presidente de los argentinos –a la sazón empleado de las compañías mineras inglesas- recibió acciones que vendió de inmediato; un bonus de 30 mil libras como “fondo de reptiles”; y tenía fijado un sueldo de 1.200 libras que no llegó a cobrar porque el directorio indiano no pudo constituirse a raíz del fracaso de la compañía.

Pero queda claro que Rivadavia trabajaba para los ingleses y sus intereses mineros.

Cuenta José María Rosa en su imprescindible Rivadavia y el imperialismo financiero, que “...el 20 de febrero de 1825 se sabe en Buenos Aires que Rivadavia acababa de fundar en Londres una compañía de cinco millones de pesos (un millón de libras) para explotar, precisamente, el mineral del cerro de Famatina”. Y lo que era más grave, que la Casa Hullet había transferido a esa sociedad una “autorización” sustituida por Rivadavia y proveniente del gobierno provincial de Buenos Aires, que le permitía “disponer de todas las minas de las Provincias Unidas”.

Milei, presidente por el voto del pueblo argentino, trabaja, sin embargo, para los negocios multinacionales como lo prueba el caso Libra y, por lo tanto, impulsa la entrega de los glaciares y sus riquezas, tal como lo hizo Don Bernardino.

Fuentes: Diario “La Nación”, sábado 28 de marzo de 2026; “La Forestal. Explotación y saqueo. Una historia que continúa”, de Oscar Ainsuain y el autor de esta nota, Rosario, 2019.


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