La entrega definitiva de la tierra

El día después de que se expulsara de la competencia a la gran colonizadora, el Senado abre las puertas a la ley de entrega de la tierra sin límites a los privados extranjeros. Los jugadores desplegaron un trapo: “Las Malvinas son argentinas”. El presidente dijo que era “nacionalismo berreta” y puso la tierra y sus recursos al mejor postor.
|

Por Silvana Melo

(APe).- En la competencia global de fútbol organizada por el imperio, el país menos sudamericano de la América Latina se metió a los empujones entre los cuatro mejores, mirado con el desprecio del púlpito por el coloniaje europeo. Y terminó con el sueño mundialista de un país que sólo lo ganó una vez y con trampa. Vieja raposa avarienta, como le decía León Felipe, tuvo que soportar que un grupo de millonarios apasionados (nacidos en el sur pero vivientes en Europa) sacara un trapo con la leyenda disruptiva “Las Malvinas son argentinas”.

Después de una cancha inclinadísima hacia un juego exquisito, el día posterior el mismo país, de un espejismo rebelde, se prepara a aprobar en el Senado una ley de nombre complicado que en realidad esconde la entrega de las tierras más valiosas a los extranjeros. Entre ellos, a los derrotados del imperio. De los que el país sudamericano es súbdito incondicional.

No en vano el presidente que intenta utilizar la competencia para su propio interés, se asusta de la celebración popular y del trapo de los jugadores que alimenta un reclamo histórico. Una mancha en su entrega sin matices a los imperialismos. “Son gestos de patrioterismo baratos, berretas”, dijo.

Para hoy se prevé que abra el Senado para para tratar la "Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada". Después de dejar a Inglaterra en el camino y toda la sangre hirviente que generó en el cuerpo social de un país ya casi sin sensaciones en la piel.

La Ley de Tierras Rurales (26.737) es la letra que busca ser eliminada: limita la extranjerización e impone un tope del 15% a la tierra en manos extranjeras, además de que ninguna nacionalidad pueda acaparar más del 30%. Esta ley no revirtió la concentración preexistente. Por ejemplo, las 920.000 hectáreas de Benetton en la Patagonia o las 38.000 de Joe Lewis en Río Negro con el Lago Escondido dentro de su propiedad. Allí, donde una reunión de jueces y representantes de medios hegemónicos fue una foto feroz del poder.

Ahora el gobierno apuesta a su consigna liberadora para que los privados extranjeros lleguen para quedarse con las mejores tierras y los recursos naturales, apliquen el extractivismo salvaje y trabajen para sus intereses dejando vacío un territorio de enorme riqueza. La libertad puesta al servicio de un estamento que es más una embajada de los señoríos internacionales que un gobierno soberano.

Una de las ideas es provincializar las decisiones. Es decir que cada provincia, con la riqueza de su suelo y los condicionamientos particulares, decida qué hacer con sus territorios. Neuquén y Chubut con la megaminería, Tucumán con la mesa del litio, todos como sostenes del gobierno en el Congreso para las leyes más nocivas para los sectores populares y el futuro del país.

Dentro de la ley, escondido en su perversidad, hay un pequeño capítulo que convierte en trámites sumarísimos a los desalojos: muy rápidos, con facultades amplias a la justicia y una policía sin límites en sus acciones. El objetivo es claro: expulsar a los habitantes de barrios populares, a campesinos, a pueblos originarios en litigio y a todo sector indefenso que haya que quitar del camino para el avance del objetivo principal, que es la entrega de la tierra.

La ley de Manejo del Fuego también integra esta letra legal y ninguna de estas inclusiones (desalojos y fuego) son aleatorias. Se busca derogar el plazo de 60 años para modificar el uso del suelo en caso de incendios de bosques nativos y áreas naturales. Según la ley vigente, no se podrían privatizar por ese plazo.

Con la modificación, un incendio de bosque nativo puede dar paso inmediato a un proyecto inmobiliario.

De ahí a los incendios intencionales, hay un paso. Todo apunta hacia el mismo objetivo.

Trece millones de hectáreas ya son extranjeras en el país. Un 5% del suelo rural.

La libertad ejercida en una ley que parece que tendrá número para ser aprobada, borrará todo límite.

La única esperanza de un país sin más esperanza que un resplandor mundial por la derrota de la gran colonizadora, es la falta de quorum en el intento de sesión de hoy.

Pero los votos para liberar la enajenación de la tierra no aparecen como chispas de insurrección.

Inexplicablemente, la intención de la entrega es mayoritaria entre los 72 integrantes del Senado. Aunque todavía el trapo contra el territorio usurpado flamee por todo el mundo.


Suscribite

Suscribite al boletín semanal de la Agencia.

Sobre la fundación

Fundación Pelota de Trapo nació hace décadas para abrigar de las múltiples intemperies a niñas y niños atravesados por diferentes historias de vulnerabilidad social.

Sobre la agencia

Agencia Pelota de Trapo instala su palabra en una sociedad asimétrica, inequitativa, que dejó atrás a la mayoría de nuestros niños y donde los derechos inalienables de la persona humana solo se cumplen para unos pocos elegidos por la suerte