Así en la provincia como en la ciudad

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Por Carlos del Frade

(APe).- No hay diferencias de signo político para el sistema.

Se trata de remarcar un concepto: castigar a los empobrecidos.

Donde sea, así en la provincia más importante como en la ciudad más importante.

Eso cuentan las víctimas y el periodismo.

 

-Los chicos que limpian los vidrios en el triángulo de Bernal son adictos al paco. El otro día un policía le hizo sacar la ropa a uno y se la prendió fuego. Acá, a dos cuadras, presenciamos cómo están vendiendo droga y el patrullero está parado ahí cubriendo que no le pase nada – dice Luis, uno de los cincuenta mil vecinos de Villa Itatí en relación a un nuevo capítulo de la triste e impune saga de la continuidad de la matriz de La Bonaerense, la mayor policía del más grande estado argentino, la provincia de Buenos Aires.

-La Policía baja del colectivo a palazos a los laburantes, que por ahí se tomaron unos vinos de más, pero que tienen la mochila llena de herramientas, y a los delincuentes no les hacen nada – le agrega Jorge, de profesión comerciante, a los cronistas.

-Te verduguean, te ven tomando una Coca-Cola y piensan que tenés pastillas. A mi me agarraron peleándome con otro pibe y, en vez de separarnos, me rompieron dos costillas y me patearon la cabeza. A los chorros no los tocan – sostiene Jonathan, de tan solo diecisiete años.

En cada una de estas palabras aflora un conjunto de pautas comunes: microsociedades entre distintos nichos de delincuencia organizada e integrantes de la fuerza, ferocidad contra los excluidos, zona liberada para lo que paga mejor como es la distribución del paco y un poder político que sobreactúa su supuesta preocupación ante los casos de inseguridad.

Pero la verdadera inseguridad es la derivada de la injusticia social. Para los multiplicadores de la exclusión no hay mano dura.

Lógica estricta del sistema: satanizar a las víctimas.

De allí que ya se anuncie con bombos y platillos el lanzamiento de la ya célebre policía metropolitana de la ciudad de Buenos Aires.

Será en febrero, en los barrios de Saavedra y Coghlan, y sus efectivos serán, en un 75 por ciento, ex integrantes de la policía federal. Una verdadera joyita. Todavía en las tribunas populares de las canchas de fútbol se escucha: “Policía Federal, la vergüenza nacional”.

Así lo anunció su jefe, Eugenio Burzaco, y sostiene que la administración del Señor Mauricio quiere “que su fuerza avance desde la periferia de la Ciudad hacia el centro. Además, Saavedra es un barrio típico de clase media con índices estándares de inseguridad, con fiscalías propias y con conexión directa con la General Paz, que ofrece ventajas logísticas para el Gobierno”, sostienen las crónicas periodísticas.

La Metropolitana, además, contará con el “valioso” aporte de ex integrantes de La Bonaerense y otras fuerzas del interior.

Repetición de actores, repetición de guión.

Nada hace trepidar al sistema. Más mano dura contra los empobrecidos en la provincia de Buenos Aires y más mano dura contra los empobrecidos en la ciudad de Buenos Aires.

La abrumadora lógica del sistema.

Castigar cada vez más fuerte a los ya castigados.

Fuente de datos:
Diario Perfil 20-12-09

Edición: 1678


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