El puente y el poder

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Por Carlos del Frade

(APE).- Doscientas mil personas están aisladas en una de las regiones más ricas de la Argentina como consecuencia de la caída de un puente que une Tartagal con General Mosconi, tierra pletórica de petróleo y otros recursos naturales en manos de pocos.

 

El último día de 2005, las aguas del Río Seco se llevaron puesto el puente y la consecuencia fue la soledad de los habitantes Salvador Mazza, Aguaray, y las ya mencionadas Tartagal y General Mosconi.

Falta leche, carne, medicamentos, indispensables para la vida cotidiana.

En medio de la angustia popular, comenzó la histórica pelea por las jurisdicciones. Quién se hace cargo del puente caído sobre la ruta 34. Si la nación o la provincia. Mientras tanto, el tiempo pasa y las necesidades crecen.

Doscientas mil personas aisladas. Es sencillo escribir doscientos mil, es fácil dibujar el número sobre un papel o un pizarrón, pero intenten ponerles caras, ojos, bocas, manos a cada uno de los incluidos en el números... No es un problema de licitación, sino de humanismo. Y el humanismo no cotiza entre los pliegos de las obras que deberían haberse hecho y no se construyeron. Las caras y caritas de 200 mil personas no tienen abstracción posible dentro del número. Su existencia real, sus historias iguales a las de cualquiera, están más allá de carpetas, cuentas corrientes, presupuestos, proyecciones y meras estadísticas. Son 200 mil historias angustiadas que imploran por políticas humanitarias.

¿En qué jurisdicción habrá que tramitar semejante “prioridad”, como le gusta decir al lenguaje del sistema?

Por eso la respuesta primera fue que el puente, con mucha suerte, estará listo dentro de un año... un año... ¿y mientras tanto?

Muchos de los que viven en la región, dicen que el puente no fue arrastrado por el agua del Río Seco, sino por la falta de mantenimiento asociada con la corriente.

También dicen que el caudal del río engordó y se hizo más brioso por la deforestación que se está perpetrando en las sierras de las Yungas que busca espacio para la todopoderosa soja.

Algunas postales: “en el medio del lodo, más de cincuenta camiones y camionetas quedaron varados el fin de semana pasado y reciben agua y alimentos por medio de un helicóptero”, dicen las crónicas periodísticas.

Y el único pasaje para cruzar es un puente ferroviario, pero no hay barandas y está resbaladizo. Prometieron locomotoras y vagones para transportar a la gente pero todavía no llegó la autorización de la Secretaría de Transporte de la Nación. Todo un símbolo del desprecio.

Pero si algo faltaba era la represión: “la gendarmería reprimió a trabajadores desocupados de la Unión de Trabajadores Desocupados y vecinos de General Mosconi que se movilizaban hacia el municipio de Tartagal para exigirle al vicegobernador de Salta, Walter Wayar, la realización de obras públicas que permitan solucionar cuanto antes la situación de aislamiento y desastre geológico que están sufriendo los pobladores del Departamento de General San Martín desde hace casi un mes”, apuntaron los medios de comunicación regionales.

Los manifestantes fueron reprimidos violentamente por la gendarmería con gases lacrimógenos y balas de goma. Hubo 26 detenidos.

Y la represión también se hizo censura contra la prensa.

“Mabel Carrizo, periodista de Canal 4 de Tartagal viajó hasta Tucumán para denunciar el crítico estado de los pobladores ante la inacción del Estado y las presiones para evitar las denuncias a través de los medios de comunicación. Aseguró que resultó imposible llegar a los medios nacionales por las presiones que ejerce Romero. Salta es un anunciante de peso en los principales diarios y canales de alcance nacional y estaría haciendo pesar la cuestión económica para tapar el desastre”, denunció la trabajadora de prensa.

En Salta no se cayó un puente, es un sistema el que se está cayendo.

Fuente de datos: Diarios Página/12 y Red Eco Alternativo 24-01-06, Tucumán al Día 25-01-06 y Página /12 26-01-06


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