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Por Alfredo Grande
(APe).- Violeta Parra escribió y cantó Gracias a la Vida. Otras épocas, donde la vida era un valor. La lucha era un valor. El futuro era un valor. Hasta el cielo era un valor. El tema de los valores está muy relacionado con el tema de los sentidos, en especial el sentido de la vida. Obviamente, cada sujeto, cada momento histórico, tiene valores y sentidos que ahora se denominan “epocales”. Una pregunta interesante es si hay valores y sentidos que atraviesan los tiempos y que podriamos definir como “no epocales”.
Si la muerte es considerada un valor superior a la vida, en mi criterio algo podrido huele y no sólo en Dinamarca (parafraseando al príncipe Hamlet). Pero es la situacion actual. Como se dice, “se pudrió todo”.
A pesar de que el suicidio tiene mucho tiempo de ser una pésima solución a un problema insoluble, recién ahora parece que la cultura represora y no represora decide ocuparse seriamente.
La cultura represora es también la cultura de la frustración. Pero no de la simple frustración. Pero no sólo de los gustitos, como ha dicho esa caricatura de periodista. Frustración que es privación.
Las necesidades básicas no pueden estar insatisfechas justamente porque son básicas. La cultura represora las denomina básicas pero admite que estén insatisfechas. El cínico NBI. Y cuando las necesidades básicas están insatisfechas siempre y siempre y siempre, la vida pierde toda dignidad.
Honrar la vida, como decia Eladia Blazquez no solamente es imposible, sino que es humillante.
Ante eso surge el gracias a la muerte. La muerte, lo más opuesto a la vida, por lo menos en la cultura occidental y cristiana, es una solución. Seguro peor que la enfermedad, pero solución al fin. Por eso toda política seria de prevención del suicidio tiene que repensar la vida. Hace algún tiempo, la polaridad era “la bolsa o la vida”. Hoy, si la vida te hace bolsa, quizá la muerte ponga algunas cosas en su lugar.
Quizá sea necesario aclarar que pienso al suicidio como un analizador. ¿Analizador de qué? De la vida. Alguna vez dije que la mujer aborta porque está embarazada. Ninguna mujer se embaraza para abortar. El aborto es la peor solucón ante un problema insoluble. La ilegalidad del aborto solo penaliza el problema, sin resolverlo.
El suicidio es abortar la vida. Y parece que para la cultura represora al mismo tiempo que lo deplora, crea sistemáticamente las condiciones para que se produzca. Aborto y Suicidio. Siniestra pareja. Hoy ambos son legales, pero realmente creo que son de dudosa legitimidad. Porque a mi criterio la legitimidad es vivir bien y poder decidir mejor cuándo y cómo tener hijos, hijas. Los mandatos biológicos son anticulturales. Hoy padecemos una catástrofe cultural. No es una crisis, es una catástrofe. La diferencia es fundante. El suicidio es una catástrofe cultural.
Es una desgracia tener que dar gracias a la muerte.
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