Crónica de una feroz asimetría

1500 personas en 5 cuadras para 14 puestos de trabajo en Berazategui. No todos tienen la suerte de los Neuss, que compraron Transener y a la semana recuperaron dos tercios de lo que pagaron. Los senadores cobrarán 13 millones en enero. Hoy cobran 25 jubilaciones mínimas. Los fondos para rutas y para prevención de inundaciones fueron para sostener el superávit. Mientras tanto la gente se muere. Y sufre.
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Por Silvana Melo

(APe).- La apertura de un resto bar en Berazategui, sur del conurbano bonaerense –allí donde un libertario sueña regar con napalm- encendió la esperanza en centenares de expulsados de un sistema que destierra a mayorías. El lunes más de mil quinientas personas hicieron cinco cuadras de cola y esperaron durante horas por la oferta de 14 puestos de trabajo. Con la promesa de 800 mil pesos de base.

Juan y Patricio Neuss, dos muchachos de unos 40 años, herederos de un padre dinástico y femicida, amigos de Santiago Caputo y dueños flamantes de Transener (la principal transportadora eléctrica del país) tienen mucho más suerte que los 1.500 desahuciados sociales que fueron por 14 puestos de trabajo en Berazategui: Juan y Patricio, junto a su socio, el eventual candidato a presidente Jorge Brito, recuperaron en  una semana dos tercios de lo que pagaron por la privatización. Se trata de fondos que la empresa –hasta ese momento estatal- había acumulado antes de ser privatizada.  Y que, tal vez, quién sabe, debería haber quedado  en el Estado. Pero hay gente que tiene más suerte que otra. Y que, además, tiene más heroicidad para quienes gobiernan la Argentina que simples trabajadores sin trabajo.

Mientras tanto, los senadores comenzarán  a cobrar 13 millones de pesos mensuales a partir de enero. Para no olvidar: los que hicieron cinco cuadras de cola en Berazategui lo hacían por un salario de 800.000 pesos. Esos mismos senadores suelen votar leyes que atacan directamente a los trabajadores a quienes el poder (económico y político), deja sin trabajo digno ni derechos laborales ni salud pública ni sistema previsional. Pero hoy, los mismos senadores, cobran ocho veces más que un sueldo promedio del sector privado y 25 jubilaciones mínimas.

En mayo, apenas cinco meses atrás, tres mil personas se llevaron sillitas y mate para esperar horas y horas en siete cuadras de cola por 60 puestos de trabajo que ofrecía un frigorífico. Fue en Moreno, uno de los distritos más pobres del conurbano. Nunca se conoce la historia de los miles que se van, en Berazategui o en Moreno, los que dan la vuelta y de espaldas a la esperanza se vuelven, sin trabajo, otra vez. Unos 2940 en Moreno. Unos 1480 en Berazategui. Siempre las mayorías.

Cinco cuadras de cola en Berazategui para 14 puestos de trabajo. Fue este lunes.

En septiembre, en una mueca que se hamaca entre el cinismo y la ironía, el gobierno  quitó del sarcófago donde agonizaba al Salario Mínimo, Vital y Móvil (sí, con toda la adjetivación en absurda vigencia) y lo aumentó en una generosa progresión que va desde 383.800 pesos en septiembre, pasando por migajas escalonadas hasta llegar a 437.000 pesos en abril de 2027.

Los trabajadores del Hospital Garrahan aseguran que “mientras el presupuesto operativo sufrió un recorte real del 37%, la intervención (del hospital) mantiene $58.107 millones inmovilizados en instrumentos financieros de largo plazo”. Esta decisión de usar fondos de un hospital para alimentar un garito financiero “sugiere un viraje desde una lógica prestacional de alta complejidad hacia un modelo de rentabilidad financiera”. Paralela a un estado de carencia técnica de recursos y crisis de personal.

Desde que, cuando caía 2023, la caterva ultra tomó la institucionalidad del vapuleado país, la decisión de clausurar la obra pública cerró la construcción y la reparación de las rutas nacionales. Pero no se dejaron de recaudar los tributos que les estaban destinados: parte del impuesto a los combustibles –imposible de evadir por todos los usuarios de vehículos- deben destinarse a construir y mantener rutas. Desde finales de 2023 hasta mitad de 2026 el gobierno recaudó mil millones de dólares. Tres cuartas partes de esa suma inmensa fue utilizada para inversiones financieras como plazos fijos y títulos públicos. Es decir, para sostener el superávit fiscal. Que sobrevive a través de un ajuste feroz que han pagado, pagan y pagarán la salud pública, la educación pública, el sistema previsional, la parte de la industria que muere como plantas bajo la helada y todas las personas, millones de personas que sufren y mueren en las rutas, en los hospitales, en la condena decidida desde el estado (al que no matan sino que convierten en verdugo) a discapacitados, viejos, pobres exiliados en la villas, niños y adolescentes perseguidos y hambreados.

Del mismo impuesto se recaudaron $ 375.400 millones asignados a obras hídricas, pero sólo se ejecutaron $ 116 mil millones: el 31% del total.  A la vez,  en junio de 2026 el Fondo Fiduciario de Infraestructura Hídrica mantenía más de $ 290 mil millones invertidos en Letras del Tesoro y $ 49 mil millones en depósitos. 

Fondos que deberían utilizarse para obras de prevención de inundaciones, van a parar a reforzar el equilibrio fiscal. Que sólo se refuerza con cortes en arterias clave cuyo desangre puede ser fatal en tiempos como el futuro inmediato, cuando llegue el fenómeno de El Niño, con una potencia inusitada. A un país arrasado por treinta años de agronegocio agresivo y dominante, con un desmonte que destruyó ecosistemas y quitó las esponjas naturales que atajan el agua y evitan que caiga violentamente en una tierra sin capacidad de absorción.

Las consecuencias que ese equilibrio fiscal tendrá en el desequilibrio general de los millones de argentinos que viven y sobreviven en las zonas más frágiles del país son invaluables.

En febrero, más de 3000 personas hicieron filas de varias cuadras para dejar un currículum en el mayorista de electrodomésticos Red Lenic. Llovía. Ofrecían 30 puestos de trabajo.

El presidente ordenó no dar ni un paso atrás. En agosto un ajuste del 8 % fue el más alto en un solo mes. Y la promesa del hombre cuya oralidad pendula entre las heces, la tontería y el cinismo, es no ceder con el ajuste ni un ápice. Y demostrar quién sabe qué con un video vertical en calle Corrientes a la salida de la obra de Francella. Un montón de gente. La economía vuela.

Mientras millones sufren en el cuerpo la carencia y la desgracia de la deuda que crece apenas por la comida. Y sufren en el alma la agresión gratuita del Grotesco de la democracia artificial. Esa que ya perdió hasta la inteligencia.


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