El país injusto: los pobres tributan más que los ricos

El 10 % más rico paga doce puntos menos de impuestos de sus ingresos que los pobres. El IVA es el 40 % de lo que se recauda. Los sectores populares abultan esa recaudación porque gastan lo que ganan en alimentos, remedios, consumos básicos. Un país gobernado por quienes legalizan la heroicidad de los que evaden y sienten repulsa por la pobreza.
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Por Silvana Melo

(APe).- La desigualdad y la impronta injusta de una aplanadora que no deja nada en pie se enseñorean por los pasillos de una sociedad agobiada. Una imposición arbitraria y despótica cuando es acompañada de un discurso de repulsa hacia la pobreza, determina que los ultra ricos paguen doce puntos menos de impuestos que los sectores más castigados. La Argentina desigual al palo. Profundizada con placer orgásmico por la cabeza de la caterva gobernante, que nombra la heroicidad de los que evaden y califica a la justicia social como aberración. Nunca el poder político había sido tan desnudamente sirviente y lacayo del poder económico. En estos días el Observatorio Tributario Internacional presentó en la UBA un estudio sobre la desigualdad tributaria en territorio latinoamericano. Y la Argentina dejó en la vidriera datos pavorosos.

Los ricos y los ultra ricos son tributarios (emocionales y con ecos en X) de la gobernancia actual, aunque en sus fueros más íntimos hasta se permitirían cierto pudor por tamaña sobreactuación pública del topo que destruye el estado desde adentro. Pero la verdad –la realidad, que es la única- es que el país se anota entre los más desiguales: el 10% más rico paga el 25 por ciento de sus ingresos en impuestos. La clase media, el 29%. Y la franja más pobre, un 37 %. El Tax Observatory (ITO, siglas en inglés del Observatorio Tributario Internacional), en palabras de su representante, plantea que ese sistema es claro y vehementemente injusto: “se cobra mucho impuesto cuando la gente consume: cuando compra comida, remedios, ropa o paga el transporte, paga el IVA”,  comienza a explicar Vicente Silva a eldiarioar. Las clases populares tienen salarios esforzados que gastan generalmente en alimentos y en el consumo básico para la supervivencia. Todo eso gravado con el IVA. Los ricos pocas veces pagan por sus consumos. Es decir que el IVA los observa de lejos. El resto de los impuestos que pagan no alcanza a compensar la enorme diferencia con los más pobres.

Algunos, incluso, tienen empresas multimillonarias en el país. Pero viven en la tierra de enfrente, cruzando el Río de la Plata. Es decir, tributan en otro país. Con la generosidad y la empatía que caracteriza a la riqueza concentrada.

Durante la pandemia, con muchísimo trajín político e ideológico, logró aprobarse en el Congreso en 2021 un aporte extraordinario (por única vez) de las grandes fortunas. Decía Página 12 en 2020 que “3800 millones de dólares se alcanzarían cobrándole solo a las 15 mil personas que concentran las mayores riquezas declaradas del país”. Los más ricos se rebelaron sotto voce. Ellos tienen cómo hacerle saber al poder político lo que no les gusta sin estridencias. Muchos no pagaron: pusieron en marcha la maquinaria legal con cautelares y amparos. Otros ya se habían mudado de país.

Desde la ITO revelan que el IVA es el 40% de lo recaudado y Bienes Personales, apenas el 1,3%. El porcentaje que pagan los más ricos quedó reducido por la abultada rebaja del impuesto que decidió el gobierno, ése que responde al poder concentrado. Y desprecia a los castigados por un sistema impiadoso.

“En la Argentina sólo seis personas, los milmillonarios, poseen más de US$20.000 millones e incrementan su fortuna a un ritmo que va alrededor del 8% anual y lo hacen gracias a las rutas, los puertos y el capital humano que se forma en las escuelas y las universidades públicas y que son pagadas con los impuestos de todo el resto”, dice Vicente Silva a Alejandro Rebossio.

Son Marcos Galperin (Mercado Libre), Alejandro Bulgheroni (Pan American Energy), Eduardo Eurnekian (Corporación América), Eduardo Costantini (Consultatio), Delfín Carballo (Banco Macro) y Paolo Rocca (Techint).

Marcos Galperín, el hombre más rico del país, vive y tributa en Uruguay.

Ante el famoso impuesto a las grandes fortunas, los ricos levantaron un teléfono y los jueces los eximieron de tributar. Ante el hambre y el derrumbe de la salud pública el reclamo de miles termina con palos y gases para llorar.

La Argentina desigual e injusta. Donde cayeron 24.437 empresas en 27 meses. El 4,8% de las existentes. Ni en la pandemia hubo un derrumbe semejante.

Un 40 % menos de presupuesto ejecutado en Salud que en 2023.

742.000 afiliados menos en obras sociales y prepagas.

398% fue el aumento de las prepagas en estos dos años.

35% de aumento de las internaciones en hospitales públicos. El 53 % con obras sociales y prepagas.

20 millones de personas afectadas en la provisión de medicamentos con la caída del Plan Remediar.

Apenas unos apuntes de la Argentina profundamente injusta que se trama día tras día con la aguja del derrumbe. De esta demolición que duele en la misma sangre y en la que habrá que reconstruir desde los mismos escombros.


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