Olor a podrido

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Por Sandra Russo

(APE).- San Andrés, Tucumán: una planta de tratamiento de residuos llamada Pacará Pintado es el objeto de ira de los habitantes de los barrios UTA, San Jorge, Critto, San Antonio, San justo y Fonavi. La acumulación de basura al aire libre, proveniente de distintos municipios, según dicen y denuncian los vecinos, está causando un notable aumento en las enfermedades de los niños de la zona.

La basura, observable a simple vista desde varios kilómetros, genera sustancias tóxicas que se propagan en el aire. Una de ellas es la dioxina, el elemento más tóxico de la química orgánica, según se afirma en un estudio realizado por el ingeniero Roberto Walter Sehringer.

Los vecinos afirman que por las noches, el olor a podrido vuelve irrespirable el aire. El agua la extraen de un pozo y tiene un aspecto grasiento que los atemoriza. Las moscas están de fiesta en ese inmenso banquete de podredumbre rodeado de urbanizaciones precarias. Uno de los vecinos denunciantes, Luis Martínez, es técnico en Seguridad Industrial. La basura, indicó, no debería estar ni un solo día al aire libre. Pero en Pacará la tienen ahí desde hace meses. “Vino el secretario de Trabajo (Roberto Jiménez) a dar explicaciones, pero no convenció a nadie”. Es lógico: el funcionario lo que prometió fue más atención sanitaria, lo que equivale a darles la razón pero no el derecho de no ser contaminados.

En la zona hay antecedentes. A poca distancia de Pacará, otro “vaciadero” de basura (en Los Vázquez, ubicado a sólo quince minutos de la ciudad capital), que en su momento administraba la firma Transporte 9 de Julio fue noticia en 2003 porque se descubrió que allí se almacenaba al aire libre en contenedores, material patológico proveniente de diversos centros hospitalarios de la región. Sólo un escándalo público forzó a las autoridades a intimar a esa empresa a quemar los residuos, después de la clausura del basural. En aquel momento hubo denuncias cruzadas: la empresa se defendió indicando que algunos hospitales mezclaban los residuos patológicos con basura común, para no pagar diferenciadamente la recolección. Algo frecuente y obviamente también ilegal.

Ahora, los funcionarios respaldan a Pacará. Sus dueños, claro, también. “La planta no genera ningún tipo de contaminación”, aseguró Mario Criado, propietario de la empresa administradora de Pacará Pintado. Mientras tanto, en el Centro de Atención Primaria de Salud local, admiten que aumentaron los casos de fiebre, hepatitis, varicela, diarrea, erupciones y dermatitis. Responsabilizan principalmente al agua. Para atender a vecinos de varios barrios cuentan con un médico cuatro días por semana. Una enfermera también dijo que las enfermedades bronquiales, que antes se presentaban solamente en invierno, volvieron a atacar desde que arrecia el mal olor proveniente del basural. Como esa gente va enfermando de a poco, como vive en Tucumán, como seguramente hay algún contrato beneficioso para por lo menos dos partes ya firmado, como estas denuncias las hace gente que si no se enferma de una cosa terminará enfermándose de otra, y la mayor parte de las veces esas enfermedades tendrán que ver con que van enganchados a la cola del tren y su voz es débil y no llega a despachos importantes, seguirán oliendo a podrido en un país en el que lamentablemente hay todavía demasiado olor a podrido.

Fuente de datos: Diario La Gaceta - Tucumán 20-01-05


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