La necesidad y la herejía

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Por Carlos del Frade

(APE).- La necesidad tiene cara de hereje dice un viejo refrán popular. Pero qué es la herejía y por qué se sataniza a las necesidades en lugar de satisfacerlas. Y además, quiénes definen lo sagrado que no debe ser perturbado por las necesidades o por las herejías que se producen...

 

"La señora que me ayudó a que nazca me dijo que lo venda, que ella tenía una pareja que era de la ciudad, que me lo iban a criar bien. Me dijo que iban a darme 150 pesos y dos vaqueros", contó Andrea, una mujer de apenas veintiún años.

"Cuando vino esa señora del pueblo y me dijo lo de los 150 pesos, que podían ser 200, y los dos vaqueros nuevos, yo le dije que sí. Pero cuando a los pocos días llegó en un auto con otras dos personas, le dije que a la nena la iba a criar como fuera. Ahí nomás me empezó a insultar, a decirme que era una muerta de hambre, que a la criatura no le iba a poder dar nada", agregó la mamá.

La venta del bebé no se concretó y fue hace cinco años, cuando Andrea tenía dieciséis.

La niña mamá ahora gambetea las necesidades, las herejías cotidianas, en un rancho de barro y paja en la localidad de Guasayán, en la varias veces saqueada provincia de Santiago del Estero.

"Mi nene tenía dos meses y yo estaba pidiendo en la puerta de la iglesia. Un día vinieron dos personas que no eran del pueblo ni de Santiago, por la tonada, y me dieron unas monedas. Me preguntaron dónde vivía, que me querían acercar ropa usada y mercadería. Llegaron en una camioneta grande y me empezaron a preguntar con quién vivía y si iba a mandar a la escuela al nene. Entonces la señora me ofreció 100 pesos por mi bebe. Yo no sabía qué hacer y le dije que me diera algo de tiempo para pensarlo. A la mañana siguiente vinieron y ya me ofrecieron 200 pesos por el nene, pero les dije que no. Toda esa noche a mí me dio una cosa en el pecho, como una culpa, y entonces no lo vendí", contó Viviana, que sobrevive en la localidad de Loreto, otro punto de la geografía santiagueña.

Las crónicas periodísticas regionales dicen que “fuentes policiales y judiciales confiaron que en los últimos tres meses hubo seis casos similares, siempre en localidades del interior provincial, en zonas rurales donde la pobreza extrema es la norma. Otra particularidad es que, en su mayoría, los casos tienen por protagonistas a madres adolescentes y primerizas”, afirman las citadas notas que aparecen en los medios de comunicación.

Para los funcionarios de la Oficina de Derechos del Niño y el Adolescente, “en casi un 95 por ciento de los casos la venta no llega a concretarse”.

El por qué de la negativa está en “el remordimiento y arrepentimiento de las madres”. También dicen que “ante la angustia que viven estas jóvenes madres, urge la contención de profesionales que las ayuden a superar ese estado de culpa permanente en el que vivirán estas chicas".

En realidad estas niñas mamás no viven en un estado de culpa, sino en un permanente saqueo de sus derechos, en un estado de permanente necesidad.

Con lo cual la herejía no es la que ellas cometen, sino la que todos los días producen los socios menores del sistema que multiplican urgencias para violar lo sagrado de la existencia que es, justamente, la historia de una mamá y la corta crónica de sus bebés.

La herejía está ahí, en el origen de la necesidad.

Fuente de datos: Diario La Nación 09-02-06


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