Nacidos y no nacidos

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Por Sandra Russo

(APE).- ¿Se acuerdan del Día del Niño No Nacido que creó Carlos Menem para congraciarse con el Vaticano? Fue una decisión típicamente menemista, un fuego de artificio pleno de un sentido ideológico monstruoso. No solamente porque ese día se consagró como producto de un afán antiabortista a contramano del “mundo” al que aparentemente estábamos condenados a integrarnos como extras, sino porque mientras esa decisión era tomada se tomaban muchas otras decisiones concretas que decretaban el hambre, la miseria y la desprotección para millones de niños ya nacidos.

La decisión menemista pareció querer decir: los no nacidos, que nazcan. Después que nazcan, no son problema nuestro. Una obra maestra del cinismo.

Según el Fondo de las Naciones Unidas para la infancia (UNICEF), Cuba tiene una de las tasas de mortalidad infantil más bajas del planeta: 5,8 por cada mil. El pequeño gigante caribeño, bloqueado y azotado por infinidad de carencias que nadie desconoce, se ubica entre los 36 países del mundo con tasas menores a 10. Los primeros puestos, con 4, los ocupan Dinamarca, Islandia, Japón, Noruega, Singapur y Suecia. Casi todos ellos Estados de Bienestar capitalista en el que el excedente económico ha permitido elevar la calidad de vida de la población. No es el caso de Cuba, cuyo cuidado a la madre y al niño es el resultado no de un excedente sino de una política visiblemente dirigida a priorizar ese cuidado por sobre otros.

En Cuba, un país con aborto legal, los controles médicos a las embarazadas comienzan antes de las 12 semanas. Son también 12 los contactos habituales de cada mujer encinta con su médico. Las mujeres consideradas de riesgo -por infecciones, diabetes o hipertensión- tienen un número no precisado de controles. Se pautan los necesarios. Si hay riesgos genéticos, la supervisión médica se inicia incluso antes de la gestación, gracias a los Master en Genética que han sido incorporados en cada uno de los municipios cubanos.

Una vez nacido el bebé, comienzan los chequeos rituales y de rigor para descartar problemas congénitos. En el primero año de vida, cada niño cubano recibe como rutina prevista inmunización frente a 13 enfermedades. Expertos de la OMS (Organización Mundial de la Salud) visitaron la isla recientemente y calificaron de “impresionante” la protección estatal a la infancia. Es evidente, estando allí, que no sólo el Estado, sino el pueblo cubano tiene debilidad por la niñez. Una vez, estando en La Habana con mi hija que en aquel momento tenía apenas diez meses, se me acercó un hombre de los muchos que, vestidos pobremente, acosaban a los turistas pidiéndoles chicles o biromes. Creí que iba a pedirme algo de eso. Pero no. El hombre, un mulato casi anciano, me había seguido en la calle para avisarme que a mi beba se le había caído el chupete al piso. Me aconsejó que lo lavara.

La anécdota sella la información, coincide con ella. Cuba es el país en el que cada día es el Día del Niño Que Ya Nació.

Fuente de datos: Boletín Red Eco Alternativo 07-01-05

 


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