Burocracia infame

|

Por Sandra Russo

(APE).- Los Rodríguez son cinco: Mario y Elena, los padres, Rocío, de un año, Luciana, de nueve, y Daniela, de tres. Estos últimos tres años, los de la vida de Daniela, fueron un tormento para los Rodríguez, una familia de Villa Paulina, comuna de Frías, Santiago del Estero. Daniela fue operada en el hospital Garrahan, de Buenos Aires, a los dos meses de vida.

Tuvo seis paros cardiorrespiratorios. Tiene hidrocefalia. Volvió de Buenos Aires prácticamente desahuciada. Pero vive. Y vive, junto a su familia, algo más que el drama de su enfermedad. Hundidos en la más cruda pobreza, los Rodríguez pidieron asistencia, porque antes vendían tortillas y pan casero para ayudarse, pero ahora ya nadie les compra. Subsisten con un Plan Jefas de Hogar: $150 para los cinco, incluyendo a Daniela, que necesita cuidados especiales. He aquí el increíble recorrido: Mario primero se acercó a la Subsecretaría de Producción y Asistencia a la Comunidad, que puntillosamente creó la Municipalidad de Frías. Recibió de ese organismo $100 hace un año y por una única vez. Lo que se dice sacarse a alguien de encima. Después fue al Ministerio de Salud y Acción Social de la provincia, y allí optaron por darles $150 cada seis meses. Lo que se dice espantar moscas. Más tarde se llegó a la Mesa de Derechos Humanos de la Iglesia Inmaculada Concepción de Frías: allí tomaron nota y le dijeron que van a ver qué pueden hacer. Hasta ahora, nada.

Los Rodríguez viven en una casa precaria en la que cada tanto hay que matar vinchucas. No comen todos ni todos los días. Daniela sobrevivió a la hidrocefalia pero nadie sabe cuánto tiempo más podrá sobrevivir a la indiferencia. Mario sigue pidiendo ayuda, pero no es el caso: Mario no debería pedir. Mario y Elena, más que pedir, deberían recibir espontáneamente amparo. Hay subsidios que habitualmente se reparten entre amigos y parientes de funcionarios. En estos casos se resignifica esa palabra, porque los Rodríguez son más débiles, como familia, que los demás. Claro que Mario debería poder afrontar su situación familiar con sus propios recursos, pero no los tiene. Y no los tiene no por su responsabilidad, sino por la de otros que tomaron decisiones equivocadas. Las únicas decisiones correctas hubiesen sido las que, por resultado, mostraran a los Rodríguez como una familia que atraviesa un problema grave. Eso es bastante. Doblarlos al extremo de mendigar ayuda, exponerlos a la humillación de pedir algo que les corresponde por su propia dignidad, es llanamente inconcebible. Tan inconcebible como que un municipio cree una Subsecretaría “de Asistencia a la Comunidad”, lo cual supone sueldos públicos, en la que la respuesta al drama de los Rodríguez sea la limosna de $100 por una única vez. Lo que se dice, burocracia infame.

Fuente de datos: El Liberal On Line - Santiago del Estero 06-01-05

 

 


Suscribite

Suscribite al boletín semanal de la Agencia.

Sobre la fundación

Fundación Pelota de Trapo nació hace décadas para abrigar de las múltiples intemperies a niñas y niños atravesados por diferentes historias de vulnerabilidad social.

Sobre la agencia

Agencia Pelota de Trapo instala su palabra en una sociedad asimétrica, inequitativa, que dejó atrás a la mayoría de nuestros niños y donde los derechos inalienables de la persona humana solo se cumplen para unos pocos elegidos por la suerte