El techo de cristal de la cultura represora

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Por Alfredo Grande
  (APe).- Cuando intentamos pensamiento crítico, el objetivo es perforar al pensamiento único. O sea: interpelar, cuestionar, arrinconar a todos los dogmas: religiosos, políticos, afectivos, sexuales, intelectuales. No tolerar el pensamiento crítico es la marca de todas las formas de las Jerarquías. Que, como la mona, aunque se vistan de seda, jerarquías se quedan.

La naturalización de lo jerárquico es la marca de las diferentes formas de la propiedad privada. Que será un derecho secundario, como explicitó el Papa, pero seguirá siendo un derecho mientras el modo de producción capitalista sostenga hegemonía y poder planetario.
Hace más de 120 años, en la Declaración de Principios del Partido Socialista, se afirmaba: “El Partido Socialista, representado por sus delegados reunidos en Congreso, afirma: Que la clase trabajadora es oprimida y explotada por la clase capitalista gobernante. Que ésta, dueña como es de los medios de producción, y disponiendo de todas las fuerzas del Estado para defender sus privilegios, se apropia la mayor parte de lo que producen los trabajadores y les deja sólo lo que necesitan para poder seguir sirviendo en la producción. Que, por eso, mientras una minoría de parásitos vive en el lujo y la holgazanería, los que trabajan están siempre en la inseguridad y en la escasez, y muy comúnmente en la miseria.”

Afirma además la igualdad entre varones y mujeres.

De lo que se trata entonces es de la propiedad privada de los medios de producción. Y el Estado su garante cultural, político y de la fuerza pública. ¿Podemos darle la bienvenida al socialismo al Papa? Obviamente no. ¿Podemos despedirlo de la tradición fascista del Obispo de Roma? Obviamente sí. El reduccionismo de decir que el papa es “argentino y peronista”, es otra recuperación del pensamiento único. También lo sería decir que es argentino y socialista.

Del enemigo Bergoglio al compañero Papa, marca la parábola del pensamiento único que mucho sabe del oportunismo de época. Y el oportunismo, cuya identidad autopercibida es lo políticamente correcto, es una forma enmascarada de pensamiento único. Sin ir más cerca.

El pensamiento único decreta, ya que tiene el monopolio de la propiedad privada, que la marca de la inclusión es el uso de la letra “e”. Si bien este uso es exclusivo para designar personas, por ejemplo “chiques”, no pocas veces se escucha o se lee aplicado a cosas. Acuerdo que el lenguaje es performativo.

Pero como Freud advirtiera, la palabra alude a la cosa, pero no es la cosa. Leemos gracias a la pluma laser de Silvana Melo: “El fuego corrió el velo que desnuda esas vidas: niños de 12, 10, 6, 4 y 2 años solos de toda soledad. Una madre iluminando el sexto, sola de toda soledad. El deseo que pidan ante una estrella fugaz, una velita que se apaga o el fuego que se eleva al cielo no será nunca vivir así. Nunca. Y nadie, nadie los vio. Ni la municipalidad ni los organismos de niñez ni el policía de la esquina. Los vieron, sí, cuando el fuego envolvió a los chicos y había que sacarlos. Los vieron para acusar a su madre de todos los males de esta vida que se ensaña con los frágiles".

La cosa es el absoluto desamparo. La cosa es la intemperie, al decir de Alberto Morlachetti. Pero no faltará el que venga con el inclusómetro y sentencie que debería decir “niñes” y “les frágiles”. Y esto es el nuevo techo de cristal de la cultura represora. Ese concepto nace para dar cuenta de la limitación de las mujeres para ascender en una estructura jerárquica. Habitualmente empresarial. Pero como Alfredo Grande dijo, o sea, yo dije: la fecundidad de un concepto se verifica cuando podemos amplificarlo a territorios diferentes del cual germinó.

Cuando Sergio Berni dice que la Jefa es la que decide si será candidato, no es una confesión, pero sí es una afirmación de parte. El techo de cristal y también el techo de metal existe. Y como en el Martín Pescador y votador, sólo pasa quienes tiene el Visto Bueno de la Jefa. La barrera de la cabina de peaje no se levanta para cualquiera.

La tristemente célebre Lista Única es otro ejemplo de techo de cristal/metal. La propiedad privada de los medios de producción, que además de ser un “derecho secundario”, tiene su origen en la planificación sistemática del robo de tierras, metales preciosos, y desde ya, millones de vida asesinadas en los obrajes de terratenientes genocidas, esa propiedad privada individual debe ser abolida para dar paso a la propiedad privada colectiva. Al ser colectiva, es pública pero no estatal. Que es primaria, originaria y comunitaria.

Y no habrá techo de cristal/ metal que aguante cuando con barbijo o sin barbijo, las masas revolucionarias pisarán las calles nuevamente. Y entonces Silvana Melo podrá escribir sobre la mirada popular en modo de comedia.

Edición: 4339

 


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