Más resultados

Por Carlos del Frade
El presidente de la Nación a la que desprecia, Javier Milei, llegará a San Lorenzo, histórica ciudad del sur santafesino en la que el correntino José Francisco de San Martín iniciara el sueño colectivo inconcluso de la Patria Grande, el primer ejército popular latinoamericano en armas, el 3 de febrero de 1813, en un combate de menos de quince minutos de duración y cuarenta muertos.
Milei, votado por la mayoría de un pueblo argentino víctima de la destrucción de la memoria histórica -la única dimensión que hace posible la conciencia social y política-, llegará luego de estar junto a su admirado Donald Trump, con la idea de conmemorar aquello que sucedió en este punto de la geografía usado con impunidad con multinacionales, tanto para negocios legales como ilegales.
Un cronista y espía inglés del momento describió el recorrido de la sangre derramada en las barrancas del Paraná. De allí la ferocidad de ese contraste: cuarenta muertos para un enfrentamiento de catorce minutos.
Aquella sangre derramada en San Lorenzo fue el punto de inicio de la independencia argentina y hoy será puesta al servicio de la voluntad colonial del gobierno argentino, en homenaje a su proyecto de patria chica planificada desde Estados Unidos.
Milei asistirá a la carga de los granaderos a caballo como un espectador más y tal vez se pregunte qué relación tiene aquello de 1813 con el presente y el futuro que imagina su gobierno de acuerdo a sus ideales libertarios y su seguimiento acrítico con la etapa más oscura del imperio que en decadencia se vuelve cada vez más brutal y potencialmente capacitado para arrastrar la humanidad al apocalipsis que será un nuevo y fantástico negocio de las empresas vendedoras de armas, socias privilegiadas del estado norteamericano.
Negros hijos de esclavas, como Juan Bautista Cabral, cuyos huesos estaban en un terreno identificado con las letras NN en el interior del convento de San Lorenzo, dieron su vida por un proyecto de libertad e igualdad. ¿Qué le diría Milei al negro Cabral?
Quizás le cuenten que mientras los soldados españoles avanzaban por esas tierras lo hacían gritando: “¡Viva el Rey!” y que los muchachos adolescentes que seguían a San Martín respondían con su proyecto entrañable: “¡Viva la Revolución!”. Aquella de mayo de 1810, de tipos apasionados por poner en el trono de la vida cotidiana a la noble igualdad, como eran Belgrano, Moreno y Castelli, por ejemplo. ¿Qué le diría Milei a esos fantasmas revolucionarios que quemaron sus existencias en tres palabras como revolución, pueblo e independencia?
Lo cierto es que Milei, portador del proyecto de dependencia y patria chica, estará en esa geografía en la que nació la fenomenal osadía de la independencia y la Patria Grande.
En ese punto del mapa argentino donde fluyen millones de dólares por minuto en manos de multinacionales, donde mueren cinco muchachos que buscaban ganarse la vida el domingo 17 de agosto –aniversario de la muerte de San Martín- en pleno día de la niñez del año 2025, el presidente Milei continuará su gobierno a contramano del motivo profundo de esas épicas peleas en la que chicos muy jóvenes entregaban sus existencias con la idea que su suerte personal estaba directamente vinculada a la suerte colectiva.
Milei llegará a San Lorenzo y en el interior del convento, en el llamado refrectorio donde comían los frailes franciscanos y que fue usado como hospital de campaña, posiblemente haya espíritus inquietos que pregunten por qué se llegó a esta inversión de la historia. Por qué si esa porción del mapa argentino siempre fue sinónimo de liberación, hoy es simplemente un conjunto de asientos contables al arbitrio de intereses ajenos a la suerte colectiva de los que viven y sufren allí.
Quizás el presidente no haga otra cosa que reírse de todo esto.
Nosotros no.
Fuente: “Peones heroicos. Cabral y Rivero”, del autor de esta nota, Rosario, 2013.
Suscribite al boletín semanal de la Agencia.
Fundación Pelota de Trapo nació hace décadas para abrigar de las múltiples intemperies a niñas y niños atravesados por diferentes historias de vulnerabilidad social.
Agencia Pelota de Trapo instala su palabra en una sociedad asimétrica, inequitativa, que dejó atrás a la mayoría de nuestros niños y donde los derechos inalienables de la persona humana solo se cumplen para unos pocos elegidos por la suerte