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(APe).- Con una multitud de disertantes preparados para la audiencia pública por la Ley de Glaciares en las afueras del Congreso, Marta Maffei pudo hablar casi 9 minutos en un discurso de una potencia excepcional, interrumpida constantemente por los oficialistas y dejando en claro el futuro que se viene si se disecciona en pedazos a la Ley de Glaciares como se planea.
“Aquí el senado ha votado favorablemente un proyecto que deroga las claves de la ley. Omite todos los recaudos legales y constitucionales establecidos en la legislación vigente. Una profunda ilegitimidad que un puñado de diputados pretende legitimar convocando a esta farsa de audiencia pública. Es una farsa, cuando sólo el 0,4 por ciento de los inscriptos puede hablar”, comenzó Maffei. Y dejó en claro que “mi participación no convalida esta aberración llamada audiencia pública”.

En el artículo 41 de la Constitución nacional se establecen “presupuestos mínimos para todo el país. No existen en este proyecto. No se consultó a los pueblos indígenas… Es un proyecto regresivo. Tiene una fachada de federalismo pero logra discrecionalidad para que cada provincia haga lo que quiera con nuestros glaciares y nuestra agua, con el pretexto de la producción, el rigi, y las inversiones, se dispone que a nuestra agua la utilicen como se les dé la real gana”. Y se complica en zonas secas, áridas, con crisis climáticas, describió.
Maffei insiste en que, según los cambios propuestos en la ley “los funcionarios pueden seguir llevando adelante esa política si el impacto no es relevante. ¿Qué es no ser relevante? Si el agua que es interjurisdiccional la administra solamente la provincia que está cerca del glaciar y deja río a bajo a todo el mundo en la seca no es federalismo.” Entonces “la ley favorece el avance de la minería en función del retroceso del derecho ambiental de nuestro pueblo y del derecho humano al agua”.
La modificación de la Ley de Glaciares sigue en agenda luego de más de 100 mil inscriptos para la audiencia pública convocada por el mismo Gobierno porque no le quedó otra salida. Sólo pudieron entrar 200 y la mayoría de los oradores quedaron en la calle. “El pueblo afuera, no es democracia”, enfatizó Marta Maffei.
La Ley de Glaciares, exclusivamente impulsada por la presión de las megamineras, afectará a siete millones de personas que dependen del agua dulce de los glaciares y a los pueblos y sus economías regionales que sufren climas secos y constantes emergencias hídricas como San Juan o Mendoza.
Maffei habló especialmente, con un énfasis que resultó intolerable para los legisladores oficialistas –que en su generalidad no tienen idea de qué se está hablando- de la contaminación de la megaminería: "la minería a cielo abierto deja el agua contaminada de forma irreversible. El ácido sulfúrico que se forma no la sacan más. En el agua nuestra de los glaciares se derrite cesio, radón, estroncio, uranio, metales pesados que no se van más".
En este posteo, la intervención completa de Marta Maffei:
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