Matar el presente

Este Terminator no viene del futuro apocalíptico sino de un pasado, incluso lejano. De la Inquisición, de la trata de esclavos y esclavas, de las torturas a cielo abierto, de masacres, genocidios, exterminios varios. De las dictaduras, de los menematos, macriazos y otras pestes. Quizá seamos privilegiados.  Aún podemos pensar el pasado, el presente y el futuro.

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Por Alfredo Grande

(APe).- Vi una grabación de una periodista norteamericana donde nuestro Presialdente afirma que viene del futuro para advertirnos de los males del socialismo. Por indulgencia psiquiátrica voy a darle a la “boutade” (intervención ingeniosa utilizada para impresionar) un carácter metafórico.

Psiquiatrizar la política a mi criterio es defenestrar la política. Ya hay tantos anotados en esa que no sumo mi nombre. Y de paso aclaro antes que oscurezca que Presialdente es un neologismo mío, que evidencia una perturbación de cualidad psicótica, y cuya traducción es:  presidente al dente de las corporaciones. Creo que la metáfora es adecuada. La única diferencia es que este Terminator no viene del futuro sino de un pasado, incluso lejano. De la Inquisición, de la trata de esclavos y esclavas, de las torturas a cielo abierto, de masacres, genocidios, exterminios varios. De las dictaduras, de los menematos, macriazos y otras pestes. Si hasta los asesinos seriales tienen simpatizantes, como impedir que los terminators tengan fanáticos, seguidores, simpatizantes, cultores de una esperanza masoquista, cómplices de guante negro, etc. Lo que me hizo recordar el Presialdente es un texto que en el año 1992 leí en un encuentro de Abuelas de Plaza de Mayo. El título: Matar el Futuro Y el subtítulo es   “Reflexiones sobre las máquinas de matar como organizadoras de la institución del genocidio”.  En ese momento no me di cuenta de que yo venía del futuro, aproximadamente el 2024, y llevaba un mensaje que era advertencia.

El exterminio perfecto es el exterminio de niñas, niños y adolescentes. Justamente porque deberían ser el futuro. Futuro que ya no será. Terminator tiene el mandato de asesinar a Sarah O’ Connor, madre del futuro líder de la resistencia. Muerta la madre, se acabaría la rabia combatiente. En la película Terminator no lo logra. La buena noticia es que en la realidad depende de nosotros. Los del presente. Sabiendo que nunca estaremos solos en esa lucha. Pero sabiendo también que Terminator (los terminators) tampoco están solos. De los espejitos de colores a la internet de starlink para los pueblos de la amazonia. Lo que he llamado la “restauración digital conservadora”.

Quizá seamos privilegiados.  Aún podemos pensar el pasado, el presente y el futuro. Vivimos antes de la abolición del tiempo y la creación de una historia digital. Con prisa y sin pausa debemos abandonar toda esperanza en la democracia de los terminators.

El gran Armando Tejada Gómez nos enseñó que el que no cambia todo, no cambia nada. Quizá sea cierto también que el que no se conmueve por todo, no se conmueve por nada.

Este presente nos pide conmovernos por todo.


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