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Por Alfredo Grande
(APe).- Dicen que el Manifiesto Liminar de la Reforma Universitaria de 1918, escrito en el texto por Deodoro Roca, es uno de los escritos más importantes del mundo. Comparado por su contundencia con el Manifiesto Comunista, es bueno recordarlo en estos tiempos de oscurantismo. Por eso quiero trascribir una parte del Manifiesto.
“La juventud argentina de Córdoba a los hombres libres de Sud América
Manifiesto de la Federación Universitaria de Córdoba – 1918.
“Hombres de una república libre, acabamos de romper la última cadena que en pleno siglo XX nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica. Hemos resuelto llamar a todas las cosas por el nombre que tienen. Córdoba se redime. Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que nos quedan son las libertades que nos faltan. Creemos no equivocarnos, las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana”.
Remarco “hemos decidido llamar a las cosas por su nombre”. Hoy denominamos a esto la Guerra Cognitiva. Las derechas lo tienen re claro. Lo anticipó Orwell en “1984”. Donde torturaban y exterminaban opositores era el Ministerio del Amor. En la Argentina que olvidamos, el Ministerio de Bienestar Social fue el ámbito donde se entrenaban y financiaban grupos paramilitares conocidos como Alianza Anticomunista Argentina. La siniestra Triple A que asesinó a militantes de varios partidos amenazó a otros y otras y sembró las semillas del Terrorismo de Estado. En nuestra actualidad de cultura represora las cosas NO están llamadas por su nombre. O sea: el nombre de la cosa nada tiene que ver con la cosa. Habitualmente es su opuesto, su doble gemelo encubridor. El caso más emblemático, lo que podríamos llamar el “leading case” es la de la Libertad Avanza. Así, de una.

Alguna vez leí que la libertad fundante es la negación de la esclavitud. O sea: la libertad no se afirma. No se enfatiza. No se cacarea. La libertad se sostiene combatiendo todas formas de esclavitud, incluso la mental. Por eso es necesario afirmar y acordar que, si algo no avanza, incluso retrocede, es la libertad. Las rotas cadenas se han soldado nuevamente y la electrónica asegura nuevas formas de esclavitud. La historia del blackberry lo prueba, nacido en el 1999. El nombre comercial aludía a los grilletes para esclavos y prisioneros. O sea: para el “mercado” laboral.
Hoy es noticia la toma del Nacional Buenos Aires y el comercial Carlos Pellegrini. Ahora bien: o sea ahora mal. No es una toma. Es una recuperación. Recuerdo que no hace mucho se hablaba del Movimiento de Fábricas Recuperadas. No puedo dejar de mencionar la épica del Hotel Bauen y la ex Zanón, la actual fabrica Fasinpat. Recuperar es llamar a las cosas por su nombre, como proponían los reformistas de 1918. ¿Podremos recuperar la Argentina? Mantengamos el optimismo de la voluntad. Porque en la voluntad también hay inteligencia.
Le pido prestada a Pablo Milanés sus palabras para sostener mi optimismo de la voluntad. “Yo pisaré las calles nuevamente, de lo que fuera Argentina tan saqueada, y en plazas recuperadas, me detendré a llorar por los ausentes”.
Los dolores que quedan son las libertades que faltan como escribieron los reformistas de 1918.
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