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Por Alfredo Grande
(APe).- La cultura humana ha sido siempre la cultura de los símbolos. Los símbolos al menos están formados por el símbolo propiamente dicho y por lo simbolizado. Cuando lo simbolizado es único y no admite ninguna interpretación, se ha operado la trasmutación del símbolo al dogma. O sea, del pensamiento libre al pensamiento esclavo. Esto es grave, pero más grave es que el pensamiento esclavo sea tomado como pensamiento libre.
Hace décadas escuché a Gabriel Mariotto, que fuera decano de la Facultad de Ciencias Sociales de Lomas de Zamora, decir que los peronistas no eran libres pensadores. El tema es que, si no son libres, los pensadores no piensan. Repiten dogmas religiosos o laicos. Pero dogmas que no necesitan ser pensados sino apenas repetidos.

Considero que las fechas y símbolos patrios hoy son “dogmas arcaicos”. El arcaísmo es darle valor en el presente a aquello que tuvo valor en el pasado, incluso en el pasado remoto. Por ejemplo, la bandera fue símbolo de un ejército y pueblo libertador. Hoy apenas adorna (podría decir adorni) el total sometimiento.
Considero que los símbolos patrios hoy son un arcaísmo, ya que no hay patria para simbolizar. Son aspiracionales, en el mejor de los casos. En el peor, apenas el encubrimiento total de la más atroz entrega.
La soberanía es el poder que se ejerce sobre un territorio. Territorio no solamente geográfico, sino que implique algún tipo de espacialidad. Por ejemplo, vincular, tecnológico, moral, etc.
Hoy el Territorio Argentino está invadido por territorialidades ajenas.
No hemos llegado a ningún día de la revelación, excepto la que propone Spielberg en su última película. Copamos Miami no para recuperar la Patagonia, sino para alentar a una Selección de alta gama.

A esta altura, no pocos ni pocas pensaran que soy una especie de payaso mala onda. Negar es afirmar, así que no niego. Sólo digo que es de mucho peor onda establecer el día de los panchos para combatir la hambruna. Los fenómenos de masas deben ser respetados, pero eso no quita que puedan ser encubridores y hasta reaccionarios.
Por supuesto que toda frustración es peligrosa.
La matriz de la agresión es la frustración. Su peor destino el suicidio. Que alarma en su mirada individualista.
La Argentina hoy tiene dos peligros que pueden ser terminales: la están matando y se está suicidando.
No hay ningún problema en comer el locro del 9 de julio. Pero sí hay un gran problema, insoluble problema, cuando no luchamos con los mercaderes de todos los templos que nos condicionan a que la patria sea el locro.
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Agencia Pelota de Trapo instala su palabra en una sociedad asimétrica, inequitativa, que dejó atrás a la mayoría de nuestros niños y donde los derechos inalienables de la persona humana solo se cumplen para unos pocos elegidos por la suerte