Cancha chica del fútbol, cancha grande de la realidad.

La bandera mona

La popular siempre fue una síntesis de lo que sucedía afuera de los estadios e incluso la geografía donde aparecían rebeldías y cantos prohibidos como la vieja marcha peronista que ya casi nadie canta como sinónimo de combate contra el capital. La bandera de Los Monos en la cancha de Newell´s es la victoria del poder narco.

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Por Carlos del Frade

(APe).- “25 millones de boludos pagaremos el Mundial…”, se cantaba en la popular de la cancha de Central, subsede en la que la selección de Menotti le ganó a Polonia, empató con Brasil y luego goleó a Perú para llegar a la final con Holanda en cancha de River, desatando los pulgares hacia arriba del genocida Videla y la felicidad de las inmensas mayorías que recuperarían las calles después de miles de desaparecidas y desparecidos.

La popular siempre fue una síntesis de lo que sucedía afuera de los estadios e incluso también la geografía donde aparecían rebeldías y cantos prohibidos como la vieja marcha peronista que ya casi nadie canta como sinónimo de combate contra el capital.

La cancha chica del fútbol sintetiza la cancha grande de la realidad. Una postal que ejemplifica el funcionamiento legal e ilegal del capitalismo.

45 años después de aquel Mundial, las populares de los clubes de fútbol son propiedad de los mismos sectores que se asumen como propietarios de barrios estragados por la desigualdad, la falta de trabajo y el desierto de proyectos que le den un significado optimista a la palabra futuro.

Pero siguen siendo el mapa en el que se conjuga el amor por la camiseta y la identificación con aquellos que supuestamente jamás dejan de alentar a los colores que se llevan en el corazón.

Las barrabravas saben que manejar centenares de pibas y pibes es una demostración de poder para dominar adentro y afuera de la cancha. Para hacer negocios no solamente un día por quincena cuando toca jugar de local si no durante todo el año a partir de lo que puede moverse en la cancha grande de la realidad.

-Nadie en la AFA pregunta por el origen del dinero…-, dijo en su momento Julio Grondona legitimando el fútbol como uno de los mejores y más impunes paraísos de lavado de dinero.

Manejar los clubes es algo que ocurre no solamente en las secretarías de los mismos si no, fundamentalmente, en las populares.

Cancha chica del fútbol, cancha grande de la realidad.

Zonas liberadas y gobierno de facto en las tribunas impuestas por las bandas narcopoliciales que posan de barrabravas por un lado y zonas liberadas y gobierno de facto en los barrios estragados por las bandas narcopoliciales que matan y mueren y siempre terminan siendo los idiotas útiles de los que lavan el dinero en el centro de la ciudad.

En ese esquema, en la despedida de Maxi Rodríguez, una bandera enorme demostró la vigencia de esta realidad.

La bandera de Los Monos se hizo negocio a través de las remeras que multiplicaron el dibujo presentado a nivel internacional en la despedida de Maxi Rodríguez. Una notable estrategia de marketing montada por una empresa. En este caso una empresa ilegal, mafiosa, asesina y cobarde, la banda narcopolicial de “Los Monos”, pero empresa al fin. Su objetivo es ganar dinero a través sangre, miedo, violencia, pibas y pibes consumidores consumidos, lavado de dinero y complicidades policiales, empresariales, políticas y dirigenciales varias. “Nosotros estamos más allá de todo”, decía el “trapo” monumental con las imágenes de un mono con lentes, un toro y un pollo con caras violentas.

La tribuna no es de los socios ni de los hinchas, es de la barrabrava, en este caso de la banda narcopolicial que posa de barrabrava. Una propiedad ganada en los últimos quince años y que se expresó de manera contundente ese sábado que además tuvo la participación de Lionel Messi.

La cancha chica del fútbol sintetiza y explica la cancha grande de la realidad. El gobierno de facto de la barra en la popular del Parque es proporcional al gobierno de facto de las bandas narcopoliciales en distintos barrios de Rosario.

Las complicidades son varias y es fundamental explicar quiénes encarnan esos negocios en común. Lo del sábado 24 de junio no fue una provocación si no la exhibición del título de propiedad que tienen estas bandas en la cancha chica del fútbol y en la cancha grande de la realidad.

Mucho más que fútbol, es la demostración del funcionamiento del capitalismo dependiente en la Argentina crepuscular del tercer milenio.

En la foto de apertura, Los dibujos de la bandera representan a Guille Cantero (el mono), y sus laderos Toro Escobar y Pollo Vinardi


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