Dignidad

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Por Carlos del Frade 

(APe).- “…cedida la palabra al trabajador, el mismo expresa que su despido fue discriminatorio por hablar con el delegado Germán Tonero y ratifica su reclamo de reincorporación…La empresa ha actuado legalmente por lo cual rechaza el término de “injustamente despedido”, niega la existencia de despido discriminatorio alguno en el caso, niega que haya sido despedido por hablar y esta es la primera vez que sale a la luz la eventual e hipotética causa del despido…reiteramos que el despido es sin causa…”, se puede leer en el expediente número 01604 – 0128890-5 del Ministerio de Trabajo de la provincia de Santa Fe, delegación Rosario.

El acta es del primero de marzo de 2013 y la empresa es nada menos que la General Motors. La multinacional ganó, utilidades netas, 274 millones de pesos durante el año 2012 de acuerdo a sus propios balances. A razón de 761 mil pesos diarios; 31 mil pesos por hora; 528 pesos cada sesenta segundos de ganancias netas. Cifras que la ubicaron como la empresa número 46 entre las mil que más ganaron en la Argentina durante el bicentenario de la creación de la bandera, aquel símbolo parido por los ideales de un general rebelde que quería ver flameando en la vida cotidiana de los habitantes de estos arrabales del mundo a la bandera de la igualdad.
La General Motors despide por hablar con un delegado.
La multinacional que tiene ganancias y tecnología del primer mundo y del tercer milenio impone prácticas típicas del siglo diecinueve.

Narciso Canteros fue feliz el lunes 22 de setiembre de 2003.
Los medios masivos de comunicación hablaron de él. Hasta lo fotografiaron.
Durante años había visto morir albañiles como él sin que nadie recordara sus nombres.
Un artista construyó un par de manos que simbolizaban la fuerza y la habilidad de los obreros de la construcción.
El miércoles 24 de setiembre, bien temprano, recibió el telegrama de despido.
La empresa adujo ciertas reformas presupuestarias.
Narciso dice que está prohibido pensar y que semejante desafío a la patronal se paga muy caro.
Ahora el hombre que peleó durante años para que los obreros muertos tengan un recuerdo forma parte de la legión de desocupados del Gran Rosario.
Diez años después, Narciso Canteros fue tapa de los diarios “La Capital” y “El Ciudadano”. Se lo mostraba jubiloso, saltando sobre una red y con su casi legendario caso amarillo de albañil.
“Referente de Manos a la Obra, se tiró al vacío para probar una red”, fue el título repetido.
Narciso era reconocido.
Primera plana para él y su obsesión: la seguridad de sus compañeros de la construcción, los que pueblan las estadísticas cada vez más groseras de accidentes laborales fatales.
“Narciso Canteros, líder de la ONG, saltó desde seis metros y demostró que la malla puede salvar vidas. Ahora resta que en el Palacio Vasallo se imponga el sistema como obligatorio en Rosario. Gritaba de emoción segundos después de las 12.20” del martes 23 de abril de 2013, sostenía la crónica periodística.
“Es que había logrado un objetivo autoimpuesto desde hacía mucho tiempo: demostrar la resistencia de las redes anticaídas que él mismo venía propiciando para los edificios en construcción. Así fue que el responsable de la organización Manos a la Obra se arrojó sobre la malla de polipropileno desde una altura de seis metros bajo la supervisación de un equipo del Instituto de Mecánica Aplicada (Imae) de la Universidad Nacional de Rosario (UNR)”, apuntaba “La Capital”.
-Esto es para los familiares de los amigos que ya no están - dijo y sostuvo que si se hubiese usado este dispositivo de seguridad algunas de esas muertes habrían sido evitables. Se refería a los albañiles que se precipitaron desde diferentes obras en construcción.
Esa de tapa en los diarios locales que los mostraron a Narciso Cantero, albañil de toda la vida, arrojándose a una red que pensó para cuidar la vida de sus compañeros, es un reconocimiento y un triunfo de la dignidad de los trabajadores.
Cuando lo conocimos, a principios del tercer milenio, nos contó que fue despedido porque quiso recordar a los compañeros muertos y la patronal prohibía la memoria.
Narciso sintetiza en su cuerpo y en su vida la siempre existente conciencia de clase, a pesar de los pesares, las mentiras, las patronales y las burocracias varias.

Edición: 2443


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