Lo que empuñan los pibes

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Por Carlos Del Frade

  (APe).- Una vez más la geografía es Rosario. Una vez más la geografía existencia es el presente de las pibas y los pibes. La ubicación temporal dice que en los primeros días de febrero de 2022, varios negocios de distintos rubros, carnicerías, kioskos y concesionarias de automóviles, cerraron sus puertas como consecuencia de las balaceras sufridas en los últimos meses.

-Hay más de mil pibes dispuestos empuñar un arma por cinco o seis mil pesos – dijo Jorge Bortolozzi, secretario de Seguridad Pública de Santa Fe, el jueves 10 de febrero de 2022.

“Si ocultamos esta situación, nos estamos engañando y perdemos la dimensión sobre con qué adversarios tenemos enfrente… La sensación que uno tiene como funcionario es de mortificación porque estas cosas suceden no sólo con personas que pagan sus impuestos, sino porque son ciudadanos que trabajan todos los días, que tienen empleados y tienen una trayectoria como comerciantes… A grandes males, grandes soluciones. ¿Se puede solucionar esto con un dron, una cámara, con la incorporación de policías? Es una cuestión de prueba y error, porque nuestro adversario es alguien que se mimetiza, que tiene capacidad de gran despliegue, que cuenta con excelente información y una gran fuente de mano de obra”, agregó el funcionario.

Según el informe anual del Observatorio de Seguridad Pública de Santa Fe, en 2021 se registró un promedio de cinco casos de ataques a tiros contra personas o bienes, cada 24 horas en el departamento Rosario.

¿Por qué un millar de pibes dispuestos a empuñar un arma por cinco o seis mil pesos?, debería ser una de las primeras preguntas en relación a lo planteado por el funcionario.

Quizás porque esos chicos vean que es muy sencillo tener un arma, mucho más que encontrar trabajo estable y que garantice alguno de sus sueños.

Desde hace décadas que la desarticulación de la geografía rosarina llegó hasta el territorio de las palabras: de cordón industrial a ex cordón industrial.

En los agujeros negros que dejaron las ausencias de talleres mecánicos, textiles o lo que fuera que existieran en los barrios de la cuna de la bandera, el sistema puso dos de sus grandes negocios que generan flujos de dinero fresco, drogas y armas.

La ciudad comenzó a mutar.

Dejó de ser obrera, industrial, ferroviaria y portuaria para pasar a ser centro de servicios, negocios financieros y boom inmobiliario.

En esta nueva ciudad de Rosario florecieron modernas arquitecturas pero también violencias alimentadas por la desigualdad y las bandas narcopoliciales.

Bortolozzi agregó reflexiones, además, sobre la dimensión del adversario como alguien que se “mimetiza”, tiene “gran despliegue”, “excelente información” y una “gran fuente de mano de obra”.

El adversario, en realidad, es el propio capitalismo dependiente que hoy atraviesa la Argentina desde hace mucho tiempo.

La cuestión es no resignarse a perder a las pibas y los pibes.

Construir una oferta real y concreta para que esas pibas y esos pibes empuñen otra cosa que no sea una de las tantas armas que es tan sencillo conseguir en cualquier barrio del ex territorio obrero.

No se trata de una cuestión militar si no de una decisión política de triplicar la inversión social de los estados (nacional, provincial y municipal) para que haya trabajo, educación, cultura, alegría y deporte al alcance de las manos de esas pibas y esos pibes. Para que puedan empuñar las armas del estado virtuoso, no las armas del estado corrupto o las que ofrecen los negocios mafiosos del sistema.

Pelear por lo que llega a las manos de las chicas y los chicos es una lucha por el sentido existencial de las grandes mayorías. Es construir esperanzas o multiplicar resignaciones.

De eso se trata.

Edición: 4065


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