Más resultados

Por Carlos del Frade, desde La Rioja
(APe).- “En cada chaya escondés tu dolor hecho harina y albahaca… los del puerto te han amordazado para que no grités… ya tus tientos se cortan y caen tus machetes; sólo te quedan ranchos tristes y tierra caliente… ¿Por qué no quieren que diga lo que siento. Es que es mentira hablar del silencio… no escuchan el grito de los de tierra adentro?”, escribió Enrique Angelelli en su poema “A La Rioja querendona”.
Miles de personas acompañaron las ceremonias, homenajes, peñas y encuentros nacionales bajo la consigna “Escuchar al pueblo, organizar la Esperanza”, que se realizaron en La Rioja con motivo de los cincuenta años del asesinato de Enrique Angelelli y los homicidios de Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera.
Un ex sacerdote cordobés, Adrián Vitalli, escribió: “Qué cómoda que es la figura del Cura Brochero para el poder. Es abrazada por el espectro político y religioso sin mayores contratiempos. Hay imágenes del Santo en todos los establecimientos públicos y privados. Su figura de cura gaucho, constructor de caminos y escuelas, es leída desde una óptica despolitizada. Es un símbolo digerible, un patrimonio cultural que no interpela al poder. En su aniversario asisten sacerdotes y obispos en gran número. Brochero no tiene resistencia, es aceptado por oficialistas y opositores”, empieza diciendo.

Y agrega, “pero, qué incómodo que es el martirio de Monseñor Angelelli para el poder... Su lema "con un oído en el pueblo y otro en el Evangelio" no era una frase bonita. Puso en evidencia la explotación agraria y minera de los sectores dominantes de Córdoba y de La Rioja. En el aniversario de su martirio no hay tantos sacerdotes y obispos como en otras devociones. Es admirado y resistido, por oficialistas y opositores. El compromiso con la verdad desestabiliza los privilegios de los poderosos, transformando la fe en un acto peligroso”.
Agregaba que Angelelli “nombró a los dueños del sufrimiento. Habló de torturas, de desapariciones, de miseria planificada. No repartió solo pan: preguntó por qué faltaba en la mesa. ¿Será porque el trabajo social y altruista es menos peligroso que el compromiso con la verdad y la justicia?. ¿Será que denunciar las injusticias y a los injustos te deja del lado de los vulnerables?. Creo que la diferencia fundamental radica en el nivel de confrontación con el statu quo. La memoria de los mártires siempre obliga a tomar partido”, terminaba diciendo Vitalli.
En el encuentro realizado el lunes 3 de agosto en el salón de actos de la Universidad de La Rioja desde donde se contempla la maravillosa presencia del macizo de Velazco, fue muy elocuente la presencia de pibas y pibes que se acercaron a discutir sobre techo, tierra y trabajo, la vida como viene, memoria, verdad y justicia.

Allí se denunció la soledad de los monotributistas, condenados a pagar alquileres del tamaño de sus ingresos; la impunidad de los latifundistas y el permanente éxodo rural y la urgencia del tinkunaco, el encuentro para protagonizar la transformación de la realidad.
También hubo reflexiones hondas sobre la necesidad de una agricultura con familias y familias con tierras propias; protagonizar las planificaciones sobre lo que sucede en la vida cotidiana de la provincia e insistir en las urgencias relacionadas con la vivienda y el trabajo digno.
La educación pública y de calidad surgió como una de las conclusiones de las comisiones del encuentro, así como también la idea de protagonizar una política de acuerdo a lo que vive el pueblo.
Palabras como testimonio, compromiso, volvieron a escucharse con la dimensión de la necesidad.
Medio siglo después de aquellos asesinatos y martirios, la semilla de la dignidad humana sigue apareciendo en La Rioja, a pesar de los pesares.
Fuentes: Entrevistas del autor de la nota que estuvo presente en el encuentro nacional “Escuchar al pueblo, organizar la esperanza”, el lunes 3 de agosto de 2026 en la Universidad de La Rioja.
Suscribite al boletín semanal de la Agencia.
Fundación Pelota de Trapo nació hace décadas para abrigar de las múltiples intemperies a niñas y niños atravesados por diferentes historias de vulnerabilidad social.
Agencia Pelota de Trapo instala su palabra en una sociedad asimétrica, inequitativa, que dejó atrás a la mayoría de nuestros niños y donde los derechos inalienables de la persona humana solo se cumplen para unos pocos elegidos por la suerte