Presupuesto 2026: la ruta hacia el abismo

La aprobación del presupuesto 2026 deja en claro que la ruptura de lo que queda del país está en marcha con la ruta allanada en educación, tecnología, discapacidad, género, ambiente y todo aquello que implique cuidar, crecer, sostener, apuntar a la vida. Todo se desfinanció menos el pago de la deuda. En una democracia sin representantes, el único espacio de representación es la calle.
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Por Silvana Melo 

(APe).- Si algo quedó suficientemente claro en estos veinticuatro meses aciagos es la destreza destructiva de la caterva gobernante. Pero también la capacidad de que la medianía mediática la lea como una bendición y gran parte de la sociedad sienta la caída de escombros sobre su cabeza como un chaparrón después del ardor. La aprobación, en la agonía del año, del presupuesto 2026 –el primero del presidente electo en 2023- deja en claro que la ruptura de lo que queda está en marcha con la ruta allanada en educación, tecnología, discapacidad, género, ambiente y todo aquello que implique cuidar, crecer, sostener, evitar tragedias, esquivar la muerte, el fuego, el agua que inunda y proteger el agua que salva la vida.

El presupuesto, esqueleto y tomografía profunda del futuro de este país, prevé un 9,5% de los fondos presupuestarios para el pago de la deuda externa. Cifra que de ninguna manera será subejecutada porque al acreedor siempre se le pagará. De más si es necesario. Para eso se ajusta. Por ejemplo, con la caída en un 92,8% del gasto en ambiente sano. Mientras se reduce la recaudación del impuesto de bienes personales y se sostienen las exenciones fiscales a la minería y los subsidios a los hidrocarburos. Porque el extractivismo es nuclear para el sostén financiero de un modelo llegado para construir un pequeño mundo para pocos –demasiado subestimado por una soberbia hegemónica en derrumbe- sostenido ocasionalmente por payasos con mamelucos de YPF.

En su saña morbosa por destruir todo lo público valioso e imprescindible, que incluye a la educación, la excéntrica figura presidencial decidió un recorte profundo del 93% sobre el Fondo Nacional de Educación Técnico Profesional (FoNETP) para el año que comienza, lo que implica la eliminación del fondo que sostiene a las escuelas técnicas y agrarias. Y como la oferta privada es muy escasa, hay dos millones de estudiantes que no podrán acceder al aprendizaje de oficios con importante salida laboral.

El presupuesto universitario, que acumula una caída del 32% desde 2023, sostendrá su congelamiento durante todo 2026. La educación pasó de representar el 1,25% del PBI en 2023 al 0,6% en 2026. ATE comparó lo ejecutado en 2023 con lo aprobado para 2026: las caídas en áreas combatidas por la caterva gobernante son aterradoras. Ciencia, Tecnología e Innovación (-48,8%), CONICET (-39,0%), Educación y Cultura (-47,3%), Asignaciones familiares (-87,5%), Comisión Nacional de Energía Atómica (-53%), INTA (-45%), INTI (-49%), Desarrollo de la Educación Superior (-33,8%) y Gestión y Asignación de Becas a Estudiantes (-76,6%).

La inversión social (no el gasto social) se derrumbó casi el 90 por ciento.

La ayuda a los estudiantes para que puedan acceder a la educación sufrió un golpe letal. Serán empujados a un mercado laboral que los repele y los precariza. O a una calle que los abate.

Mientras tanto, la partida para la ex SIDE, es decir, para inteligencia, aumentó un 19%.

El poder adquisitivo de los docentes perdió más de treinta puntos en estos dos años. Y se acaba de derogar aquella zanahoria de la Ley de Financiamiento Educativo: llegar alguna vez al 6% del PBI. Sólo se tocó una vez esa cumbre: en 2015. Es decir que era posible. Pero no es motivo de trajín ni de quimera para la desolación administrativa actual.

Fuego

Veintiocho veces menos de lo que exige la Ley 26.331 es el Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos. Uno de los montos más bajos en su historia. Cuando la tala está lista para allanar camino al extractivismo que duele en la carne de la tierra. Cuando las olas de calor encienden la voracidad del fuego y sirven en bandeja la tierra libre para los negocios amigos, la gavilla gobernante traspasó el Servicio Nacional de Manejo del Fuego al Ministerio de Seguridad Nacional. Más exactamente a la Secretaría de Lucha contra el Narcotráfico y la Criminalidad Organizada. Habría que ver cuál es el mensaje de semejante cambio.

Pero lo más importante es que ese presupuesto cae un 69% respecto de 2023 y un 53,6% respecto de 2025. Quién apagará las llamas que suelen devorarse las casas, los animales, los sueños y la gente misma todos los veranos. Es una pregunta fatal. Y acuciante.

Muertes anunciadas

La reforma laboral (una poda aberrante como para que el árbol muera) y la Ley de Glaciares (una transformación que le quitará cerebro y corazón y la dejará colgada, inerte) serán víctimas de las extraordinarias.

El vaciamiento de la ley de interrupción legal del embarazo –para no pagar el costo político de derogarla- y las políticas de género bajadas y desfinanciadas una a una van quitando de las paredes de esta historia todas las conquistas, todas las fotos de tanta calle en las piernas y en el alma.

Todo el desastre programado para 2026 tiene cerebros y cómplices. Más allá de un modelo protagonizado por un grupo anómalo sostenido por el imperio en decadencia, la rapidez con que se ha puesto al país en demolición y la decisión de tomar más deuda para pagar deuda y así hasta el infinito determina el fin de lo que fue el país. Este país.

Un Congreso que no tiene validez en sí mismo como representante de un pueblo desarticulado, solo, individual, desencantado, termina actuando en ese rumbo. Gana fortunas, vota de acuerdo con sus intereses, responde a gobernadores feudales y a una ideología que no tolera acercarse al sufrimiento del otro.

Es decir. Si es posible torcer el rumbo antes de que el actual llegue al abismo, ése no es el camino. Esa democracia de representantes ricos, respaldados por la justicia, que ya no responde a los sectores populares, que deja solos, en la más profunda intemperie a aquellos a quien el modelo de los catorce mamelucos de YPF decide soltar a los perros, se cambió el ropaje.

El único lugar de encuentro para cambiar ese rumbo son las calles. Allí donde han caído los estados de sitio, los protocolos antipiquetes, los corralitos, el dos por uno para los genocidas. Porque las calles son una verdad a gritos. Una marea que los mata de miedo. La gente en la calle que no se va es una amenaza. La calle inmensa atestada, henchida, rebosante es un dolor que no pueden soportar. La calle abarrotada de gente herida, sufriente pero esperanzada, con sueños, con la fuerza del mañana en las manos es algo que no podrán tolerar. No podrán.


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